Capitulo 2

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La llegada a Imperio Dorado.

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En el aeropuerto de la cuidad Moon, un bello pelinegro se encontraba aburrido esperando a la bella novia de su primo Darién. Odiaba tener que andar para los mandados. El también tenía cosas que hacer. Porque no venia Darién con ella. ¿No que era su novia?

-El vuelo A307 acaba de aterrizar, reiteramos que el vuelo A307 acaba de aterrizar- escucho que anunciaba por megáfono. Por fin llegaba. Ese era el vuelo de la chica.

-A recoger a la novia se ha dicho – murmuro por lo bajo el pelinegro negando con la cabeza- tengo que verme ridículo con este estúpido cartel de "bienvenida Mina" es el colmo de los colmos. Luna tendría que pagar por ello…

Mientras el bello pelinegro se encontraba en este monologo interno, Serena comenzaba a caminar por el aeropuerto. Se sentía nerviosa e insegura al estar sumergida en ese mar de gente desconocida. Claro que su prima no le había dicho como llegar a la hacienda, después de todo ella estaba más preocupada en que vestido Armani llevaría, que por la seguridad de ella. Bueno si eran tan millonarios como Mina presumía, la gente podría darle indicaciones, ¿no?

Entonces vio a un hombre sosteniendo un cartel de "bienvenida Mina" con corazones y adornos brillantes. No puedo evitar sonreír. El cartel era tan…producido. Dejando el cartel de lado miro al joven que lo sostenía. Era realmente guapo, alto y de cabello negro azabache y sus ojos azules parecía que daban destellos. Si no fuera porque ella conocía a Darién, habría dicho que era él. Quizás era el primo.

Mientras el pelinegro se comenzaba a impacientar. Ya había visto pasar mucha gente y de la novia de Darién ¡ni señas! Bueno tampoco es que supiera mucho de ella. La única pista era que tenía el cabello rubio y los ojos azules. Esa no, es morena. Esta tampoco es pelirroja…esa de ahí podría ser pero…creo que no es natural. Y entonces la vio, ella tenía que ser. Bueno, ojala que no fuera…por que creía que se había enamorado.

Caminando hacia él venía aquella hermosa rubia con vestido blanco estilo Marilyn Monroe. Decir que se veía hermosa era quedarse corto. Parecía tan natural. La tela parecía fluir por sus piernas y ¡que piernas! Y esos cabellos ubios que bailaban al viento, enmarcando su precioso rostro… ¡Dios que no fuera ella!

- Este…disculpa- dijo Serena una vez que se encontró frente al pelinegro.

-Dígame en que la puedo ayudar bella dama- dijo galantemente.

- Este... pues veraz... yo soy Mina- dijo sonrojada Serena

-Ohhh, un gusto conocerte Mina- dijo con decepción, así que era ella.

- El gusto es mío…ehh- vio que dudaba, claro ¡no se había presentado!

- Donde están mis modales, disculpa, me llamo Seiya Chiba-se presento mientras le tomaba la mano y le depositaba un suave beso en ella. Maldito suertudo era Darién, no sabía cómo lo envidiaba en estos momentos por tener este bombón como prometida.- ¿como estuvo tu viaje? ¿Algún problema?

-No todo lo contrario, fue un vuelo muy tranquilo, gracias por preguntar.

-Bueno entonces es hora de irnos a imperio dorado

-¿Donde?

-A imperio Dorado, la hacienda de tía Luna o es ¿Qué Darién no te dijo como se llamaba?

-Ahhh… Em... No como crees, es que lo que pasa es que se me había olvidado -maldita Mina, como diablos se me fue preguntarle más detalles.

- Bueno, nos vamos Mina- pregunta Seiya ofreciéndole el brazo a Serena.

- Este, claro-dije Serena tomando el brazo de Seiya toda sonrojada.

Tomados del brazo se dirigieron a retirar el equipaje. Gentilmente se ofreció a llevar las cuatro maletas.

-¿Seguro que no quieres que te ayude?- pregunto Serena, a quien le daba pena, solo llevar su bolso de mano.

-Claro, soy solo músculos, llevar esto no es nada-le guiño el ojo Seiya. Y así llegaron a una limosina en la entrada que los esperaba. Junto a ella se encontraba un señor elegantemente vestido de chofer. Era alto, rubio y de ojos azules. Quien se presento como el chofer de la familia, Artemis.

-Me alegra que llegara señorita Mina, mucho gusto en conocerla

-Ohhh el gusto es mi señor- dice Serena haciendo una pequeña reverencia y dándole una gran sonrisa.

