Chapter 2

Bella

La mañana siguiente desperté temprano, puesto que debía estar en la Universidad antes de las 8:00 am. Me arregle rápidamente y a regañadientes saque del closet un vestido rosa xilarathion, mi madre se había encargado de comprarme un guardarropas completo para esta "experiencia universitaria", y aunque agradecía el gesto, me sentía como una mini versión suya mientras observaba cuanta piel dejaba al descubierto. Me puse un par de tacones que hacían juego y me dirigí a la cocina sin dejar que mi atuendo interfiriera con mi humor.

Cuando entre en la cocina para tomar mi licuado de frutas, encontré a mi primo cerrando la puerta del refrigerador mientras bebía del cartón de leche, leche que inmediatamente me hizo agua la boca. Llevaba solo unos jeans de mezclilla encima, sin camisa... Y los bóxers Calvin Klein asomaban en su espalda baja.

- Te importaría ponerte algo de ropa encima – bufe sintiendo una ráfaga de calor en la espalda, esto era una verdadera tortura… Para mi cordura…

- Porque prima? Te deslumbro? – sonrió y se paso la mano por el alborotado cabello cobrizo.

- En tus sueños mas húmedos primo – dije frustrada mientras sacaba el cereal, deseche la idea del licuado de frutas.

- Mh.. Me pregunto si en verdad te desagrada tanto esta situación – recargo un brazo contra el refrigerador y no pude evitar admirar sus bíceps.. Oh por Dios.. Esos brazos eran una verdadera obra de arte.. Desvié la mirada ante su sonrisa conquistadora, le di la espalda y me senté fingiendo no haberlo escuchado – Bella, vivimos juntos y no podemos ignorarnos todo el tiempo – jalo una silla y se sentó frente a mi.

- Y un demonio Edward Cullen, claro que puedo – se puso de pie y regreso colocándose una camisa gris encima.

- Y un demonio Isabella, eso no es lo que yo quiero, no puedo creer que después de todos estos anos sigas enfadada por una niñería – su tono era serio.

- Bien, el hecho de que Charlie me tenga en este maldito arresto domiciliario es prueba del daño que causaste! – grite enojada, estaba acabando con mi cordura – y no me importa lo que quieras -

- Te ves increíblemente sexy cuando esta enfadada – me miro de una manera tan descarada que no me di cuenta cuando tome la caja de cereal y se la lance con rabia, con ansiedad y con frustración.. Lo odiaba por ponerme así, lo odiaba por el pasado y lo odiaba por ser tan endemoniadamente sensual.

- No lo entiendes, cierto?.. Tan pronto consiga un trabajo me iré de aquí – señorío divertido.

- No puedes hacerlo y lo sabes – levanto una ceja – Charlie te arrastraría de regreso a Forks -

- Te odio – chille de manera infantil pero era el sentimiento que afloraba en mi piel en ese momento, me puse en pie lo empuje con fuerza.

- No seas ilusa Bella y mejor acepta la situación – comenzaba a verse molesto. Aunque a pesar de ello, debo admitir que no fue grosero ni agresivo..Como yo.

- Bien, quizás deba llamar a tu padre - lo amenace.

- Negare todo lo que digas – cruzo los brazos.

- Quizás tengas ventaja con Charlie pero sabes perfectamente que Carlisle me creerá mucho mas que a su propio hijo – me miro con resentimiento.

- De acuerdo, de acuerdo – bufo – Lo haremos a tu manera – Regla numero treinta y dos, vestir como monjes en este calor tropical – me barrio con la mirada insinuando que yo también vestía poca ropa.

Bufe y sali de la casa sin decir nada mas, pero con una ventaja de mi lado. Estaba segura de que de alguna manera el estaba condicionado a estar ahí. Solo restaba averiguar porque.

Después de la clase de negocios decide llamar a mi tío. Me senté en una de las bancas y coloque mis cosas a un lado.

- Carlisle, tío como estas? – sonreí con sinceridad puesto que lo quería muchísimo.

- Bella, hija, que gusto que has llamado –

- Bueno, la verdad es que estoy preocupada por Edward tío, Quiero ayudarlo –

-Gracias pequeña, estaba a punto de llamarte, apreciaría mucho si me mantuvieras al tanto de todo, el esta agotando mi paciencia – dijo con un atisbo de tristeza.

