¡Hola! Luego de meses, decidí publicar el segundo capi de este fic. Ha sido uno de los más complicados para mi, he tenido que pensar mucho qué poner y qué no y ah! Aquí me tienen. Bueno, a leer n.n
Neji, Hinata ni ninguno de los personajes de esta serie me pertenecen.
Crimen en la calle de los cerezos
Capitulo 2
Un caso difícil
La enorme casa estaba situada en la zona residencial de la ciudad. Era extraño pensar que Hinata fuera detective en lugar de haber estudiado algo parecido a lo que se dedicaba su padre, sus negocios y todo eso. Aunque este estaba en desacuerdo con ella desde un principio, se conformó con que su hija menor, su orgullo, fuera quien se encargara de ello. Lo que hiciera Hinata después poco le importaba, en realidad.
Sin embargo, Hinata no dudó en pasar a través de la multitud de vecinos para poder ver a su padre, que un poco agitado, permanecía sentado en la sala de la casa. Hanabi estaba con él. No le había pasado nada, pero estaba muy pálido.
-¡Padre! Estas bien…- Hinata se acercó, pero el hombre le hizo una seña para que no fuera tan efusiva.
-Sí, por suerte- comentó- me alegra que estés aquí hija.
-Me han asignado el caso.
Hiashi sonrió. Tenía razones para confiar en su hija en un momento así, por lo tanto se calmó un poco. Kiba y Shino ya habían despejado el patio y algunos elementos de apoyo habían llegado.
-Padre, necesito que me digas qué fue lo que pasó. Todo lo que recuerdes, lo que viste, lo que escuchaste, lo que estabas haciendo antes, todo lo que puedas.
Hiashi guardó silencio y meditó un poco.
…
Kiba había permanecido revisando la casa por fuera, y Shino había ido a interrogar a algunos vecinos que habían oído el disparo. De pronto vieron un vehículo negro que se acercaba a toda velocidad. Dos jóvenes descendieron de él. Una chica de pelo café y otro chico con peinado extraño. Ambos elegantemente vestidos. Kiba tuvo la sensación de que los conocía de antes. Creía haberlos visto una vez en una reunión, pero no podía estar completamente seguro.
-Oigan…- les llamó la atención- esta es zona restringida, aléjense.
El joven sonrió y la chica se acercó.
-Mi nombre es Tenten, y soy detective- mostró su placa- él también lo es. Somos de las oficinas centrales, no se preocupen por nosotros.
-Pues ya hay un equipo investigando aquí.- dijo Shino, acercándose- no había necesidad de traer otro.
-Simple curiosidad- contestó el otro muchacho- Mi nombre es Rock Lee. Realmente no teníamos mucho que hacer. Oímos de esto y decidimos venir.
Kiba se irritó. ¿Con cuántos superiores engreídos iba a tener que seguir tratando?
-Pues no había necesidad- control de ira- tenemos todo controlado.
-Tal vez debamos llamar a Neji- Tenten ignoró a Kiba y se dirigió a Rock Lee- para que vea también esto.
¿Neji? ¿Kiba había oído bien?
-No creo, ya sabes cómo es. Seguro se molestaría porque lo interrumpimos con sus "asuntos".
-Así que, ¿Son compañeros del teniente?- preguntó Kiba con desdén.
-Si lo quieres ver así- contestó Tenten- es como si trabajara sólo. Si fuera por él, nosotros ni siquiera existiríamos.
…
-En realidad no recuerdo ocurriera nada fuera de lo normal. Estaba en mi despacho en la planta alta. Decidí bajar a tomar un vaso de agua, y justo al terminar de bajar la escalera escuché el primer disparo, que rompió una maceta que estaba junto a la escalera. Alcancé a voltear, en la ventana había un tipo con un pasamontañas. Entonces vino el segundo disparo. Me tiré al piso y pude ver que le había dado a una lámpara. Luego se fue. Entonces Hanabi bajó, y los vecinos se acercaron y alguien notificó a la policía.
-Perdona que te pregunte esto, padre, pero... ¿Has tenido problemas con alguien? ¿Algo relacionado con tus empresas?
-No, yo…no. Todo ha estado muy tranquilo.
