Hola, Hola! Bueno, aqui esta la segunda parte espero qeu les guste jeje ah y perdon por mis horrores de ortografias del capitulo pasado... n.n

"Los personajes de Naruto no me pertenecen, son todos obra de Masashi Kishimoto" "Pero el fanfic si es mio"...(Todos contra el plagio!) XD


"Después de mi… yo"

++"Las palabras producen grandes efectos, sobretodo si son las palabras equivodas... en este caso malinterpretadas"++

Desperté a las cuatro y ya no pude dormir, me dolía el estomago y recordé el picante de la hamburguesa…maldito Shikamaru. Me levante a esa hora y comencé a arreglar mi corto y desalineado cabello. Mire mi cara en el espejo y me note pálida, bueno no es que me alimentara muy bien, estudiaba, trabajaba y después de llegar a casa a la una de la madrugada no me quedaba mucho para hacer otra cosa. Estudiar los domingos y sábados para reponer las horas perdidas por mi trabajo tampoco ayudaba pero ese era el precio por lograr mi objetivo.

-Frentona pasare por ti, espéranos.-Dijo del otro lado de la bocina

-Ino, te eh dicho que no te metas a bañar con el teléfono en mano.

-¿Acaso eres adivina frentona?, como lo supiste…- Sera boba, se escuchaba el agua de la regadera.

-Bueno, digamos que te conozco. Así que ya vienen para acá.

-No, Shika me está esperando en la sala con mi padre, cuando salga de bañarme y me arregle por supuesto te recogeremos en tu casa. –Por supuesto, cuando se termine de arreglar, claro como ella era tan rápida. Reí por debajo, el perezoso de mi amigo amador de las nubes –y es que de pequeño él quería ser una de ellas- estaba solo con el padre de Ino, le compadecía, nadie podría soportar eso.

-Bueno, apúrate…- Colgué y me senté a leer el panfleto que había encontrado en la puerta.- así que me despiden… grandioso. –Si, como lo oyen me despedían, adiós a mi trabajo de medio turno-Dime madre, ¿Por qué no me dijiste que la vida era tan dura ah? –Sonreí dispuesta a todo con tal de largarme de la ciudad. Esta vez no fallaría.

Abrí mis ojos de par en par cuando le mire parado frente al salón. Vestía un pantalón de marca negro –todo lo que ese niño rico usaba obviamente era de marca- una chamarra de piel del mismo color y una camisa naranja, él miraba al cielo y por alguna extraña razón quise huir de allí.

-Hey Sakura, muévete o llegaremos tarde…- Gire mi vista a mi amigo y trague saliva… esperen… ¿trague saliva?

-Por supuesto idiota…- Camine directo al salón y mi mirada choco justo con la de el al momento de girar. Me sonrió pero fingí no verlo. Así que le daban la oportunidad de hacer el examen también, bueno no era de mi incumbencia.

Al entrar nos sentó en las primeras filas, para mi mala fortuna a Naruto tras de mí. La portada era diferente, algo estaba mal… ¡maldición lo habían cambiado!, no era el mismo examen para el que había estudiado. Mordí el borrador de mi lápiz y mire por el rabillo del ojo a Nara… se había levantado ya, ¿Por qué?... ¡tan rápido! Voltee hacía el reloj y había pasado ya casi una hora, eso no era nada bueno, apenas había contestado la mitad del examen…

-Terminaste ya Naruto…-Hablo la voz firme de Azuma-sensei

-Oh si –No quise girarme, ¿así que ya había acabado? Los círculos para rellenar las respuestas estaban vacios y lo peor era que yo era la última en entregar y tan solo faltaban unos minutos, mire mi lápiz y volví a releer las preguntas como si en ellas estuvieran las respuestas.- Perdón…-Dijo cuando roso mi hombro y sentí un empujón leve.

-Fíjate… tonto…- Me devolvió una sonrisa mientras salía del salón. Creído. Volví mí vista al examen y…

-¿Sucede algo Haruno-chan?

