Disclaimer: Naruto y sus personajes no me pertenecen, pero la historia es completamente mía.
"Encuentos Cercanos"
Universo Alterno.
Capítulo 2
-La frentona tiene razón Hinata, tenemos a este insoportable servido en bandeja, no podemos desperdiciar esta oportunidad… -Ino se relamía los labios antes de hablar y mantenía su sumisa sonrisa todo el tiempo. Tenten dejó escapar un suspiro frustrado.
-Necesito aire. –Miró de reojo a Naruto, que permanecía diminuto y sentado en la mesilla redonda en el medio de los sofás. -¿Creen que podríamos dejarlo unos minutos solo para ir a hablar afuera?
-Mm, podríamos atarlo. –Concordó Sakura. –Ya no creo que vengan por él. –Y así se hizo, enseguida Naruto volvió a tener su tamaño normal, lo sentaron en una se las destruidas y mugrientas sillas del salón, lo ataron bien fuerte y salieron por la puerta principal ante la atónita mirada de Sasuke y sus amigos, aún escondidos en los arbustos de espinas. En cuanto las perdieron de vista, salieron de allí, rascándose con desesperación los cortes producidos por las espinas.
-Rápido, debemos sacar a Naruto de allí antes de que regresen. –Y sin pensarlo dos veces corrieron al interior de la casa. Y allí comenzó el verdadero problema, ¿hacia dónde era la sala? La puerta que daba inmediatamente a su derecha debería haber sido un pequeño depósito para colgar los abrigos al llegar a casa, y desde allí, solo había un largo pasillo.
Caminaron por el pasillo hasta que vieron al final de éste tres puertas de madera oscura. Una frente a ellos, y otra a cada lado de esa. La del medio se abrió de repente, dejando ver a un Naruto aturdido y asustado del otro lado. Apresuraron el paso para llegar a él y largarse cuanto antes, cuando la puerta volvió a cerrarse en sus narices.
-¡Demonios! –La puerta parecía haberse trabado, no respondía a ella. Revisaron las otras dos puertas en busca de alguna otra manera de llegar hasta Naruto. Ya no tenían idea de cuanto tiempo les quedaba. La habitación de la derecha resultó ser un despacho empolvado por el desuso, lleno de libros y más y más polvo.
-Aquí tiene que haber algo que podamos usar para abrir la puerta. –Los tres asintieron y comenzaron a revolver la habitación, quitaron y vaciaron cajones, abrieron todos los libros en busca de algún escondrijo secreto, palparon las paredes en busca de lo más alocado que pudieran haberse encontrado allí.
-¡Aquí no hay nada! –Bufó Sai. –Esto es imposible. –Se pasó una mano por los cabellos, exasperado.
-Hay que seguir buscando. –Neji abrió la puerta y los tres salieron, cuando la puerta estuvo cerrada se oyeron extraños sonidos del otro lado. Intercambiaron miradas asombradas y abrieron rápidamente la puerta. Todo había vuelto a estar en su lugar, todos los cajones y los libros que habían dejado tirados estaban otra vez acomodados, e incluso el polvo demostraba que hacía décadas que nadie pisaba ese despacho. Tragaron saliva con notada dificultad.
-Revisemos la otra puerta. –Propuso Sasuke. Al abrirla todas sus pesadillas se vieron realizadas, la habitación era de dos por dos, paredes de cemento, piso de cemento y techo de cemento. Aquel color gris opaco daba un aspecto aún más lúgubre al lugar, sin ventanas y con una sola lámpara parpadeante que se balanceaba en el techo con una inexistente brisa. Las paredes tenían surcos profundos hechos con algún tipo de herramienta de tres puntas, había manchas de sangre en todos lados. Al cabo de unos segundos examinando la habitación notaron una pequeña mesa bajo la inestable luz del foco.
-¡Es una llave! –Exclamó sorprendido Sai al reconocer con algo de dificultad la pequeña figura que descansaba sobre mesa.
-Iré por ella. –Neji se adentró en la habitación con paso dudoso y extremadamente cauteloso. Con todo lo que habían visto hasta ahora… ¿Qué le podría pasar si entraba allí? Cuando tuvo la llave en sus manos se volvió apresuradamente hacia sus amigos antes de que por casualidad la puerta se cerrara y se quedara allí encerrado, entre el olor a sangre y sudor, bajo la titilante luz de la bombilla.