Hinata no vio mucha convicción en su padre, pero decidió confiar en él. Si más adelante ocurría algo tendría que insistir.
-¿Hanabi?- Hinata volteó a ver a su hermana- ¿Dónde estabas tú?
-En mi habitación, estudiando. Cuando escuché los disparos bajé en seguida.
-¿Tu viste al hombre que disparó?
-No…lo vi de espaldas, cuando huyó.
-¿Sabes quién de los vecinos llamó a la policía?
Hanabi negó.
-Bien-comentó Hinata- tranquilo, padre. No creo que él vuelva, al menos por esta noche. Deberías ir a descansar.
Hiashi asintió y se puso de pie. Ayudado por uno de sus criados se dirigió a su habitación. Hinata salió de la casa, seguida por su hermana.
-Hinata- la llamó- estoy muy preocupada.
-Te entiendo, Hanabi. P…por ahora sólo tengan cuidado. No anden por ahí solos. Tú corres tanto peligro como papá.
…
-¿Encontraste algo, Shino?
Kiba se dirigió a la calle, donde Shino revisaba sus notas junto al auto.
-Casi todos los vecinos dicen que escucharon los disparos, pero al parecer ninguno de ellos llamó a la policía. Llamé a Kurenai para preguntarle y ella me dijo que la llamada había sido completamente anónima, desde una caseta telefónica que debe estar dentro del residencial.
-Encontré huellas debajo de la ventana por donde dispararon- informó Kiba a su vez.
-Podrían pertenecer a cualquiera de los empleados.
-Pero no son de trabajo, ni zapatillas. Son zapatos de vestir. Además hay un par de pisadas fijas bajo la ventana, como si alguien hubiera permanecido de pie allí. No hay huellas digitales, al parecer no se permitió tocar nada.
Hinata estaba tomando cuidadosamente las balas que habían quedado tiradas. Eran dos. Las colocó con unas pinzas dentro de dos bolsas transparentes. Salió de la casa y las mostró a Kiba y a Shino.
-Son calibre 22 -comentó ella en voz baja-medianamente potente, pero…
-Suficiente para una persona-completó Kiba.
-Sospecho que esto no ha sido más que una advertencia- concluyó Shino- es imposible que desde tan cerca y con dos disparos no lo haya alcanzado.
Unos aplausos destemplados se dejaron oír tras él.
-Una interesante conclusión- señaló Tenten-Tan sencilla que no vale la pena entrometerse- agregó dirigiéndose a Rock Lee- Tal vez ellos puedan manejarlo.
Rock Lee hizo una sonrisa bastante altanera que al instante hizo enojar a Kiba. El asunto de la superioridad de esos tipos lo estaba poniendo de nervios. Había hecho todo su intento de portarse bien…desde haber enfrentado a Neji, había tratado de soportar pero francamente ya no aguantaría mucho tiempo más.
Iba a decirles algo, iba a jugarse el trabajo y el pellejo pero eso no le importaba. Sin embargo, antes de poder hacer su movimiento ofensivo hacia aquellos malditos presumidos, el teléfono de Lee empezó a sonar.
-¿Bueno?...sí….ajá…de acuerdo- puso cara de fastidio y concluyó la llamada llevándose los dedos a su inexistente entrecejo, masajeándose con cierta molestia- Era Neji. Ya sabes, nos espera allá.
-Creí que estaba resolviendo "sus asuntos"- contestó ella haciendo burla con unas clásicas comillas aéreas para remarcar la frase. Kiba no entendía como ese trío podía ser un equipo. ¿Cómo era posible que se soportaran?
-Pues ya ves- terminó Rock Lee- será mejor que nos vayamos.
Y sin más ambos subieron al auto y se alejaron de allí, ante la vista de Kiba, que no había perdido detalle de ninguna de sus acciones mientras estuvieron allí. Shino se limitó a permanecer callado, igual que Hinata, pero era evidente que ellos también se encontraban, sino molestos, por lo menos incómodos por el comportamiento de esos chicos.
-Es un poco tarde, y aquí ya no hay nada qué hacer- observó Shino una vez que Kiba pareció encontrarse más tranquilo- vayamos a descansar, mañana seguiremos con esto.
