Bueno, lo prometido es deuda chic s. Aquí les vengo con el lemon

No pensé que lo iban a querer un 100% de los lectores jajajaa que ingenua fui xD

ADVERTENCIA: SOLO PARA MAYORES DE 18

EXTRA

Nishinoya se paró de su asiento y caminó con naturalidad hacia el fondo del bus donde se encontraba el cubículo del baño. Abrió la puerta y entró. Un par de minutos después Asahi lo siguió, aunque caminando demasiado rígido por el pasillo entre los asientos. Eran ellos dos quienes ocupaban los asientos más profundos, por lo que nadie estaba mirando realmente.

Abrió la puerta con sigilo y se introdujo con delicadeza en el estrecho espacio. Apenas cerró tras de sí, unos brazos enredándose en su cuello lo sobresaltaron, obligándolo a inclinarse y sus labios fueron reclamados con urgencia por una pequeña boca que apenas unos minutos atrás había conocido. Sin dudar correspondió el celestial beso, dejándose llevar por esos instintos arrebatadores que lo dominaban cada vez que sentía de cerca el calor de Yuu.

Aprovechó entonces de agarrarlo por detrás de los muslos y lo alzó con firmeza hasta sentarlo sobre su cadera. Nishinoya rodeó las caderas del grandulón con sus piernas y las cruzó por detrás, aferrándose apretadamente a él, porque lo quería sentir bien cerca, tan pegados que olvidaran donde comenzaba uno y terminaba el otro. Ahora no tenía que reprimir todas esas apabullantes emociones que el grandulón le hacía aflorar en su pecho. Su cuerpo ansiaba conocer el de él, derretirse en caricias entre sus brazos, ser lo único que inundara su mente y le llevara a despertar los más oscuros y pasionales instintos como lo podría hacer una chica. Pero era él. Era él. Era él quien tenía tal poder celestial.

De pronto, en un brusco movimiento del bus, Azumane perdió el equilibrio y dio dos pasos tratando de no caer, pero a cambio sus cuerpos chocaron contra la pared del fondo. El más perjudicado fue Yuu quien gimió sintiendo el aire abandonar sus pulmones, al azotar su espalda contra la pared.

- Ugh…

- ¿Estás bien, Noya?

Trató de preguntar Asahi sobre los labios del pequeño, preocupado por su quejido.

- No pares…

Le regañó el líbero, lamiendo su labio inferior y retomando con urgencia el beso que Asahi se vio tentado a profundizar, persiguiendo esa suave lengua con la propia hasta la boca contraria, la cual la aceptó con entrega. A Yuu no le importaba el dolor que había sentido, de hecho le había excitado ser atrapado tan bruscamente entre la pared y el cuerpo macizo del rematador. Lo quería así, absorbiéndole el alma en el beso, sin que le dejara respirar, no le importaba si se desmayaba.

El grandulón no podría pensar con claridad. Nishinoya le estaba haciendo perder la cordura. Es que sus labios eran tan blandos y húmedos. Tan cálidos… y provocativos. Una dulce adicción. Y su inquieta lengua, frotándose con la suya, dejando que se apropiara de su boca sin oponer resistencia… le provocaba escalofríos que iba directo hacia ahí abajo. Mas ya no se avergonzaría de demostrarle a Yuu lo que provocaba en él… no ahora que estaba tan condenadamente caliente.

Las manos del pequeño subieron desde el cuello de Azumane hasta el medio moño que llevaba atado detrás de la cabeza, el cual desarmó para enredar sus dedos en las finas hebras de su suave cabello. Todo esto sin romper el excitante sobajeo de sus lenguas que en algún momento se trasladó hacia la boca de Asahi, permitiéndole al menor saborearla y recorrerla a todo su ancho gusto.

