Capítulo 2

No había pasado mucho tiempo desde que los primeros rayos del sol habían salido, pero eso a mí me tenía sin cuidado. Escondida en mi guarida subterránea meditaba las palabras que Aro y Didyme. La curiosidad por saber más sobre mi condición me llevaba a aceptar su oferta pero aun así el instinto me decía que ahí había peligro que los de mi clase no eran de fiar, recordaba, aunque vagamente, la cara de mi creadora. Y ¿si estos dos vampiros resultaban ser igual de crueles que ella?

¿No eres tu igual que ellos? resonó una voz en mi cabeza y recordé las incontables vidas que yo había tomado. Pero yo no lo hacía con placer era una necesidad.

Con todos esos pensamientos contradictorios en la cabeza pase todo el día y parte de la tarde hasta que por fin el calor de la tierra empezó a descender indicándome que era hora de salir para mi importante cita.

Como lo habían prometido los hermanos me esperaban impacientes.

-¡viniste! – celebro Didyme al verme llegar y un calidez inexplicable inundo mi ser y no pude hacer más que sonreír.

-Mi curiosidad pudo más que mi sentido de supervivencia.

-Bendita curiosidad- exclamo Aro también sonriendo. -¿bien por donde quieres que empecemos?

-primero quiero saber si hay más como nosotros en el mundo.- dije sin rodeos

-Por supuesto que hay mas – respondió Didyme – nosotros hemos conocido a unos cuantos.

-pero no todos son amigables, eso es un hecho- corroboro Aro con aplomo

Me quede callada pensando en lo que me acababan de decir y dándome cuenta de lo equivocada que había estado hasta ahora.

-¿estás sola, no tienes un compañero? –pregunto Didyme

-no – respondí – todo este tiempo creí que esto había sido una maldición de los dioses.

-¿La persona que te convirtió no te dijo lo que eras?- pregunto la menuda vampira llevando una mano al pecho con horror

-al contrario me dejo muriendo en el bosque después de haber atacado a mi acompañante, ni siquiera sé porque se abstuvo de matarme, pero cuando desperté de la agonía ella ya no estaba.

-¿y cómo era ella? –pregunto Aro repentinamente interesado.

-bueno no la recuerdo muy bien, solo sé que la confundí con afrodita, su cabello era rojo largo y lo llevaba en una trenza es lo único que recuerdo sus facciones son borrosas.

-¡Drusilla! – Exclamo Didyme- ¿sería posible, Aro?

-Viniendo de Vladimir y Estefan todo puede ser posible hermanita.

-¿Quiénes? –pregunte confundida.

-Vladimir y Estefan son algo así como los gobernantes de los vampiros, son unos barbaros a los que no les importa en lo más mínimo la protección de nuestro secreto, cada vez los humanos nos acorralan más, incluso han logrado matar a unos cuantos en el sur, sus secuaces hacen los que les place y Drusilla es la peor, encaja en la descripción que nos diste y esta es su zona de ataque. Pero para estar seguros. ¿Te importaría mostrarme tus recuerdos?- su mano estaba alzada hacia mí.

La idea de darle la mano y robar sus memorias brillo como una estrella fugaz confiaba en que mi habilidad me dijera si mentían o no, luego recordé lo amables que él y Didyme estaban siendo con migo así que con un suspiro negué con la cabeza.

-si tomo tu mano, podría matarte o robarte todas tus habilidades aun no lo sé, solo lo he probado con humanos y ellos no sobreviven mucho después de eso.

-¿tienes un don?- Dijo Aro entusiasmado olvidándose del asunto de la tal Drusilla.

-sí, es algo complicado de explicar pero podría definirse como una especie de duplicador de habilidades- los dos hermanos me miraban curiosos y confundidos. –bien amm… pongámoslo de otra forma, si tú puedes hacerlo y hacemos contacto físico entonces esa habilidad pasa a mí.

-Wow algo así como un copiador de poderes- dijo Didyme con los ojos muy abiertos por la impresión.

- no sé si copio o robo realmente.- respondí incomoda

-eso es asombroso- dijo Aro y luego compartió una mirada con Didyme, quien asintió y sentí de nuevo esa oleada de felicidad.