- No te preocupes tío – sentí remordimiento – Cuanto le falta para terminar? –

- Me ha dicho que un año pero esta advertido, si no se comporta y terminas echándolo de ahí.. Entonces si que tomare control de todo, lo enviare a la escuela de medicina aquí en Forks – suspiro.

- Te mantendré al tanto.. Debo volver a clases, te quiero y por favor envíale saludos a Esme!-

- Lo haré, los amo a los dos. Y gracias, yo se que lo ayudaras a salir de esto – colgó, a salir de esto? Que había querido decir con ello?...

Me carcomía la duda, Carlisle sonaba preocupado y me había dicho cosas que no había logrado comprender del todo, en que lió estaba metido Edward.

Flash back

Entre corriendo a la habitación del hospital, mi corazón literalmente había dejado de latir cuando escuche el teléfono sonar a media noche, Charlie contesto en automático, escuche del otro lado de la línea la voz agitada de mi tía Esme, diciendo que Edward estaba en el hospital, no necesite escuchar el resto, Salí corriendo en lo que llevaba puesto y no pare hasta entrar al lobby del hospital de Forks, donde una enfermera me condujo hasta la habitación donde estaba mi primo.

Sentí como si alguien hubiera apretado mi corazón, tenia vendas por todas partes y raspones, se veía fatal, me acerque lentamente a la camilla, tontamente debatiéndome entre si besarlo o no, si, tan solo tenia 13 años, y el era mi mayor ilusión.. Quizás tonto, quizás no.. Pero temía que fuese mi última oportunidad de besarlo.. Mi primera… Seria el momento indicado de confesar mis sentimientos? De decirle todo lo que se galopaba en mi corazón cuando estaba cerca de mi…

Tome su mano sintiendo un retortijón al ver las agujas encajadas en su hermosa piel…

- No digas que estoy despierto, quieres – sonrió a medias, entreabriendo los ojos. Yo deje de respirar por un par de segundos, había estado a punto de abrir mi bocota!

- Te duele mucho? – pregunte acariciando su rostro, el se había girado entonces para verme.

- Supongo que esta bien, considerando que el auto de papa quedo hecho papilla – el mundo se detuvo a mi alrededor, me miro directamente a los ojos, como nunca hacia, el siempre evadía mi mirada, siempre… Yo lo achacaba a la idea de que yo no le caía del todo bien, aunque el siempre dijera lo contrario… Y era algo insoportable para mi el hecho de que en nuestras conversaciones siempre desviara la mirada, era acaso yo tan indeseable?.. Mis hormonas infantiles lo tomaban como el rechazo más evidente del mundo, por lo cual este momento era pura gloria para mí, sus ojos verdes… Mirando directamente a los míos.. Me di cuenta de que estaba triste, arrepentido.. Y avergonzado.

- Te encuentras bien, eso es lo que importa – susurre mientras nuestras dedos se entrelazaban.. Y mi pulso se aceleraba al mismo tiempo… El era tan ciego, no podía ver el remolino de emociones a mi alrededor, por un ingenuo roce de piel…

- Papa va a matarme, fue una tontería, James y yo estábamos jugando carreras en la vieja carretera hacia la ciudad, se supone que nadie transita por ahí – frunció el ceno.

- Solo no vuelvas a hacer algo entupido – sonreí…- Mientras corría hacia aquí me temía lo peor – solloce. Que hubiera ocurrido si el hubiera perdido la vida?.. Yo… hubiera perdido toda razón de vivir, si, así de fuertes eran mis sentimientos hacia el, así de profundos… Yo por el seria la mejor amiga que pasa la vida entera al lado del hombre que ama, solo por alcanzar un trocito de felicidad… Suspire…

- No fue mi intención acabar aquí, y créeme no volveré a hacer algo así nunca, ha sido espantoso – note el miedo en su mirada, me quede sentada sobre la camilla cuando la puerta se abrió de repente, Charlie y mis tíos entraron a la habitación.

- Bella, que haces aquí? – pregunto Charlie sorprendido.

