Capítulo 2

Isabella ingresó en punta de pie a casa de Edward, su novio.

-¿Llegaste? –preguntó su voz.

-Hola –susurro ella con una sonrisa, dejando su bolso sobre el sillón.

-¿Cómo fue la cena? –preguntó intrigado.

-Bien, como siempre –respondió ella besando sus labios.

-¿Tanya volvió a beber, cierto?

Ella asintió.

-Me da lástima –susurro Edward.

-Ya dejemos de hablar de Tanya, estoy algo tomada y muy cachonda –jadeó quitándose la blusa.

-Ven aquí nena –respondió él tomándola de la cintura.

-Grrrrr –gruño mordiendo su labio inferior.

Las manos de Edward la rodearon y subieron hasta su brasier, se lo quitó con delicadeza y acarició sus pezones.

-Oh cariño, eres perfecta –gimió besando su cuello.

-Hazme el amor –ordenó ella clavándole las uñas en la espalda.

-Gatita traviesa…

-Miau, miau –maulló bajándose la falda.

Edward se sentó en el borde de la cama, con sus manos grandes y rasposas, típicas de un obrero de construcción, le quitó las bragas.

Con el corazón acelerado, se sentó sobre él y comenzó a frotarlo.

-Oh Bella –gimió recostándola en la cama.

Rápidamente tomó un preservativo de la mesa de luz y se lo colocó. Acarició el clítoris de Bella, con suavidad, hasta sentir su excitación.

-¿Me quieres dentro de ti? –preguntó risueño.

Ella asintió sonrojada.

Edward beso sus labios con pasión y la penetro con fuerza.

-Ahhhh –gimió ella disfrutando.

-Oh si, nena –gritó él embistiéndola una y otra vez.

-Más, más…

-¿Más? –preguntó él mordiendo su labio inferior.

-Sí –jadeó.

Mordió sus pezones con brutalidad antes de levantarla en brazos, caminó hasta la cocina y la poso sobre la mesada.

-¿Te gusta, perra? –exclamó él entrando y saliendo del coño de Isabella.

-Sí, sí…

-Acaba para mi nena –suplico mientras ésta se retorcía de placer.

-Ahhhhhhhhh –suspiró poniendo sus ojos en blanco.

-Oh cariño –jadeó él besándola.

-Maldición Edward, me vuelves loca.

-Y tú a mí –respondió sonriéndole.

.

.

.

Tres días más tarde

-Alice… ¿estás bien? –pregunto su madre detrás de la puerta del baño.

-Sí –respondió fríamente.

-¡Abre la puerta! –ordenó su madre.

-¡Dios! ¡Mujer! Estoy bien –exclamo abriéndole –¿Satisfecha?

-¿Estabas vomitando?

-No molestes…

-Estás enferma, Alice.

-Es mi puta vida, no te metas –gritó enfadada.

-Vives en mi puta casa, y tengo derecho a opinar porque eres mi hija –contestó Esme, madre de Alice, furiosa.

-Calma mujeres –susurro Mike, hermano de Alice.

-¡Cállate!

-Deberías ir a un médico –infirió su madre.

-Déjenme en paz ¡ya no los soporto! –gritó cerrando la puerta de su habitación.

Esme tomo el teléfono y llamo a Isabella.

-Perdóname querida, es que estoy muy preocupada… Alice está vomitando, otra vez, y no quiere escucharme –explico.

-Hola señora Brandon, no se preocupe, mañana mismo iré a verla.

-Te lo agradezco, entre el divorcio, las malas conductas de Mike, y Alice con esta enfermedad, me siento sobrepasada, ya no sé qué más hacer.

-La entiendo, no se preocupe –contestó Bella comprendiéndola.

-¿Quién era? –pregunto Edward asomándose por la puerta de la cocina.

-La madre de Alice, dice que la ha visto vomitar de nuevo…

-Pobre muchacha –apenado se acercó a su novia.

-Mañana iré a verla, pensé que ya no lo hacía, creí que lo había superado.

-Quizás algún muchacho la perturbo –pensó Edward.

-Quizás –susurro Bella.

-¿El sábado por la noche quieres ir al cine? –pregunto él tomándola de la cintura.

-No puedo, hay una muestra del novio de Rosalie –contestó malhumorada.

-¿Nuevo novio?

Asintió.

-Un "artista" –contestó riéndose.

-¿Y desde cuando sale con bohemios?

-Desde que ese artista está para comérselo –admitió Bella.

-¿Para comérselo? –levanto la ceja celoso.

