Continuación de mi fic de piratas

espero que a todos les haya gustado mis cortos y songfic de DC

Ahora que esta todo aclarado XD me gustaria decir que DC no es mio, ni los personajes, sino de Gosho Aoyama, solo es mio los personajes new y la trama.

Capitulo 1: Mistery Earth y la capitana de Fairy Paradise

En un gran y elegante barco pintado de azul, se podía ver como en el cuarto del capitán despertaba una joven de 17 años de hermosos ojos azules. Se incorporó y estiro sus brazos mientras lanzaba un gran bostezo de sueño. Se levanta de su cama y se dirige a su pequeño ropero para ponerse una mini calza negra, un cinturón de cuero de color negro, botas hasta las rodillas con el dibujo de una calavera, un peto azul y encima una blusa corta negra, que estaba anudada al final. Una vez que se miro al espejo, salio del camarote, cegándose unos momentos por culpa de los rayos del sol y cuando pudo acostumbrar sus ojos, vio que era un día soleado con nubes.

-¡Buenos días capitana! – Gritaron la tripulación completa y a coro.

-Buenos días – Dijo con una sonrisa y vio a una chica de cabello corto – Jodie.

-¿Sí capitana? – Acercándose.

-El reporte de hoy por favor.

-¡Of course! Todo va en perfecto orden, pero necesitamos provisiones.

-Ya veo…

-Pero descuide que nos estamos acercando a tierra y allí pensamos juntar las provisiones.

-¿Qué tierra? – Notó como Jodie, su mano derecha se pone tensa y nerviosa – ¿Qué tierra Jodie? – Repitió temiéndose lo peor.

-Pues la única mas cercana… Mistery Earth.

-¡¿QUE? – Su tripulación se había tapado los oídos – ¡Me niego!

-Pero capitana, la otra tierra más cercana no esta cerca… Se nos acabara las provisiones una semana antes de llegar.

-Esta bien, está bien… - Suspiro resignada – Debo poner a la tripulación antes que a mí.

-¡Tierra la vista capitana! – Grito desde lo alto una chica de cabello morado claro y ojos de un peculiar rojo vivo.

-Gracias Nami – Dio la media vuelta – Avísame cuando lleguemos a puerto Jodie y dile a Sato que me traiga el desayuno que tengo hambre – Y entra a su camarote

-Si capitana – Dijo con una sonrisa mientras iba a la cocina


En Mistery Earth, era una tierra conocida por sus minerales y por sus buenos frutos, como también por la unión de los pobladores y su amor a su Rey, Reina y Príncipe, la familia Kudo. El palacio de los Kudo era enorme y brillaba con majestuosidad, con orgullo y con sabiduría.

Se podía ver en los jardines a un joven de cabello negro y de ojos azules sobre un caballo blanco peleando con espadas contra a una mujer de cabello corto y castaños montada en un caballo negro, quien logro vencer al chico y tirarlo de su caballo.

-¿Así logras gobernarnos a futuro Su Majestad? – Con tono divertido e irónico.

-Muy graciosa Shiho – Dijo mientras se levantaba.

-¿El príncipe Shinichi no le gusto perder contra una mujer?

-Con que te gusta jugar sucio, ¿eh? Pues dos pueden jugar lo mismo.

-¿Eh? – Y de un gran salto, Shinichi cae al otro lado del caballo negro con ella, tirándose ambos al suelo y girando por el césped.

Terminaron de girar y ambos reían a carcajadas divertidos hasta que dejaron de sentir el sol ya que alguien se puso como sombra, era un joven de su misma edad, de cabello castaño y con un báculo que terminaba con un símbolo de luna, cubierto de diamantes. Los miraba con seriedad, con unos ojos que decía: "¿Qué se supone que hacen?"

-Vamos Saguru – Dijo Shinichi – No seas aburrido… ni mucho menos delante de tu novia – Divertido.

-¡No soy su novia! – Grita Shiho sonrojada y Saguru estaba igual.

-Ya no es un niño Su Majestad, debería estas tomando sus lecciones.

-Y las estoy tomando, estaba entrenando el combate de espadas a caballo.

-Y perdió ante mí.

-Shiho – Dijo molesto.

-¿Qué? Sabes que es cierto.

-¡Callaos! – Gritó Saguru – Ustedes dos si que son un caso perdido.