-Didyme y yo nos sentiríamos muy contentos de que te unieras a nosotros en nuestros viajes, estamos intentando que los demás vampiros abran los ojos y se den cuenta de la verdadera cara de Vladimir y Estefan y tú serías de gran ayuda, además de que tu compañía es bastante agradable.

Su propuesta me tomo por sorpresa, nunca me lo hubiera esperado tal proposición pero realmente lo que me sorprendió fue el hecho de que yo también me sentía cómoda con ellos y me encontré a mí misma fantaseando con no estar sola nunca más y de paso vengar la muerte de la dulce Adara y su padre que tan buenos habían sido conmigo.

-no tengo a nadie más ni lugar a donde ir y para ser sincera me canse de estar sola- dije al cabo de un par de minutos, los dos me sonrieron interpretando mis palabras como una afirmativa.

El camino que se abría ante nosotros era inmenso y pronto las aventuras empezaron, Didyme y Aro resultaron ser un par bastante agradable para viajar y en cosa de semanas yo ya parecía una hermana más, Didyme se había vuelto mi confidente ella me había explicado todo sobre ser vampiro empezando por el sol, nos contábamos todos quizá en cierta forma, ella me recordaba a Adara.

La tarea principal de Aro y Didyme era buscar vampiros que compartieran sus ideales lo cual era bastante difícil, la mayoría estaba bastante feliz con su condición de salvajes.

-Esto se vuelve cada vez más difícil- dije con pesar, una noche en que Aro había ido a reunirse con unos vampiro que había negado su alianza con nosotros con hostilidad, nos encontrábamos en Francia ahora y ahí los vampiros disfrutaban de su libertinaje, eran tan peligrosos que Aro no había consentido que ni Didyme ni yo lo acompañáramos a la reunión y nos había dejado en un lugar seguro.

-Si pero no podemos desfallecer ahora, tal vez los Franceses no quieren apoyarnos pero aún tenemos esperanza, ¿no dijiste Aro que hay un vampiro en la toscana que está en contra del salvajismo?- me contradijo Didyme siempre siendo la positiva de los tres

-Sí, pero no lo sé, sería muy arriesgado llegar así, según tengo entendido tiene una especie de sociedad con varios vampiros más.

-perfecto, mira Aro, si nuestra mayor meta es conseguir más vampiros, esta sería nuestra oportunidad.

-aun así me da miedo que el tipo sea igual que Vladimir y Estefan.

-Es un riesgo que hay que correr- dijo Didyme solemnemente.

Después de esa noche pasamos los días planeando nuestro siguiente viaje a Italia, el vampiro en cuestión se llamaba Marcus y había sido en su vida humana un sacerdote romano, hasta que en un desafortunado ataque a la ciudad había quedado condenado como nosotros. Su mayor logro hasta ahora era haber limpiado las calles de su ciudad de cualquier vampiro.

Nuestro plan era sencillo, ir hasta él y presentarnos con sinceridad esperando que su reputación de pacifista fuera cierta.

Viajamos de noche escondiéndonos en lugares poco poblados durante el día, si bien el sol no nos lastimaba sí que podíamos llamar la atención; acordamos alimentarnos antes de entrar a la ciudad no podíamos tentar a la suerte.

Escogimos un poblado para nuestra cacería, era la primera vez que los tres casábamos juntos.

-Creo que será mejor que nos separemos y nos encontremos aquí en 10 minutos- dijo Aro, nos encontrábamos los tres en la plaza del pueblo, acababan de dar las doce.

Asentimos y empezamos a caminar en direcciones separadas pero yo no iba sola, pronto Didyme me alcanzo.

-¿podemos cazar juntas?- pregunto insegura.

-Claro- le respondí con una sonrisa y siguiendo con mi camino, ella sonrió también y empezó a caminar junto a mí. -¿a qué se debe tu compañía?

-No lo sé, estoy algo inquieta, no me gusta preocupar a Aro. Ya sabes como soy, a veces soy feliz y al siguiente ya no, creo que tenga que ver con mi don, cuando lo uso demasiado luego me deja algo nostálgica.

Le sonreí y no comente nada, realmente no sabía como funcionaban estas cosas, yo apenas había podido descubrir que el mío no solo copia sino que combinaba las habilidades.

