Yashiro respetaba la privacidad de Kyoko. Si ella no quería decirle qué hacía esas noches que le pedía libres porque tenía un trabajo Love Me súper secreto, él no iba a presionarla, ni mucho menos.

Pero iba a averiguarlo igualmente, claro. Él era su mánager, y como tal, velaba por sus intereses, personales y profesionales, por el mejor cumplimiento de sus funciones, evidentemente, y si alguien tenía derecho a saberlo, ese iba a ser él, ¿verdad?

No tuvo más que pedirle a Sawara-san copia de todos los contratos de Kyoko-chan. Sip, tan fácil como eso… El buen hombre no tenía razones para desconfiar del mánager de la muchacha, así que le entregó una carpeta con su expediente.

Yashiro refrenó su curiosidad lo justo para caminar un pasillo, subir tres pisos en ascensor y andar otro pasillo más, con la carpeta bien apretada contra su pecho, hasta llegar a la privacidad de su despacho y allí, ya a puerta cerrada, zambullirse entre los papeles y soltar un gritito entrecortado, como de gatito resfriado, cuando por fin encontró lo que estaba buscando.

Bien, bien…, se dijo, mientras leía ese contrato. Esto era mejor de lo que esperaba… Muchísimo mejor…

Ahora solo tenía que reprogramar un par de citas, mover tres sesiones fotográficas, hablar con un par de productores, y tendría a Ren envueltito para regalo.

Esa era la parte fácil…

Lo difícil iba a ser que Kyoko no saliera corriendo en cuanto se enterara de quién iba a ser el invitado a su programa.

Así que mejor que no lo sepa…

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NOTA: Casi ninguna misión Love Me requiere de contrato, lo sé, pero TBM Studios sí contrató a Kyouko después de su primera y supuestamente única intervención; así que es de esperar que sí exista, a pesar de que su nombre tampoco aparece en los títulos de crédito.