Y aquí está el segundo y último capítulo ^^


De tal palo tal astilla

Era un día bastante aburrido, se encontraba leyendo cómics, pues su pierna aún no había sanado del todo y no podía correr de momento, lo cual hacía parecer que el tiempo pasaba el doble de lento. Por eso mismo suspiró nuevamente, sus amigos se habían ido al cine y a pesar de que lo invitaron se negó, no tenía ganas de hacer nada. Últimamente estaba siempre distraído y sabía el motivo. Quería hablar con su padre, conocerse más pero no sabía cómo acercarse a él y tampoco es que fuese una persona muy amigable como para entablar una conversación de la nada, así que después de la pelea no habían hablado y si contamos que solo dijo una frase tampoco tenía mucha importancia.

Al final dejó los cómics a un lado y comenzó a jugar con una pelota, lanzándola a toda velocidad contra el techo y recogiéndola mientras estaba tumbado en su cama. Estaba tan distraído que no escuchó los golpes en la puerta y cuando esta se abrió, ante la sorpresa de quien se trataba, acabó dejando caer la pelota en su cara, logrando que su visita su burlara de él.

- Parece que estás bien - dijo Erik mientras cerraba la puerta tras de sí

Peter se enderezó en la cama, de manera que quedó sentado y observaba a su visita sin saber que hacer o decir.

- Desde hace un tiempo quería disculparme contigo - añadió el hombre ante la sorpresa del joven - Lo de tu pierna es mi culpa, si no me hubieses sacado del pentágono no te habrías sentido culpable cuando me volví ciego por la ira -

- No me siento responsable por ello, yo fui por mi familia, ya te lo dije - añadió Peter mientras desviaba la vista

- Eres un buen chico, deberías dejar de meterte en líos y hacer algo con tu vida, tienes mucho potencial - dijo Erik con una sonrisa

De alguna manera aquel chico le parecía tan familiar, aunque nunca antes lo había visto, pero su manera de ser, sus chistes malos y su estilo de vestir era algo que le gustaba a Magneto, le caía bien a pesar de que apenas lo conocía.

- Es gracioso que tu me digas eso, desde que te conozco solo sabes meterte en líos - añadió Peter con una sonrisa aprovechando para tomarle el pelo a su padre

- Muy gracioso niño, pero lo digo en serio, a tus padres no les gustará saber que te arriesgas tanto - explicó Erik mientras recordaba a su hija, hacía tanto que no sabía lo que era una verdadera familia

- A mi madre nunca le importa lo que hago, ella me odia y soy el único raro en mi familia, así que dudo que le importe realmente lo que esté haciendo - murmuró Peter mientras su estado de ánimo empeoraba

Erik se dio cuenta de que había hecho algo malo, pero no sabía cómo arreglarlo. Además de que había algo que llevaba pensando un tiempo.

- ¿Cual es tu apellido? - preguntó de repente el hombre

Aquello puso nervioso al chico y no pasó desapercibido por Erik.

- Maximoff - murmuró el joven mientras se mordía el labio inferior por los nervios

Erik se sorprendió pero no lo demostró, el joven ya tenía suficientes problemas como para darle uno más.

- Es un apellido poco común, pero supongo que aquí nadie lo es - dijo como si nada hubiese ocurrido

Peter se tranquilizó un poco, parecía que Erik no se dio cuenta y mentalmente lo agradecía.

Tres días más tarde, Peter por fin fue liberado de su escayola, su cuerpo se recuperó bastante rápido y por suerte parecía haber sanado perfectamente y podría ser igual de rápido que antes, lo cual era un gran alivio.

Estaba dispuesto a correr por los alrededores para poder practicar, pero al ver a Erik acercándose cambió de idea.

- Qué sorpresa ver al gran Magneto por aquí - añadió con burla el joven

- Solo quería saber como seguía tu pierna - explicó el hombre

- Si al final no tienes un corazón de metal - se burló el chico

Erik se había dado cuenta, de que cuando el chico se sentía inseguro o nervioso comenzaba a hacer bromas, era como una especie de escudo para evitar ser herido y el mayor no quería ni imaginarse por todo lo que tuvo que pasar el joven para acabar necesitando tal escudo.