-Oh lo sentimos gran hechicero – Dijo el príncipe Shinichi mientras se levantaba – Iré a mi cuarto a cambiarme, ustedes aprovechen el tiempo para declararse.

-¡Shinichi! – Gritó el hechicero y la chica a la vez.

-Quiero beso y compromiso cuando vuelva – Yéndose, ignorando sus gritos.

-Muy gracioso – Dijeron a la vez y molestos, pero cuando se miran, esquivan la mirada sonrojados.

-Que aburrido – Murmuraba el príncipe una vez que entró a su cuarto – Nunca pasa nada emocionante en mi vida… A excepción de mi madre que no deja de decirme que me busque a una mujer porque desea ser abuela pronto – Suspiro resignado, su madre era todo un dolor de cabeza. – ¿Eh? – Una de sus ventanas tenía vista al puerto y vio que había llegado un barco – Me pregunto, ¿Quiénes ira en ese barco?


-¡Capitana! – Gritó Jodie al entrar al camarote – Ya hemos llegado, ¿Cómo nos dividiremos los deberes?

-Como siempre Jodie – Estaba de espaldas, viendo por la ventana.

-Se lo que piensas… El que odies a los Kudo, no significa que odies también a los habitantes… Anda, sal y disfruta un poco del lugar, nadie te pide que…

-Jodie, si salgo… ¿Prometes callarte y no seguir con el sermón? – Sin moverse. Pero se le notaba en la voz que estaba fastidiada y derrotada ante la mujer.

-Está bien, me conformare con eso – Le aseguro con una sonrisa triunfal, para luego salir.

-Bien… - Dijo la capitana mientras se volteaba para ver a un tigre albino adulto y durmiendo. – Eres un flojo. – Dijo con una sonrisa nostálgica en los labios.

Se puso una túnica con gorra para cubrirse el rostro de color negro y salio de su camarote. Sólo vio a Nami, a una mujer adulta de cabello corto y negro, a una chica de cabello castaño y corto y a una chica que llevaba su cabello recogido en una coleta.

-Hola capitana, ¿va ha salir? – Pregunto la adulta.

-Sí Sato, ¿las demás salieron?

-Sí – Respondió Nami.

-Volverán hasta el atardecer – Dijo la del cabello castaño – Nos gusto el lugar y queríamos conseguir buenas provisiones.

-Está bien Sonoko, ya me voy…

-¿Por qué lleva la túnica capitana? – Preguntó la de la coleta

-Porque ya sabes ya respuesta Kazuha – Bajando del barco. Lo dijo con un tono aburrido y no miraba hacía atrás, a su tripulación. – ¡Nos vemos!

-¡Tenga cuidado capitana! – Le pidió Nami.

La capitana estuvo caminando por las tierras de Mistery Earth y no pudo evitar sentirse algo feliz al ver los rostros emocionados de los niños, las viejecitas hablando mientras tejían y muchas cosas más. En verdad que todo eso le recordaba a su hogar…

-Lamento que estas personas estén bajo el mando de rufianes como los Kudo-Susurro

En eso ve a una niña, no mas de 7 años y llorando por culpa de dos hombres que eran soldados de la realeza. La sangre le hierve al ver como esos dos hombres le habían quitado su dinero y diciéndole que la mataran si sigue llorando, ¿Cómo puede el rey tener a esos miserables como soldados? Uno de ellos iba a tomarla de los cabellos, pero no pudo ya que la misteriosa capitana se lo impide sujetando con tal fuerza su muñeca que aquel hombre comenzó a gritar de dolor, el otro soldado, al ver esto, iba a castigarla por su osadía, pero ella fue más rápida y sin soltar a su presa, le planta al otro una gran patada de karate, mandándolo a volar y bloquea a su presa con una llave de judo.

-Eso les enseñara a no meterse con los niños par de cobardes – Se arrodillo y le quito al que bloqueo con el judo una bolsa llena de monedas de oro.- Aquí tienes – Se acerca a la niña y le entrega la bolsa.

-¡Gracias! – La niña estaba feliz mientras tomaba la bolsa y le agradece dándole un beso en la mejilla y una flor para luego irse corriendo.

-Fue muy noble lo que hizo señorita. – Dijo uno de los habitantes, preocupado. – Pero muy arriesgado.

-¿Por que? Se lo merecían.

-Lo sé, pero ellos son soldados rebeldes como el general y no lo dejaran así

-Me he enfrentado a cosas peores… ¿Cómo es eso de general rebelde?

