Bueno, creo que después de equivocarme mil veces en esto y tratar de entenderlo, creo que entendí, solo un poco xD. La historia es algo así como.. mafia, solo un poco jaja, quizás hay veces en que los personajes tendrán un poco Ooc, pero es más que nada para el desarrollo de la historia. Espero que le den una oportunidad, he estado leyendo sin parar fics y me anime a hacer un fic, así que veré como me va. Sobre las publicaciones, quizás sean una o dos veces por semana, en fin. Sin más que decir, los dejo con la historia
Un día antes de entrar a clases.
Me desperté asustada, sudando todo mi cuerpo. He tenido estos tipos de sueños desde los 8 años, es como si hubiese olvidado algo, pero no supe qué. En mis sueños siempre visualisaba a un niño pequeño, que su cara no podía ver. Lo veía acercarse a mi, regalandome un cerezo, pero de repente aparecían señores vestidos elegantemente, que se llevaban al niño y yo lloraba. Y justo ahí terminaba.
Me encamine al baño y vi que los rayos del sol, traspasaba mi cortina, hice mis necesidades y me bañe. Me puse mi ropa interior y una simple camisa que me llegaba hasta el muslo, bajé perezosamente las escaleras encontrando a mi padre fumando. Mi padre ya tenía sus 40 años bien formados, sus ojos esmeraldas y con un pelo castaño. Le sonreí abiertamente.
- Buenos días padre - saludé ahogando un bostezo, él asintío devolviendome el saludo.
- Te levantaste muy temprano, querida - dijo un poco preocupado.
- Tuve una pesadilla -respondí, sirviendome café y un poco de tostadas con mantequillas. Él suspiro, sabiendo que era común lo de mis pesadillas.
- Hija, necesito que vayas a comprar algo al super mercardo, ¿puedes? -me pidio educadamente, era obvio que le daba flojera caminar una cuadra. Pusé los ojos en blanco.
- Y bien, ¿que es? -pregunté resignada, a él se le ilumino los ojos.
- Huevos - respondió alegre. Asentí distraida comiendo mi tostada. Después de comer un rato en silencio, fuí a dejar las cosas sucias al fregadero y subí arrastrando mis pies en la escalera. Me pusé una
falda color jeans y un sweater verde. Cepille mi larga cabellera rosa, heredado de mi madre.
Como la extrañaba.
Mi madre estaba en la FBI, pero ella hacía misiones más peligrosas. Un día la encontraron en una tina llena de sangre. Es obvio que era un suicidio, pero estoy segura que ella no murio de ese modo.
De eso fue hace más de 2 años. Así que mi padre se encargaba de mi. Fue dificíl para él. No sé en que trabaja, pero no puedo decir que su trabajo sea ir a la iglesia. Me reí de mi propio chiste sin emoción.
Siempre supe que mi padre hacía cosas no muy buena, pero no le di más vueltas al asunto pensando que lo hacía por mi. Bajé las escaleras un poco desanimada por ese recuerdo y me fui al supermercado
que estaba cerca de aquí. No había mucha gente en la calle, había un poco de viento, así que me apresuré en llegar al bendito supermercado. Mi padre y sus manías de no moverse de su querido y sagrado
sillón. Cuando entré, estaba vació a excepción de las personas de las cajas y alguna que otra persona comprando. Fui donde los huevos. Eran los últimos que quedaba, así que me acerque lentamente,
con cuidado de que no cometer alguna estupidez. Cuando ya lo iba alcanzar, vi a un chico siendo perseguido por dos hombres mayores, el chico pasó empujandome, haciendo resfalarme con el huevo y todo.
El huevo cayó ruidosamente, rompiendose en el acto. Maldecí por lo bajo a los hombres.
- ¡Mira por donde vas, imbecil! - le grité enfurecida, vislumbré un cabello rubio, pero solo vi su espalda y... su dedo corazón levantandose hacía mi dirección. - Será cabrón - susurre aún enojada. Siento algunos pasos detrás de mi y oyó una voz decirme : - Tendrás que pagar por eso - después de esto, se fue.
¡Maldición! Yo y los estupidos chicos rubios.
Llegué con una cara que dejaba mucho a desear. Mi padre me vio y me iba hablar, pero cuando vio mi cara, se quedo callado en un instante. Palidecio.
- Padré -susurré - No pude traer tus benditos huevos, así que haz tu el almuerzo -subí un poco mi voz, molesta. Él asintio rigurosamente. Sonreí un poco divertida. - Me voy a mi habitación, avísame cuando esté listo. Y después de esto, fuí a mi deseada habitación. Me tiré a mi cama, descansando de la agitada mañana. De repente siento vibrar mi celular. Lo tome rapidamente.
- Moshi moshi - respondí con voz aburrida
- ¡FREEEEEEEEEEEEENTONA!, mira que tener botada a tu amiga, sin siquiera una llamada en todo el día es de las peores amigas, enserio, no sé que clase de amiga eres - refunfuño mi mejor amiga através del télefono. Pusé los ojos en blanco.
- Gracias Ino, amanecí bien, me alegra tu preocupación y tu saludo tan apasionado a través del teléfono – dije sarcástica rodando los ojos – Nos vimos apenas ayer, ino-cerda.
- Si, como sea -me ignoro - ¿ A qué no sabes la nueva, frentuda? -me preguntó emocionada, esperando mi respuesta.
- Has dejado de comer golosinas - Respondí seriamente - ya era hora ino - la felicité.
- ¡tonta! - la escuche reírse de mi comentario - ya que no sabes, te lo diré - hizo una pausa intencionada - ¡mañana vendra un chico super guay al colegio! -chilló de emoción mi amiga.
