Espero que disfrutes el prefacio, esta es mi primera historia así que espero que les guste, de la misma manera estoy muy dispuesta a escuchar vuestras críticas (siempre y cuando sean constructivas). Intente colocar algunos momentos Tipo, pero sin que sean muy forzados, ni escapar de las personalidades de cada uno. Sin más que añadir, disfruten el primer cap.
Capítulo 1
(27 años después del prefacio)
- Tienes que respirar y dejar que los malos recuerdos se vayan - Explico Po a Tigresa. Se encontró a la sombra del árbol de melocotón celestial de la sabiduría
Ella en posición de loto intenta hacer todo lo que le decía. Pero sus recuerdos, aunque escasos, la atormentaban y no le dejaban avanzar. Se repite una y otra vez en su mente cuando sus padres la dejaban en el orfanato, como los niños la llamaban monstruo, como la única pregunta de Shifu, lo que se decepcionaba cuando no se llamaba Guerrero Dragón y cuando creía que ya había muerto, en más de una ocasión. Aunque por un momento momentáneo todo se aclaró al ver la sonrisa y el sentimiento de que se trataba de grandes brazos a su alrededor que daban un calor realmente acogedor, no bastaba para alejar a los demás fantasmas de su pasado.
- ¿Seguro que no hay otra forma de lograr la paz interior? -pregunto frustrada. Ya llevaban casi todo el día intentando poner la mente en paz.
- Bueno, solo hay dos formas de lograrlo: a través del dolor o viviendo en una cueva en total soledad y sin alimento, ni agua por unos cuarenta años.
- La idea de la cueva me suena muy tentadora ahora. -Po se rio un poco.
- Bueno, si quieres lo dejamos por hoy, mañana ...
-No po. No creo que mañana sea diferente. -Abrazo sus rodillas. -Es que no sé qué debo dejar atrás, que debo perdonar. No se cómo se dejó atrás este dolor
Po se envió a su lado y tímidamente coloco su pata sobre su hombro. Aunque Tigresa ya no estaba tan a la defensiva con el contacto corporal, era mejor que con cuidado.
-Ti, tu pasado no te define. Tienes que dejar todo eso atrás. -Po dejo el contacto para posicionarse enfrente de ella.
Tigresa miro directamente a los ojos verdes Jade. Por un momento ese verde y el rojo de sus ojos se fusionaron, volvió a sentirse que calidez. Bajo la mirada hasta la pata de Po, incluso puede sentir el calor y la hormiga que el bebé tenía dejado en el hombro, por un momento se sintió verdaderamente tentada a tomar su pata, solo para comprobar si quemó estaba allí. Desecho la idea solo un segundo después.
- Solo me gustaría saber qué es lo que estoy atrás. -Volvió la vista hacia los ojos del panda. -Tú sabes por qué no te criaste con tu padre biológico y cómo llegaste donde el señor Ping. Creo que lo necesito en saber porque llegue a Bao Gu.
Antes de que pudiera decirse algo más escuchado los aleteos muy característicos de Zeng. Sin decir más ambos fueron hacia el interior del palacio encontrándose con el resto de los cinco.
- ¡Maestros! ¡Un mensaje! - Grito el mensajero mientras aterrizaba sin mucha gracia. Mono tomo el pergamino de entre sus plumas.
- Es un mensaje del sur de China -Observo Mono al ver el emblema en el papel. - "Maestros, los invito a mi Palacio. Cordialmente señor Renxing" -Los cinco quedaron con las caras claras con la mención de un nombre
- ¿Por qué esas caras, chicos? -Pregunto Po mientras tomaba el pergamino y lo miraba de todos los ángulos para ver si había algo más que las escuálidas nueve palabras contando el nombre del emisor.
- Es el Lord más terrible de toda China. -Explico Grulla- Gobierna con puño de hierro, castiga sin miramientos a quienes quebrantan la ley, ya sean niños o ancianos. Aunque hayan robado una manzana por hambre.
-Entonces ... ¿es un villano? -Pregunto confundido Aún no entendió como semejante gobernante existirá todavía y peor aún, los invitará a conocerlo.
