Capítulo II
Schneider, sin querer, supo e nombre de esa niña que lo había hecho desviar su mirada del soccer. Tsubasa no salía de su asombro al saberse casa minuto más cerca de Sanae, pero haba algo que lo inquietaba, como si presintiera algo. En eso la música empezó a sonar, la orquesta contratada por la Federación hizo gala de su prestigio y comenzó a tocar música variada. Muchos habían salido a bailar. Yukari, continuando con su plan, ignoró a Ryo y se puso a bailar con Manabu (que cambio, de mono a gafufo jijijiji). Taro se armaba de valor para sacar a Kumi, ella esperaba con ansias que el tímido de Tarito tomara la iniciativa, pero Mamoru le ganó y saco a bailar a Kumi dejando a Taro triste. A Misaki no le quedo más remedio que hablar con Genzo.
- Que pasa. - exclamó Genzo.
- Que por idiota no saque a bailar a Kumi y mírala… esta con Izawa. - dijo molesto Taro
- No te preocupes amigo, ahora llegara tu revancha, en la próxima pieza la sacas a bailar. - lo consoló el portero.
Taro se sintió aliviado ante las palabras de ánimo de su amigo. En esas llegó Tsubasa y se integro a la conversación de sus compadres (nada más falta que armen un mercado estos argüenderos).
- Ya vieron lo linda que esta Sanae. - Dijo un enamorado Tsubasa.
- No hay que negar que la pequeña Anego ha crecido. - respondió Wakabayashi.
- Y me imagino que estas feliz por que estará en el cuerpo médico de la Selección.- dijo Taro.
- Así es… la tendré mas cerca para recuperar ese tiempo que estúpidamente perdí… le ratificaré que la amo y que quiero estar con ella siempre. declaró el capitán japonés
- Como que el amor te pego duro- dijo sarcásticamente Genzo.
- Algo así – dijo Ozora colocando su mano detrás de su cabeza, como siempre.
Pero con lo que no contaba Tsubasa era con lo que iba a ocurrir. Sanae estaba sola viendo a sus amigas bailar, cuando Schneider se acercó a su mesa. Eso no le daba buena espina a Tsubasa. Mientras que en la mesa donde estaba Sanae una voz la saco de sus pensamientos.
- Que suerte tiene Japón de tener a la médico más bella del mundo.- exclamó una voz extranjera.
- Todavía no soy médico, me falta poco para serlo.- contestó la castaña.
- Mucho gusto, Karl Heinz Schneider.
- Mucho gusto, Sa…
- Sanae Nakasawa. el alemán no dejó terminarla
- Ese es mi nombre, y a que debo que el capitán alemán este aquí. - Sanae preguntó sorprendida.
- Me gustaría que usted, futura Dra. Sanae Nakasawa, me concediera esta pieza. - Un galante Karl hizo la propuesta.
- Sería un honor, pero no se si estaría bien que una integrante del cuerpo medico japonés baile con el capitán de la selección alemana.- Sanae tenía sus reservas con el Kaiser.
- Por que?. exclamó él
- Por que son rivales, y se vería como una traición de mi parte.- dijo Sanae
- Que lástima, yo quería bailar con usted. - suspiró un decepcionado Karl.
- Tal vez en otra ocasión. - comentó la castaña
Katagiri escuchaba divertido la conversación y se acerco a Sanae.
- Tranquila Sanae, puedes bailar con Schneider, no lo veríamos como traición, sino al contrario, como ejemplo de tolerancia entre los participantes. - comentó el mánager de la Selección.
- Pero Sr. Katagiri. - exlamó Sanae.
- Ya no tienes excusa… bailamos?. - Karl estaba muy emocionado
- Esta bien. - Dijo una resignada Sanae.
Con la galantería que le caracterizaba Schneider saco a bailar a Sanae. Kumi y Yukari se mostraron felices por su amiga, pero Tsubasa se mostro iracundo ante lo que sus ojos veían.
- Miren a Sanae, bailando con Schneider. - remilgó un celoso Tsubasa
- Y? . -dijeron Taro y Genzo al mismo tiempo.
- Que no ven… integrante cuerpo medico japonés… capitán selección alemana… voy a hablar con Katagiri ya. - Tsubasa ya iba a reclamarle a Katagiri.
- Párale Tsubasa… te da rabia que integrante cuerpo medico japonés baile con el capitán de la selección alemana o que Sanae baile con otro que no seas tú. - Genzo fue demasiado sincero para con su amigo
- Las dos cosas. - se sinceró Tsubasa.