-Todo lo que encontramos ha sido llevado a las oficinas-agregó Hinata- yo me quedaré aquí, con mi padre y con mi hermana.
-Bien, Hinata- Kiba sabía muy bien lo extraño que sería para ella pasar la noche ahí, después del tiempo que había vivido por su cuenta. Ni siquiera en días festivos le gustaba quedarse en la casa de su padre- ¿Estarás bien?
Hinata dudó un momento, pero luego sonrió.
-Por supuesto.
…
La noche de Hinata en la bella casa de su padre fue casi lo mismo que pasar la noche en un elegante hotel. Platicó con su padre y con su hermana un rato, pero todo tan frío e impersonal como si estuviera con simples "conocidos" y no con su familia.
Pero ¿Qué más iba a hacer? Necesitaba estar con ellos, asegurarse de que estarían bien. Eran su familia, y los amaba.
Durmió en su cuarto, que lucía impecable y que hacía mucho tiempo había pasado a parecerse más a una de las habitaciones para huéspedes, dado que conforme pasaba el tiempo iba perdiendo su toque de personalidad. Por suerte conservaba allí algo de ropa, y cosas que podía necesitar en casos como ese. Para dormir se puso una linda bata de color rosa, que con el paso del tiempo había llegado a vérsele muy bien.
Se refrescó con un baño de agua fría antes de dormir. Le ayudaría a aclarar sus ideas y su mente.
Finalmente se acostó en su cómoda cama. Por lo pronto, recordó aunque fuera por unos segundos la vida que llevaba antes, en una cama que le quedaba demasiado grande, en un cuarto donde la soledad y la disciplina eran sus únicos acompañantes, y, como única línea que la conectaba con su vida presente, su placa guardada en un cajón de la cómoda, y una pistola escondida bajo la almohada del otro lado de la cama.
Unos segundos antes de quedarse dormida, sus pensamientos viajaron hacia la imagen que, después de todo, seguía vagando con cierta insistencia en su mente. Desde alguna parte de su subconsciente, esos ojos blancos, acusadores y poderosos, se posaron sobre ella y la atravesaron con fuerza, inquietándola y robándole el sueño por unos segundos. Sin embargo calmó su mente, o al menos lo intentó, con el recuerdo de que no tenía nada que ver con él más que, si acaso, una relación laboral distante.
Cerró el puño en la almohada y con la otra mano se arropó con las sábanas. Finalmente se quedó dormida.
…
Al día siguiente, cuando despertó, lo primero que hizo fue correr a arreglarse para ir a la oficina lo más pronto posible.
Se puso un vestido que hacía mucho que no usaba, de color azul oscuro, y sobre éste un saco negro, que le daba el aire profesional y policiaco que el vestido por sí solo no tenía. Dentro del saco colocó su placa y su pistola, con muchísimo cuidado. Sujetó su largo cabello en una coleta encima de su cabeza. Finalmente salió de casa de su padre sin que nadie la advirtiera. Él se había ido temprano a trabajar, y su hermana ya estaba en la escuela.
Al salir de allí, se dio cuenta de que se sentía más sola que nunca.
…
Llegó a la oficina relativamente temprano, pero siempre llegaba antes que los demás, incluso que Kurenai, así que no le prestó mayor importancia al asunto.
Entró a su cubículo, pero no pasó mucho tiempo antes de que la puerta principal fuera abierta otra vez. Estaba casi segura de que se trataba de Kurenai, así que se asomó para saludarla.
La sangre se heló en sus venas al darse cuenta de que se trataba nada más y nada menos que de Neji.
-N…Neji-san…
-Buenos días- saludó éste con respeto- espero no ser inoportuno.
-N…no…yo…acabo de llegar- de pronto estaba muy nerviosa- Buenos días- repuso luego de darse cuenta de que ella no lo había saludado.
Se quedaron en silencio, durante el cual ella lo veía fijamente, sin saber que decir, y él miraba a su alrededor.
-Teniente… ¿Le gustaría…tomar un café?- preguntó Hinata finalmente.
-Gracias.
Hinata hizo pasar a Neji a su cubículo mientras ella iba a buscar el café a la sala de espera.
Estaba sirviéndolo cuando el joven llegó sin ningún aviso.