- Lo siento, yo escuche por la otra línea y corrí hasta aquí – mi primo me di un apretón de mano.. Que yo interprete como gracias…

- Debo llamar a tu madre, esta histérica – murmuro Charlie analizando a Edward de arriba abajo. Minutos después, Carlisle le dio la reprimenda más grande de la historia, junto con Esme , quien lloraba abrazada a su hijo. Después del accidente, Carlisle prácticamente me convirtió en chaperona de Edward, tarea que hice con mucho gusto.. Y que nos acerco aun mas, para mi masoquismo personal…

Fin Flash back

Sacudí la cabeza tratando de olvidar esos recuerdos infantiles, no, Edward no era el chico vulnerable del hospital, no era el mejor amigo, no era el confidente ni el protector y tierno primo que tuve una vez… Y quizás era mucho mejor así, para que abriera los ojos y lo desterrara de mi vida por completo.

Ahora lo que provocaba en mi era puro odio, resentimiento. Lo echaría de la casa a como diera lugar, porque a pesar de que, no voy a negarlo, me enloquecía admirarlo… Simplemente mi autoestima quedaba reducida a nada.. El, me hacia sentir muy, muy poca cosa a su lado…

Seguí caminando por el campus sin rumbo fijo, mi amiga Rosalie me detuvo entre abrazos.

- Hey Bells! – sonrió, por un momento me quede pensando en lo bonita que era ella y en como quisiera tener su autoestima.

- Hola Rose, siento haber estado fuera de contacto pero el insoportable de mi primo acaba de mudarse conmigo – Rosalie era mi amiga de la infancia, junto con Emmet, ella conocía mi historia de amor de arriba abajo y también había convivido con Edward en diversas ocasiones, en una de las cuales hasta había intentado salir con el, claro, antes de saber de mi enamoramiento.

- Lo se, de hecho, me tome la libertad de invitar algunos amigos a tu casa.. Espero que no te importe, solo creí que necesitarías un poco de ánimos, ahora que tu.. Uhmm Edward esta aquí – sonrió.

- Mi primo Rose, es y siempre será mi primo hermano – me dio unas palmaditas en el hombro – lo siento, me parece una genial idea – mustie – además solo será unos días porque pienso patearlo fuera de la casa -

- Así que estas dispuesta a olvidarlo? – pregunto mirándome con lastima, bufe.

- Ya lo he hecho, y trato de sobremanera de que permanezca así, quizás tu puedas convencerlo de que se mude, utiliza tus encantos amiga – suplique, ella era perfecta para ello, rubia, bien formada y con la seguridad al tope.

- Personalmente, no creo que estés lista para eso Bells… - negó rotundamente – Estaré por ahí a las nueve – me abrazo de nuevo y salió corriendo a clase.

Regrese a casa y Edward no estaba, que suerte. Me tome un baño y me relaje un poco, por la noche, una punzadita de curiosidad me invadió y me dirigí directo a su habitación, abrí el closet y me acerque a una de las camisas náutica, olía a pura sensualidad.. Era la misma colonia que usaba años atrás…

- Uhm.. Buscabas algo? – carraspeo, yo me sonroje al instante y fingí cerrar el closet con desinterés.

- Perdí una caja, inicialmente iba a instalarme en esta habitación, antes de saber que venias. Luego, decidí quedarme con la mas grande – negó con la cabeza mientras reía, note que venia de la playa puesto que llevaba un traje de baño en short y una playera squalo, ceñida al pecho…

- Ya se que me odias, no tienes que enfatizar – murmuro, el timbre sonó y corrí a la puerta, Rosalie entro con un toper de comida en manos.

- Hola – sonreí – te presento a mi primo – rodé los ojos al ver que se instalaba en el sillón.

- Hola Rose, cuanto tiempo sin vernos eh! – mi amiga asintió y se paso de largo a la cocina, al menos contaba con su apoyo.

- Espero que no te importe pero.. He invitado a Jacob – podría ponerse peor?

- Jake? Pero porque… seguro no querrá venir – dije nerviosa.