- A ver Tsubasa… miremos las cosas bien… quien se alejo de ella, quien puso al soccer por encima de ella, quien la ha ignorado?. - le preguntó Taro.
- Eres mi amigo o enemigo. - dijo Tsubasa.
- Soy tu amigo, y como tal tengo que decirte las verdades aunque te duelan. - comentó Taro.
- Además se me esta ocurriendo algo para alejar a Schneider de la pequeña Anego. - una mirada maliciosa surgió en el rostro del portero.
- Que cosa se te ocurre? . - preguntó Tsubasa.
- Ya veras… ya veras… - Genzo se frotaba las manos.
En la pista de baile Sanae estaba sorprendida con las habilidades de Schneider. No solo era buen jugador, sino que bailaba superbien (a ver a ver… un alemán bailando bien… bueno es un fic)
- Que talentosa eres… bella, medico y bailarina . -decía Karl.
- Usted no se queda atrás Schneider… baila muy bien. - Sanae elogió al Kaiser.
- Deja de llamarme Schneider, llámame Karl. - le propuso el capitán Teutón.
- No me acostumbrare.- comentó la castaña.
- Por favor . -Karl la miraba como cordero degollado.
- Esta bien Sch… Karl. Dijo Sanae con dificultad.
- Así me gusta… como me gustas tú.- manifestó Karl de forma directa.
- Gracias, pero no es rápido para decir eso, Karl apenas me conoce.- Sanae se enrojeció violentamente…
- Eres muy bella Sanae. - suspiró el alemán.
Termino la pieza y Sanae le dijo a Karl que se sentía cansada, Karl acepto siempre y cuando le aceptara otra pieza.
Mientras tanto los alegres compadres seguían con su aquelarre…
- Listo ese es mi plan. - comentó Genzo.
- Y si no funciona . - preguntaba Tsubasa.
- Ya tengo un plan B. - exclamó Taro.
- Que haría sin ustedes. - dijo Tsubasa abrazando a sus amigos.
- Meter la pata. - dijeron sus amigos al mismo tiempo.
Los tres rieron. Tsubasa se sintió mas aliviado cuando Schneider dejo a su Sanae en paz. Mientras tanto en la mesa de Sanae Yukari y Kumi estaban ávidas de chismes
- Congreso en el tocador. - dijo Kumi.
-Ay no. - gruñó Sanae.
- Ay si. - comentó Yukari ávidas de chismes.
Las tres mosqueteras se dirigían al tocador, Genzo vio la oportunidad perfecta para su plan. Taro y Tsubasa se dieron cuenta.
- Ya sabes Taro y tu Tsubasa no metas las de caminar. - sentenció Genzo.
- Esta bien. - suspiró Tsubasa.
En el tocador el interrogatorio comenzó
- SANAE NAKASAWA, QUE HACIAS BAILANDO CON KARL HEINZ SCHNEIDER. - Gritó Kumi.
- Ya deja los gritos que no estamos en casa. -gruñó Sanae.
- Pero contesta. -Yukari acosaba a Sanae.
- Me saco a bailar. - dijo secamente Sanae.
- Eso lo sabemos. - murmuró Kumi.
- Me dijo que desde que me vio le gusté. - soltó de una la castaña.
- QUE QUEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE. - gritaron las chicas.
- No griten que no soy sorda. volvió a quejarse Sanae.
- Vaya… la nueva médico ya dejó dos corazones rotos. -dijo sarcásticamente Kumi.
- Como así que dos corazones. -preguntó extrañada Sanae.
- Elemental mi querida Nakasawa. Schneider te veía con ojos de cordero degollado y Tsubasa estaba que lo mataba. - decía risueñamente Yukari.
- No creo eso de Tsubasa. - replicó Sanae.
- Claroooooooo lo vi con estos bellos ojos que se han de comer los gusanos. - se dijo con importancia Kumi.
Sanae se enrojeció, "será que Tsubasa sigue sintiendo el mismo amor de hace 3 años" pensó la castaña
- Vámonos que la fiesta esta buenísima y quiero seguir martirizando a Ryo. - Yukari se sonreía con solo pensar con la cara de Ryo.
Las mosqueteras se dirigían al salón de baile, mientras tanto el aquelarre masculino empezaba a poner en marcha el plan…
