PITÁGORAS
Desayuno
¡Splash!
- No perdono a los que... Claire – el chico moreno se frotó los ojos y cogió la toalla que le tendía su amiga. – Odio que me despiertes así.
- Lo sé. Pero si no, llegaremos tarde. Y no quiero llegar tarde mi primer día.
Rukawa se dirigió a la ducha mientras maldecía a su amiga. El agua fría le despejó y al lavarse los dientes frente el espejo, descubrió unas marchas rojizas en su cuello. Le vino a la memoria el día que conoció a Claire años atrás; ella era nueva y él tuvo que guiarla por el colegio como castigo por dormirse en una clase. Unos meses antes de que ella se marchara, acabaron acostándose juntos y despertaron oliendo a alcohol. Rukawa escupió la pasta de dientes y se enjuagó la boca. Se puso el uniforme y bajó las escaleras, donde fue asaltado por su ahora compañera de casa.
-He preparado el desayuno¿aún te gustan las tortitas?
- ¿Has preparado tortitas? – preguntó el chico ilusionado.
- No, no hay harina.
- Sabes hundir a la gente.
- Después del entrenamiento podríamos ir a comprar.
- Hum – Kaede odiaba ir de compras.
Llegaron a la cocina y Claire sirvió una taza de café y un plato con galletas a su amigo. Amigo con derecho a roce, pensó, tras ver las marcas que el cuello del uniforme no le tapaban.
- Come rápido, que se nos hace tarde – dijo la castaña señalando el reloj.
- En bicicleta se tardan cinco minutos, te llevo.
- ¿Quieres que nos vean todos?
- ¿Tú? – respondió Kaede algo ofendido.
- Te recuerdo que quien no me presentó ayer fuiste tú.
- ¿Te molestó? – el tono del chico denotaba cierta preocupación.
- No. Pero hazlo hoy¿vale?
- Si quieres...
Rukawa no alcanzaba a comprender el interés de su amiga en que la presentara al equipo. Cuando acabó de comer, cogieron las mochilas y como tenían tiempo, fueron andando. Él no solía hacerlo, porque siempre iba con prisa. Poco antes de llegar, Claire entrelazó su mano con la del chico.
- Di que soy tu novia – ante la mirada atónita de su acompañante, aclaró. – Así se pondrá celoso.
- No se va a poner celoso, ni me mira. Está colgado de la ayudante de Ayako.
- Pero os observé un poco antes de que me vieras. Se te come con los ojos... Hazme caso – Claire le guiñó el ojo.
- Está bien.
xXxXx
Hanamichi alcanzó a Haruko en uno de los pasillos del instituto. Ayer su amiga se marchó corriendo después de que Rukawa se fuera con esa chica extranjera y el pelirrojo tenía curiosidad por saber el porqué, aunque se lo imaginaba. Seguro que es su novia, se dijo.
- ¡Haruko!
- Hola, Sakuragi – contestó la chica, se la veía desanimada.
- Oye¿qué pasó ayer¿Por qué te fuiste sin decir nada?
- Ya sabes que a mí me gusta Rukawa.
- Sí, claro – y por eso me rechazaste, añadió mentalmente.
- Date la vuelta – dijo Haruko, señalando detrás de su amigo.
Hanamichi se giró y vio a la chica castaña cogida de la mano de Rukawa; ella rió y él sonrió ligeramente. Tiene una sonrisa preciosa, pensó el pelirrojo amargamente, pero no es para mí.
Espero que os guste este nuevo capítulo. ¡Mil gracias por los reviews!