-Es un lindo muchacho –susurro sonrojada.

-Tendré que ir a esa muestra, tengo miedo que te conquiste.

-Quédate tranquilo cariño, yo te amo a ti –musito besándolo –Pero si quieres ir, claro que puedes, creo que Kate irá con Garret.

-Garret es un buen muchacho, pero algo engreído, a veces puede ser muy irritante ¿no crees?

-Igual que Kate –exclamó ella riéndose.

.

.

.

Al día siguiente en casa de las hermanas Denali

-¡Atiende! –grito Kate saliendo de la ducha.

-Estoy en pijama –respondió Tanya quejosa.

-Y yo desnuda –bufo Kate.

Tanya caminó a la puerta y atendió al cadete.

-Entrega para las hermanas Denali –susurro el joven.

-Oh que emoción –susurro la joven firmando el comprobante y aceptando una caja.

-¿Qué es eso? –pregunto Kate intrigada.

Tanya abrió el paquete y descubrió una caja roja con forma de corazón.

-Debe ser de Garret –exclamo Kate arrebatándole la caja a su hermana.

-El muchacho dijo "para las hermanas Denali", no dijo "para Kate Denali" –grito Tanya tomando la caja nuevamente.

-Entonces no es de Garret, porque no te soporta –a carcajadas su hermana comenzó a reírse.

-Tu comprometido es un idiota, hace tres años que están comprometidos, y siete que están de novios y aún sigues viviendo aquí.

-Y tú estás divorciada –se burló.

-Vete a la mierda…

Kate tomó la caja y la abrió con entusiasmo.

-¡Chocolate!

-Dame, dame –pidió Tanya desesperándose.

-Tu no, estás muy gorda –contestó la joven probando un bombón de chocolate.

-¿No está bueno? –pregunto Tanya mirando la cara de asco de su hermana.

-Tiene un sabor extraño…

Probó otro y al morderlo por la mitad notó que dentro de los chocolates había gusanos vivos.

-Ahhhhhh –gritó escupiéndolo.

-¿Qué mierda es eso!? –exclamó Tanya soltando la caja de bombones.

-¡Gusanos! ¡Gusanos! –gritó Kate antes de comenzar a vomitar.

-Qué asco…

-Esto debe ser plan de tu estúpido ex, Felix –exclamo Kate furiosa.

-Felix no es tan inteligente. ¿Tienes problemas con alguien? ¿Un amante quizás?

-¿De qué mierda hablas? ¡Yo no tengo amante! Además me parece más probable que los haya enviado Felix, que cualquier otra persona.

.

.

.

14:20 pm.

-¡Bells! –exclamo Alice sorprendida de ver a Bella en su trabajo.

-Hola –susurro ella abrazándola.

-¿Vienes a ver a Edward?

-No, vengo a verte a ti.

-Mi madre te ha llamado ¿cierto?

La joven Dwyer asintió.

-Que vieja estúpida…

-¡Oye! Ella solo se preocupa por ti, y yo también.

-Estoy bien –mintió.

-¿Volviste a vomitar la comida? ¡Dime la verdad!

-Te digo la verdad, mi madre está loca. Solo me había caído mal el pollo, eso es todo.

-No quiero que vuelvas a caer en eso, por favor, Alice –suplico Bella.

-Estoy bien –replico.

-Buenos días –saludó Garret, comprometido de Kate, y dueño de la compañía constructora donde Alice y Edward trabajaban.

-Buenos días señor –susurro Alice sonrojada.

-¿Qué haces? –exclamo Bella atónita.

-¿Qué hago con qué?

-¿Acaso te gusta?

-¡No!

-Te he visto, Alice, te sonrojaste al verlo…

-Es el novio de Kate –exclamo Alice ofendida.

-No te metas en líos –ordeno Bella furiosa.

-¿Iras a ver a Edward?

-No quiero molestarlo, además nos vimos anoche.

-Ve a verlo y háganlo en la obra, eso es bien sucio –gruño Alice.

-¡Alice! –la golpeo sintiendo vergüenza.

Al rato se despidieron y Bella se dirigió en busca de Edward.

-¿Han visto a Edward Cullen? –pregunto a unos obreros.

-Está arriba con los arquitectos –comento uno de ellos.

-Gracias –respondió y le envió un mensaje.

"Estoy en la obra, vine a ver a Alice. Si quieres te espero para tomar un café –Isabella"

Y él respondió: "En diez estoy –Edward"

Lo esperó en el ingreso de la obra, y a los diez minutos bajó a buscarla.