-E… ¿EH?... a no, no, no sucede nada, nada, todo está bien Azuma-sensei… -Eso era caer bajo y yo no lo haría ¿Qué se estaba creyendo ese niño mimado? Pero sobretodo, como es que había puesto ese diminuto acordeón en mi mesa sin que yo me diera cuenta.

Mire a Shikamaru que miraba las nubes otra vez y por primera vez quise ser una de ellas.

-¡Y bien! ¿Por qué tardaste tanto frentona?- No pude mirarla, mis ojos estaban ocupados en ver unas orbes azules que me correspondían la mirada, su sonrisa alegre y confiada me enfureció más.

-¡No vuelvas a tratarme como si fuera una idiota! ¡No lo soy y que te quede muy claro Namikaze!, ¡SI GANO ES POR MI PROPIA FUERZA NO POR LA DE LOS DEMAS ASI QUE NO LO VUELVAS A HACER EN TU VIDA OISTE! –Le avente el papel con las respuestas que ni siquiera me moleste en desdoblar. Su cara sorprendida me miro tratando de decir algo pero yo no estaría dispuesta a escucharlo ¡Me tachaba de idiota! Oh si, pobre Sakura es tan pobre y tan burra, pobrecita merece de mi misericordia…. ¡AGGGG COMO LE ODIABA!

-¡FRENTONA! ¡Sakura espérame maldición! ¡Me escuchas que no vienes sola te digo! Maldita sea Sakura Haruno voltea. – Me jalo del brazo y por poco caía, Ino-cerda y su fuerza bruta.- ¿Me podrías decir que ha ocurrido? Porque le gritaste así a Naruto.

-¡¿Por qué? Te parece poco, quiso pasarme las respuestas como si fuera una estúpida, quería que hiciera trampa ¡ESO VA FUERA DE MI MORAL MALDITA SEA!, me hiso sentir como una necesitada, como si le necesitara…

-¡Valla y no era así!... ¿Eh?, contéstame, ¿cómo te fue en el maldito examen?- Sus ojos se clavaron en mi como alfileres y sus palabras terminaron por descubrirme, había ido pésima y por alguna razón Ino lo sabía.- Ja… eres tan cabezota que no se te ocurrió pensar primero en que debías pasar ese examen.

-No está en mi ética…

-ETICA, ETICA, ETICA al diablo con la ética ¡TENÍAS QUE PASAR EL EXAMEN A COMO DIERA LUGAR!, lo habías dicho ¿no?, por cierto ¿sabías quien fue el que pidió al sensei a darte una segunda oportunidad? –La expresión de mi amiga rubia fue como un balde de agua fría. –Si frentona, fue el idiota al que le gritaste, y pensar que abogo por ti.

-Nunca le pedía ayuda, no es mi problema. – Voltee mi mirada y seguí caminando. No había sido mi culpa, por supuesto que no, además yo nunca le había pedido a que abogara por mí, no lo había hecho.

Había sido un pésimo día. Ino y Shikamaru salieron en su novena cita en la semana y a mí me dejaron sola. "Pobre Naruto" dijo ella haciendo ojitos de perrito, maldición como si eso me fuera a convencer.

Camine por las calles mirando aparadores y maniquís con ropa hermosa, entonces mire mi reflejo, una chica de tez blanca apareció frente a mí, sus ojos esmeralda demostraban firmeza y orgullo, no parecía ser flexible ni linda como las demás chicas, su ropa en tonos obscuros y zapatillas deportivas le brindaban una apariencia masculina, dominante y fuerte. La chica que estaba frente a mi me sonrió mientras acomodaba uno de sus mechones rosas detrás de su oreja sin pendientes.

-Te gusta esa ropa… ¿Sakura-san?

-¡Neji! ¿Qué haces aquí?- Hyuga Neji, 20 años, futuro arquitecto, un genio y el único Hyuga que al parecer no odia de mi.

-Oh, vine a buscar a Ten-Ten, trabaja en aquel restaurant ¿recuerda?

-Sí, aun le debo dos dólares –Mire a otro lado avergonzada y con mi decepción en la cara… era frustrante ser pobre.

