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Capítulo 2
Catilina siguió corriendo hasta llegar a una calle con menos afluencia de gente, un poco lejos de su país, mas a la chica no le importaba. Decidió pararse a reposar un poco, entonces se giró y vio el joven español, que corría desesperado detrás de ella, cuando llegó donde ella estaba le preguntó, jadeando:
-¿¡Pero dónde ibas!? -Gritó el asustado castellano. Cati sonrió, para luego contestarle:
-Necesitaba saber si estarías dispuesto a seguirme...-Murmuró la joven. Un suave viento cálido soplaba. Ese apacible aura hizo que los cabellos largos rubios de Vaticano danzaran en el aire.
-¿A... seguirte?-Preguntó Antonio, que no entendía ni una palabra que aquella misteriosa pero interesante chica decía.
-Sí... -Contestó ella, entonando una voz dulce y melódica, que nunca antes había utilizado con España. -Por ejemplo, tu hermano portugués, que hace poco tiempo estuvo aquí en Roma hizo como tu, me siguió. Alemania también estuvo, mas me siguió un poco y luego decidió no hacerlo, separarse de mí.
Antonio seguía sin poder comprender nada. Catilina lo miró a los ojos.
-Y ahora que por fin estás aquí, ya que me has seguido, te pregunto si... Estarías dispuesto a seguir la religión católica... Conmigo. -Le comentó, algo insegura, la muchacha. España no sabía que responderle. Pasaron unos segundos un poco tensos, ya que hubo silencio y nadie se atrevió a articular una sola palabra.
-Dime. -Insistió Vaticano.-¿Me seguirás en lo bueno y en lo malo?
El castellano hasta aquel momento, no sabía muy bien su religión, cuál escoger, mas vio en aquel instante que aquella chica tenía algo especial que lo atraía. Quizás... ¿Le gustaba? ¿Se había enamorado de ella? De momento no lo sabía, pero lo que sí sabía es que quería seguirla, estar con ella.
-Sí. -Dijo al fin Antonio. Aquel monosílabo hizo sonreír aún más a Catilina.
La chica, a pesar que no le gustaba demasiado el contacto físico entre personas, -quizás por tradición o solo por gusto, quién sabe- le agarró fuerte de la mano. Supo que no era un país como los demás que habían decidido estar con ella, vio algo en sus ojos verdes esmeralda brillantes algo que no había visto jamás, una chispa de una felicidad sincera.
"Qué chico tan particular. Desde que lo vi sabía que no era una nación cualquiera. Tiempo atrás me juraba que nunca diría esto, pero... No puedo evitarlo... En el fondo, España es mono..." Pensaba Cati, que cuando le venían esos pensamientos a la mente, no pudo evitar sonrojarse como un tomate.
-¿Te...Te encuentras bien? Estás muy roja... -Le preguntó el castellano, preocupado.
-Sí, gracias... Es solo que... El verano en Roma es horrible, hace mucha calor. Ven conmigo, deberíamos conocernos más. -Murmuró la chica. Aún tenía tantas cosas que enseñarle a Antonio sobre su país y sobre su religión...
::::
España había regresado a su hogar después de unos días fuera. Había llegado tarde, a las once de la noche, y deseó fervientemente que su hermano estuviera durmiendo ya, no quería contestar preguntas sobre el viaje tan tarde, prefería hablar de ello mañana; pero no tuvo esa suerte, João estaba en el salón, esperándolo.
-¡Irmão! ¡Por fin estás de vuelta, te he echado tanto de menos! -Exclamó el luso, que abrazó con fuerza al castellano cuando entró por la puerta.
-Yo a ti no. -Rió Antonio.
-¿Qué, le gustaron las flores a Cati? -Preguntó el portugués, sonriente.
-¿Cómo sabes que estuve con ella?
-Yo lo sé todo. -Dijo secamente antes de soltar una carcajada. -Vale, ahora en serio. Sabía que debías conocerla, os parecéis tanto...
-¿De verdad piensas así? -Murmuró el castellano. Eso era un cumplido, Catilina era una chica maravillosa.
-Sí... Sabía que no habrías vuelto a casa sin conocerla ni seguirla. -Concluyó Portugal, y después cambió de tema-¡Bien! ¿Quieres que te toque la última canción de fado que he compuesto? Es única...
Antonio salió corriendo. João lo persiguió por todo el pasillo.
-¡No!
-Por favor, ¡meu querido irmão! ¡Te aseguro que te va a gustar!
-¡NO!
-¿Por qué eres tan malo...?
-¡Que te he dicho que no! ¡Estaba muy bien sin ti en Roma! ¡Y ahora, déjame descansar! -El español cerró la puerta de su dormitorio delante del luso y se estiró en su cama.
-Otra vez en casa... -Murmuró para sus adentros. -Catilina... -Susurró. Desde que la había conocido, pensaba en ella todos los días. Su hermosa voz, su sonrisa... Estaba claro que aquel encuentro había cambiado para siempre la vida e historia de España.
Hola! Espero que os haya gustado el final! ^^
Hay algunos detalles que me gustaría explicar por si acaso no se han entendido durante la historia. Aquí van:
1. El fado: El fado es un estilo musical propio de Portugal que se conocido por su carácter triste. El instrumento más típico del fado es la guitarra portuguesa (que también sale en el fic, al 1r capitulo)
2. Separación de Alemania de Vaticano: Este detalle en el fic igual no queda muy claro. :s Quería hacer referencia a la separación de la iglesia alemana en el siglo XVI de la iglesia católica. He aquí esta separación de la cual habla Catilina en este segundo y último capítulo.
Bueno, y hasta aquí todo. Si quieres comentar algo, no dudes en dejar un review (también acepto críticas!). Muchas gracias por leer y hasta pronto!
Deolinda