En cierta parte le recordaba a si mismo cundo era joven y a pesar de que no era la persona más indicada para ello, deseaba ayudarlo, que pudiese ser como cualquier otro joven alegre. Por ello no tenía permitido permitido decirle la verdad, Erik sabía que era su hijo, no sólo por el apellido, también había rasgos en el joven que le recordaban a su madre, Magda y el chico tenía también una obsesión con la ropa metálica que hasta le parecía divertido.

Pero sabía que no podía decirlo, metería en problemas al joven y con su pasado sabía perfectamente que volvería a recaer, estaba hecho para ser un villano y solo necesitaba un detonante, por eso quería evitar que mirasen a Peter con asco o miedo solo por ser su hijo. Debía ocultar aquel cariño que le tenía al chico, a su hijo.

- ¿Todo bien, viejo? - preguntó Peter al ver que Erik no reaccionó a su broma

- Así es chico, lo mejor será que vayas a descansar en lugar de correr por ahí -

- Ambos sabemos que no haré caso, así que mejor dejemos el tema - añadió Peter con una sonrisa mientras pensaba en hacer travesuras

Era obvio que aquello acabó provocando a Erik, que no dudó en regañarlo.

- Hasta en eso tienes que ser igual de cabezota, hijo eres todo un dolor de cabeza - murmuró el hombre perdiendo toda la paciencia y sin darse cuenta de lo que dijo

Pero ya era muy tarde y ambos eran conscientes de ello.

Peter no sabía cómo reaccionar, siempre creyó que sería el a quien se le escapase la palabra padre pero nunca creyó ser capaz de oír a Erik, el gran Magneto, llamarlo hijo, aunque después de darse cuenta de lo que dijo su semblante por completo.

- Esto no me lo esperaba, es decir creo que nunca me imagine que me dirías hijo - añadió Peter intentando romper el silencio incómodo

- Seguro que estas sorprendido y con muchas preguntas, te prometo que responderé a todas y cada una de ellas, pero primero quiero disculparme, no quería decirlo, no así - dijo Erik con miedo de la reacción del chico

- La verdad es que estoy más sorprendido de que tu lo sepas, es decir a mi me lo dijo mi madre poco después de sacarte del pentágono pero no puedo imaginarme como te enteraste tu - añadió Peter mientras intentaba pensar

- ¿Ya lo sabías? - preguntó Erik confundido pues creía que el chico no estaba al tanto de ello - ¿Porque nunca me lo dijiste? -

- Lo intenté, te dije que fui al campo de batalla por mi familia, pero no encontré las palabras adecuadas, es un tema difícil además de que no sabía que pensarías al respecto - explicó el chico mientras jugaba con sus gafas para mantenerse distraído y no mirar al hombre a los ojos

- Soy un padre horrible - murmuró el mayor mientras pensaba como aclarar todo

- Eres el único que tengo así que supongo que no serás tan malo, además de que eres bastante guay, al menos cuando no intentas volverte un villano - añadió Peter restándole importancia

Erik suspiró, de alguna manera sentía que quizás podía llegar a mejorar con la ayuda de su hijo, que ambos podían aprender del otro y prometía que jamás dejaría que sucediera lo mismo que con su hija y esposa, no volvería a perder a su única familia.

- ¿Qué te parece si intentamos conocernos un poco mejor mientras comemos algo? - preguntó Erik pero la respuesta no tardó más de un segundo

- Comida - añadió el chico de muy buen humor - Más te vale darte prisa o te dejaré sin comida papá -

Y dicho esto salió corriendo a toda velocidad hacía la mansión, dejando a Magneto confundido al escuchar la palabra papá de nuevo. Estaba realmente agradecido por su hijo, aunque si no se daba prisa el mocoso acabaría comiéndose la comida de toda la mansión.

- Debo enseñarle modales a mi hijo - dijo el hombre para si mismo mientras sonreía

Fin


Espero que os haya gustado