-No exactamente, todo lo que hace con la ley del emperador, así que no podemos hacer nada -Explícico tigresa mientras que arrebataba el pergamino. - Sin embargo, es muy extraño que nos mandemos una invitación, no es un gobernante muy cordial que guste de este tipo de cosas.
-Tal vez quiere conocer a los héroes de China- Opino Po mientras hace unas cuantas posees de lucha.
Tigresa lo quedo observando y cayó en cuenta que no era una idea muy alocada. Habían salvado China en más de una ocasión, ya todo el país había escuchado de ellos ... Pero a nadie le gustaba que el Señor solo les quisiera dar una taza de té para escuchar sus historias.
- ¿Qué creen que deberíamos hacer? -Pregunto Víbora sacando una Tigresa de sus pensamientos.
- Bueno ... -Po comenzó a jugar con sus dedos. Todavía era muy nuevo en eso de ser el maestro del Palacio, por lo que ese tipo de decisiones no se daban bien. Miro a Tigresa en señal de ayuda.
- Creo que deberíamos ir. No podemos faltarle al respeto a un Señor. -Opino Tigresa. - ¿Cierto, maestro Po?
- ¡Oh, sí! Muy bien pensado -Se rasco la cabeza algo avergonzado. -Bueno ahora todos a la sala de entrenamiento, entrenaremos un poco más para después alistar las cosas, nos vamos mañana bien temprano en la mañana. -Tener el tipo de armado a Tigresa para captar su atención. -Gracias -Ella sonrió, aunque de forma muy breve y breve junto a sus compañeros a la sala de entrenamientos.
Aquellos breves gestos como sonrisas y pequeñas muestras de apoyo de parte de Tigresa siempre hacia el corazón de nuestro panda saltara por un segundo, mientras que un millar de mariposas llegaban a su estómago y aleteaban frenéticamente. Intento hacer un lado con sensaciones y fue una reunión con sus amigos.
Mientras se sentaban a cenar volvieron a escuchar un Zeng llegar y gritar mientras chocaba con algo. Fueron a verlo y se encontraron con otro mensaje entre las alas. Dos mensajes en el mismo día era de lo más extraño. Goles uno a la semana.
- Es una aldea con casi dos días de aquí, necesita ayuda, un maleante amenaza con saque todo el lugar. -Explico Grulla al terminar de leer el pergamino. - ¿Suspendemos el viaje al sur? O ¿Nos dividimos? La aldea está hacia el norte después de todo.
- No es buena idea aplazar el viaje al sur, no creo que al señor le gusta y solo Oogway sabe cómo tomarra nuestra demora -Exclamo algo asustado Mantis- Pero no hay que dejar a la gente, así como así ...
- ¿Qué tal si tigresa y tu papá al sur y después llegamos nosotros? -Opino coquetamente Víbora que les guiñaba el ojo a ambos. Los chicos se rieron entre labios mirando el pequeño sonrojo del panda, pero rápidamente lo volvieron a sus burlas al escuchar el gruñido de Tigresa.
-Si ... No es mala idea -Concedió Tigresa muy a su pesar.
Sabía que no era nada bueno con la diplomacia y ni mantis, ni tampoco era la ayuda con eso, se logró el efecto contrario de hecho. Grulla, aunque era muy correcto, no era bueno con eso de controlar las payasadas de Po y cuando se ponía nerviosos tartamudeaba bastante y Víbora no iría con el solo por verlos juntos.
Mientras Po y tigresa arreglaban las ultimas cosas, el resto de los cinco se reunieron en la habitación de Víbora.
- Bueno, ¿Cuáles son sus apuestas, chicos? -Pregunto muy divertido Víbora.
- No se ... ¿No crees poco ético jugar con la vida amorosa de nuestros amigos así? -Dudaba Grulla- Además no estoy muy seguro de que lleguen a un confesar.
- Solo es un juego, Grulla. Además, aunque son lentos, siento que ya estás a punto de hacerlo. Creo que este es su viaje en más de un sentido. -Víbora saco unas cinco monedas y las dejo en medio de todos -Yo apuesto cinco Yuan a que cuando nos volvamos a reunir con ellos ya habéis confesado y serán novios.
- Yo apuesto otros cinco Yuan a que se confesaran cuando nos lleguemos y les demos un pequeño empujoncito-Aposto muy entusiasmado Mantis. -Y luego estaré todo lo demás y beso todo el día.