Caminamos muy poco realmente hasta que encontramos a dos indigentes que servirían de nuestra cena, fue ahí donde lo sentí alguien nos seguía, no quise decirle nada a Didyme, pero aun así la apure para que regresáramos al punto en donde Aro ya nos esperaba, me sentí mas segura una vez estuvimos los tres juntos, sin embargo todo el camino hacia Volterra sentí esa sensación de estar siendo seguidos.

Estas preocupaciones quedaron atrás una vez entramos a la ciudad decidimos esperar a que fuera de noche para no llamar la atención, sin embargo no pudimos evitar ser recibidos con hostilidad, el vampiro llamado Marcus no se mostro demasiado amigable al principio, sin embargo después de que le habláramos y viera el tipo de relación que había entre nosotros, al parecer este era su poder y confiaba ciegamente en el. Nos dio un lugar donde alojarnos y prometió ayudarnos con Vladimir y Estefan.

Didyme y yo compartíamos una habitación y se nos fue ordenado no salir durante el día, al parecer el lugar seguía funcionando como monasterio y Marcus no quería que nuestra presencia desviara la atención de los monjes.

Por las noches sin embargo el venia por nosotras y junto con Aro nos reuníamos en una pequeña sala a discutir y recabar información, Marcus también estaba en contra de Vladimir y Estefan, pero su plan era un poco menos bélico que el nuestro él quería reunir aliados, vampiros poderosos que estuvieran de nuestro lado y así hacer un levantamiento revolucionario, mientras Aro insistía en que esto era casi imposible sin un derramamiento de sangre, yo pensaba como él era imposible picar el hormiguero sin conseguir que nos maten en el proceso pero Didyme parecía encantada con todo lo que salía de la boca de Marcus.

-es tan sabio- me decía una mañana, acabábamos de terminar una reunión y las dos estábamos sentadas en el polvoriento suelo de la habitación, realmente era gracioso la forma en que nos vestíamos, ya había pasado muchos años desde que nos habíamos encontrado pero yo seguía usando las viejas túnicas griegas mi vestimenta no había cambiado desde que deje la casa en la que servía hacia mucho tiempo incluso llevaba un botón con la diosa Atenea que servía al mismo tiempo de sujetados en la única manga que llevaba mi ropa, había preferido la seda siempre y toda la ropa que robaba era de este materia o que hacia que los pliegues siempre cayeran a mi alrededor y el pelo lo llevaba siempre bien atada en un moño alto con varios listones cruzándolo, mientras que Didyme por otro lado se había adaptado mejor a los tiempo y tapaba mas su cuerpo como dictaban las normas de la sociedad actual, ella solía llevar los vestidos hasta los tobillos y zapatos cubiertos, incluso llevaba una especie de manta que servía de sombrero sobre su cabeza y la única joya que tenia era un pequeño collar que era una herencia familiar, mientras yo usaba brazaletes gruesos y de oro con rubíes, pendientes de esmeralda anillos de zafiros y collares de oro.

-Si pero creo que su visión del mundo es demasiado optimista. Vladimir y Estefan no van a tener misericordia y el parece tener mucha- nos habíamos encontrado con algunos de los sirvientes de los monarcas rumanos y nos habíamos salvado por simple suerte, aun así me enorgullecía decir que entre Aro y yo habíamos acabado con ellos.

-Y yo creo que eso lo que nos podría ayudar, este conflicto implica demasiada sangre derramada y con la ayuda de Marcus eso podría evitarse o disminuirse- la mire por un segundo y me di cuenta que yo me sentía tan feliz y tranquila como ella, porque ese era el don de Didyme, podía contagiarte con su aura de felicidad y bienestar y lo entendí, ella estaba empezando a enamorarse de Marcus, sonreí incapaz de sentir algo mas que la felicidad que ella contagiaba.

La conversación entre nosotras nunca llego a más porque Aro apareció en la habitación e inmediatamente sonrió.

