Capítulo Dos.

"¿Qué se supone que estoy haciendo?" Se preguntó Rin, hallándose a las cuatro de la madrugada llamando a Haruka. "Es obvio que no contestaría… Idiota." Tiró su celular sobre la cama mientras apretaba la mandíbula, torciendo su boca y dejando al descubierto uno de sus afilados colmillos. Se recostó mirando hacia la pared.

Cerró sus ojos por un momento, tal vez sí podría dormir esa noche, y se acomodó pasando su brazo izquierdo bajo la almohada, abrazándose un poco más a ella. Bostezó, sobresaltándose al escuchar como su celular vibraba a los pies de la cama; lo tomó rápidamente ya que podría despertar al menor que dormía en la litera de arriba y no necesitaba que le hiciera preguntas a esa hora de la noche.

"¡¿Haru?!" Miró fijamente la pantalla del aparato, terminando por contestar debido a simple inercia y con nerviosismo llevo el celular a su oreja. Se preguntó si podía escuchar al pelinegro con su corazón latiendo tan fuerte en sus oídos.

- ¿Rin? – Escuchar su voz sólo hizo que se pasmara y su corazón golpeara más fuerte dentro de su pecho. – Hey, Rin, sé que estás ahí, ¡responde! – El pelirrojo tragó saliva y abrió su boca para hablar, pero su voz no salió. – ¡Rin! – Llamo nuevamente.

Rin colgó, y respirando agitado se sentó al borde de la cama, poniéndose una mano en el pecho, aun sintiendo las fuertes palpitaciones de su corazón. "¡¿Qué diablos me pasa?! ¡Es sólo Haru…!" Se dijo, molesto consigo mismo y con temor de cómo había empezado a actuar frente a Haruka. "No puede ser que yo…-"

- ¿Senpai? – La voz de Nitori interrumpió sus pensamientos, Rin miró hacia arriba, encontrándose con el menor. – ¿Le ocurre algo? – Preguntó adormilado, tallándose los ojos.

- No pasa nada, vuelve a dormir. – Respondió, llevando su mirada al piso mientras apoyaba los codos en sus rodillas y la cabeza entre sus manos.

Nitori apoyó los codos sobre la cama, mirando con preocupación hacia Rin.

- ¿Está seguro? No le veo muy bien, senpai. – Murmuró, temeroso de molestar demasiado al pelirrojo.

- Que sí, ya vuelve a dormir. – Dijo cortante, volviendo a recostarse para evitar el tema y de paso tratar de dormir un poco.


"Sigo sin entender…" Pensó Haruka, mirando al techo, sentado en la bañera como siempre con el bañador puesto. Suspiró, Makoto ya debe estar por ir a buscarlo para ir juntos a la escuela. Inhaló antes de sumergir su cabeza en el agua para enfriar un poco sus pensamientos.

- Haru, ¿estás aquí? – Preguntó Makoto, abriendo lentamente la puerta del cuarto de baño, al tiempo que Haruka volvía a sentarse, sacando la cabeza del agua y sacudiendo du cabello. – Apresúrate o llegaremos tarde. – Le sonrió extendiendo su mano para ayudarlo a salir de la bañera.

Haruka le miró por un momento para luego tomar su mano y salir.

- Entonces, no deberías venir a buscarme. – Dijo el pelinegro tomando su toalla.

Makoto soltó una risita luego de escucharle, Haruka sólo chasqueó la lengua al salir del baño para ir a su habitación a ponerse el uniforme. Se vistió sin apuro alguno y miró su celular en el escritorio al terminar de atar su corbata. Lo miró unos segundos, preguntándose si debería llevarlo consigo.

"No es como si esperara que Rin llame de nuevo…" Se dijo, tomándolo y metiéndolo en el bolsillo de su pantalón.

- Haru, ¿ya estás listo? – Escuchó al castaño llamarle desde la entrada.

Rápidamente tomo su bolso, cruzándoselo por el pecho para luego salir de su habitación, y bajando por la escalera, encontrándose con Makoto en la puerta.

Ambos caminaron con calma todo el camino, Makoto hacía la mayor parte de la conversación, contando algo sobre los peces que Haruka le había dado la noche del Festival y que sus hermanos menores le estaban ayudando a cuidarlos; Haruka apenas mostraba algo de interés pero le escuchaba.

- Has estado diferente estos días. ¿Sucede algo? – Preguntó el castaño, mostrándole una leve sonrisa a su amigo. Haruka le miró y volvió la vista al frente. Makoto suspiró. – ¿Sigues preocupado por lo de Rin? – Haruka se detuvo, bajando un poco la mirada. – Está bien, Haru, sólo tenemos que practicar. – Dijo, poniendo una mano en el hombro de Haruka, tratando de animarle.