- Yo apliqué dos tarros de mis galletas que se confesaran cuando volvamos al palacio. -Aposto igual de entusiasmado Mono.
- Yo apuesto un mes haciendo sus tareas que no sean nada. -Aposto de mala gana Grulla -Deben recordar que estamos hablando de Tigresa y ella sabe mejor que nadie que las reglas del palacio prohíben los novios entre maestros, sobretodos si uno es alumno del otro.
- Son reglan antiguas, Grulla. Ya casi nadie astoma en cuanta -Le quito importancia Mantis- Además que ...
-Alumnos escuche que ... -Acaba de entrar Shifu a la habitación y al escucharlos juntos no se molestó en tocar- ¿Están apostando? ¿Aun sabiendo que eso está prohibido?
- ¿Qué? ¡No no! -Contestó nerviosamente Víbora mientras tomaba sus monedas -Solo ...
- Apuesto que el Panda se confiesa cuando están a punto de volver - Dijo Shifu y lanzó una pequeña bolsa con monedas - Son bastante lentos y necesitan más que un pequeño empujón.
- Genial, pero ¿cómo sabremos al final quien gano? -Cuestiono Mono.
-Tranquilo, Po es un libro abierto. No es difícil sacar la información. -Lo calmo Víbora- Ahora me puedes hacer el favor de dejar las apuestas por escrito, no quiero saber cómo la otra vez.
El aludido solo se asintió y se puso a escribir. No le gustaba jugar así con la vida sentimental de sus amigos. Y más teniendo en cuenta que tenía un pequeño enamoramiento con su compañera y amiga reptil.
Al día siguiente, bastante temprano en la mañana, los seis salieron junto al palacio, dejando un Shifu protegiendo el palacio y el valle. Iban a desayunar con el señor Ping antes de irse, él había insistido bastante en que solo sabía que su hijo una vez más estaría ausente por varios días. Era una mañana bastante húmeda, corría viento en dirección sur, en cualquier momento comenzaba a llover.
Cuando llegaron al restaurante pudieron escuchar al viejo ganso reclamando por unas goteras en el techo.
- ¿Otra vez goteras pa '? -Pregunto Po mientras le deba un abrazo.
- Si. Le hable al techador del valle, pero como la época de las lluvias está muy ocupado y no se vende hasta una semana más. -Explícito bastante molesto el ganso- Las goteras no son muy malas, pero tienen están justo donde cocino, una sobre la estufa y la otra el mesón. Y no se puede cocinar con esta agua sucia, créeme ya lo intente.
-Si quieres puedo intentar tapar la gotera.
- ¡No! -Grito su padre llamando la atención del resto de los cinco- No es por ofender Po, pero la última vez hizo que el agujero creció y casi tuve que cambiar todo el techo.
- Sí quiero ayudarme, señor Ping -Se ofreció amablemente Tigresa. -En el palacio por un tiempo me encargaba de esas cosas.
- ¿Enserio? -Pregunto escépticos Po y su padre.
- ¡Oh, sí! Tigresa era buena en eso, el primer invierno que nos mudamos al palacio ella se encargó de todas las goteras. -Recordó Mono-Shifu perdía los estribos con facilidad con las tareas y el Maestro Oogway era bastante lento y el terapeuta también estaba muy ocupado esa vez.
Tigresa sin esperar más fue al menos en busca de un martillo, clavos, madera y unas tejas. Volvía a fuera y subió de forma bastante ágil de un salto al techo. No fue problema al encontrar las goteras y en menos de un minuto y fueron la parte más firme de todo el techo.
- Eso bastara por ahora, pero de igual manera es bueno que el veterano, hay partes que necesitan un cambio - Informo Tigresa y volvió al sótano para dejar el martillo y los materiales que le sobraron.
- ¿Cuándo te casas con ella, Po? -Pero golpeó con su cucharón la nuca de Po- Sería una muy buena nuera y más para el negocio. Ya declárate, caray Quiero nietos antes de que me muera.
-Pa 'No empieces, solo somos amigos-Reclamo Po muy avergonzado, el resto de los cinco se reían del carmesí de su rostro.
- ¿Qué es tan gracioso? -Pregunto la felina cuando volvió con el resto del grupo.
