Code: Lyoko y todos sus personajes son propiedad de MoonScoop y France3.
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Palabras: 1701.
Mozzafiato
La música de los Subdigitals sonaba mejor en directo a todo volumen desde la primera fila. Aunque habían llegado con el tiempo justo y hacía días que la gente acampaba frente a la sala de conciertos, Odd, se las había apañado para arrastrarle hasta la primera fila. Estaban tan cerca que casi podían tocarles. Sonaban de lujo, mejor que en cualquier CD o plataforma digital.
Tal vez no había estado tan mal darle un pequeño voto de confianza a Odd.
Sissi soltó un aullido de euforia cuando las primeras notas de su canción preferida sonaron, desinhibida y con las mejillas rojas a Odd le pareció aún más bonita; ella le abrazó riendo. Se dejó llevar también, disfrutando de la música y de la compañía, hasta que tras los bises el concierto acabó. Había sido genial.
Esperaron a que el grueso de los fans saliera para hacerlo ellos, el frescor de la calle era reconfortante después de dos horas de concierto y un exceso de calor humano.
—Ha sido genial, ¿a qué sí?
—Que va, ha sido increíble —replicó ella llena de emoción, con las mejillas pintadas de rojo—, ha sido el mejor concierto de mi vida.
—Y tú que no querías fiarte de mí.
La sonrisa inocente de Odd le hizo enarcar las cejas y fruncirlas casi de inmediato.
—Supongo que tengo que admitir que me había equivocado.
Le habría dicho que suponía bien, pero no quería correr el riesgo de ponérsela en contra.
—¿Puedo cogerte de la mano?
Sissi miró su mano como si fuese un monstruo de afilados dientes y, después, miró la suya valorando si encerraba algún tipo de peligro.
—Pero no hagas cosas raras.
—Prometido.
Se la tomó con fuerza, entrelazando sus dedos con los de ella. No era la primera vez que cogía su mano, pero era diferente a las otras veces, tal vez porque no estaban en peligro de muerte gracias a X.A.N.A, quizá por la adrenalina del concierto, fuera por lo que fuere sintió un vuelco en el estómago.
—No sé si llegaremos al último autobús.
—No importa —musitó Sissi—, podemos coger un taxi, llevo dinero.
—O podemos volver andando, Kadic no está tan lejos.
—Supongo que no sería tan terrible...
Pasear de noche por las calles desiertas la ponía nerviosa, pero no iba sola, iba con Odd y eso le daba un poco de seguridad. Odd no dejaría que le pasase nada ¿cierto? Aunque cabía la posibilidad de que echase a correr y la dejase allí tirada. Apretó la mano casi sin ser consciente de que lo hacía.
—Oye, Sissi...
—¿Qué?
—¿Sales con alguien?
Ella se detuvo haciéndole parar en seco también a causa de sus manos unidas. ¿Qué clase de pregunta era esa? ¿Pretendía burlarse de ella después del buen rato que habían pasado juntos? Al parecer con Odd Della Robbia nunca podía bajarse la guardia.
—No te importa —replicó con altanería.
—Si no me importase no te lo preguntaría.
—Te lo diré de otra manera entonces: no es asunto tuyo.
Odd suspiró.
—No le das tregua a uno, ¿eh?
—No cuando soy tu blanco preferido —respondió reemprendiendo la marcha sin soltarle de la mano—. Te pasas la vida metiéndote conmigo.
—Tú haces lo mismo, así que no sé de qué te quejas.
—Es diferente.
—¿Ah, sí? ¿En qué se diferencia?
Sissi volvió a detenerse y se soltó de su mano con un tirón certero.
—¿Crees que es fácil ser la hija del director en un internado? La mayoría de las amistades que he hecho en Kadic son interesadas y superficiales, porque tener de tu parte a la hija del director seguro que puede ser provechoso —soltó. El tono de su voz dejaba claro que sabía con seguridad que la mayoría la miraban así, como algo que es mejor tener a tu favor y el resto como el blanco de toda su frustración—. Ser la hija del director es un suplicio y, con el tiempo, también se ha convertido en un arma, porque si amenazo con decírselo a mi padre todos cerráis la boca.
Hizo una pausa larga en la que Odd se preguntó si había acabado de hablar, esperó y ella finalmente continuó hablando.
—Es agotador que nadie te mire como a una persona, que te traten como si fueras basura, que nadie quiera estar contigo de verdad. Así que no me vengas con chorradas, Odd.
—A lo mejor es que tú estás tan centrada en los que te tratan así que no ves a los que no lo hacemos.
Se detuvo de nuevo, le fulminó con la mirada.
—Es verdad que me meto contigo, pero lo hago porque tú siempre me contestas, también porque siempre te metes por en medio y...
Ulrich. Se metía por en medio porque estaba Ulrich, el amigo de la infancia al que le daba igual que su padre fuese el director, él la trataba como ella buscaba que lo hiciesen.
—Me da igual que tu padre sea el director —continuó—. Que pueda expulsarme o castigarme.
—Ya, claro.
—¿Tan terrible sería confiar un poco en mí?
Ella pareció sopesar la idea haciéndola pasar por todas sus neuronas para después sacudir la cabeza suavemente.
—No es que me hayas demostrado ser de confianza.
Odd se preparó para contestar con todas y cada una de las veces en las que se lo había demostrado, cerró la boca, las vueltas en el tiempo le habían dejado escaso de pruebas.
—Aquel día en la azotea, cuando nuestros padres se volvieron locos —soltó omitiendo que había sido un ataque de X.A.N.A.