-No se preocupe Sakura-san, eso pasa con frecuencia así que ya no importa –Una flecha directo a mi orgullo.

-De… deja de llamarme Sakura-san, me haces sentir… vi-vieja.-Sonrió y asintió, su cabello castaño largo le hacía ver extrañamente varonil, sus ojos perlados como el de su prima Hinata no brindaban esa paz infinita, en cambio mostraban determinación y ego, sabiduría y una fuerte atracción para el sexo femenino.- Nos vemos después Neji, salúdame a tu novia. –Afortunada Ten-Ten supongo, la chica mas alocada con el chico más serio, ella estudiante de interiores y el arquitecto formaban una pareja explosiva en cuanto a compatibilidad diría yo.

Olvidando los dos dólares tome el primer autobús y deposite las monedas, me senté y mire por la ventana el barrio al que me dirigía: pequeño, de mala muerte y poco seguro pero sin duda el más barato aunque ahora no sabría como costear la renta, un despido era lo menos que podía esperar. Baje y camine con la cabeza en alto y una bolsa de mandado en el que solo había leche, galletas y una manzana, mi cena de dos días supongo.

-Pero mira nada más quien está aquí.- Seguí subiendo las escaleras de mi departamento sin voltear siquiera.- Me vas a ignorar Sa-ku-ra-chan…

-Lárgate Deidara.- Abrí la puerta y estaba dispuesta a cerrarla, no tenía por qué escuchar su fastidiosa voz.

-Eh… un momento mi flor de loto –Puso su asquerosa bota deteniendo la puerta, odiaba cuando ensuciaban mi pared.- ¿Dime te han gustado los regalos? Sabes que a Itachi y a Sasori les encantaría que los usaras para ellos, digo, si es que todavía quieres el trabajo amorcito.

-Si te refieres al vestido rojo de mujerzuela se lo han llevado esta mañana, probablemente lo puedas encontrar en el basurero de la ciudad, digo si es que Sasori tiene tantas ganas de verlo y si del collar te refieres, yo creo que el viejo de la casa 17 estaría feliz de usarlo, ya sabes el travestismo siempre pinta bien para un hombre soltero de 45 años.- Me miro mas sorprendido que furioso, maldito engendro de pacotilla.

-Eres una zorra muy vulgar y pobretona Haruno Sakura, no deberías jugar así con los regalos que en tu vida podrías obtener por tu propia cuenta.

-Lo dijiste bien, regalos, eran míos ¿oh no? Así que yo podía hacer de ellos lo que se me diera la regalada gana, no tendría tampoco el por qué darte explicaciones así que considérate afortunado imbécil y lárgate de mi casa.- Le mire con furia mientras el sínicamente me sonreía.

-Si no eres de ellos algún día serás mía y entonces te are gemir mi nombre y te tragaras tus palabras.

-Espera sentado ese día bastardo por qué el que se tragara las palaras serás tú, tu y esa bola de asquerosos.

-Estas despedida Sakura Haruno, pobrecita ¡oh pobrecita!...- Su carcajada hirvió mi sangre, mi bilis exploto en mi interior y fue entonces cuando tener una fuerza aun mayor que la de mi mejor amiga y unos cambios hormonales drásticos me favorecieron. Golpee su cara con fuerza y mi puño sangro, él cayo de sentón mientras gritaba y sostenía su nariz ensangrentada, no vi nada más pues azote la puerta con fuerza, coloque los candados y la atore con una silla antes de marcar a mi amiga.

-Shikamaru, está contigo Ino… -Mi voz temblorosa se escuchaba opacada ante los gritos de un hombre que azotaba mi puerta.

-Que pasa… Sakura que tienes…- No podía sostener el teléfono, mis manos temblaban y una de ellas sangraba.

-Necesito que vengan a por mí… -Oh dios mío, en que lio me había metido.

