Poder del Amor

Por Mayra Exitosa

Capítulo 1

En América

Ya en América, poco a poco se estaban estableciendo, apenas habían llegado a New York, los chicos estaban emocionados, su acento era distinto muy refinado, Albert movía todo para que terminaran sus estudios, inscribía con tanta seguridad al saber todo lo que poseían, la casa de su madre estaba en Chicago, un lugar llamado Lakewood, antes de ingresar a los muchachos los llevaría ahí, Anthony se quedaría bajo la custodia de su Tía, hasta que caminará contrataría personal especializado.

- Ya pronto saldremos de nuevo, pero el viaje fue muy agotador para Anthony, lo más conveniente es que descanse un par de días, además me aceptaran a los tres en las mismas carreras profesionales que estudiaban el Glasgow, no será como allá pero al menos podrán estar en lo mejor que hay en este país.

- Hijo, no te presiones, jure que nunca dejaría mi casa, y por ti, lo he hecho, allá no había nada bueno, todo lo bueno se vino con nosotros en el avión.

- Así es Tía, vera que en la casa de mi madre, estaremos bien, aquí solo es provisional, dejare empleados y se ocuparan de todo.

- Te ayudaremos hijo, solo mantenlos cerca de ti, veras que valió la pena todo por lo que hemos pasado.

Posteriormente buscaría integrarse a los negocios, las cuentas bancarias estaban generando cantidades numerosas, todo a nombre del padre de William, ahora tenía que entregar el papeleo para realizar los cambios, la fortuna estaba volviendo a su nivel inicial.

- Tía mañana estaremos en Lakewood, ahí se recuperará Anthony.

- ¿Y tú? ¿Dónde está? ¿Podrás recuperarla?

- Tía, ella ya debió haberse casado, tendrá hijos, será feliz.

- Solo asegúramelo. Quiero conocerla.

- Tía, la deje, yo… no volví.

- Por mí, es que no volviste hijo, debes decírselo, por favor investiga donde está ahora, si es feliz, lo superaremos, pero y si no se ha casado.

- La buscaré. Te lo prometo.

No fue difícil saber de ella, cuando se enteraba que estaba divorciada y tenía una orden de restricción para que su ex marido ya no se acercara a ella, debido a la pérdida de un hijo, a los golpes con la que la justicia la protegió, aun así el hombre no lo habían encarcelado, aun estaba buscándola contantemente encaprichado y enloquecido por que para èl, el divorcio no era real.

- ¿Dónde puedo encontrarla?

- Lo siento, el ex marido la sigue buscando, dice que el divorcio legal, no hace que los separe, ellos están casados por la iglesia.

- Necesito encontrarla, ella fue mi novia.

- La última vez estuvo en Texas, la encontró y casi la mata, la orden de restricción hizo que lo encerraran por dos meses, ya salió de nuevo, ella… no me perdona aun, que por una carta se haya enterado su ex marido, no me ha vuelto a escribir, pero…. me llamó hace un mes y…

La señora se acercó al oído y comentaba muy despacio, - Miami Florida, y… esta de mucama en un hotel, Marriot. Te la encuentras por casualidad, no dije nunca nada.

- Gracias, le juro que la protegeré de ese hombre si trata de acercársele de nuevo.

- Lo sé, ella… era feliz cuando estaba contigo.

- Yo también, demasiado.

Albert dejaba en la mansión personal a su cargo, contrataba a su antiguo administrador y a sus abogados para que realizaran los trámites de la documentación, en una avioneta especial trasladaban a Anthony, no quería que se agotara por sus piernas, la cirugía era lo mejor que le habían hecho y deseaba verlo correr lo antes posible, la Tía le cuidaba la cabeza mientras el dormía, Archie y Stear iban my animados, Albert notaba que todo sería mejor, el haber dejado Escocia era como cambiar de capítulo para todos ellos.

