Capítulo 2: ¿Dónde estás?

"Sismo de 8.3º ha sacudido la parte oriental de Japón hace escasos 10 minutos. Preliminarmente se estima que el epicentro fue a 25k al sur de Tokio. Se ha activado la alarma de Tsunami para la costa sur oriental de Japón. Efectivos de seguridad y rescate están acudiendo a los sectores más dañanos. Se pide a los ciudadanos guardar la calma."

El sonido de la radio se eclipsaba con el claxon de los vehículos. Los conductores intentaban en su desesperación, tratar de salir, pero era imposible, el bloqueo de autos era impensable y ridículo. El auto de Hattori estaba atrapado entre varios autos, había presa en ambas vías, y estaba a la misma distancia de Marukawa, como del apartamento de Yoshino. Intentó llamarlo, pero las líneas estaban caídas. Tiró el teléfono en el asiento del pasajero y se recostó sobre el asiento. '¿Cómo estarás? Dios, no debí dejarte solo', se decía así mismo, hasta que no pudo más. Tomó su celular, salió del auto, y corrió con dirección a Chiaki. 'Tienes que estar bien... tranquilo, ya voy por tí.
Mientras tanto, Chiaki fue abriendo lentamente los ojos. Tenía la vista borrosa, lo primero que pudo visualizar, fue el techo. La lámpara aún se balanceaba. Sintió un fuerte dolor de cabeza, pasó su mano por su frente y sintió al vizcoso. Al intentar levantarse sintió muchas náuseas, así que desistió por unos minutos. Empezó a sentir que le faltaba el aire, así que se recostó en la mesa y cerró los ojos, tratando de recuperar el aliento. Se sentía mal, realmente mal. Todo el cuerpo le ardía y el dolor de cabeza era insoportable. Después de un rato, intentó ponerse de pie nuevamente, pero se mareó terriblemente y no pudo aguantar más. Cayó sobre las rodillas, y empezó a vomitar sin control. Cuando al fin terminó, se volvió a recostar en el suelo, todo le daba vueltas y no tenía fuerzas para seguir intentando ponerse de pie. 'Tori, ayúdame', dijo con algunas lágrimas asomándose sobre sus mejillas.

-BREAK-

Mino intentaba inútilmente de llamar a su familia, pero no había forma. Kisa estaba desesperado. Dios, Yukina fue a la universidad. Ahi tienen protocolo de seguridad, él esta bien, debe estarlo, se decía para tratar de calmarse así mismo, pero era inútil. Entonces, uno de los editores corrió y empezó a gritar. -¡Todos, salgan del edificio! Hay un incendio en el piso de Ventas, ¡rápido!
Takano había logrado llegar al sétimo piso, pero fue detenido por un agente de seguridad.
-Señor, lo siento debe bajar...
-¡Quítese de mi camino!, uno de mis subordinados fue al noveno piso...
-Señor, hay un incendio en el octavo piso, lo siento, pero no podemos dejarlo pasar hasta que lleguen los bomberos y lo controlen.
Octavo piso... es el de Ventas, Yokosawa, se dijo con miedo, pero entonces recordó. -Ritsu... él iba al noveno en ascensor...
-Emmm... entonces debería bajar más bien.
-¿Qué quiere decir?
-Bueno, no sé como decirle, pero el ascensor sucumbió con el sismo, cayó al vacío.

-BREAK-

Kirishima bajó casi volando las escaleras pisos completos, hasta que llegó al décimo, pero al igual que Takano, no lo dejaron pasar. Los que venían de pisos arribas estaban cayendo en desesperación.
-¿Me está diciendo que hay un incendio y no nos dejarán pasar?
-¡Vamos a morir! ¡Vamos a morir!
-¡No nos puede dejar aquí a nuestra suerte!
-Señores, señores, trataba de tranquillizar el agente de seguridad. -Los bomberos ya vienen en camino, lo mejor que pueden hacer es subir un par de pisos, y esperar a que les demos la señal de salir... por favor, todos estamos en la misma situación, tenemos familia que ver, pero tenemos que seguir el protocolo, les pido que por favor, colaboren. Kirishima apenas se estaba acercando y escuchó lo que dijo.
-Espere, espere. ¿Dónde es el incendio?
-Piso ocho señor.
En ese momento, Kirishima perdió todo el sentido de lógica y sentido común... Yokosawa... no. Aprovechó un momento de distracción, golpeó al agente y sin más bajó hasta el octavo... Voy por ti, Yokosawa... resiste.

-BREAK-

Tosió con dificultad. El polvo no lo dejaban visualizar. Escuchaba gritos y gemidos. Yukina trató de moverse, pero sintió un dolor agudo en su pierna. Fue quitando poco a poco los escombros que tenía sobre su cuerpo. Por fin pudo enderezarse. Había una varilla incrustada en su pierna. Observó sangrado, pero no tan profuso, sin embargo, le habían dicho que en esos casos, no había que retirar, por si había tocado una arteria, sino, tendría una hemorragia masiva y moriría en cuestión de minutos. Asi que empezó a evaluar sus opciones. Al final, decidió tratar de caminar. Con dolor se fue poniendo de pie y se sentó en los escombros. La herida empezó a sangrar más. Suspiró. No tenía idea de que hacer ahora. Entonces escuchó los llamados suaves de una mujer, no muy lejos. Decidió arriesgarse y se puso de pie. Caminó con cuidado por los maderos y varillas. En cada paso, sentía un dolor agudo y frío en todo el cuerpo, hasta que por fin llegó al sitio de donde venía la voz. La conocía. Era compañera suya de uno de sus cursos. Un pesado bloque de concreto había caído en la mitad de su cuerpo. Por su boca salía sangre y apenas podía susurrar.
-Hola... trata de calmarte, vendrá ayuda.
-Mi familia, mi hermana... ellos... tengo que verlos, dijo con lágrimas. Cada vez su voz era más débil.
-Mira, buscaré ayuda, de acuerdo... tu aguanta.
-No...
-Pero...
-No te vayas, no quiero... no quiero morir sola, le rogó.
Los ojos de Yukina se humedecieron, pero intentó sonreír. -Bien, me quedaré contigo.
Se sentó a su lado, sosteniéndole la mano y acariciando su pelo, hasta que la joven cerró sus ojos.

-BREAK-

Kisa y Mino bajaron las escaleras hasta el primer piso. Cada uno quería salir corriendo e ir a buscar a sus seres queridos, Mino a su familia, y Kisa a Yukina. En su corazón sintió un gran dolor, Debí quedarme, desayunar con él... si tan solo, ¿porqué no aproveché el momento para estar con él? Siempre pongo mi trabajo primero... pero ahora... él tiene que estar bien, debe estarlo... necesito que sea así, necesito decirle lo mucho que lo amo.
Cerca de la puerta principal, varios rescatistas intentaban forzar la puerta del ascensor. Mino y Kisa se acercaron y vieron a un desesperado Takano.
-Takano San, ¿qué sucede?... ¿Takano San?, insistió Mino. En ese momento, lograron abrir la puerta. Antes de que alguno hiciera el intento, Takano se avalanzó sobre ellos, para ver si ahí estaba Ritsu. Uno de ellos trataron de alejarlo, pero apenas tuvo tiempo de ver a su amado Onodera en el suelo, inerte.

CONTINUARA