Los golpes aumentaron, de pronto la silla en la puerta no pareció tan segura y la opción de saltar por la ventana estando en el tercer piso no me apetecía en absoluto. Sabía que no podría volver allí nunca más así que cogí una maleta y coloque la poca ropa que tenía, mis tres pares de zapatos, dinero y algunos objetos antiguos como la única foto que tenia de ellos, sin querer reí bajo al recordar mi crudo destino, si ellos vivieran tal vez no me la estaría pasando tan mal, tal vez.

Sin saber me había metido en la boca del león, mi instinto me decía que el bajo precio y el trabajo accesible de mesera en una cafetería era demasiado pedir, todo gracias a un solo hombre Sasori y claro su fiel amigo Itachi, Itachi Uchiha, raro ¿no? Pues sí, el gran amigo de mi rival numero uno tenía un hermano, el desgraciado de la familia, el renegado, el rebelde se podría decir ¿el frijol en el arroz o el arroz en el frijol? Como sea ese era Itachi Uchiha. Pero la necesidad de un lugar a bajo costo y la urgencia de un trabajo para pagar mi universidad eran más que suficientes para olvidar mi instinto. Ahora, después de recibir flores, chocolates e insinuaciones de mis jefes de trabajo y dueños del departamento caí en cuenta de que ellos querían algo más, algo más para su burdel, una princesita tonta y pobre para embaucar y venderla al mejor postor no sin antes claro pasar por ella. Pero con migo no sería tan fácil, tenía orgullo y dignidad y si mi orgullo y dignidad me costaban el trabajo, mi casa y la conferencia con Tsunade-sama lo pagaría gustosa y sin chistar, lo perdería completamente. Antes que nada estaba yo, después de mi estaba yo, ni siquiera la necesidad haría flaquear mi orgullo, podría morir pobre, sin trabajo, sin casa y sin futuro pero moriría con la cabeza en alto, sin arrepentirme de nada.

-Sa-ku-ra-chan…-Temblé en cuanto la puerta se abrió dejando escuchar el sonido de una silla cayendo.- Me destrózate la nariz gata, arruinaste mi hermoso rostro y eso no lo perdonare, no lo dejare pasar así como así y esta vez te are pagar cada uno de tus desprecios.- Mi cuarto estaba cerrado, mi mano izquierda sostenía la maleta y mi espalda cargaba los libros de la universidad, mi mano libre sostenía un garrón que aun derramaba agua por las flores que había en el. Rogaba en mi interior, temblaba de miedo y rabia, no lloraba, nunca lloraba y no le daría el gusto al bastardo de verme llorar.- Te encontré…- Lazo mi puerta de una patada y mire su rostro ensangrentado, la furia de sus ojos y sus puños cerrados daban un panorama aterrador.

-Eres un cobarde…- Fruncí mis cejas y le mire retadora.- Sigues siendo el lacayo de ese par, si me tomas solo será para desahogar tu frustración de perdedor, nunca serás como ellos y eso te mata verdad.- Apretó sus dientes para diversión mía, en verdad era un tonta ¿no es así? Echarle leña al fuego era mi segunda especialidad, ¿recuerdan que el chantaje era la primera?

-Chállate pordiosera.- Respondió furioso

-Seré pordiosera pero nadie me manda Deidara, ni siquiera Sasori o Itachi, pero mírate a ti… que pena me das, actuando a sus espaldas por miedo a que te castiguen…

-¡CALLATE!- Cerré mis ojos con fuerza esperando el impacto de una aptada en mi estomago pero nunca llego, los segundos eternos pasaron y fue entonces cuando mis pupilas de un color jade que odiaba miraron una escena que no hubiera esperado jamás.

-A las mujeres no se les golpea…- Su voz no era irritante y eso me asusto, aquella voz firme y dura provoco un escalofrió que no había sentido.

-¡QUIEN ERES PARA DECIRME LO QUE TENGO QUE HACER O NO!- Sostenía con una mano el brazo de él reteniendo su cuerpo entero. Deidara era alto y fornido, pero el chico que había aparecido lo era aun más.-ah, ya veo, tu también estas tras esta zorra…- Callo la piso frente a mis ojos, beso el suelo con una fuerza que provoco un estruendo enorme y aterrador.