Cerraron la puerta apenas Neji estuvo en el pasillo, con la llave en mano abrieron la puerta detrás de la cual se escondía Naruto. Y los tres soltaron un suspiro de alivió al oír el clic que hizo la cerradura al corresponder a la llave y abrirse con un ligero chirrido. Naruto los miraba sorprendido con una sonrisa en los labios.
-¡Ya era hora, dattebayo! –Se removió en sus ataduras, quería salir de allí cuanto antes. Tenía muy presente el recuerdo de haber sido diminuto y de haber estado tan cerca de ser la cena de ese gato gordo y horrible. Un escalofrío le recorrió la espalda al ver al gato parado en el alfeizar de la ventana ahora abierta, mirándolo a él mientras se relamía los bigotes. ¡Maldito gato!
Una vez desatado se incorporó con una energía renovadora que no recordaba haber tenido nunca antes, y es que si se ponía a pensar nunca se había sentido tan asustado en toda su vida, nunca había tenido una experiencia tan traumática como aquella, y nunca se había sentido con tantas ganas de salir de un lugar así como en aquel momento. Una voz en su mente le recordó la manera en que Hinata lo había protegido de sus amigas minutos atrás, sin saber porque se sintió mal por querer irse sin despedirse de ella. Se rascó la nuca con una extraña mueca en el rostro.
-¿Qué tal, muchachos? –El ruido de la puerta al cerrarse les hizo tragar duro mientras volteaban para ver a la sensual pelirrosada apoyada contra la puerta con una cínica sonrisa en los labios.
-Ya basta de juegos, déjanos salir de aquí. –Exclamó cansado y frustrado Sai, retando a la pelirrosa. La cínica sonrisa dio lugar a una mirada lúgubre y un rostro serio y pálido como la luna misma. Con dos pasos ya se encontraba frente a él pelinegro.
-¿Quién te crees que eres… para hablarme así? –Siseó con despreció, mirando fijamente los ojos del muchacho.
-Por… favor. –Fue lo único que consiguió articular, aquellos ojos tenían un brillo tan siniestro que le helaba la piel, la sangre y las ideas. Ante aquello la ojijade soltó una carcajada seca y llena de arrogancia.
-¿De veras esperas que los deje ir y quedarme con las manos vacias… En Halloween? –Nuevamente la risa sarcástica que había usado con Hinata salió a flote, hablaba con ellos como si los conociera de toda la vida. Y no era así. Los miro a cada uno de ellos. Cuatro, pensó. Cuatro, sonrió. A veces la vida le jugaba buenas cartas después de todo.
-Pero… -Sai no tenían intenciones de hacerla enfadar, con haber conseguido que se alejara de él tenía suficiente, pero lo que realmente quería era salir de allí. Y cuanto antes mejor.
-Haré un trato con ustedes. –Sonrió de una manera tan angelical que solo podría compararse con la sonrisa de una abuela que ve a sus nietos comer galletas en el patio una tarde de verano, y a la vez tan tétrica al recordar todo lo que había dicho y hecho en las últimas horas. Se frotó las manos, entusiasmada. -¿Qué les parece? –A modo de respuesta los cuatro asintieron con cierto letargo. La sonrisa de la pelirrosa se ensanchó aún más, mostrando una larga fila de blancuzcos dientes perfectos.
Se aclaró la garganta, aquello era realmente perfecto. –Dejaré que se vayan. –Vio en sus ojos la tranquilidad que reflejaban, y su sonrisa de transformó en una mueca sínica. –Tres de ustedes. –Y de pronto la estupefacción pintó sus rostros, haciendo que una grotesca risa se escapara de su garganta. -¿Y que esperaban de mí? –Alcanzó a pronunciar cuando las risas amainaron un poco. -¿Qué los enviara a casa con una bolsita de dulces?
Se miraron entre los cuatro, no queriendo ser ninguno el que debiera quedarse con la bruja de ojos jade y aquella aterradora sonrisa. Naruto era el que menos quería quedarse, ya había sufrido a manos de aquella perra de cabellos rosados y no le apetecía estar en sus manos otra vez, mucho menos a sabiendas de que esta vez no habría Hinata que lo salvara.