-Déjeme ayudarle.
Neji preparó su propio café. Hinata no pudo evitar mirar con detenimiento sus manos grandes y fuertes, y al mismo tiempo delicadas y en apariencia, suaves, mientras hacía una tarea tan simple como preparar un café. Ambos se sentaron en la salita y dejaron descansar el café en la mesa de centro.
Neji aclaró su garganta antes de lo que tenía que decir. No era fácil para alguien como él, pero se dio ánimos y habló.
-Quisiera disculparme por la forma en que le hablé el otro día. Fue una equivocación de mi parte, debí haber tenido más tacto.
-Gracias- contestó ella, sonrojándose- no fue culpa suya…yo fui muy torpe.
-No trate de hacer mi falta algo pequeño- le interrumpió- es usted muy amable. No trate de serlo todo el tiempo.
Neji no entendió porqué se estaba permitiendo semejante familiaridad con la chica, pero ella le brindaba esa extraña confianza así que se dejó llevar por el momento.
-Hi- se apresuró a contestar ella- Entones sus disculpas son aceptadas, pero, no creo que esa sea la única razón por la cual está usted aquí.
Neji tomó su café y bebió un poco. La informalidad de esa plática casi le hacía olvidar el asunto más importante.
-Discúlpeme- se apresuró Hinata- he sido demasiado indiscreta, quizás no es mi asunto.
Neji no contestó en seguida. Se terminó su café y llevo la taza vacía de regreso a su lugar. Luego se volvió hacia Hinata, que se lo había quedando viendo, temerosa de haberlo incomodado o haberlo hecho enojar.
-Me gustaría discutir ese asunto en su oficina, por favor.
Hinata asintió, y ambos fueron de regreso hacia su oficina. Hinata se sentó con nerviosidad, y Neji se sentó frente a ella. Hinata apenas había notado que traía con él un portafolios, del cual sacó una carpeta que dejó sobre el escritorio, pero sin entregársela.
-Nos enteramos del asunto de anoche…de lo de su padre.
Hinata asintió.
-El departamento decidió relevarlos a usted y a su equipo de ese caso. Desde ahora yo y mis compañeros nos haremos cargo, así que necesito que me entregue toda la documentación delo ocurrido ayer.
-Pero- Hinata estaba sorprendida, pues no se esperaba semejante cosa- Yo no puedo dejar este caso…-de pronto alzó un poco la voz- trataron de matar a mi padre.
-Precisamente porque es su padre, señorita Hinata. No queremos correr riesgos. Estamos de acuerdo en que ustedes están bien capacitados, pero su experiencia es muy poca y sería muy difícil que afrontaran apropiadamente un caso en el que está usted tan involucrada.
-Pero…yo…
-Debo retirarme, señorita.
Neji entregó a Hinata la carpeta, con una orden firmada por sus superiores. Realmente no había nada que hacer al respecto, y aunque no lo quisiera, Hinata tendría que alejarse del caso.
Neji se puso de pie y se dispuso a abandonar la oficina, pero notó que Hinata, que había sido muy amable desde el principio, no había hecho el intento de acompañarlo. Se dio la vuelta solo para encontrarla mirando el papel con los ojos perdidos y vidriosos, como si realmente fuera algo tan difícil para ella.
-Si necesito ayuda o información- agregó él, acercándose de nuevo al escritorio, sin perder en ningún momento su seriedad y su tranquilidad- confío en que usted podrá colaborar, ¿No es cierto?
Hinata levantó la vista hacia él. Supuso que no le quedaba otra opción que confiar, después de todo, se trataba de uno de los mejores detectives del país. En ese momento sintió que no había nada que él no pudiera hacer. Se puso de pie y extendió su mano hacia él.
Neji hizo lo mismo y sus manos se estrecharon.
Lo siguiente que Hinata sintió fue extraño. No pudo evitar sonreír al contacto con la mano del joven, de pronto se sintió como una tonta.
-¿Interrumpo algo?
La voz molesta de Kiba se hizo presente en la oficina.
-Buenos días, Hinata, teniente…me gustaría decir que me alegro de verlo pero no es así.