-No la vuelvas a llamar así pedazo de mierda, vuelve siquiera a mirarla una vez mas y te atravieso en este mismo instante. –Yo lo había golpeado antes y había sangrado por ello, pero él, el lo había golpeado como si de un muñeco se tratase.

-Tu…- No podía hablar, mis palabras se quedaba en mi garganta y al querer sacarlas ardían con fuerza, sus ojos zafiros me miraron y pude ver por un instante, por una fracción de segundo odio en ellos.

-Sakura-chan ¿te encuentras bien?, ¿logro hacerte daño? – Sus mirada se calvo en la mía –Sakura-chan…- Se acerco a mí y yo no pude moverme, sus ojos azules aun mas que el cielo transmitían una ternura indescriptible, me miraban con tal delicadeza que me hicieron sentir una muñeca de cristal frágil y con toda intensión de romperse.

-¿Na…Naruto?...- Sonrió y pude ver como sus músculos se relajaban al instante.- Que… que haces aquí…

-Bueno yo…

-¡SAKURA! –Los gritos de Ino me distrajeron y antes de que pudiera darme cuenta ella estaba encima de mi llorando y pidiendo disculpas.- Yo… yo debí llegar más rápido… ¡oh Sakura tenía tanto miedo de que te ocurriera algo! –La abrase mientras caíamos sentadas lentamente al piso, sus lágrimas mojaban mi camisa y un nudo en mi garganta apareció de repente.

-Todo está bien Ino, no ocurrió nada vez, malamente para ti sigo viva.

-¡CALLA FRENTONA COMO SE TE OCURRE DECIR SEMEJANTE COSA!- Levante la vista y al toparme nuevamente con él un dolor en mi garganta me caló y no le pude hablar. Seguía mirándome mientras Ino lloraba en mis brazos y yo lo miraba a él.

-Tenemos que irnos de aquí Sakura-chan…- Asentí de acuerdo para mi sorpresa. Me levante con ella aun pegada a mí como sanguijuela.

-Basta ya Ino-cerda que me has de pegar tu mala suerte y eso es lo menos que necesito.

- Maldita malagradecida… -Susurro separándose bruscamente de mi.

-Tonta… le has golpeado la cara y te dañaste la mano, joder Sakura ¿no podrías haberte controlado?- Vi a Shikamaru en la entrada de mi puerta o bueno, más bien en el marco de lo que una vez había sido puerta.- Y este imbécil para terminar le ha dejado medio muerto, esto es malo Naruto…maldición ambos son un par de tercos cabezones.

-¡No me compares con él! –Mis palabras firmes y duras salieron sin siquiera pensarlo, mi boca actuaba sola y en contra de mi voluntad. Naruto me miro y sonrió como un tonto enseñando sus dientes perfectos. ¿Por qué siempre me sonreía así?, solo provocaba un dolor en mi cabeza y un sentimiento incomodo al gritarle… ¿remordimiento?

- No quiero a un muerto en mi casa…

-¿Tu casa? –Dijo rascándose la cabeza mientras salíamos del departamento y subíamos a su auto-creí que…

-Aun tengo un pago de renta así que la casa es mía hasta que ese pago termine… rayos si hubiera sabido que esto ocurriría no abría pagado ni un centavo y lo hubiera gastado en…

-Ese vestido rosa que te enseñe verdad frentona. –La mire con desprecio, bocona amiga tenía.

-Naruto salvo tu vida Sakura, creo que por muy enemigo que le creas merece por lo menos un gracias de tu parte.- Las palabras de mi amigo al volante me hicieron mirarle.

-Como consiguió mi dirección.- El silencio en el auto afirmo mis sospechas… él la sabia por alguna razón desconocida.- ¿Cómo fue que llego antes que ustedes a mi casa? ¿Cómo sabía que estaba pidiendo ayuda?