- ¡Nada! Nada ... - Recalco Po para que los chicos dejaran de reír y su padre dejara de decir cosas vergonzosas. -Ya vamos a preparan unos fideos y dumpling para el desayuno y viaje.
Una vez que los seis ya estaban bastante llenos y el señor, se encargaron de prepararla para que cada uno la hiciera una bandeja especial con comida para llevar al viaje, obviamente la de Pora la más grande y por mucho. Cuando ya estás en el límite del valle, las despedidas.
-Adiós, chicos. Nos vemos pronto -Se despidió Po de sus amigos y los abrazo a todos -Los extrañare.
-Solo promete que dejaras comida en el palacio del sur cuando lleguemos -Bromeo Mantis.
- No me nada a nada -Se rieron y se separaron.
- Nos vemos dentro de unos días, amigos - Si despidió con una inclinación Tigresa. Bastante formal como siempre.
- Nos vemos, amiga -Víbora se enREDo Alrededor de su amiga de Como abrazo y Dejando Una Pequeña nota en su bolsillo pecado Que la felina se percatará -Pórtense bien y no quiero Pequeños panda-tigres CUANDO lleguemos -Brome MIENTRAS se ponia en camino con el resto de los cinco hacia el norte.
Se quedó pensando en momentos como serian esos niños y se sonrió al descubrir que era exactamente lo que se refería a su amiga. Tigresa solo negó con la cabeza mientras los veía correr.
Ambos tomaron su rumbo, no tenían mucha prisa así que solamente caminaron. Al pasar las horas Tigresa estaba toda vez impresionada de lo mucho que podía hablar Po. De verdad solo se callaba para respirar de vez en cuando.
- ¿Quieres jugar a las 20 preguntas? -Pregunto Po cuando Tigresa ya estaba al borde del colapso.
-No.
- Vamos ser divertido, lo prometo. Además, tengo una buena forma de conocernos mejor.
-Por eso mismo no quiero. Ahora sí quiero hablar por la próxima hora para evitar que te rompa tu brazo.
- ¿Y si hacemos un trato?
-No.
- Vamos al menos escucha.
-Bueno, pero ya dejé de hablar -Tigresa de verdad ya estaba a punto de explotar. Le gustaba mucho estar con el panda, pero cuando se ponía así de parlanchín lo odiaba. Un momento ... ¿De verdad le gustaba estar con él? ¿Qué es más con otro tal vez? Decidió dejar las preguntas de lado, al menos por el momento.
- Por cada pregunta que responde a los diez minutos de silencio ¿Te parece? -Los ojos del panda brillaron de una forma que no era capaz de negarse.
- Bueno, pero me puedo negar una respuesta quequieraquieraquiera.
- ¡Genial! -Hizo una pequeña pose de victoria, la cual Tigresa no pudo resistir a sacar una sonrisa- ¿Y ahora que puedo preguntar ...? ¡Ya se! ¿Cuál es tu color favorito?
- ¿Otra vez con eso?
- Solo responde.
-No tengo un color favorito. Eso no sirve de nada.
-Vamos todos tenemos un color que nos encanta. Ya sabes, uno que puede ver todo el día y nunca cansarte del.
- Verde. Me gusta mirar las cosas verdes -Respondió sin pensarlo. Y ya estabas pensando porque había elegido ese color. Miro a su amigo y dejo como otro tema tabú.
- ¿Enserio? Raro, siempre pensaste que era el rojo. -Po se rasco su mentón pensativo- El mío es el azul, no, espera creo que es mejor el amarillo. No, ya se, en anaranjado, ese. Pero bueno ahora van tus diez minutos de silencio. -Por primera vez Tigresa prefirió seguir escuchando a su amigo, que este silencio que la dejaba pensar.
El camino poco a poco fue cambiando, ya había quedado atrás el bosque de bambú y según el mapa que tenía, Tigresa, alcanzaba un pueblo cerca del atardecer.
Ya puedes poner el color azul del esfuerzo que está haciendo al no poder hablar.
- Ya dime cual es la siguiente pregunta.
- ¿Cuál es tu maestro de kung fu favorito? -Pregunto emocionado.