-Marcus dice que podemos practicar en una de las cavernas del monasterio- dijo emocionado a lo que yo salte, parándome inmediatamente, Didyme nos sonrió y se levanto con menos entusiasmo. Aro y yo habíamos estado entrenándonos en combate, el sabia mucho y yo aprendía rápido su plan era que enseñarme todo lo que sabia a mi para que yo luego entrenara a Didyme porque él nunca había podido entrenarla, se sentía demasiado mal el solo pensar en lastimar a su hermana, Tampoco había dejado que yo lo tocara aun si este era el método mas sencillo por dos razones, la primera era algo que una estábamos explorando y la segunda que yo no me sentía cómoda robándoles sus poderes a él o a Didyme.

Así pues nuestros días se resumían a entrenamientos por la mañana y reuniones por las noches y así hubiera seguido a no ser por una visita inesperada una noche cálida.

La alarma de que dos vampiros había cruzado la frontera de la ciudad se dio e inmediatamente los cuatro nos preparamos para defenderla, así pues los dos vampiros iban en dirección al monasterio y había escogido la media noche para entrar lo que arrojaba un poco de luz sobre sus verdaderas intenciones, aun así ninguno bajo la guardia.

-Mi nombre es Caius y esta es mi pareja Athenodora- dijo el hombre que parecía ser el líder e cuanto estuvo a una distancia considerable – y no queremos hacerles daño.

-Eso lo juzgaremos nosotros- dijo Marcus con la paciencia impresa en sus palabras. –Por ahora deberán decirnos sus intenciones si quiere continuar.

El vampiro llamado Caius que poseía un cabello largo y rubio bastante parecido al de su pareja asintió. –Escuchamos que ustedes se están preparando para acabar con la anarquía de los rumanos y venimos a ayudar-

Sus palabras hicieron que en mi estomago algo grande con escamas se moviera, si esta información había llegado a oídos de estos dos vampiros, ¿Cuánto sabían Vladimir y Estefan?, al parecer Aro pensaba lo mismo porque me dio una mirada significativa.

-Eso no es un tema que debamos discutir afuera- dijo Aro intentando parecer calmado. –Nos gustaría saber mas por favor entren-

Los dos vampiros se miraban satisfechos de no haber recibido un trato tan hostil y pronto los seis ya nos encontrábamos en una de las salas del monasterio discutiendo la nueva información.

-¿Cómo se enteraron de esto?

-Las noticias vuelan y la que dice ustedes mataron a Vicent y Dominique se ha propagado por el mundo y le ha dado esperanza a los vampiros civilizados, no me sorprendería que algunos vinieran a prestar sus servicios – dijo Athenodora, su voz era profunda y denotaba sabiduría sus ojos carmesí paseaban por nuestros rostros con altivez

Los cuatro nos miramos realmente esto podía representar algo muy bueno nuestro problema eran los números, nosotros éramos cuatro y Vladimir y Estefan tenia a mucha gente a su servicio.

-Su ayuda nos vendría de mucha ayuda, y si dicen que más vienen, pues serán bienvenidos en cuanto su comportamiento sea pacifico y cumplan con las reglas- dijo buscando con su mirada nuestra aprobación, los tres asentimos y Caius y Athenodora parecían más calmados.

-Tisífone, ¿podrías mostrarle la habitación donde deben permanecer durante el día? – dijo Marcus y yo asintiendo me levante, los dos vampiros se despidieron y caminaron detrás mío.

-No pueden salir durante el día ni cazar en la ciudad- dije cuando llegamos a una de las puertas de madera. –de otra forma son libres de moverse por el monasterio.

La mujer me sonrió y el asintió con la cabeza.

-Gracias por su ayuda- dije con un leve asentimiento y que me gire para irme.

Y estaba listo la revolución había empezado y Vladimir y Estefan caerían mas temprano que tarde. Yo lo único que pedía era que me dejaran cobrar mi venganza con la tal Drusilla. Aun así una cosa era segura una nueva era estaba empezando y en el mundo de los vampiros ya nada seria igual.

ME TARDE PERO AQUÍ ESTA, GRACIAS POR LOS COMENTS LOS QUIERO RECUERDEN PASARSE POR EL BLOG QUE ESTA EN MI PERFIL, ESTA SEMANA VOY A SUBIR FOTOS DE LA ROPA Y MAS DATOS SOBRE ESTE FIC.

BESOS

CHARLIE