Basado en los capítulos 19 y 20 del anime Hunter x Hunter (1999).

Capitulo 2: Uso del narrador omnipresente.

Disclaimer: Ni Hunter x Hunter, ni cualquiera de sus personajes me pertenecen. Como humilde fan que soy, los he tomado prestados de deliberada manera, para simples y puros fines de diversión.


Capítulo 2: Tiempos de caza.

Pokkle miró de reojo a Ponzu, colocada frente al panel y observando los botones con los que se abrían los circuitos de energía.

«Una hora... Una hora era la que tenía para estar solo con ella...»

—¿Pasa algo? —Cuando Pokkle terminó de parpadear y se dio cuenta de que Ponzu también lo estaba viendo... Completamente avergonzado, giró bruscamente el rostro y terminó con su vista clavada en el panel frente a él.

—¡Nada! —Se apresuró a responder. —No es nada... —El cuerpo entero se le había tensado tan solo darse cuenta de su propio pensamiento. ¿Qué le había pasado? Apenas se había permitido un segundo de distracción y sus pensamientos sobre el modo de funcionamiento del barco se habían transformado por completo en...

«El barco... era... » Trató de hilar de nuevo esos pensamientos (¡los que necesitaba sobre el barco! ¡no los que involucraban a Ponzu!), haciendo el ademán de volver a manipular los botones para ayudarse, pero, aunque trataba de concentrarse, la idea que se había formado tras percatarse de su "oportunidad" le hacía sentir con poco control sobre sus propios movimientos...

Torpe. Pokkle se sentía ridículamente torpe.

—Uhm... —Ponzu torció los labios en algo que intentó ser una sonrisa. Los nervios de pronto la atacaron, pero consiguió componerse antes de hablar. —¿Obtuviste algún resultado?

—¿Eh? ¿Resultado...? —Pokkle se lo pensó un poco antes de volverse a ella, todavía con algo de pena. Pero, cuando la vio, Ponzu no parecía para nada alterada o molesta, de hecho... le estaba dando una linda sonrisa... —¡Oh! Bueno... —Tuvo que obligarse a centrar su atención en el tablero, otra vez. —Los circuitos parecen estar en perfectas condiciones. —También hizo un esfuerzo por formar pensamientos coherentes con respecto al barco que se alejaran de sus otros pensamientos. —El problema parece estar en la energía. El motor no está en marcha, así que por ahora los circuitos sólo conducen energía residual... —Y de alguna forma, lo consiguió. Olvidarse por un segundo de que estaba a solas con Ponzu...

—Supongo que eso no nos sirve de mucho, eh... —Ponzu inclinó su cabeza un poco para observar al chico con más atención.

Pokkle hizo un movimiento afirmativo, cruzándose de brazos y luego colocando una mano bajo su barbilla. —Si quisiéramos obtener algo, necesitaríamos ir al cuarto de máquinas a encender el motor.

Ponzu sonrió un poco más, al verlo tan concentrado comenzar a manipular unos y otros circuitos con curiosidad. —¿Será muy complicado?

—No tanto, por lo que veo aquí... —comenzó a sonreír, con algo más de confianza. —Estar en esta habitación me ha servido mucho para darme una idea general del funcionamiento de la corriente de energía del barco. —Miró a Ponzu sin dejar de sonreír, antes de revelarle lo que de pronto había entendido. —Gon no se ha equivocado, quizá sí tengamos una oportunidad de salir en este barco.

Ponzu parpadeó. Y Pokkle sintió de nuevo un poco de calor en la cara, pero, ignorándolo, hizo el esfuerzo por sostenerle la mirada.

Quería decirle que podrían sobrevivir... Dejarle claro que no iba a dejar que sus vidas se fueran así de fácil... Esa era la resolución de Pokkle.

Pero, decirlo en voz alta... podría sonar mal después de lo que había pasado la última vez que estuvieron solos...

—A-ah...

Pokkle abrió los ojos un poco más, con sorpresa, cuando pudo observar el rostro de Ponzu, sus mejillas, adquirir un rojo vivo mientras su mirada iba a otra parte.

Arqueó una ceja. «Eh, no... ¡no he dicho nada raro! ¿O sí...? »

—Pa-parece... —Ponzu tragó saliva (cosa que no pasó desapercibida por los oídos de Pokkle) —... que tenemos una oportunidad de sobrevivir, eh...

Pokkle sintió su corazón saltar.

Lo había entendido.

Sonrió un poco más, algo emocionado, por alguna razón. —Sí. Seguro que los demás también lo creen así. —Quizá era porque sí podrían usar el barco para escapar.

—Y tú... —Ponzu lentamente alzó la mirada —podrás ayudar mucho, ¿no es verdad?

—¿Eh?

La verdad, Pokkle no alcanzó a entender bien lo que Ponzu quería decir... todos iban a ayudar, pues la situación lo requería. Por eso habían elegido a Hanzo y a Kurapika como sus líderes, dejando claro que tenían que trabajar en equipo.

Cuando tuvo de nuevo los ojos de Ponzu sobre él, ella aclaró. —Porque tú sabes cómo encender el motor...