-Creo que los comentarios de Darién sobre lo hermosa que era señorita han sido extremadamente cortos-dije Artemis mientras toma las maletas y con ayuda de Seiya la ponen en la cajuela del automóvil- ¿ No cree usted lo mismo joven Seiya?

-Pues claro se quedo corto-dijo Seiya sonriendo.

-Por favor me están apenando con tantos elogios y me los doy a tomar enserio- se rio avergonzada.

-solo estamos diciendo la verdad-dijeron los dos al mismo tiempo.

-Nos ha salido a coro Artemis-dijo Seiya contagiando al grupo.

- Bueno será hora de que nos pongamos en camino para la hacienda, mira que Luna tiene que estar ansiosa por verte- dijo Artemis.

Con gran asombro fue mirando el paisaje. Todo era tan bello y natural. Realmente un lugar increíble. Y por las dos personas que ya había conocido, parecía que pasaría un agradable tiempo.

- Dime Seiya ¿cómo es la tía Luna?- pregunto algo nerviosa. La verdad se sentía como si la santa inquisición fuera a juzgarla.

- Bueno yo creo que es una bruja malvada, que te va hacer la vida imposible porque le estas quitando a su sobrino preferido- hizo un pausa y la miro, con una mirada oscura- si es que no te mata cuando llegues a la hacienda- espero a que se riera. Pero el seguía con su tono lúgubre- aunque es una bruja…no está mal cuando te acostumbra- dijo riendo Seiya al ver la cara de espanto que Serena había puesto- pero cambia la cara bombón que yo te protegeré- dijo riendo.

-Seiya, no deberías hablas así de Luna, ella te quiere mucho -dijo Artemis- la pobre de la señorita Mina tiene que estar asustada. Señorita usted no le hagas caso a este payaso que Luna no es así, ella es una persona bondadosa, carismática, gentil y con nobles sentimientos hacia la gente-dijo Artemis.

- Pero si yo lo decía de bromitas, pero de que la tía tiene su carácter, sí que lo tiene - dijo sonriendo Seiya- aunque claro el amor hace ver con otros ojos a la gente ¿No Artemis?

- Este, no se dé que estás hablando Seiya-dije sonrojado Artemis.

-Así que Artemis está enamorado de tía Luna-dice Serena con un sonrisa traviesa- y ¿por qué no te le has declarado Artemis?

- Luna tuvo una decepción amorosa hace mucho tiempo y cerro su corazón para el amor-dijo melancólicamente Artemis- solamente se dedico al cuidado de su hacienda y de la custodia de sus sobrinos.

- Bueno no te preocupes Artemis, yo te ayudare en conquistar a tía Luna, solo déjame ver si congenio con ella y te ayudare- "Que interesante creo que no me aburriré después de todo", pensó Serena- no por nada me hago llamar la diosa del amor-dijo Serena refiriéndose a la frase que había dicho Mina, para denominarse a sí misma.

- Se lo agradezco señorita- dijo Artemis

-por favor Artemis no me trates de usted, trátame solamente de Ser... em de Mina - ups casi se me sale

- Esta bien señori... Mina pero solo porque usted lo pide y muchas gracias por ofrecerme su ayuda.

- De nada, pero primero tengo que agradarle a tía Luna.-dijo Serena- ¿Ustedes creen que yo le agrade a Tía Luna?

- De eso que no te caiga duda Mina- dijo Seiya- eres un ángel, en todo sentido de la palabra.

- Bueno pensé que los elogios se habían acabado-

- Pues te equivocas porque desde hoy en adelante no habrá día en que no te elogie Mina- prometió mientras la miraba con una intensidad, que la hizo sonrojarse hasta el pelo-bueno pues creo que ya estamos llegando.-dijo Seiya, cuando el auto se fue acercando a una gran reja, donde las puertas se abrieron dando paso al automóvil, Serena se acerco a la ventana para ver mejor y se quedo con la boca abierta al contemplar la belleza de la mansión. Tan grande e imponente, parecía más un castillo que una hacienda.

-Ohh.. Que casa más hermosa- exclamo Serena- nunca había visto algo más hermoso en mi vida.

-Temo que discrepo contigo- dijo Seiya, quien pensaba que ella era mucho más hermosa que esa vieja casa- bueno, si me permite ayudarla abajar señorita

-Tan galán Seiya, cuidado con que te escuche Darién.

-Correré el riesgo- le sonrió mientras le tendía la mano y la guiaba a las escaleras, donde arriba la esperaba la famosa Tía Luna.


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Patty Moon