Dios, no sabeis lo que me ha costado primero escribirlo y luego subirlo. Pero ya está aquí :)
Creo que Sherlock se identifica con esa parte de la canción de pereza que dice lo de "Cuando te tengo cerca, algo de mí se aleja. De nuevo esa tristeza que rompe me cabeza." Es la canción de "Tristeza"... esque últimamente me ha dado por dejar de lado Rammstein y Rise Against y volver a mis dulces inicios con Pereza y No way Out... que inocente yo en aquella época. Ains...
En fin, disfrutad de este capitulillo.
2. Miedo y Caos
Yo estaba sentado en el sofá, mirando la estantería de donde había sacado las cartas y el álbum de fotos. Sherlock hacía horas que se había ido, ya era de noche y el silencio lo llenaba todo. ¿Siempre estaba todo así de vacío cuando se iba?
Me pareció escuchar un ruido y salté de mi asiento, pero no era nada. Quizás un gato en un contenedor de basura.
Me acerqué a la ventana y moví la cortina con la mano. Aquella ventana en la que Sherlock había fumado, donde había formado parte de una imagen perfecta. Miré a través del cristal, era de noche. Unas pocas farolas iluminaban con su luz el solitario asfalto, una imagen totalmente desoladora. Una pesadilla negra y naranja.
¿Cómo comprender que ocurre en la mente de Sherlock? ¿Cómo descifrar su rompecabezas sin una pista? ¿Cómo ser capaz de completar su puzzle sin tener su intelecto?
Pensé sobre los sentimientos de Sherlock y en mi cabeza surgió la imagen de una habitación desordenada llena de polvo, tal como nuestro piso. Un sitio donde se guardan cartas y álbunes de fotos. Algo sencillo pero complicado. El caos dentro de un orden perfecto.
Empezaba ha hacer frío pero Sherlock no regresaba. Las diez, las once, las doce… la una. Empecé a tener sueño, y me dormí sin darme cuenta en el sofá.
Y tuve un sueño. En él, Sherlock era joven, solo tenía 20 años. Y su pelo estaba algo más corto. Corría descalzo, alejándose de mí, en dirección a un riachuelo. Y su pelo volaba con el viento, dándole un toque inocente y despreocupado. Alrededor de este había un campo de trigo. Era verano y hacía calor. Así que se quitó la camiseta.
Su espalda estaba blanca, y con la luz del sol brillaba. Era joven y esbelto; sus hombros eran anchos y sus brazos, fuertes.
No eran tan diferente al real, solo era más crio.
Se metió en la orilla, y sus piernas se mojaron hasta los gemelos. Chapoteaba un poco.
Me pareció una imagen muy veraniega. Como esas del anuncio de una colonia. Pensé que solo le faltaba el eslogan aquél de "forever free".
Cogió agua con las manos en forma de cuenco y se la echó a la cara y al pelo. Y las gotas cayeron por sus hombros y pecho. Y se estiró, para desperezarse.
Entonces alguien debió gritar su nombre, pues se giró y corrió hacia una gran casa de campo con la pintura algo agrietada y un estilo algo antiguo. Pasó por al lado mio, pero no podría verme.
Él sonreía, como cuando resolbíamos un caso. O como cuando estábamos solos y gastábamos bromas.
Un ruido me despertó y me moví un poco en el sofá. ¿Qué hora podía ser? Ah, las seis de la mañana.
Me desperecé y moví la cabeza hacia los lados, haciendo círculos, me dolía el cuello. Aquél sofá no era muy cómodo, desde luego.
Sherlock estaba subiendo las escaleras, lo hacía lentamente. Incluso me pareció que dudaba, pero luego abrió la puesta con decisión. Yo lo miré. Y él me sostuvo la mirada, muy serio. Pero parecía hasta cierto punto triste. Yo me levanté rápidamente y di un paso al frente. Y Sherlock, al lado de la entrada, no encendió la luz.
- John. –Susurró, dijo de forma decidida. Yo me mordí el labio inferior y cerré los ojos. ¿Qué me venía encima? Entonces él andubo hacia mí, dudó un segundo, pero finalmente se sentó en el sillón que quedaba enfrente del sofá. E hizo un gento para que me sentara. Y yo me senté.
-Lo siento. - Susurré . Como para que no volviera a gritar. O quizá porque no quería asustarme a mí mismo, porque la penumbra era tenebrosa y Sherlock olvidó encender la luz.
Negó con la cabeza suavemente y empezó a hablar cómo si hubiera sido capaz de leer las preguntas que revoloteaban en mi cabeza.
- Victor fue… - No supo que decir. Y se mordió el labio. - Él era muy solitario también y empezamos a hablar. Me invitó a su casa de campo, allí resolví mi primer caso. Al graduarnos seguimos en contacto mediante las cartas que viste. Yo nunca escribía pero él seguía mandándolas. Hasta que un día dejó de hacerlo; el tiempo, supongo. - Hizo una pausa para coger aliento. Parecía nostálgico. - Demasiado tiempo.
"Ah, la soledad del genio." Pensé, "Un muchacho al que nadie comprende y que de rrepente tiene un amigo. Y tiene miedo." Y entonces lo entendí: Sherlock rehuía a la gente y a las emociones pero porque no las entendía bien. Con estas cosas no se puede experimentar porque no se pueden realizar siempre bajo las mismas condiciones.
Pero él puede estar triste, por eso vuelve.
Quizás Sherlock estaba mejor sin emociones. Sin nada que le volviera humano. Así no había nada que le impidiera concentrarse en el caso que tuviera en ese momento entre manos.
Así todos lo mirarían y dirían: "Brillante" "Magnífico". Él era como un niño pequeño que espera el reconocimiento de sus padres.
Quería ser el mejor. El rey indiscutible. Y pensé en esos momentos en los que se sintió perdido, sin entender la situación. Y me lo imaginé soñando con un mundo en el que él sería el único. Kilómetros y Kilómeros sin un alma, y Sherlock en su trono. Y lo único sonido sería el de los dedos de Sherlock, recorriendo el cadáver más reciente, y unas voces. Unos ecos que lo aclaman e idolatran.
- Sherlock, no pasa nada. Si tienes amigos, si eres humano. No dejas de parecer increíble. Y yo no voy a irme. - No pareció sorprendido por mi cambio de tema y pensé que me habría leído la mente, como él solo podía hacer. Y asintió, y yo sonreí.
Un cerebro analítico con miedo de dejarse llevar por las emociones, perderse en algo que no entiende. De experimentar. De quedarse sin habla. Sherlock estaba algo rígido aún.
-John… - Susurró, mirándome. Mis ojos se acostumbraron a la semioscuridad, y vi a un Sherlock dudoso con los ojos dilatados. – Gracias.
Mi sonrisa debió de agrandarse de forma hasta cómica, Sherlock estaba sonrojado y me parecía realmente inocente.
Entonces hubo un silencio abismal… pero no fue incómodo. Quizás Sherlock estaba analizándome, pero no importaba. Porque en aquel momento yo veía a aquel chico en el riachuelo, con los rizos mojados pegándosele a las mejillas. Con un leve rubor. Y con unos ojos brillantes del color del agua.
Tan joven y tan inexperto.
Bueno, cortito cortito (otra vez).
Lo del "Forever Free" es de un anuncio de perfume que tiene una canción estupenda y un estilo muy veraniego y algo melancólico. Así quería que fuese Sherlock en esa fotografía.
PD: ¿Habeis visto que moderno está ahora el botón de los rr?
