Capítulo 2

No hay manera de predecir que va a suceder, simplemente pasa, no hay una ley mágica que nos indique con precisión como nos ira en el día, puede que todo resulte bien o de la peor manera. Por un lado podríamos decir que nada en esta vida sucede por el azar del destino, o quizás podríamos admitir que a veces suceden cosas sin ninguna posible explicación lógica, aquel momento Rachel pensaba en eso que no había ningún motivo para que tuviera que pasar por lo que estaba afrontando en ese instante.

Rachel estaba en el baño de profesores respiraba y caminaba de un lado a otro mientras trataba de localizar a Santana, esto estaba mal muy mal, sin duda el destino la odiaba, por fin había conseguido un empleo y todo parecía arruinarse. Realmente necesitaba el dinero así que no podía darse el lujo de renunciar, estaba atorada en un callejón sin salida, de un lado tenia a la chica que le gustaba y por el otro su trabajo, claro iba a escoger su trabajo sobre todas las cosas, al menos por ese momento sabía que eso es lo que debía hacer. Después de ver aquel mensaje tuvo que salir del aula de clase rápidamente, dejo a sus alumnos con una tarea y corrió hacia el baño, no se sentía bien, estaba mareada, quería vomitar y sobre todo salir huyendo de ese lugar.

-Más te vale que sea importante – respondía la latina.

-Estoy en problemas – decía bastante alterada.

-Te dije que no te tiraras a una de tus alumnas – comenzó a reírse – al menos espera que pase una semana. O bueno es lo que haría yo, esperaría un tiempo prudente.

-No es eso idiota – le respondio enojada

-Ya que humor – suspiro la chica.

-¿Recuerdas a la chica del blog?

-Obvio su user es demasiado extraño ¿Qué pasa con ella?

-Es una de mis alumnas pero no una más, sino que la impertinente que tengo, la más desobediente y sobre todo la más terca.

-Ay que linda historia de amor Berry ¿Cuándo es la boda?

-Idiota ¿no te das cuenta lo que sucede? – Decía desesperada – estoy atrapada con la chica que me gusta y no solo eso, sino que saca de casillas cada vez que puede.

-Habla con ella.

-Si claro iré y le diré hola soy "missrb" me encanta tu blog cásate conmigo y seamos felices por siempre.

-Esa es una muy buena idea.

-¿Por qué somos amigas? – respondio exasperada por las respuestas de Santana.

-Porque tú eres el dramatismo hecho persona y yo soy tu equilibrio, ya tranquila deja de complicarte, regresa a clase y hazte respetar, lo de la chica ya veremos como lo solucionamos.

-Gracias San

-De nada enana, ve y respira profundamente, todo irá bien. No te desesperes demasiado, ya sabes que todo al final resulta bien, mírate al espejo y respira, piensa que todo lo que estás haciendo tiene un motivo y que pronto nos podremos largar de esta ciudad.

-Tienes razón – suspiro – te quiero San.

Rachel se miró en el espejo una última vez, respiro profundamente y salió, la clase aun no terminaba y debía enfrentar a los chicos una vez más, todo era surrealista, ella no se parecía en nada a la chica con la que había conversado por tanto tiempo, aquella chica del instituto era arrogante, prepotente y mal educada, todo lo contrario a "alittlelamb" parecían ser dos personas completamente distintas.

La chica del blog era completamente diferente, le gustaba leer, compartían incluso muchas ideas y autores favoritos, siempre pensó que quizás la persona de tras de ese blog era una estudiante de periodismo o quizás que como ella estudiaba literatura, pero jamás, jamás pensó en encontrarse con alguien tan opuesto a ello, Quinn era más bien una chica prepotente, no le interesaba su materia y prefería pasar en los laboratorios o en clases de física. No sin duda no eran la misma persona, era imposible.

-Bien chicos, quiero que formen un circulo con las mesas, odio esta formación hace parecer que estamos en una escuela militar y no es lo que quiero - Los chicos obedecieron y Rachel se colocó en el centro, podía observar a todos sus alumnos con claridad - Sé que no les gusta esta materia, el deber que mande ayer no lo hizo nadie y eso es un problema, no quiero que vean a la literatura como su enemiga, si a muchos no les gusta leer pero es porque no han encontrado un libro que los apasione.