-Los reyes son buenas personas, pero su general, es una causa perdida y tiene a su ejército de soldados rebeldes, que están a su favor y todos son traidores

-¿Quien es su general?

-Gin, un hombre de larga cabellera rubia-Vio la sorpresa que reflejaba la chica

Flash Back

-Es un papel fácil de romper princesa… Ahora tiene dos opciones: Morir o vivir, pero casándose conmigo

-¿Qué?-Sorprendida

-Si me casó con usted, podré gobernar este reino

Fin Flash Back

-Ese hombre… - Aprieta sus manos en forma de puños, estaba furiosa, pero no se notaba gracias a su túnica – Gracias por la advertencia, pero no es necesario que se preocupen, puedo cuidarme sola.

Comienza su caminata de vuelta a su barco, pero al doblar una esquina sus pasos se interrumpen cuando tres soldados en sus caballos la rodean y la señalan con sus espadas. Ella se quedo quieta, examinando sus movimientos y se asegura de ocultar su rostro.

-¿Qué quieren de mí?

-Viajera, nos enteramos de lo que le has hecho a nuestros hermanos, los soldados.

-Ah si… Se lo tenían merecido.

-Tal vez no lo sabes, pero esta prohibido atacar a los soldados.

-Lo repito, se lo merecían… Por cobardes al atacar a una inofensiva niña.

-Eso es ridículo, nosotros somos pacíficos y nos aseguramos por la protección de nuestro reino.

-Ellos no lo demostraban y lo digo con todo el respeto posible.

-Es suficiente, atrápenla y llevémosla con el Rey Yusaku.

Pero antes de que hicieran algo, la capitana, entre las sombras que producía su gorra, lanza una leve sonrisa irónica y de un salto, cae en uno de los caballos para volver a saltar, alejándose de ellos y comienza a correr, siendo perseguida por aquellos hombres. La capitana corría con destreza e incluso, cuando había obstáculos, ella los esquivaba con ágiles saltos, pero desgraciadamente, al intentar esquivar una carreta, uno de sus pies se golpea con ella, por lo que perdió el equilibrio y termina cayendo, rodando por el suelo y cuando se detuvo, quedando boca abajo, las espadas de aquellos hombres rodean su cuello.

-Eso te enseñara a no andar de acróbata.

-Maldición… Bueno, por lo menos veré al causante de mi dolor – Agrego en sus pensamientos, refiriéndose al Rey Yusaku.

-¡Oigan ustedes! – Se oyó una voz delante de ella – ¡Dejen a esa mujer en paz!

Los soldados se apartan de la chica, sorprendidos al saber que esa persona estaba presente y mientras ellos se ponían detrás de la fugitiva, ella se puso de rodillas y alzo su rostro para ver a un joven de su edad, vistiendo como campesino, de ojos azules y cabello negro.

-Déjenla en paz. – Ordenó mientras se acercaba.

-Pero señor, ella…

-No me interesa, no hay motivo para que la traten como lo hicieron.

-Sí señor, ¿pero por qué esta aquí? ¿Y vestido como campesino?

-No tengo que darte motivos de mis acciones… Vete y no le digas a nadie que me viste.

-¡Sí señor! – Aquellos soldados inclinan su cabeza ante el joven y se van.

-Sabes dar una buena función – Viendo a la chica misteriosa con una sonrisa y le ofrece su mano, ella lo mira fijamente y decide aceptar el gesto, tomando su mano y él la ayuda a levantarla – Eres viajera, ¿verdad?

-¿Qué hay con eso? – Soltándose violentamente, no le gusto para nada ese extraño hormigueo que la recorrió en el momento que sintió aquel roce.

-¿Por que te seguían? – Intentando ver su rostro, pero solo consiguió ver sus preciosos ojos azules como zafiros, de los cuales él se sintió maravillado.

-No te importa… – De nuevo con su agresividad. – ¿Quién eres?

-La persona que te salvo de esos grandullones – Cerrando sus ojos mientras una linda sonrisa dibujaba su rostro.

-Muy gracioso – Dijo secamente y mirando hacía otro lado, ya que se había sonrojado ante esa sonrisa, pero dio gracias de que la gorra de su túnica le haya cubierto el rostro.

-Déjame presentarme… Mi nombre es Shinichi.

-¿Shi…Shinichi?