—Ah. —Creyó entender y de nuevo sonrió, dando una cabezada y empuñando su mano izquierda. —Sí. Ayudaré con el motor si eso nos ayuda a salir de aquí.

La mirada de Ponzu siguió fija en la de Pokkle por un tiempo antes de que ella dejara caer sus párpados para sonreír. —Je... —Pokkle escuchó ese dulce sonido emitido por su voz y no pudo dejar de sentirse algo superado por una extrañaemoción...

—Bien... —Ponzu volvió a abrir sus ojos antes de dar un paso y acercarse a Pokkle.

Su instinto de supervivencia le dijo que debía retroceder y eso iba a hacer, pero entonces sintió en su puño algo...

¿Eh?

Cuando Pokkle bajó su mirada, pudo observar las manos de Ponzu cobijando la suya hecha puño.

—Entonces... —Pokkle se vio obligado a regresar su atención de vuelta al rostro de Ponzu, que se le presentó con una mueca de seriedad —... si eso pasa, déjame ayudarte. —Pidió con tanta convicción, que la boca se le secó... y lo único que pudo hacer fue dar una cabezada.

Ponzu volvió a sonreírle y dio un apretón en la mano del chico antes de retroceder, con su rostro ruborizado de una manera tan linda.

—Eres muy listo, Pokkle.

Él tragó saliva. Nunca había tenido dudas sobre eso, pero que Ponzu se lo dijera pareció darle un nuevo significado...

—De-¿Deberíamos de ir ya con los demás? Creo que hemos conseguido todo lo que podíamos conseguir de aquí... —se acercó a la puerta, evitando por completo todo contacto visual con Ponzu.

Ponzu sonrió, contenta, ignorando su corazón acelerado... —¿Lo crees? —Vaya que le estaba gustando eso que le hacía sentir Pokkle, incluso aunque sintiera sus nervios descontrolarse... ¿Qué era esa sensación? Se había sentido tan bien tomar su mano...

Pokkle hizo el ademán de volver a verla. Pero a medio camino se arrepintió y regresó su atención al frente. —Sí...

No pudo decir más. Ninguno de los dos hizo otro comentario, por lo que, su camino de vuelta al lugar acordado fue hecho en el más raro de los silencios que Pokkle había sentido antes (y eso que, si de silencios hablamos, el muchacho había pasado por muchos mientras daba caza a algún animal...).

Pokkle no dejó de sentirse tenso ese pequeño lapso de tiempo en el que deshicieron el camino que habían tomado; notando y escuchando demasiado bien las acciones de Ponzu mientras no la miraba y la sentía a su lado. Los ruidos de sus pisadas, el leve crujir de sus ropas bajo sus movimientos, un poco del ritmo de su respiración... Su oído estaba aguzado, por alguna razón.

Y, cuando ella terminó un poco por delante de él, Pokkle cayó en cuenta de lo que estaba haciendo con su mirada fija y atenta hasta en el más insignificante de sus movimientos... Le recordó precisamente a los momentos de caza, con su arco y flecha en manos, listo para tomar desprevenida a su presa y lanzar su flecha en el momento adecuado para que ésta no tuviera ni la más mínima oportunidad de escapar...

Pokkle parpadeó. «¿Acaso estaba pensando en Ponzu como lo haría con una de mis presas...? » Se detuvo un momento. «¿Ponzu? ¿Presa? »

Sintió su corazón acelerarse y volvió a tomar la delantera antes de seguir con aquellas ideas raras en las que...

—¿Qué traes ahí, Hanzo? —Agradeció mucho haberlo topado repentinamente.

—¡Pokkle, Ponzu! —Y luego sintió algo de rabia hacia el ninja ese, que le recordaba que estaba con ella. —Encontré un manual, creo que es del barco, estaba junto a estos papeles.

—¿Quieres ayuda? —Ponzu se ofreció a ayudar a Hanzo al verlo cargar demasiados rollos de papel. Y, sin saber bien por qué, Pokkle se molestó más con el ninja ese...

—No, gracias, Ponzu. No son demasiados papeles. —La atención de Pokkle se centró en su líder, entrecerrando los ojos cuando vio que estaba por decir algo más y leyó sus intenciones en una sonrisa que le resultó... completamente desagradable.

—Déjame ver el manual, ¿si? —interrumpió, Pokkle; por puro milagro, consiguiendo sonar natural.

Para alivio de Pokkle, Hanzo perdió la concentración en lo que fuera que estuviera por decirle a Ponzu. —Ah, sí, está por...

—Aquí. —Pero entonces ella se adelantó a ambos, tomando el manual de entre los rollos de papel y demás que traía Hanzo, extendiéndoselo a Pokkle pronto. —Todo tuyo, Pokkle. —Y le sonrió, consiguiendo que se olvidara del ninja y sus malas intenciones.

—A-ah. —Por un segundo, Pokkle sólo pudo pensar en su sonrisa. Pero se obligó a reaccionar. —Gracias. —Respondió (muy rápido, quizá) y tomó de un movimiento un poco brusco el libro.