- No es eso. – Murmuró Haruka, desconcertando al castaño. – Últimamente… – Comenzó a hablar, sin levantar la mirada del suelo. – Últimamente he estado pensando que hubiera sido mejor no conocer a Rin pero… Cuando pienso eso por alguna razón me siento triste…

Makoto se le quedó mirando con un aire de preocupación en su verde mirada, y suspiró, volviendo a su sonrisa amistosa habitual.

- ¡Haru-chan! ¡Mako-chan! – La voz de Nagisa le interrumpió antes de poder decir algo más. – ¡Buenos días! – Gritó el menor, agitando sus brazos en el aire para llamar la atención a ambos desde la entrada del instituto.

Ambos le miraron, notando también la presencia de Rei a su lado, regañando al rubio por gritar tanto. Makoto miró a Haruka, y con un movimiento de su cabeza le indico seguir caminando hasta los dos menores.


Rin se despertó al escuchar un estruendo en la habitación, se sentó con pereza, mirando a su alrededor y encontró a Nitori arrodillado en el suelo, recogiendo algunos libros y cuadernos que había dejado caer por accidente.

- ¡Ah, senpai! Ya despertó, se nos hace tarde para ir a clases. – Dijo el menor al notar que Rin le miraba desde la cama. – ¿Se siente mal, Matsuoka-senpai? – Preguntó, poniéndose de pie con los libros entre sus brazos, quedando frente a la litera.

El mayor parpadeó un par de veces, apenas acostumbrándose a la claridad de la habitación, se restregó los ojos percatándose de los rastros que habían dejado algunas lágrimas caídas mientras dormía; se limpió la mejilla con la palma, bufando.

- Senpai… – Murmuró el menor mientras presionaba los libros contra su pecho, sin quitarle la mirada de encima a Rin. – D-Debemos ir a clases, Matsuoka-senpai. – Dijo, esbozando una leve sonrisa, en un intento por alejar los pensamientos que quizás estuvieran entristeciendo al mayor.

El pelirrojo le miró y suspiró.

- No iré. – Dijo cortante, volviendo a recostarse y dándole la espalda al peligris.

- ¡P-Pero, senpai…! – Chilló el menor.

- Di que estoy enfermo o algo, quiero dormir. – Interrumpió cualquier cosa que Nitori fuera a decirle, acomodándose bajo las frazadas de la cama.

Nitori le miro por unos segundos antes de ir por su mochila y meter los libros que traía en ella, y luego de arreglarse un poco el uniforme, caminó hacia la puerta de la habitación y giró la perilla de esta, volteándose hacia la cama en la que estaba recostado Rin.

- Senpai, – le llamó, sólo recibiendo un leve 'Hn' como muestra de que le escuchaba. – No se deprima, por favor. – Dijo, saliendo rápidamente al notar que el pelirrojo agarraba su almohada, amenazando con arrojársela, cosa que hizo al estar la puerta ya cerrada.

Rin volvió a recostarse, maldiciendo al tener que levantarse a recoger su almohada.

- Como si estuviera deprimido, idiota. – Murmuró recogiéndola.


Haruka se había quedado dormido casi al final del primer bloque de clases, Makoto no quiso despertarlo para no llamar la atención de sus compañeros y sólo espero que el profesor pasara por alto que su amigo dormía, el estar al final del salón ayudaba. El pelinegro abrió los ojos al escuchar la campana que daba por terminado el primer bloque y por el bullicio que armaban los jóvenes en sus charlas una vez que el profesor se retiraba.

Bostezando, levantó la cabeza de encima de su cuaderno y volteo hacia su lado derecho, encontrándose como siempre con Makoto, que le miraba con una leve sonrisa.

- Vamos afuera, aún falta para el próximo periodo. – Dijo, levantándose de su silla, así como el pelinegro después de él, yendo hacia la puerta trasera del salón.

Ambos caminaron por los pasillos, donde había diferentes personas de otras clases, hablando y riendo en pequeños grupos. Fueron hasta una de las escaleras del edificio, donde había menos gente que en los pasillos, y se sentaron en los escalones, estando Haruka uno más alto que Makoto.

- Haru, acerca de lo que dijiste esta mañana… – Inició el castaño rompiendo el silencio que se había instalado entre ambos. "Supongo que no puedo fingir que no sé de qué está hablando." Pensó el pelinegro. – Lo de que quizás hubiera sido mejor no conocer a Rin. – Dijo, cortando toda salida del tema para Haruka. – ¿Sabes? A veces pienso lo mismo. – Admitió, riendo un poco para quitarle importancia.