-¿Quieres tomar un café aquí o vamos a un bar? –pregunto Edward besándola.

-Aquí, no quiero interrumpirte mucho tiempo –susurro.

-¿Cómo estaba Alice? –pregunto Edward intrigado.

-Dice que está bien, pero no la veo así, está muy delgada.

-¿La presionaste?

-Sí, pero va a seguir negándomelo.

-Qué pena…

-¿Crees que Garret sería capaz de engañar a Kate?

-¿Por qué piensas eso?

-Nada –mintió –Solo un presentimiento –cerrando el tema con rapidez.

Minutos más tarde Garret llamó a Edward por teléfono.

-Te necesito en la obra, tenemos unos problemas.

-Voy para allá –respondió –Debo irme cariño, cuídate –despidiéndose de Isabella.

-Te amo –susurro ella.

-Te amo, nena.

.

.

.

19:00 pm.

Alice estaba saliendo de la obra, cuando Garret se ofreció a llevarla.

-¿Te llevo?

Ella asintió sin dudarlo y se subió al Audi R8, de color rojo.

-Estás muy hermosa hoy –susurro él con perversión.

-No podemos seguir con esto, no está bien, Kate es mi amiga –confeso ella.

-Si podemos –jadeó él ingresando a un estacionamiento.

-¡Garret! –exclamo ella empujándolo.

-Solo un vez más –suplicó y metió su mano entre las piernas de Alice, acaricio su coño con furia y se desabrocho los jeans.

-Ven aquí –ordenó.

Alice se quitó la tanga, subió su falda y se sentó sobre Garret.

-¡Follame! –exclamó mientras Garret la penetraba una y otra vez–Ahhhh, Ahhh, Ahhh –gimió de placer.

De repente una luz la encandiló.

-¿Qué fue eso? –exclamo asustada volviendo a su asiento.

-No lo sé –respondió absorto.

-Vámonos –ordenó abrochándose la camisa.

.

.

.

Sábado 20:40 pm.

-¡Bella! –grito Rose abrazándola –Has venido con Edward, que bien –susurro luego saludándolo.

-Interesantes pinturas –mintió Edward.

-Mentira, son una mierda, pero él sí que esta buenorro –admitió la blonda.

-Son una mierda, sí –confeso Bella riéndose.

-Alice está allí –señalo a la joven coqueteando con un muchacho al azar –Y Kate está llegando, viene con Garret.

-¿Tanya?

-No viene, parece que discutió con Felix, otra vez…

-¿Otra vez?

Rose asintió.

-¿Y dónde está el artista? –pregunto Edward.

-Por ahí, voy a buscarlo ¿les parece?

Al rato, llegaron los comprometidos.

-Garret –saludo Edward estrechándole la mano.

-¿Qué paso con Tanya y Felix? –pregunto Bella apenas vio a Kate.

-Pelearon. El otro día llegaron a casa unos chocolates, y tenían gusanos dentro.

-¿Gusanos?

-Vivos –exclamo Kate entre arcadas.

-¿Se los comieron?

-Sí, comí uno –admitió la joven.

-Oh por dios, que asco…

-Creemos que fue Felix, ya sabes que le gusta molestar a Tanya.

-¡Que enfermo!

-Tanya fue a su casa y pelearon feo, además lo vio con otra mujer, está destrozada y ha bebido exageradamente estos días.

-Aquí está el artista, Alistair, mi novio –presentó Rose.

-Encantada –susurro Kate que aún no lo conocía.

-Ellos son sus novios –aclaro Rose señalando a Edward y Garret.

-¿Les gusta la muestra?

-Sí, claro, está genial –mintió Edward.

-Gracias, hermano –lo palmeo con alegría.

-¿Quieren tomar un trago? –pregunto Alice apareciéndose por detrás.

Todos asintieron.

Edward caminaba hacia el baño cuando se topó con Rosalie.

-Oh, señor Cullen –susurro de forma perversa.

-Rosalie –respondió evitándola.

-¿No crees que eres demasiado para Isabella?

-No –respondió Edward furioso y la empujó.

01:22 am.

-¿Vamos? –pregunto Garret a su novia.

-Sí, ya estoy cansada y mañana tengo que trabajar.

-¡Mañana es domingo! –exclamo Bella.

-Tengo prácticas en la morgue –bufo.

-¿Un día domingo?

-La gente muere todos los días, Alice –aclaro Garret algo burlón.

-Vete a la mierda –susurro ella.

Bella la pateo por debajo de la mesa para que no iniciara una pelea.