- Ya estamos por aterrizar, abrochen bien sus cinturones, el piloto nos dice que será una media hora de la mansión de mi madre. Archie sonriendo comentaba,

- Tío qué bueno que tenías estas propiedades, Natalie, nunca sabrá nada de nosotros de nuevo, dijo Talita que ella había mandado cortar los frenos del auto, que no nos quería, porque pensaba que tu fortuna era para nosotros. La boca de Stear y los ojos de su tía eran para de que no debían decirle a Albert nada, este asustado comentaba,

- ¿Qué has dicho? ¡Fue Natalie! La mirada hacía su tía era suficiente, ella bajaba el rostro. La ambición tiene tantas caras, no podían decirle nada en contra de ella, sin que la defendiera, ahora lo veía claro, que ciego había estado, su familia pudo haber muerto, pero ella no se molestó en ir una sola vez a ver a Anthony al hospital, tampoco le apoyo cuando sacaba a los muchachos de prisión, ella quería des hacerse de su familia. - Debieron habérmelo dicho, todo hubiese sido distinto, ella estaría en prisión.

- Hijo, sin pruebas, nada podías hacer. Ella lo tenía todo bien planeado, deje de tomar alimentos cuando ella llegaba, los tés que me hacía los dejaba en la planta de la ventana y mira tú, estaba más seca que nunca.

- ¡Tía!

- Hijo, era una tarántula, una mujer sin escrúpulos, abortar a su propio hijo, para conservar su cuerpo, no es de Dios.

Candy limpiaba una habitación, su cabello estaba cubierto por completo, traía pupilentes obscuros, y buscaba no mirar a nadie a la cara, se dedicaba a trabajar y dormía ahí mismo en el hotel, en la sección de empleados, casi no salía, su descanso lo pasaba ahí, era un hotel muy caro, jamás podría ver a su ex en ese lugar, aunque pudiera, la vigilancia era exagerada.

- Señorita Candy, un cliente solicita que sea usted quien arregle su habitación.

- Por supuesto señor, ¿qué numero de habitación es?

- Es el pent-house, dice que ya lo había atendido antes.

- En serio. Está bien, me haré cargo, iré por la mañana.

- El saldrá, pero dijo que pase y se haga cargo de todo.

- Como ordene, señor.

Candy se quedaba pensativa, nunca había atendido el Pent-house, ahora estaba siendo solicitada por un cliente, que había atendido antes, llamaba al investigador que le habían asignado de planta, por si sabía dónde se encontraba su ex, para estar al pendiente, pero no le contestaba la llamada.

En la noche sin querer pensaba en él, se había entregado a su verdadero amor, él la amaba, ella sabía que la amaba, pero ya no volvió, nunca pudo regresar. Cuando lo pensaba solo suspiraba, lo espero mucho tiempo, su vecina dijo que debía casarse, re hacer su vida, y fue entonces que conoció a Robert, traía flores, tenía detalles para ella, la adoraba, la protegía, solo fue hasta la noche de bodas, que dijo que no era virgen, y que él lo había gritado, fue entonces que todo cambió, el mal trato, el que le dijera quien era, quien le había quitado su virginidad, quien le había quitado lo que a él le correspondía, el había pagado para ser el primero, se había casado legal y eclesiásticamente, había realizado todo en orden, como era posible que se hubiera entregado a otro hombre antes que a él.

Jamás se lo perdonó, ya no había vuelta a tras, golpes, insultos, nunca la hizo decirle a quien se entregó, que iba a hacer, buscarlo, matarlo, desquitarse y volver a tratarla como miserable.

La noche fue eterna, por la mañana, el café y un par de galletas era lo que le daba oportunidad para continuar, se iba directo al pent-house, haría todo lo necesario porque dar bien, ya debía haber salido, todas las personas a esa hora ya habían salido, ahora estaba ella, vio que había una maleta sin des hacer, solo con lo indispensable para dormir, así desempacaba y colgaba las prendas, acomodaba y sacudía, ponía flores, lavaba el baño, alguien lo había utilizado, salía a la terraza y tomaba el aire, hacía días que no salía a tomar el sol, se quitaba la peluca y la metía en su delantal, sacudía su cabello, un sonido hizo que girara, alguien estaba en la puerta del departamento observándola…

CONTINUARA…


No hace falta las palabras, si te has ido y no volviste, no hace falta negar, que me dejaste de amar... no hace falta explicaciones, ya pague por las razones, sigo aun dejando lagrimas en mis heridas, no he visto el final, que le digo al mundo cuando me ha ido mal... No hace falta decir, no hace falta gritar, para todos soy el culpable de mi camino, del destino que me ha tocado vivir...

Gracias por los comentarios en todos y cada uno de los fics, les daremos continuidad, gracias por su paciencia,

Un abrazo a la Distancia

Mayra Exitosa