- No había pensado mucho en ello ... Pero diría que el maestro Oogway. -Decidió su respuesta. -Shifu es genial como maestro, pero con el maestro me siento más en paz. Era más centrado y era el primero en notar si tenía un problema, siempre me ayudaba y era el único en el palacio que una vez me abrazaba y secaba cuando tenía niñas. -Miro a Po y noto que estaba llorando. -No es para tanto.
- Que lindo. Me hubiera gustado conocerlo más. -Sonrió de una manera que Tigresa no pudo evitar recordar a su antiguo maestro y amigo. -Creo que tienes un mi top tres: el maestro Yao, aunque está un poco loco, Shifu, aunque casi siempre me castigue y tú. -Po se sonrojo un poco y rápido cambio de tema. -Estaa un lugar genial para almorzar ¿no crees? Muero de hambre. -Señalo un lugar tras los árboles.
Tigresa lo siguió a un pequeño claro. Sin embargo, no tenía mucho hambre, pero ya no estaba demasiado cansada y no era mala idea descansar. Mientras ella comió escasamente dos dumpling Po devoró el equivalente a tres tazones de sopa y una decena de dumpling. Se quedaron unos minutos allí mientras la comida bajaba. Po saco de su mochila unos pedazos de madera y un cuchillo.
- ¿Qué tallas? -Pregunto Tigresa levantando la mirada del mapa que había sacado hacia solo un momento.
- Estoy volviendo a tallar a los cinco furiosos, después de que el conejito se quedó con los otros, él pensó en volver a hacerlos, además me serviría para cambiar tu vestuario.
Tigresa no podeis evitar quedar viendo a Po tan concentrado tallando, cuando lo hacía sacaba la lengua y contraía el entrecejo, se veía ¿Lindo ...? ¡Por Oogway! ¿En que estaba pensando? Sacudió su cabeza y volvió la vista al mapa para calcular la mejor ruta que debían seguir.
- ¿Sabes por qué te has mantenido con la vida después de no logar tu única misión, general Kun? -Pregunto Señor Renxing a su subordinado.
- Porque el ejército está mejor que nunca, hasta el mismísimo emperador teme de usted, mi señor -Los años no habíamos pasado en balde para ambos tigres, ya que ambos eran adultos de mediana edad, aunque ambos en su juventud habían sido delgados y atléticos , ahora el regente del sur había ganado un prominente estómago por la culpa de su vida cómoda, mientras que el Kun había mantenido su cuerpo fuerte y ágil. -Además de la sangre que corre por mis venas. -Agrego un poco cabizbajo.
- Exactamente. Ha sido el mejor general en años. El mejor líder que puede pedir y no es por mí suerte, es porque tus venas corre sangre de líder. -Lord Renxing se levantó de su trono y camino hasta su general - La misma que también corre por las mías, medio-hermano. -Se colocó a un lado, hizo una señal para que se levantara- Necesito que me hagas un favor y espero que este sí lo cumplas.
- Hare lo que yo pida, hasta sí eso signifique mi muerte. -Llevo su puño hacia su pecho para demostrar que lo estaba jurando.
- Invita a los héroes y salvadores de China a que conocieran mi palacio. Quiero que los traigas inconscientes y encadenados a mí. Ellos son los únicos que me separan de tomar el país. -Le paso unos dardos a Kun- Cada uno de ellos posee un fuerte tranquilizante que pone en peligro a cualquiera, incluso un panda que se puede llamar Guerrero Dragón.
- ¿Por qué los quiere inconscientes? ¿No es mejor matarlos simplemente?
-Tal vez, pero antes quiero conocerlos a fondo. Saber que los hace tan fuertes y exprimir sus debilidades hasta que me pidan piedad. -Camino hacia una ventana y miro su ciudad- Sera una genial propaganda psicológica para mí intente detener. Así avanzaremos sin mucha resistencia a la capital. No cometeré el mismo error de Sheng de enfrentame directamente a ellos y dejarlos atrás para que recuperen fuerzas una y otra vez.
El fin del primer Cap, espero que le gusten puse algunos sucesos que pasaron el los secretos del rollo, como el que Po ya no tuviera sus muñecos. Me encantaría leer sus opiniones y sugerencias.
Sin mas que añadir, gracias por leerlo.