Yuu amaba cómo la tenue barba de Asahi le raspaba ligeramente la piel. Le recordaba quién era la persona que tenía en frente, como si fuera la prueba que necesitaba cuando su mente comenzaba a dudar de tan maravilloso desenlace de sucesos. Amaba su delicioso olor, su exquisito calor, sus músculos firmes, su abdomen duro, su piel tostada, su cabello sedoso. Oh, su cabello… tiró de él sin poder controlarse, recibiendo un profundo rugido de excitación en respuesta.

De pronto, Nishinoya gimió fuerte, embriagado de placer y Azumane sintió su hombría luchando allí abajo por espacio dentro de sus pantalones. La erección de Yuu se empujaba contra su abdomen.

Ambos excitados. Ambos afiebrados y calientes. Ambos con el pensamiento nublado, perdiéndose en ese delicioso frenesí donde cada roce de sus cuerpos, contoneándose al mismo ritmo, como si estuvieran haciendo el amor con la ropa puesta, era electrizante y sumamente reconfortante.

-Asahi-san… quítate la camisa…

Pidió Yuu con la voz pastosa y limpiándose, con el dorso de la mano, la saliva que le corría por la comisura de su boca, mientras se relamía los labios. Azumane obedeció. Primero sentó al pequeño sobre el estrecho lavamanos y éste tiró hacia arriba el borde de la camiseta, sin soltarlo del agarre de sus piernas cruzadas. El grandulón se la quitó por arriba de la cabeza y a continuación hizo lo mismo con su líbero. Acto seguido y con urgencia se tocaron, acariciándose y encendiéndose la piel mutuamente. Asahi sentía el cuerpo de Nishinoya tan frágil entre sus grandes manos, aunque sabía por esos moretones que iba descubriendo que, por el contrario, era muy resistente. Por su parte, Yuu sentía el cuerpo de la estrella tan enorme y perfecto, podía ser blando y acogedor o, como ahora, duro e intimidante… muy caliente.

Noya besó sus hombros lamiendo y chupando. ¡Dios, lo gustaba tanto! Asahi acarició su espalda con sus manos grandes al tiempo que ladeaba la cabeza para dejarle espacio. El líbero subió por su cuello, jadeándole caliente sobre la piel. Chupó allí un momento. Dejaría una marca, lo sabía y lo ansiaba, porque este grandulón era suyo, sólo suyo. Lo había descubierto ese mismo día y a partir de ese mismo día lo sentenciaba a pertenecerle en plenitud.

Azumane estaba con los ojos cerrados, excitado y concentrado en esa sensación hormigueante en su cuello. Entonces, sin ser consciente de lo que hacía, bajó sus manos por la suave espalda del pequeño hasta llegar a su cintura y luego a su trasero. Tomó sus nalgas en la palma de las manos y las apretó contra él, atrayendo hacia sí el delgado cuerpo del líbero.

- mnha… Asahi-san…

Gimió Yuu contra su piel, sintiendo el placer del roce de sus erecciones que exacerbaba el delicioso masaje que recibía su trasero. En seguida pidió su boca para saborear nuevamente sus maravillosos labios y esa lengua traviesa que le mandaba escalofríos por todo su cuerpo bajando hasta su sexo. Y sabía que para Asahi no era diferente porque sentía su gran miembro brincando loco dentro de sus pantalones.

Se separó un segundo de sus labios, ambos con la respiración errática y desecha, para incitarlo:

- no seas tímido, Asahi-san, puedes tocar todo lo que quieras…

Dijo esto mientras desbrochaba su pantalón, le bajaba el cierre y liberaba su hombría desde dentro de la ropa interior.

- Ugh…Noya…

Jadeó ronco el grandulón, derretido entre sus manos que lo tomaban firme y lo masturbaban.

- la tienes grande…

Susurró el pequeño sinceramente sorprendido. Esto hizo sonrojar violentamente a la estrella y ponerse nerviosa. Nishinoya sonrió ampliamente para tranquilizarlo y le pidió:

- ¿me darías una ayudita?