Mientras tanto Rose peleaba con Alistair porque no le daba suficiente atención.

-¡Oye, Rose! –grito Kate saludándola de lejos.

Se acercó a despedir a su amiga y comenzó a llorar.

-¿Qué te sucede?

-Es que no me da atención –se quejó.

-Está ocupado, es su muestra, no creo que lo haga apropósito –interrumpió la joven.

-Puede ser, quizás he tomado unas copas de más.

-Eso creo –afirmo Kate –Debo irme, mañana tengo prácticas en la morgue.

-Diuu… que asco, no puedo creer que estudies para abrir muertos.

-No es solo abrir muertos, Rose –exclamo –Seré una médica forense, y eso es muy importante. Además casada con Garret, tendré mi propia morgue si lo deseo.

-Como tú digas.

-¿El lunes viajarás a Nueva York para las fotos? –pregunto luego.

-Sí, a primera hora. Es para una marca de maquillaje –aclaró.

-Me alegro por ti –la felicito.

.

.

.

1:42 am.

-Buenas noches –susurro Edward besando a Bella en la mejilla.

-Buenas noches –se despidió ingresando a su edificio.

Subió en el elevador y al abrirse las puertas se encontró con su vecino.

-Oh, Jasper, me asustaste –exclamo ella.

-Isabella, la más bella –cantó él de forma extraña.

-Gracias –susurro ella caminando a su departamento.

-¿Te gustaría comer en mi departamento?

-No puedo, Jasper, te lo he dicho, tengo novio –intentando evitarlo.

-¿Solo el postre?

-No puedo –volvió a decir.

-Me gusta tu cabello –comento tocándoselo.

-¡Jasper! –exclamo ella asustada y abrió la puerta de su departamento.

-Perdóname, es que me gustas mucho –jadeo de forma enferma.

-Buenas noches –respondió ella cerrándole la puerta en el rostro.

"Otra vez mi vecino extraño intento tocarme el cabello –Isabella"; le envió a Edward un mensaje de texto.

"¡La próxima vez le pegare! –Edward"

"No te preocupes cariño, es solo un tonto –Isabella"

"No me cae bien –Edward"

"Te amo, celoso –Isabella"

"Te amo –Edward"

.

.

.

03:50 am.

-Tengo ganas de hacerlo –exclamo Rose en el oído de Alistair.

-¿Aquí? –pregunto él sonriéndole.

Ella asintió con picardía, le aflojo los pantalones y dejo su polla al descubierto.

-¿Quieres que te la mame?

-Si –respondió empujándola hacia su polla erecta.

Se la mamo unos dos o tres minutos hasta que acabó.

-¡Trágatelo todo! –ordeno él.

-No quiero –respondió ella dejando que éste se manchara el pantalón.

-Eres una estúpida, Rose… ¡Hiciste que manchara mi pantalón!

-¡Vete al carajo! –grito ella y golpeo uno de los cuadros.

-¿Qué haces, loca de mierda?

-Te odio –exclamo furiosa y rompió otro cuadro, el alcohol le había pegado bastante.

-¡Basta! ¡Voy a matarte si sigues rompiendo todo! –grito él zamarreándola.

-Ahhhhh –grito ella frenética.

-Por favor –exclamo el dueño de la galería.

-Vete, Rose, ¡vete! –grito Alistair furioso con su actitud.

-Tu novia está muy loca –comentó el hombre mirándolo.

Rosalie salió furiosa y le hizo señas a un taxi que pasaba por ahí.

"Jaque mate –A"; recibió al celular.

-¿Qué mierda? –se preguntó para sí misma y borró el mensaje.

.

.

.

A la mañana siguiente

El tema musical "Work" de Rihanna sonaba a todo volumen en el departamento de Rosalie.

-Work, work, work –cantaba mientras se quitaba el shampoo.

De repente la música se apagó y comenzó a sonar "Killing Me Softly" de Frank Sinatra.

-¿Qué mierda? –pregunto para sí misma y corrió la cortina del baño.

Se quedó paralizada en cuanto vio a una persona con capa negra y una máscara de cupido mirándole.

-¿Alistair? –pregunto confundida.

Esta persona levantó un arco con una flecha, sin contestar.

-¡Ayuda! –grito ella asustada y una flecha se le clavo en el estómago.

Rápidamente escupió sangre e intento quitarse la flecha.

-Ayuda –susurro débilmente y otra flecha se le clavo en el pecho –Por favor –suplico.

Cupido tomo otra flecha y se la lanzó al cráneo dándole paso a la muerte.