- Estará aquí en menos de veinte minutos, no te preocupes, estas lista para esto – sonrió y se acerco a susurrar – Y un clavo saca otro clavo, va siendo hora de que le restriegues ciertas cosas en la cara a tu querido primo – sonrió maliciosa.

- Como que? -

- Como que no eres una niñita pequeña a quien pude mandar – wow… Había yo creado este grupo anti Edward?

- Cierto – encontré a Edward mirándome mientras se preparaba una limonada. Tocaron la puerta nuevamente, Rosalie abrió la puerta y Emmet y Jacob entraron con una caja de cervezas en mano cada uno.

- Edward man, no sabia que venias! – Emmet le dio un abrazo de bienvenida al entrar en la cocina.

- Hey, seguimos creciendo eh – Edward rió al ver que Emmet estaba mas grande que nunca puesto que se había metido como salvavidas. No pudimos evitar reírnos todos, Jake seria el más musculoso luego de Emmet, me mordí el labio inferior mientras lo miraba de reojo.

- Edward mi primo , Jacob – dije y luego de saludarse, Jake me ofreció una cerveza... Deliciosa para contrarrestar el calor húmedo de la playa.

- Bells – Emmet me levanto del piso con un abrazo afectuoso, solo reí.

- Señorita – saludo a Rosalie de beso en la mejilla.

Estuvimos hablando sobre cosas irrelevantes y que estaba haciendo cada uno, Emmet estaba de salvavidas en un hotel, y estaba metido en la práctica de deportes extremos, acababa de terminar su carrera en mercadotecnia, Rosalie estaba estudiando arquitectura, Edward acababa de matricularse para administración, tan solo le faltaban dos semestres, no me extrañaba que hubiera estudiado eso puesto que era lógico que se hiciera cargo de los negocios de mi tío, Jacob además de ser salvavidas tomaba un curso de biología marina, lo cual me molaba muchísimo. Emmet y Edward se llevaban muy bien, puesto que también habían sido amigos de la infancia, así que mi primo se sentía de lo mas agusto en compañía de mis amistades, golpe bajo. Lo único bueno fue que Jake y yo terminamos sentados en la barra de la cocina, mientras los demás platicaban en la sala.

- Esta semana voy a estar algo ocupado, tengo que llenar un par de horas mas en el trabajo, alguien se tomo una vacaciones pero.. Estaba pensando que quizás podríamos hacer algo juntos la próxima semana – arqueo un poco la ceja, haciéndose notar provocativo, yo asentí nerviosamente, la fama que Jake tenia era del chico súper experimentado, en la alberca, el era como el mariscal de campo, podría tener citas diferentes todos los días…

Las chicas decían que era un verdadero maestro del sexo.. Que como termine conociéndolo?.. Bueno, había ido a pedir trabajo en varios hoteles, paso que en uno de ellos choque de lleno con el, provocando que mis papeles volaran hacia la alberca, menos mal Jacob había sido un amor y me había conseguido una segunda entrevista, que tomaría lugar en unos días. Y bueno, el resto es que basto contarle a Rosalie para que fuera a pescarlo por mí… Cuando se fueron de la casa me recosté en el sofá.

- Quiero hablar contigo – Edward se acerco con una cerveza en la mano.

- Yo también – sonreí maliciosamente.

- Creo que debemos esforzarnos para que esta convivencia mejore Bella, después de todo, somos familia – tomo un trago largo y miro hacia el vació.

- Honestamente primo – remarque – tienes una semana para salirte de aquí – lo dije con la voz llena de altanería – Hable con tu padre - el se torno algo pálido.

- A que te refieres? Que dijo? Que te dijo? – se puso de pie, dejando la cerveza sobre la mesita de centro.

- Solo que esta harto de tus cosas, así que si yo fuera tu me daría prisa para broncearme, antes de que vuelvas a Forks – dije desafiándolo con la mirada mientras me ponía de pie, el me encaro pegando su frente con la mía.

- Porque demonios tienes que hacer esto tan difícil – pregunto con angustia, mi pulso se acelero ante las emociones que llegaron a mi pecho.

- Es lo mejor para los dos – intente no mirarlo a los ojos, no teniéndolo así de cerca… Gruño y se retiro a su habitación sin decir nada.