- Ah, claro, siempre en cotillas, ¿verdad ino?, me voy, mandale saludos a tu madre - me despedí sin ir más allá la conversación, la verdad, me sentía muy cansada.
- ¿Qué?, espera frent... - no la deje continuar y apagué mi télefono. Ah sí.. ¿en que iba?, ah ya, mi cama. Me recosté suspirando de nuevo, cuando gritó mi padre, llamandome para almorzar. Quiero dormir, maldición.
Baje las escaleras un poco enojada, mi padre había comprado pizza. Wow, que creativo es con la comida, pensé ironica.
Él vio la mirada que le dirigí y sonrío nerviosamente. Me serví un pedazo de pizza y me senté en el comedor. Mi padre me siguió. Comimos en silencio.
- Hija - me llamó mi padre - ¿Que harás después?
-Pues... - vacilé un poco - la verdad, voy a preparar mis cosas y me iré a dormir, no tengo muchas cosas que hacer y mi sueño es pesado -sonreí ligeramente.
- Ah vale- respondió sumido en sus pensamientos - Saldré en la tarde, por si despiertas y no me ves. Asentí y me levanté a dejar las cosas al fregadero. Para pasar el tiempo, fuí al patio hacer un poco ejercicio.
Cuando ya había terminado me fuí a duchar. Sumida en mis pensamientos, escuché un portazo. Supuse que era mi padre llendosé. Era en estos momentos en que sabía que andaba en algo. Deje que el agua corriera por todo mi cuerpo, tranquilizandome. Cuando terminé me pusé mi pijama y vi la hora. Eran las 6:30. Preparé mi mochila y uniforme, que arriba era un sweater verde y la falda gris. Me pusé a leer un libro, mientras que sin darme cuenta me quede dormida. Escuché a alguien entrar en mi habitación y era mi padre. Me vino a tapar y desearme buenas noches. Y se fue. Vi la hora, eran las 3:30. Me sumergí de nuevo en el Morfeo.
A la mañana siguiente sonó mi despertador a las 7:15, me levanté odiando a todo ser humano, odio levantarme en las mañanas. Fuí a ponerme mi uniforme, me alisé mi cabello y vi la hora, eran las 7:30. Sonaron mis tripas avisando que tenían hambre. Suspiré. Bajé las escaleras rapidamente, antes que se me haga más tarde. Tomé un vaso de leche y tostadas con mermelada. Subí otra ves, revolviendome mi comida en el acto. Fuí a lavarme mis dientes. Me eche un brillo en los labios, me encrespe las pestañas y bajé las escaleras de nuevo. Estupidas escaleras , me reí un poco. Mi padre aparecio a través de la puerta de la cocina, sonriendo perezosamente. Le di un rápido beso en la mejilla y me fuí al instituto, llamado ''konoha high school'' , queda muy cerca de mi casa, así que no me preocupe mucho por la hora. Pasé a través de las calles, llenas de gente y yo pensando que por fin vería a mi querido sasuke-kun. Ese mismo chico pelinegro con unos atrapantes ojos como el abismo. Era el mismo chico que me había rechazado más de dos veces y aún así le seguía amando. De repente choco con alguien, golpeandome contra la acera.
- ¿Pero que rayos.. - no pudé continuar con la frase cuando me topé con unos ojos del color del mismisimo cielo, me quede sin habla y paralizada. Él sonrío de medio lado.
- La chica de los huevos - me nombro con voz entretenida, esperen un segundo, ¿dijo huevos?, lo miré asombrada.
- Vete a la mierda - respondí enojada y me fuí. Sentí una risa detrás de mi. Estupido chico rubio con ojos azules, estupidos, estupidos, estup... choqué de nuevo con..¿qué cojones erá esto ahora? sentí algo blandito en mi cara y suave.
-Vaya frentuda, no me imagine que te desviaste de camino - se burlo mi esbelta amiga rubia. Levanté la vista y eran los senos de Ino. Me sonroje violentamente y me aleje rapidamente. Ella rió con más ganas y me abrazó.
-Ino, me estás ahorcando -dije ahogada, ella rió de nuevo y me soltó. - Joder, ¿Comó es que llegué tan rapido al instituto? -comenté confundida.
- No sé frentuda, yo te vi mandando miles de maldiciones a cielo y tierra - respondió burlandose. Suspiré resignada. -Ven, las chicas nos esperan. -Asentí euforicamente, por fin vería a mis amigas. Pasamos por varios pasillos, subiendo escaleras hasta que vi que todas mis amigas me aplastaron en un gran abrazo. Casi lloró hay mismo. Nos soltamos riendo y fuimos a sentarnos a nuestros pupitres contándonos anécdotas esté verano. Busqué con la mirada a Sasuke Uchiha, pero no se encontraba por ningún lado. Mis amigas adivinaron mi pensamiento.
- ¿Y tu sakura? ¿Qué ha pasado con el Uchiha? – Me pregunto curiosa mi amiga Temari. Alce las manos nerviosamente.
- Oh – dude un poco en hablar –pues nada –sonreí con tristeza, ellas me miraron apenadas –bueno da igual, ¿Quién es el chico nuevo que tanto se comenta? –inquirí nerviosa para cambiar de tema. Hinata comenzó a hablar sonrojadamente, pero un abrupto portazo se escucho en el aula.
- Soy Naruto Uzumaki, ¡Obedescanme plebeyos! - Gritó solemne el maldito chico rubio, con marcas de zorro. Era un chico desgraciadamente guapo. Rechiné los dientes.
Todos se largaron a reír, menos yo. Él me dirigió una mirada y sonrió con sorna. Fruncí el entrecejo, a todo esto, ¿Donde coño se metió Sasuke?
Creo que este año no va ser tan bueno como creí.