Haruka le miró, un tanto sorprendido de que Makoto pensara igual; si bien él "adivinaba" sus pensamientos la mayor parte de las veces, no significaba que tenían ideas similares todo el tiempo, solían coincidir en pocas ocasiones debido a las diferencia en sus personalidades.

Makoto apartó la mirada antes de proseguir.

- Pero no tiene caso pensar en cómo hubiera sido no conocerlo, ya está en nuestras vidas y no podemos sólo olvidar que existe.

"Claro que no puedo sólo olvidar que existe alguien que me besó a la fuer-… ¿Debería decírselo a Makoto? …No, no tiene nada que ver con él. O tal vez si deba…"

- ¿Haru? – Le llamo el castaño al notar que Haruka al parecer había dejado de escucharle.

Cuando Makoto estuvo por volver a llamar al pelinegro para sacarlo de sus pensamientos, escucharon dos voces conocidas provenientes del pasillo por el que ellos mismos habían venido. El castaño se levantó y miró por el corredor, efectivamente encontrándose con Nagisa y Rei.

- ¡Ah, ahí están! – Exclamó el rubio.

El pelinegro se puso de pie una vez que ambos menores llegaron frente a ellos y se acercó, en silencio e inexpresivo, quedando junto a Makoto.

- Fuimos a buscarlos a su salón pero dijeron que no est-…

- ¡Goro-chan dijo que podíamos ir a su casa este domingo! – Dijo Nagisa, emocionado e interrumpiendo a Rei, quien sólo gruñó mirando al más bajo con el ceño levemente fruncido y suspirando cuando el rubio esbozo una sonrisa en su dirección. – ¡Ah! También dijo que hoy no podría venir al entrenamiento. – Recordó, terminando por hacer un puchero.

Haruka y Makoto suspiraron, en parte de alivio al no tener que verse forzados a soportar la presión que ejercía el entrenador Sasabe en las prácticas, a pesar de que les entusiasmaba el entrenamiento y la oportunidad de llegar a las finales también les estresaba que señalara cada pequeño error cometido mientras nadaban.

- ¡Aun así debemos esforzarnos como si el entrenador estuviera! – Animó Makoto, siendo apoyado por los otros tres chicos presentes.

Los cuatro se sorprendieron al no escuchar más ruido en los pasillos y cuando sonó la campana, dando inicio al siguiente periodo, se despidieron para volver a verse a la hora del almuerzo y corrieron a sus respectivos salones. Los dos mayores llegaron justo al tiempo en que la profesora de Literatura, y también su querida profesora encargada del club, abría la puerta para entrar; dejándolos pasar primero.

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Las horas de clases pasaron lentas para Haruka, quien no se había ido al medio día simplemente por la promesa de poder nadar una vez que la escuela terminara, pero aun si no lo demostraba del todo pasaba buenos momentos con los demás miembros del club en los pequeños recesos que tenían.

En un momento, cuando creyó que nadie le tomaría en cuenta, sacó su celular casi con la esperanza de que Rin le llamara de nuevo, aunque no sabía el por qué, no tenían mucho de qué hablar; Nagisa había dirigido su mirada hacia el pelinegro y se sorprendió, como todos, al ver que traía su celular consigo. Haruka permaneció calmado, diciendo que su madre le llamaría y por eso lo traía, fue creíble para todos, para todos excepto Makoto; por lo general, los padres de Haruka lo llamaban por la noche, cuando estaban seguros de que el pelinegro tendría su teléfono cerca. Makoto lo sabía, pero no dijo nada.


Y por fin la campana que finalizaba el día para los estudiantes sonó. Los cuatro chicos, Gou y la profesora Amakata, apodada Ama-chan por los alumnos, se reunieron cerca de la piscina, la mayor siempre con una sombrilla para protegerse del sol. Los jóvenes fueron a cambiarse mientras Gou preparaba el programa de entrenamiento para esa tarde, que el entrenador Sasabe amablemente le había dado a la chica. Haruka se cambió rápidamente y se adelantó a comenzar con el calentamiento.

Ese día, todos quedaron agotados, como los días anteriores desde que su antiguo entrenador de primaria dirigía las prácticas diarias, y salieron del agua ya entrada la tarde, antes de que la temperatura bajara demasiado. Ciertamente habían progresado con los tiempos y los cambios eran más fluidos en el relevo.

- ¡Buen trabajo, chicos! – Les sonrió la pelirroja mientras les entregada sus toallas a cada uno. – ¡Seguro podremos llegar a las finales! – Exclamó contenta, animando a los cansados jóvenes.