Neji, Sai y Sasuke estaban en duda sobre a quien de sus amigos mandar al frente. Neji creía que Sai debería quedarse, Sai que Sasuke debería hacerlo y este último obviamente pensaba que quien debería ocupar el lugar de Naruto debía ser Hyuuga. No podrían dejarlo al azar en una situación así. Neji miró a Sai, y notó como este miraba a Sasuke. Esa era su oportunidad.
-Si no se apresuran yo decidiré por ustedes, la noche no durará por siempre muchachos. –La pelirrosa se había vuelto a apoyar en la puerta, por las dudas, aún que sabía que no intentarían nada contra ella. Sonrió al leer los pensamientos de los presentes. Todo siempre salía como Sakura Haruno quería.
-Yo creó que Sasuke debería quedarse. –Propuso el otro pelinegro, intentando evitar la mirada del Uchiha a toda costa, aquello le saldría caro lo sabía, pero él podría salir de allí con el pellejo intacto, y eso era lo que realmente le preocupaba ahora. Neji asintió con la cabeza, repentinamente de acuerdo. Naruto solo podía mirar con lastima a su mejor amigo, y es que sabía lo que le esperaría.
Por su parte el pelinegro los miraba incrédulos, estaba claro que él pensaba hacer lo mismo, pero jamás creyó que lo dejarían afuera. Miró de reojo a la pelirrosada, esta también estaba mirándolo de manera intensa. Como si deseara más que nada quedarse a solas con él.
-¡Perfecto! –Exclamó Sakura, con ánimos renovados y aquella tierna sonrisa de abuelita. –Ahora, muchachos. Es momento de que se despidan y se marchen. –Se acercó con pasos cortos, con la expresión de ser un tierno conejillo, y no realmente el lobo feroz que se escondía detrás. –Por cierto… ¿Cómo te llamas? –Se dirigía concretamente al Uchiha, quien a la vez la miraba hastiado. ¿Qué más daba? Sus amigos acababan de venderlo por salvar sus pellejos.
-Uchiha Sasuke. –Fulminó con la mirada a sus amigos que intentaban darle ánimos con tontas sonrisas. Volvió la mirada hacia la pelirrosada, está se estaba mordiendo el labio inferior y lo miraba de una manera extraña, no había cinismo, si no algo más que no lograba distinguir.
-Lo siento, Sasuke. –Oyó que le susurraba Naruto, muy apenado. Sakura se había rehecho de su pequeña recaída y se había acercado a la ventana mirando hacia el exterior con cierto anhelo. El rubio rápidamente quiso aprovechar la distracción, tomó del brazo a su amigo y tiro de él hacia la puerta, Neji y Sai ya se encontraban en el pasillo, Naruto atravesó el umbral de la puerta y se freno al no sentir a Sasuke detrás de él.
Sasuke los miraba desde el otro lado de la puerta, estupefacto. Al intentar pasar una mano hacia fuera, una fuerza volvía a tirar de ella hacia el interior. Escuchó como la ojijade soltaba una risita divertida y se volteó a verla negando con la cabeza. Se acercó a él y lo corrió delicadamente hacia un lado con una conciliadora sonrisa, se volteó a mirar a los tres del pasillo.
-¿De veras me creyeron tan estúpida? –Tomó el pomo de la puerta. –No se preocupen, cuidaré bien de él… -Le echó una mirada de reojo al Uchiha, y volvió a tener esa mirada extraña de antes. Se le escapó una risilla tonta de colegiala. –Que se diviertan y feliz Halloween, muchachos. –Sin esperar respuesta cerró la puerta y se volvió hacia el pelinegro.
-¿Y… qué haremos? –Preguntó por pura curiosidad, intentando evitar la mirada de la pelirrosa. Sintió como ella posaba una mano en su mejilla y lo obligaba a mirarla. Y entonces comprendió eso que había en su mirada. Deseo. Y entonces, lo besó.
Bueno aquí como prometí... la continuación! Chanchanchaaaaan! Recuperaron a Naruto... Perdieron a Sasuke... Quedan tres ;)
Los veré en la próxima publicación!
Besos y abrazos virtuales!
Shanami H