Asahi reaccionó de inmediato. Desabrocho el pantalón de Yuu y sacó afuera su hombría, hinchado, duro y mojado en la cabeza. Lo sobó repetidamente obteniendo suspiros gustosos de parte de su amado líbero.

Se volvieron a besar con lengua y mordiscos.

Luego, cuando se separaron urgidos por un poco de aire. Noya le habló entre jadeos sin dejar de masajear su sexo:

- ¿Asahi-san… alguna vez te has masturbado pensando en mí?

El moreno tragó con dificultad, provocando un notorio sube-baja de su nuez de adán, lo cual le pareció muy sensual al líbero.

- S-sí…

Respondió finalmente muy bajito.

- ¿En serio? Eso me halaga… -sonrió con lujuria en los ojos- ¿y qué imaginas…?

- y-yo… no puedo decírtelo…

Murmuró avergonzado y desviando la mirada.

- yo también lo he hecho ¿sabes?

Continuó diciendo juguetonamente y sin presionarlo.

- De noche, en mi cama… me acariciaba imaginándome que tú lo hacías, con tus grandes manos justo como ahora…

Azumane sintió crecer su excitación y Noya lo supo por el brinco de su sexo en su mano.

- imaginaba que me tomabas por la fuerza en los vestidores… -soltó una risita- pero eso eran sólo mis fantasías…

Luego el pequeño le apartó la mano, tomó ambos miembros y los apretó juntos entre sus manos para masturbarlos al mismo tiempo. Era un contacto muy íntimo que les hizo jadear pesado y caliente, sintiendo una exquisita electricidad por todo el cuerpo.

- definitivamente prefiero al Asahi real…

Se besaron con intensidad, intensificando con ello el placer de sus miembros frotándose. Luego rompieron el beso jadeando por aire.

- me toca el orgullo la diferencia de tamaño…

Jadeó Nishinoya, sobre los labios del mayor, sin dejar de mover sus manos.

- eres muy sexy…

Fue lo único que el afiebrado grandulón pudo arreglárselas para responder antes de devorarle la boca nuevamente. Noya sonrió dentro del beso con complacencia.

Pronto la temperatura de sus cuerpos se hizo insostenible. Un gran nudo se les fue tensando en la parte baja del abdomen. Las manos resbalosas del pequeño se sentían tan placenteras para ambos, sin embargo, la estrella ansiaba un poco más.

De pronto, su mente fue anulada por la pasión de su cuerpo y éste actuó autónomamente, bajando a un sorprendido líbero desde el lavabo, volteándolo de espaldas a sí y obligándolo a inclinarse sobre la superficie que antes ocupó como asiento.

- ¿Asahi-san…?

Preguntó confundido pero sin temor, pues sabía que su estrella nunca le haría daño.

- Aprieta las piernas, Noya…

Murmuró ronco en su oído, haciéndole estremecer.

Entonces Yuu descifró sus pensamientos. Sonrió de medio lado y con picardía, luego obedeció apretando sus muslos uno contra el otro. Un jadeó salió desde lo profundo de su pecho cuando sintió a su grandulón empujar su hombría entre sus piernas. Oh, dios mío, Asahi… pensó terriblemente excitado. Acto seguido Azumane alejó su cadera y se volvió a empujar, repitiendo esto en un naciente vaivén que le sacó gemidos a ambos.

- Asahi-san…

Gimió el líbero lascivamente, muerto de excitación.

El grandulón aceleró el ritmo, disfrutando del arrebatador placer que los apretados muslos de Yuu le proporcionaban.

Nishinoya disfrutaba del roce del sexo de Azumane contra la delicada piel de su escroto. Y el movimiento rítmico del cuerpo de su estrella, a sus espaldas, le provocaba deliciosos escalofríos en los riñones porque, si cerraba los ojos, podía imaginar que su amado Asahi lo estaba penetrando, haciéndolo suyo como Yuu quería hacerlo de él.