- Eso esperamos, Kou-chan… – Suspiró Makoto, con una leve sonrisa en su rostro, antes de seguir a sus amigos a los vestidores para quitarse los bañadores mojados y volver a casa para descansar.

Una vez que todos salieron de los vestidores, Gou le puso el seguro a la puerta no antes de asegurarse de que a ninguno se le hubiera quedad algo dentro y caminaron por el campus ya vacío, despidiéndose de la profesora.

- Rei-chan… – Le llamo Nagisa, recargándose contra su compañero de clase mientras caminaban. – Estoy demasiado cansado, cárgame… – Lloriqueó, haciendo un puchero, jalando un poco de la camisa de Rei.

- ¡Yo también estoy cansado como para cargarte, Nagisa-kun! – Gruñó sin apartar al rubio.

- Calma, calma, todos estamos agotados, chicos… – Rió Makoto.

Haruka miraba la escena con moderada distancia, no quería que Nagisa le pidiera a él que lo cargara hasta la estación de tren, y siguió caminando, no muy rápido para no perder a los demás, hasta que sintió su celular vibrar al interior del bolsillo de su pantalón y se detuvo para sacarlo, ya teniendo una idea de quien llamaba. Dio una última mirada a los chicos y buscó un lugar donde no le escucharan, se fue tras uno de los edificios para luego contestar.

- ¿Ahora si vas a hablar? – Preguntó fríamente.

- La gente normalmente saluda, ¿sabes, Haru? – Dijo en un tono sarcástico. – Además, ¿de qué debería hablar? – Bufó.

- No lo sé, tú eres el que me ha estado llamando como loco y luego no responde. – Le recriminó Haruka, escuchando una amarga risa al otro lado de la línea.

- Como loco, ¿eh? – Repitió. – Dime, Haru, ¿esperas que me disculpe? – Inquirió, bajando el tono de su voz para que no sonara demasiado amenazante o como si estuviera molesto.

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Los demás miembros del club rápidamente notaron la ausencia de Haruka luego de que Gou se fuera por su cuenta, no sin antes recordarles que al día siguiente irían a casa del entrenador Sasabe. "Tal vez se fue." Propuso Rei. A Makoto no le convenció, Haruka siempre le esperaba para volver juntos a sus respectivos hogares.

- Quizás se le quedo algo en la piscina, ustedes sigan, yo esperaré a Haru. – Sonrió el castaño a ambos menores, que después de pensarlo un poco asintieron y siguieron su camino.

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- No, – respondió Haruka, luego de permanecer en silencio, sorprendiendo al pelirrojo. – No lo espero y sé que no lo harás. – Dijo, cerrando suavemente sus parpados, dejando escapar un leve suspiro de sus labios. – Sólo quiero saber por qué. – Abrió sus ojos, mirando al suelo.

Silencio, sólo interrumpido por la respiración de Rin, que parecía hacerse cada vez más pesada.

- "Por qué"… ¿qué exactamente? – Preguntó, como temiendo que se refiriera a lo de la noche pasada.

- ¿Por qué me besaste?

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Makoto estaba seguro de haber oído la voz de Haruka cerca de uno de los edificios, parecía estar hablando con alguien pero la voz del pelinegro era la única que escuchaba. Se acercó a paso lento sin verdadera preocupación hasta que el pelinegro gritó el nombre de su amigo de primaria.

- ¡Rin! ¡Respóndeme!

Makoto se quedó en su lugar, se preguntaba si Rin había venido a su escuela para incitar a Haruka a una nueva competencia, pero no lograba escuchar su voz, entonces recordó… "¡El celular de Haru!"

Haruka maldijo cuando Rin cortó la llamada sin responder su última pregunta. Suspiró pesadamente guardando su celular en el bolsillo de su pantalón y recargó la cabeza contra la pared de concreto a sus espaldas, percatándose de que ya podían verse unas pocas estrellas en el cielo.

"Los demás ya deben haberse ido…" Pensó, apartándose de la pared y volviendo a su camino. Al girar en la esquina del edificio se encontró con Makoto, se sorprendió al verle ahí, mirándole e internamente se preguntó desde cuando había estado escuchando.

- Haru, vamos a casa. – Le sonrió el más alto, Haruka sólo asintió y se acercó a él, caminando a la par del otro. –… ¿Estabas hablando con Rin? – Preguntó inseguro, mientras miraba de reojo la expresión del pelinegro.

"No tiene caso mentirle si ya escuchó…" Se dijo, antes de responder con un leve "Sí" mientras bajaba la mirada.