- El estaba comiendo con nosotros, nos lo encontramos en el mismo restaurant así que yo lo invite a comer frentona.- Los ojos de Ino aun seguían hinchados y rojos, me sonreí para mí al descubrir que mi gritona compañera de infancia me quería un montón. –Fue ahí cuando marcaste a mi celular mientras yo había ido al baño.

-¿Cómo se te ocurre dejar tu celular e irte al baño sin él?

-¡Pues quien te entiende frentona! Te la pasas regañándome porque me llevo el teléfono al baño y ahora me vuelves a regañar después de que hago lo que tú dices. –Acaso era… ¿tonta?, yo no me refería a cuando ella se metía a bañar…- Sea como sea, Naruto escucho lo que decías.- Shikamaru giro el volante y cambiamos de dirección.

-Oye, te dije que estaría en un hotel.

-Sí, ¿con que dinero? No dijiste que acababas de pagar la renta de tu casa, supongo que no tendrás ni un quinto en la bolsa.- Agache mi mirada y empecé a mirar mis uñas como si hubiese algo más interesante en ellas que el tono rosado que tenían.- Tendría que prestarte dinero para pagar una noche, así que como se trata de mi efectivo yo decido en donde te quedaras.

-No me trates como una niña pequeña Shika, no lo soy.

-Entonces no actúes como una y se razonable, ¿en donde estarías mejor que en la casa de tu mejor amiga?- Odiaba cuando tenía razón.

-Quien ah dicho que es mi mejor amiga

-oye frentona yo aun sigo aquí sabes, no seas necia.- Ino me miro por el retrovisor frustrada y haciendo puchero, tenerla a ella como copiloto era insoportable y yo lo sabia…un momento…

-¡MI CARRO!- Piso el freno y si no fuera por el cinto de seguridad mi enorme frente hubiese chocado con el vidrio del auto. El semáforo cambio a verde otra vez y acelero lento.

-No grites que eso ya está arreglado… pasare a recogerlo yo más tarde, recuerda que lo llevamos a arreglar en la mañana antes de ir a presentar el examen.- Si, que ni me recordara eso.

-Cuida que Sasori no te mire Shikamaru, estará furioso lo sé. Seguro que mandara a alguien a buscarme.

-Olvidas que mi padre es comandante Sakura.- El padre de Shikamaru tenia de todo menos de pinta de comandante.

-Oye no te olvides de mi, ¡qué les pasa que me ignoran!

-Si Ino, todos sabemos que tu padre es dueño de agencias de investigación… pues qué bien por ustedes, mis padres ahora son más que polvo y alguno que otro hueso –Reí consiente del incomodo ambiente que había provocado mi comentario en mis amigos. Vaya, ¿que ahora no podía reírme de mi desgracia?, eso era lo único que me faltaba, dejarme amargar.- Ya, que no lo dije en serio.

-No deberías jugar con eso frentona.- Sonreí amargamente al sentir el regaño, un regaño tal vez bien merecido.

- Entonces como fue que el llego más rápido que ustedes.-Cambien la conversación a la vez que volteaba a ver por la ventana y miraba a los carros en el freeway.

-Tan solo escucho cuando pregunte que tenías y salió corriendo como un endemoniado. Vi cuando arrancaba su mustang amarillo y pisaba el acelerador a fondo, después entre y saque a Ino del baño y le seguimos igual. Llego justo a tiempo, no estás herida ¿verdad?

-No Shikamaru, no lo estoy.

-Te ah salvado muchas veces frentona, eres una malagradecida y no salgas con que no pediste su ayuda.- Por supuesto que no la había pedido. Había pedido la de Shikamaru y me arrepentía de eso, causarle problemas o futuros problemas no era algo de lo que estaba orgullosa.

Cuando llegamos la madre de Ino me abrazo con fuerza y su padre me acaricio la cabeza como si se tratase de su cachorro favorito, pero no duro mucho esa mueca de cariño cuando miro a Shikamaru bajado del carro.