-Quizás debería saber que esas novelas románticas que tanto lee no van a salvar al mundo – intervino Quinn rápidamente.

-¿Quién va a salvar al mundo?

-Pues la ciencia, los avances, cada día que pasa hay miles de científicos buscando soluciones a las enfermedades mientras que usted lee libros.

-¿De dónde crees que esos científicos aprendieron lo que saben?

-De investigar de salir al mundo y vivir.

-De leer y culturizarse, entiendo su posición señorita Fabray pero como dije no todo tiene una explicación lógica y no todo es números. Si bien apoyo que la ciencia es una herramienta que es la base de nuestra sociedad no creo que debería ser el único enfoque.

La rubia se quedó en silencio y volvió a concentrarse en sus apuntes, de a poco Rachel iba entendiendo como tratarla, sabía que su actitud era imposible pero también sabía que podía controlarla, la clase continúo normalmente y Quinn no volvió a intervenir.

Rachel aún seguía un tanto alterada por lo que había descubierto, si alguien se enteraba perdería su trabajo así que estaba en una encrucijada, enfrentar a Quinn y contarle todo o quedarse callada y dejar las cosas como estaban.

La morena se encontraba en la sala de profesores disfrutando de un café, aun no conocía a nadie en aquel lugar a más de la directora, en ese momento entraron dos personas, una chica bastante joven y un tipo de unos 50 años con una corbata algo llamativa.

-Debes ser la nueva profesora de literatura – sonrió – soy Isabela la entrenadora de las porristas un gusto.

Isabela era una mujer alta cabello castaño claro y ojos color azul, era sin duda una mujer hermosa y Rachel lo noto, nunca había conocido a alguien con tanta seguridad como la que aquella chica mostraba. Tenía 25 años y estaba trabajando en McKinley a petición de la directora Sylvester, había llegado a aquel instituto después de varias decepciones y de que su vida cambiara drásticamente.

-Soy Rachel un gusto y si soy la nueva profesora de Literatura – le sonrió.

-Suerte con los de ultimo año – se sentó en frente de ella – son un tanto complicados.

-Lo sé, pero confió en que pueda lograr que se interesen en mi materia.

-¿Y cómo lo harás?

-Mostrándoles que la lectura no tiene por qué ser aburrida, yo cuando era pequeña tuve un profesor que me enseño que al leer nos trasportamos al mundo que queremos, dejamos volar nuestra imaginación y comenzamos a dejarnos llevar por aquellas letras dando lugar a toda clase de sentimientos, lloramos, reímos y hasta sufrimos como lo hace el personaje de la obra que leemos y eso es maravilloso, llegar a sentir cada emoción.

-Increíble – dijo sonriendo – absolutamente increíble.

La morena solo sonrió y bajo su mirada, le resultaba un tanto intimidante mirar a Isabela directamente a los ojos.

-Gracias – dijo algo sonrojada por los cumplidos de la chica.

-Lo digo de verdad, mira a tu alrededor aquí solo hay tipos extraños con corbatas fosforescentes – le sonrió – es increíble encontrar a alguien tan joven como tú.

-Podría decir lo mismo de ti.

-Fácil, mi historia es estar en la cima y luego caer.

-¿Por qué lo dices?

-Me encantaría contártelo, pero solo si me aceptar invitarte a cenar – era obvio las intenciones que tenía aquella chica, durante toda la conversación no había hecho más que halagarla y mirar sus labios, Rachel sabía perfectamente que quería y no se iba a oponer.

-¿Te parece bien a las siete el sábado? – dijo sonriendo.

-Perfecto.

Hace años que la morena no había salido con nadie, su última relación había sido un completo fracaso y desde entonces decidió enfocarse en su carrera, por lo que de cierta manera aquella cena con Isabela la emocionaba.

alittlelamb: Que tal tu día?