-¿Debo suponer que tratarás de retarme cada vez que nos veamos?- Volteó de nuevo hacia Hinata y se despidió nuevamente- Me retiro.
-Espera un segundo, no tan rápido- Kiba, nuevamente, se interpuso en su camino sin dejarlo salir- ¿Qué demonios hacías aquí? ¿Acaso viniste a molestar a Hinata?
-No tengo porqué darte explicaciones- frunció el ceño y le dio una empujón hacia un lado, para que lo dejara pasar. Comenzó a caminar hacia la puerta pero Kiba insistió, jalándolo de la manga del saco. Neji volteó más molesto todavía y la tensión entre esos dos puso a Hinata de lo más nerviosa, pero tuvo que intervenir.
-Kiba, Neji-san, por favor, cálmense- dijo con angustia, tratando de servir como barrera entre los dos.
Neji dio un profundo suspiro de exasperación, y salió de ahí cerrando la puerta tras de sí.
-Aaaargh….me molesta tanto ese tipo- soltó Kiba, tirándose en una silla enfrente del escritorio de Hinata- Más vale que no haya venido a molestarte.
-Kiba, él- Hinata no sabía cómo decirlo- él se hará cargo del asunto de mi padre de ahora en adelante.
-¿Eh? ¿Pero con qué derecho se cree este tipo de hacernos esto?- Kiba se puso de pie enseguida, dispuesto a salir tras él. Hinata lo alcanzó y lo detuvo.
-No, no fue decisión suya, se lo ordenaron- dijo ella con toda la fuerza que le quedaba, su voz, dada la preocupación de que Kiba y Neji pudieran enfrentarse, se había transformado apenas en un leve susurro- Además, yo sé que lo hará bien, Kiba….todo estará bien si él se hace cargo…
Kiba miró a su amiga por unos largos segundos.
-Maldición, Hinata- musitó ahora más tranquilo, pero como si sintiera lástima de ella- no me digas que te gusta ese bastardo presumido.
Hinata se tensó y desvió la mirada.
-¡Seguramente para él somos muy poca cosa, Hinata, que te quepa en la cabeza!
-Te equivocas, Kiba. No estoy enamorada de él- determinó ella, con más seguridad- Y aún si lo estuviera…perdóname, Kiba, no es algo que quiera hablar contigo.
Kiba se dio la vuelta y salió de allí. Apenas empezaba el día y ya se había sentido desplazado dos veces, por la misma persona.
Mientras tanto, en el interior de la oficina, Hinata se dejó caer en su silla, profundamente desmoralizada. El caso del intento de homicidio a su padre se le había ido de las manos, y además Kiba tenía razón. El altivo muchacho nunca se fijaría en ella. Porque ella era demasiado tímida, demasiado torpe, demasiado dependiente.
Se levantó de la silla y salió en busca de Kurenai. Necesitaba algo que hacer, si no se volvería loca.
…
Mientras tanto, Neji llegó a otro edificio, a la oficina de su equipo de trabajo. Rock Lee leía el diario mientras Tenten revisaba su correo electrónico. Al oírlo llegar, levantaron su vista hacia él.
-Vaya, Lee, mira quien nos honra con su presencia el día de hoy- dijo Tenten de forma burlona. Lee sonrió.
-No entiendo porqué te tomaste la molestia de ir a avisarles a esos chicos. Con una llamada o un correo habría bastado.
-Tenía que ir personalmente- Neji se sirvió un vaso de agua. Luego entró en su oficina. Se quitó el saco (hacía un calor del demonio) y se sentó frente a la computadora. Sacó su libreta de notas y se quedó pensativo un rato. Luego anotó por largo rato, y al finalizar, subrayó tres veces un nombre.
Hinata Hyuga, susurró para sí mismo mientras cerraba la libreta, no puedo confiarme con ella. Tendré que observarla de cerca.
Algo que no le caía del todo mal. Algún provecho podía sacar de ello.
Continuará…
Neee…sé que no le he puesto mucho romance, pero este tipo de cosas toman tiempo, además no quiero hacer OCC (Me esfuerzo, lo juro! ) realmente creo que esta parejita se merece su tiempo.
Bueno…saludos, besitos y abrazos!
Atte Yereri Ashra!