Entramos a la casa y un baño caliente me espero en el cuarto de mi amiga, entre y me desvestí por completo, abrí el grifo de la bañera y me mire en el enorme espejo; mi mano ya no sangraba desde hacía mucho, ahora entendía por qué el idiota de Naruto me veía preocupado, tenía mi cara desgastada y mi semblante permanecía tenso y rígido. Me recosté en la bañera dejando que mis pechos desnudos se erizaran al sentir el liquido tibio en ellos, jugué con la espuma y el shampoo de Ino saco toda la suciedad de mi cabello dejándolo oliendo al de ella, olor de ricos supongo. La sonrisa de Naruto se cruzo por mi mente al verme en el espejo mientras secaba mi cabello, ¿como me sentía?… en deuda con él, eso no resultaba nada bueno, yo no le debía a Nadie y mucho menos a Naruto Namikaze, no a él.

Después de bajar con una piyama rosa cortesía amiga gritona cenamos leche con chocolate, el calor tibio del lugar iba totalmente en contra de mis normas. ¿Quieren saber cuáles eran mis normas? Bueno no eran las más agradables, llegar y abrir el refrigerador, calentar agua en alguna olla limpia y destapar el café instantáneo, coger algunas galletas y prender la pobre luz amarilla de mi comedor, sentarme sola con las demás luces apagadas y disfrutar de un café que aunque hirviendo no podía calentar mi ser. En cambio la casa de Ino era diferente, su madre con el delantal rojo a cuadros blancos batía con un cucharon el chocolate recién preparado, la mesa de madera cubierta con el mantel blanco, la canasta de pan dulce y esponjoso encima de ella y los platos eran para mí una utopía vuelta realidad.

-Vamos Sakura-chan, come, le caerá bien a tu estomago y descansaras mejor.

-¡MIRA QUE FLACA ESTAS SAKURA!, deberías estar así de llenita como mi pastelito.

-¡ME ESTAS DICIENDO GORDA PAPA!- Los gritos y las carcajadas inundaron la casa Yamanaka, sonreí y la atmosfera tibia me inundo, ellos siempre eran así, esa familia cálida que siempre me recibía con los brazos abiertos, siempre tenían tiempo para mí. Fue en ese momento cuando me jure a mi misma no faltar nunca para mis hijos, a ellos no les aria falta jamás el amor del que yo carecí tanto… lo jure en silencio deseando que el día en que formara una familia ninguno de sus integrantes faltaría, yo me encargaría de eso.

Los días siguientes pasaron sin pena ni gloria, las mañanas con la madre de Ino siempre eran de esperar con un desayuno listo, al llegar de la universidad la comida caliente y el agua fresca era un oasis para el estrés, fue esa semana la única que desee volver rápido a casa, bueno a la casa de Ino.

-Sakura hoy dan las respuestas para la conferencia de Tsunade-sama ¡No estás emocionada!

-Por supuesto que no Ten-Ten…- por supuesto que no porque yo no iría, sabía que más de la mitad del examen estaba incorrecto, mis posibilidades eran tantas como las de que lloviera en pleno verano.

-Uchiha Sasuke, No Sabaku Temari, Hyuga Hinata, Nara Shikamaru- Los ojos de Ino se encendieron y estaba segura que Shikamaru se quemaba a fuego lento, Temari y Shika juntos en una conferencia, reí al recordar las veces en que Ino deseó que su novio reprobara el examen. Siguió mencionando a más alumnos, todos saltaban y gritaban lo fácil que había resultado, todos… -Namikaze Naruto…- Se habían tardado bastante en mencionarlo, con el ya eran diez los mencionados.- Rock Lee – quince, quince ni uno más ni uno menos y yo había quedado fuera. – Y eso es todo, bien pueden retirarse… ¡ah!... un momento, esto aquí aparece alguien más, Haruno, Haruno Sakura, bien ahora si ya es todo, felicidades a los que asistirán y a los que no bueno… yo no soy muy bueno para las palabras pero… supongo que deben esforzarse la próxima vez.- Las palabras de Kakashi se clavaron en mi cabeza y mi cerebro las digirió lentamente.