Ponzu lo miró un poco extrañada, pero él decidió ignorarla y comenzar a hojear el manual.

—Pokkle y yo fuimos a la sala de circuitos. —Se volvió a comentar de manera casual la chica.

—¿Ah, si? ¿Los dos solos?

El corazón de Pokkle se detuvo con esa sola pregunta, sintiéndose como si hubiera sido atrapado con las manos en la masa. —¡Hanzo! —Y con sólo verlo pudo notarlo... efectivamente, él se había dado cuenta... Apresuró su mirada a Ponzu, asustado de que ella también lo hubiera notado, pero la chica ahora sólo los veía como si ellos fueran no más que un par de bichos raros. Así que, rápidamente, se volvió a ese despreciable ninja. —Como capitán... ¿no crees que deberíamos ya de estar en el punto de reunión? —forzó una sonrisa, intentando que Hanzo le siguiera la corriente... que se olvidara de lo que fuera que creyera saber ahora sobre él y se concentrara en la misión.

—Pues...

«Por favor...»

—... Sí. Creo que sino nos apresuramos ahora, se nos hará tarde.

El suspiro que soltó en ese momento fue del más completo y puro alivio. —¡Andando entonces!

Cuando Hanzo pasó por su lado, antes de tomar la delantera, Pokkle alcanzó a escuchar un "Tendrás que pagar por mi silencio."

"Ni... ¡Ni hablar!" A Pokkle le hubiera encantado responder, pero se quedó por completo en blanco y no pudo dar ninguna respuesta coherente. Ya vería después en qué consistiría su pago...

—Pokkle. —El chico se sobresaltó con el toque en su hombro que acompañó la mención de su nombre. —¿Vamos ya? Creía que eras quien estaba más ansioso por ir con los demás. —Ponzu le sonrió, entre divertida y extrañada.

—¡No es que esté ansioso! —Pokkle no tenía ni la más mínima idea de porqué eso lo molestó de alguna forma. —Pero... tampoco tenemos mucho tiempo que perder. ¿Recuerdas? Tenemos menos de 20 horas... —agachó un poco la mirada cuando hizo aquel recuento.

Ponzu se lo quedó mirando un par de segundos en silencio y entonces, reclamó: —Pero, ¿qué es lo que te pasa a ti?

Sorprendido por su repentino tono molesto, Pokkle no pudo evitar verla atentamente.

—¿Se te olvida que fuiste tú quien dijo que lo lograremos? —Tenía el ceño fruncido y, aún así, un sonrojo se podía ver en sus mejillas. Su mano apuntó al pecho de Pokkle de manera casi acusadora, logrando que uno de los pies del chico saltara hacia atrás, listo para retroceder. —¡No seas tan contradictorio, ¿de acuerdo?! —Pero, entonces, la mano de Ponzu se colocó por completo en el pecho de Pokkle y ella se adelantó un paso más cerca de él. (Con la distancia así de reducida, él sintió que cualquier intento de escape era inútil...) —O comenzarás a asustarme... —y, de nuevo, estaba esa seriedad absoluta reflejada en sus ojos que le secaba la boca y le impedía dar una negativa...

—Sí. Perdón. Tienes razón.

Sus miradas se mantuvieron una fija en la otra por unos segundos más, antes de que Ponzu volviera a sonreír. —Bien, gracias. ¿Ahora sí vamos? De nuevo nos hemos quedado... atrás. Je...

Y tal vez Ponzu se había dado la vuelta en el momento preciso, pero Pokkle aún así alcanzó a ver su rostro volverse un poco más colorido en el último instante.

De nuevo, a sus sentidos agudizados no parecía ir a escapárseles nada. Él también sintió un repentino bochorno en el rostro. O en todo el cuerpo. De verdad estaba... cazando a Ponzu. Pero antes que eso... ella lo estaba cazando a él también. Y se sentía abrumado y aliviado en partes iguales. ¿Por qué...?

No supo bien porqué, pero la última sonrisa que se le formó en el rostro, además de sentirse extraña, le nació sin forzar.

Coincidió con un momento en que Ponzu se volteó para mirarlo. Sólo un segundo y eso bastó para que la chica, de un respingo, se adelantara más a su acompañante.

Ponzu tragó saliva. Pokkle soltó una pequeña risa.

Ambos lo sabían: Esos eran tiempos de caza.

... ¿O no estaban en el examen del cazador?


¡A que no adivinan qué fue lo que me pasó! Me vi los dos capítulos infinidad de veces sólo para hacer anotaciones y, ¿qué me viene pasando? ¡Que no sé por qué razón mi dedo pulsó el "borrar" y terminé borrando todo lo que había escrito...! ¡Maldición! ¡Voy a tener que iniciar todo mi trabajo de nuevo...! :'c

Pero, bueno, ¡gracias por leer! Estaba viendo que me dejaron un review y por eso me sentí con más ganas de publicar la siguiente parte. Originalmente iban a ser tres capítulos, pero mi idea se agrandó y ahora sé que van a ser entre cuatro y cinco.

¡Gracias por tenerme paciencia! Espero no tardar mucho con el que sigue. Nos estamos leyendo.

~Blue~