Ese fue el mensaje que en ese momento llego a su celular, trato de mantener la calma y respirar como le había dicho Santana, así que guardo su teléfono y se dirigió hacia su siguiente clase.

El día termino y afortunadamente no tuvo que volver a cruzarse con Quinn, la morena llego al estacionamiento y encontró que su auto había sido "decorado" con pinturas muy llamativas, todo el parabrisas estaba cubierto de pintura verde, las puertas y ventanas de color rosado, azul, amarillo, morado.

-Esto no puede pasar a mí – observo todo lo que le habían hecho a auto - ¡No esto no!

Mientras tanto Quinn y Kitty estaban en la parte de atrás del colegio disfrutando de la cara de la profesora, todo el trabajo había valido la pena, después de su pequeña discusión en clases Quinn no se iba a quedar tranquila, sabía que tenía que hacer algo y Kitty fue quien le ayudo a llevar acabo aquel plan.

Rachel no era de su agrado, le parecía que se controlaba demasiado, que pensaba cada cosa y eso la irritaba de cierta manera, además odiaba como la trataba, ella sabía que tampoco era de su agrado no entendía bien el motivo por el cual le molestaba tanto estar cerca de aquella chica pero se exasperaba, no le gustaba ir a sus clases, lo consideraba una pérdida de tiempo y eso contribuía más para que la detestara.

-Perfecto Kitty mírala – se reía Quinn – está furiosa.

-Bien merecido se lo tiene Q.

-Eso le enseñara a tratar mejor a sus alumnos.

-¿Por qué te cae tan mal? – decía riéndose Kitty.

-No lo sé, me exaspera, su actitud no se tiene algo que cuadra con lo que dice.

-¿Crees que miente?

-Oh estoy segura que lo hace Kitty y descubriré que es lo que oculta la perfecta Miss Berry.

Rachel entro furiosa hacia la oficina de la directora, esto había sobrepasado todos sus límites, no podía controlarse más.

-Tiene que ver lo que sus alumnos le hicieron a mi auto.

-Hola Berry – sonrió - ¿Qué hicieron las bestias?

Sue y Rachel fueron hacia el estacionamiento a constatar que el auto estaba lleno de pintura, Sue sabía que sus alumnos eran capaces de eso y mucho más.

-Acompáñeme señorita Berry ahora mismo vamos a averiguar quién fue el idiota.

En cuestión de segundos logro reunir a todos los alumnos en sus respectivas aulas, estaba furiosa, lo que habían hecho era la gota que derramo el vaso.

-Son unos inútiles, no aprecian nada y así como a ustedes no les importa nada a mí tampoco, son unas bestias – repetía muy molesta - ¿es enserio? ¿Vieron lo que hicieron?

-¿Y ahora que hicimos? – protesto Sam.

-Pintaron el auto de la profesora Berry con pintura de múltiples colores idiotas – dijo y todos comenzaron a reír – no lo voy a tolerar más, todos estarán castigados hasta que acabe el año escolar si el responsable no asume las consecuencias de sus actos.

-¡No! – gritaron todos.

-Si idiotas debieron haberlo pensado bien.

Quinn sabía que si decía la verdad probablemente la dejaría fuera de las porristas y del club de ciencia así que confesar lo que había hecho no era una opción.

-Perfecto como nadie habla desde mañana todos se quedaran después de clase en detención y por cierto de su bolsillo saldrá para reparar el auto de la señorita Berry.

Kitty y Quinn permanecían en silencio. Si quizás habían llevado las cosas demasiado lejos. La rubia solo bajo la mirada, sabía que se habían ganado ese castigo, pero no iba a confesar que había sido ella, no quería y tampoco debía.

Mientras tanto Rachel estaba en la oficina de Sue, estaba furiosa, quería irse de ese lugar lo más rápido posible, aquel auto le había costado muchas horas de sacrificio, años de ahorrar cada centavo y de repente un grupo de idiotas lo había arruinado.