-¡FRENTONA! Eres una mentirosa, por eso tu frente crece tanto ¡me habías dicho que no aprobarías!

-No… no debía…

-¡Sakura-chan! ¿Cómo está tu mano hoy? –Su sonrisa de oreja a oreja impacto en mi cabeza y mi cerebro al fin comprendió todo.

-Fuiste tú… ¡como lograste que aceptaran mi examen!

-Quería reparar el problema que te había causado pero no sabía cómo, cuando le exigí a Iruka que volviera a aplicar la prueba no me esperaba a que fuera diferente. También lamento haberte hecho sentir humillada al darte las respuestas pero no era mi intensión manchar tu dignidad.- El olor a su perfume me mareo y mis labios temblaron al tratar de contestarle. – Espero que esta vez no rechaces mi disculpa Sakura-chan. – Su voz seria y sin titubear me confundía, ¿era el Namikaze Naruto? Frente a él yo parecía una pequeña hormiga, una niña sin ningún atractivo, el opacaba todo mi porte y no me había dado cuenta de eso hasta ahora. No había sido su culpa el que yo perdiera la oportunidad de aplicar el examen la primera ocasión, por supuesto que no, no había sido, sin embargo el muy estúpido lo había querido solucionar.- ¿Sakura? –Mis vellos se erizaron y mis piernas perdieron fuerza extrañamente, mi nombre de pila en sus labios se escuchaba dominante y posesivo. Sus ojos me estaban atrapando en un lugar que no podía describir, los sonidos a mi alrededor fueron disminuyendo y mi sangre caliente bajo a mi vientre. Después subió con una fuerza increíble a mis mejillas.

-No te pedía ayuda en ningún momento… -Mi lengua me pesaba y mi cabeza aun más –pero no quiero deberle ningún favor a nadie…así que… así que… -El piso del salón era de un color crema ¿Por qué no me había dado cuenta?

-¿así qué?...así que, ¿qué? Sakura.

-G-Gra… gra…graci…gracias…-Bufe sacando todo el aire que mis pulmones habían aguantado. Debía de haberme vuelto loca. Una risa encantadora me hiso alzar la vista. Su sonrisa solo logro que mi cara volviera a sentir ese calor asfixiante… ¿estaría enferma?

-Lo siento Sakura – Me volvía a paralizar, la misma sensación de la sangre en mi vientre - pero un gracias no será suficiente para devolverme el favor…- una mueca mas parecida a una sonrisa sensual de medio lado se formo en su cara y sus ojos me miraron de una forma en la que nunca había sido mirada… la forma más picara y atrevida. Maldito seas Naruto Namikaze.

-De… de que estás hablando idiota ¡Dijiste que era una forma de compensar tu error! ¡Despues de todo fue tu culpa el haber salido mal en el examen! –Diablos ¡porque me ponía tan nerviosa!

-Saku…

-¡DEJA DE LLAMARME SAKURA! ¡NO ME LLAMES POR MI NOMBRE DE PILA TONTO!

-Bien, bien –Rio sínicamente –Sakura-chan me di cuenta de que tan solo con pedirle a Iruka-sensei darte otra oportunidad para el examen mi error estaba saldado, si lo piensas bien Sakura-chan te eh ayudado más de lo necesario… ¿acabas de decir que no te gusta deber favores?- Le mire con terror, que es lo que quería decir…- Quiero tener una cita Sakura-chan, una cita contigo, quiero que me pertenezcas todo un día.-El mundo solo se detuvo para mi, el aire dejo de circular en mis pulmones, los sonidos se ocultaron, todo se hacía pequeño y Naruto se volvía más grande. El sin embargo me sonreía retador y creído.- ¿Tienes miedo Sakura-chan?

-¡POR SUPUESTO QUE NO TENGO MIEDO! ¡TAN SOLO DI CUANDO Y DONDE! –Y con esas palabras termine por cavar mi propia tumba.


+++ Sugerencias, comentarios, criticas y amenazas de muerte...(no espera esas no)...son bien recibidas+++

Cuidense mucho y nos leemos despues

Besos y byebye