—Tampoco es que hubieses podido escaparte y dejarme sola.
Touché. Mal ejemplo.
—La película, no me metí contigo, te convertí en algo hermoso.
—Una película entre... ¿cuántas? ¿sesenta?
Touché. Otro pésimo ejemplo.
—Y ¿qué me dices de hoy? Te he demostrado que puedes confiar en mí. La entrada y el concierto eran reales, me has dado la mano y no he hecho nada raro como he prometido, ¿no?
—De acuerdo, te daré un voto de confianza.
—¡Genial! No te arrepentirás.
Sissi alzó una ceja en respuesta y, aunque no parecía demasiado convencida, le tendió la mano para seguir el paseo nocturno.
—Entonces, ¿sales con alguien o no?
—No.
Esperaba algo más, sin embargo, un monosílabo era mejor que nada. Además un "no" le abría la puerta a poder intentarlo.
—¿Saldrías conmigo?
—¡Odd! —exclamó mirándole con el ceño fruncido como si acabase de insultarla y romper su voto de confianza.
—¿Qué? ¿Por qué no?
—Porque no.
Él se encogió de hombros, no lograría nada mientras siguiese a la defensiva, así que para qué insistir.
—¿Por qué tienes que arruinarlo siempre todo?
—No exageres, sólo ha sido una pregunta.
—Contigo nada es nunca "sólo una pregunta" —espetó girando a la derecha para tomar la avenida que llevaba hacia el río—. Eso es algo que he aprendido con el tiempo.
—No quiero ser tu enemigo, no sé, creo que podemos llevarnos bien.
—¿Por qué tanto interés de repente?
No era un interés repentino, pero no podía decírselo así de golpe, eso la habría puesto aún más a la defensiva.
—Quizá es que he aprendido a verte de otra manera.
—Ya, seguro.
Mejor no insistir, no quería arruinar la noche, no después de haber logrado avanzar un poco y de habérselo pasado tan bien. Caminar en silencio tampoco sería tan terrible.
Vivir en un internado casi todo el año te quitaba la perspectiva de la ciudad. A aquella hora en el internado era casi imposible encontrar a nadie en el exterior, en cambio la ciudad seguía siendo un hervidero de gente yendo y viniendo, era como estar en un mundo paralelo rodeado de costumbres extrañas. Sissi parecía maravillada con el paseo nocturno, para alguien que había vivido casi toda la vida en un internado tenía que ser un espectáculo curioso.
La verja de Kadic seguía abierta, custodiada por el guardia de seguridad que trabajaba desde el final de las clases hasta el toque de queda. Le saludaron al pasar junto a él, miró su reloj de pulsera como si tuviese que anotar a qué hora volvían los estudiantes con permiso para salir. El patio estaba desierto, las luces de la cafetería apagadas y el silencio se esparcía por todos los rincones.
—Es mejor que Jim no nos pille deambulando o…
—Tengo un permiso de mi padre, no puede decir nada, aunque nos encuentre aquí.
—Genial.
Cuando ella empezó a subir la escalera se dio cuenta de que seguían cogidos de la mano, la siguió, procurando no hacer ruido, por mucho que tuviesen un permiso del directo nada les salvaría si armaban escándalo.
—Odd, me lo he pasado bien —admitió deteniéndose frente a su puerta soltándole la mano.
—Ha sido genial, tenemos que repetirlo.
Ella sonrió.
—Ya lo veremos.
Metió la llave en la cerradura y abrió con un leve tirón.
—Buenas noches.
—¿Y ya está? ¿No me he ganado ni un beso de buenas noches?
Le había dejado coger su mano, había caminado junto a él dándole un voto de confianza, le había permitido ver a la Sissi de verdad… En realidad, le había dado muchas cosas sin haberlas pedido.
Sissi se echó el pelo para atrás con un ademán, se acercó a él haciendo patente su diferencia de estatura y se inclinó pillándole por sorpresa.
Sissi no era una persona de medias tintas, como él, no hacía las cosas a medias y con aquel sorpresivo beso de buenas noches, que no era nada tímido ni inocente, lo había dejado más que claro. Era directo y sin recato, nada de un roce de labios discreto. Si él no fuese Odd Della Robbia se habría quedado petrificado por lo inesperado que era, pero reaccionó rápido, devolviéndoselo con igual intensidad hasta que ella decidió ponerle fin.
—¡Mozzafiato!
—¿Porque hablas de mozzarella?
Odd rió con ganas.
—Mozzarella no, mozzafiato.
—Sigue sonando a mozzarella.
—Significa algo así como "impresionante".
Sissi pareció satisfecha.
—Buenas noches, Odd.
La puerta se cerró sin darle opción a añadir nada más. Sonrió alegre, sintiendo que la fortuna le sonreía de nuevo. Dio un saltito por el pasillo pensando en qué organizar para la siguiente cita, tenía que ser algo espectacular, algo a la altura de aquel beso.
Fin
Notas de la autora:
¡Hola! Aquí vamos con la segunda parte y cierre del mini arco iniciado con "Sovramagnificentissimamente", esta es otra de esas palabras sin traducción concreta, significa "tan asombroso que te deja sin aliento". La idea inicial no era esta, pero fue derivando hasta este final sin que me diese ni cuenta.
A veces pienso en hacer un recopilatorio de shots con este tipo de palabras, aunque claro, muchas de ellas no me llaman para Lyoko, quién sabe, tal vez algún día haga una colección multifandom con ellas, pero antes tengo que ir cerrando historias empezadas.
Espero que os haya gustado.