-Asahi-san… tócame…

Le pidió cuando se vio escalando aceleradamente hacia el orgasmo.

El grandulón obedeció y llevó su gran mano por delante de la pelvis del menor para tomar su miembro y masturbarlo aceleradamente. Un largo gemido se escapó de los labios de Yuu al ser atendido justo como ansiaba y necesitaba.

No pasaron mucho rato así, la excitación los sobrepasó y los arrastro al orgasmo más intenso que hubiesen experimentado. Con un quejido ahogado, Asahi se vino entre los muslos del líbero y éste en la mano de su chico. Se quedaron quietos, el grandulón con la frente apoyada en la espalda del pequeño y descansado medidamente su peso sobre él, mientras Yuu estaba recostado sobre el lavabo tratando de recuperar la consciencia de su entorno, tratando ambos de volver a respirar con normalidad.

-Asahi-san… esa fue… una idea brillante.

Habló Nishinoya recomponiéndose.

- ugh…

Gimió en respuesta el grandulón al darse cuenta de lo que había hecho. Entonces su rostro fue enrojeciendo por la vergüenza.

- ¡Está bien Asahi-san! –dijo tratando de reconfortarlo- Yo encantado cumplo todos tus deseos.

- lo siento…

Se disculpó la estrella en voz baja. Por lo que Noya se incorporó para ponerse frente a frente.

- ¿Por qué?

- porque yo… eh… yo… tus muslos…

No se atrevía a decirle que sentía haber eyaculado entre sus muslos, pero Yuu bajó la mirada y entendió.

- no te disculpes… en ese caso yo tendría que disculparme por ensuciar tu mano, ¿debería disculparme?

- no…

- ¡Ya está!

El líbero estiró el brazo alcanzando las toallas de papel. Limpió la mano de Asahi y su estrella hizo lo mismo con sus piernas. Luego cada uno se arregló la ropa disponiéndose para salir. Antes de abrir la puerta Yuu le pidió un beso al grandulón, quien ni siquiera tuvo que pensarlo para obedecerle. Fue un beso juguetón, cómplice y que prometía muchos buenos momentos como ese. Luego Azumane salió primero y se fue a sentar donde antes. Pasado un breve instante Nishinoya volvió con él.

El líbero lo abrazó por la cintura para meter entre sus ropas sus manos heladas producto del agua del lavabo, haciéndole dar un respingo.

- lo siento…

Sonrió con gracia.

- ¡Hey! ¡Ustedes…!

Escucharon una voz más que conocida hablarles desde delante, la cual les hizo sudar frío. Era Daichi. No sonaba feliz. Su rostro apreció entre el par de asientos de delante.

- ¿Creen que soy idiota? Los vi entrar al baño y acabo de verlos salir uno tras el otro.

Nop, no estaba feliz.

Los jóvenes lo miraron pálidos y sin saber dónde meterse.

- Darán 50 vueltas a la cancha, después de cada práctica, durante una semana.

Yuu ahogó una risita.

- ¡¿De qué te ríes Nishinoya?!

- lo siento… ¡es qué lo valió completamente!

- ¡Que sean 100 vueltas entonces!

Chilló Daichi resentido.

- ma,ma, Daichi-san. Si sigues haciendo escándalo harás que nos descubran.

Le sonrió el pequeño sin poder ocultar su buen estado anímico.

- ¡No sigas, Noya-san!

Rogó Azumane, viendo al número uno enrojecer en cólera.

- ¡150 VUELTAS POR UN MES!

Gritó el capitán.

Eso era todo. Moriría de un infarto antes de cumplir el castigo. Asahi suspiró. Estaba convencido de que Nishinoya no conocía la vergüenza. Pero qué más daba si hasta eso amaba de su personalidad.

Fin. Fin. Fin. Fin.

espero que haya valido la pena la espera!

Muchas gracias por leer mi pequeña historia!

Muchos besos! chau!