Disclaimer: Todos los personajes son de Rumiko Takahashi.

Este capitulo se desarrolla en una dimensión alterna, donde nuestro amado Inuyasha es humano.

"Querido Diario: El día de hoy me la pase estupendamente. Sango, Miroku, Inuyasha y yo fuimos al cine a ver una película de miedo; Viernes Trece, creo que se llamaba. Sango y Miroku casi ni vieron la película, estaban ocupados intercambiando saliva. Inuyasha y yo estábamos sentados a un par de asientos de distancia. La película era muy aterradora; pero, Inuyasha parecía no estar asustado, o sino, lo aparentaba muy bien. Bueno, volviendo al tema. En una parte de la película, el asesino estaba a punto de matar a una bella chica. Esa parte me asustó mucho, por lo que refugié mi cabeza en el pecho de Inuyasha. El se puso tenso, pero luego se relajó y… ¡Me abrazó! ¿! Puedes creerlo diario!? ¡Me abrazó! Aunque no se si considere algo fuera de lo normal, después de todo, somos amigos desde preescolar.

Honestamente, ya no se que hacer. Lo amo. Lo amo con todo mi corazón.

Pero… no se si el sienta lo mismo por mi. — susurró el chico de ojos dorados.

Se encontraba sentado en una esquina de la habitación de la chica, contemplándola. Los rayos de la luna, iluminaban el rostro de Kagome, haciéndola parecer un ángel caído del cielo.

Había entrado por la ventana, como hacía desde hace siete meses. Siete meses en los que la chica de cabellos azabaches no había dejado de rondar su cabeza.

—Maldición. — dijo, frunciendo el entrecejo y apretando entre sus manos el diario color rosa de su amiga.

Todo ese tiempo había estado quebrándose la cabeza, buscando una forma de decirle lo que sentía, sin parecer un tonto. Creyendo que sería rechazado. ¡Por que diablos no había leído el diario antes! ¡Carajo!

—Idiota, idiota, idiota. — murmuró entre dientes, asestándole ligeros golpecitos a la pared.

Se quedo inmovilizado al ver como un pequeño bulto se levantaba lentamente de la cama, frotándose los ojos. Inuyasha contenía la respiración, ¡Por favor, que no se diera cuenta de su presencia!

— ¿I Inuyasha? ¿Qué haces aquí?— le preguntó Kagome, mirándolo con sorpresa.

Demasiado tarde.

— ¿Qué haces con mi diario?— le volvió a preguntar, asustada. Sus mejillas se habían coloreado de rojo.

—Leyendo. — contestó Inuyasha, levantándose del frio suelo y sentándose, a su lado, en la cama.

— ¿Acaso no sabes que un diario es algo privado? ¡No debiste haberlo leído!—le dijo una nerviosa Kagome. ¿Qué habría leído Inuyasha? Era lo que ella se preguntaba.

El susodicho solo la siguió observando. Apreciando el carmín de sus mejillas. La sujeto por la cintura y la abrazo con fuerza, como si temiera que se alejara. Los corazones de ambos latían con fuerza. Era increíble, que Souta (el hermano menor de Kagome) no los hubiera escuchado en su habitación.

—Yo también. — le dijo Inuyasha con seriedad.

— ¿Tu también que?- le preguntó una confundida Kagome.

—Yo también pienso lo mismo que escribiste en tu diario. — le susurró, dándole un pequeño beso en la frente.

El sonrojo de Kagome aumentó. Mir sus ojos, esperando vislumbrar algún signo de mentira en ellos. Sin embargo, al no encontrarlo, una sonrisa se formó en su rostro. Colocó su cabeza en el hombro del muchacho y se dejó abrazar por el. Por su amado, Inuyasha.

Hola de nuevo.

Jenny Acthenz, espero que haya logrado mejorar el problema de la narración en este cap.

Solo una palabrita antes de despedirme:

¡REVIEWS!

Chau!