Su auto lo había comprado en California, le costó casi un año reunir el dinero suficiente, un año de trabajar en una absurda cafetería limpiando mesas y baños, ahora todo ese esfuerzo quedaba en nada. ¿Más deudas? Pensó rápidamente, no podría simplemente no podría seguir.

-Necesito que vengas por mí al colegio – decía sosteniendo el celular entre sus manos.

-Hola enana yo estoy bien gracias, si ya comí ah y si soy feliz con mi vida.

-No estoy de humor Santana ven por mi ahora.

-Uy a ver ¿Qué paso?

-Nada idioteces de los chicos, ven por favor te necesito

-Voy enseguida quédate tranquila.

En pocos minutos el auto de Santana llego al lugar, la latina bajo y corrió a abrazar a Rachel que comenzó a llorar en sus brazos, todo el día había sido una completa locura, estaba furiosa y muy triste. Santana no entendía muy bien que sucedía así que solo la abrazo fuertemente. Habían sido amigas por mucho tiempo, conocía perfectamente a la morena y sabía que todo esto le estaba afectando demasiado.

-Son mocosos inmaduros Rach no te pongas así – dijo mientras la abrazaba.

-Mira lo que esos mocosos le hicieron a mi auto – Santana giro y observo el auto de la morena completamente pintado.

-Hay que admitir que se tomaron su tiempo en hacerlo, y que quien lo hizo podría ser un Picasso en potencia enana – dijo provocando la sonrisa de la chica.

-Sácame de aquí ya no aguanto más de verdad.

En otro extremo del lugar Quinn observaba como las chicas se abrazaban, no sabía quién era aquella chica que abrazaba a su profesora y por alguna extraña razón no paraba de mirarlas, suponía que la señorita Berry tendría un apuesto novio, viviría en un hermoso departamento y sería feliz, pero quizás se había equivocado al juzgarla.

Verla llora hizo que se sintiera pésimo, sentía un nudo en su garganta y solo quería correr hacia ella y pedirle perdón, ver llorar a Rachel era una de los peores cosas que había tenido que enfrentar ¿pero eso no era lo que quería? Pensó, pero al verla así entendió que no, que no quería verla llorar nunca más.

-No te quiero asustar pero una chica rubia no está observando atentamente.

-Descríbela – susurro limpiándose las lágrimas que aun caían por sus mejillas.

-Tiene uniforme de porrista, cabello recogido, no es muy alta.

-Puede ser la chica que digo la del blog – susurro escondiendo su rostro en el cuello de su amiga.

-Gira ahora y la vas a ver – la morena le hizo caso y se encontró con la mirada de Quinn, quien rápidamente giro y se alejó.

-Si es ella.

-Guapa – sonrió – vaya Berry te conseguiste una porrista hermosa.

-Ya cállate lo último que quiero es tener algo con una niña malcriada como ella.

-Como digas – la abrazo.

Subieron al auto de la latina y se alejaron del instituto, Rachel solo se acomodó en el asiento y fijo su mirada en el paisaje, estaba demasiado dolida, solo quería ir a su hogar y dormir. Si para Rachel dormir lo solucionaba todo, no había nada mejor que una buena siesta para dejar atrás tus problemas, toda su vida había hecho lo mismo y ahora lo único que quería era recostarse cerrar sus ojos y olvidar su realidad. Las cosas eran mejor en sus sueños.


Gracias por comentar a todas un fuerte abrazo, ya saben que hago esto solo para divertirnos :) Sigan haciéndolo. Y si no les gusta pues ya que puedo hacer jaja

Lo de la ortografía perdón si se me va algo ya que a veces no se puede evitar los errores de dedo jaja pero lo revisare con mas detenimiento como saben yo no soy escritora ni estudio algo similar, mi vida son los números y ciertos errores gramáticos pues aun me cuesta corregirlos.

Otra cosa esta historia solo va a durar 15 capítulos porque sinceramente no es una idea que yo haya planificado ya que nació de las mismas imágenes que yo edito para instagram.

Saludos no se olviden dejar sus comentarios y visiten mi instagram.

Twitter/Instagram: dcimaginegirl