*DISCLAIMER: Los personajes no me pertenecen, son de la maravillosa Stephenie Meyer. La historia es mía.
"JUGANDO CON BELLA"
*CAPITULO 2: "AMIGAS"
BELLA POV
Me desperté aun adormilada, mire hacia la ventana de mi habitación y la luz que entraba por esta era muy débil, asumí que aún era muy temprano, supongo que a lo mucho serían las seis y treinta, así que decidí volver a dormir.
No sé si estaba soñando o no pero sentí que alguien me llamaba aunque no le preste atención alguna, luego sentí que alguien me tomaba del hombro y me zamarreaba.
-¡Bella despierta! ya has dormido suficiente – me dijo una voz, tirando de mis sabanas – tienes que acompañarme al centro comercial.
Abrí los ojos desmesuradamente cuando pronuncio "centro comercial", era la Duende. Demonios… es que siempre tenía que despertarme así? ¿Quería que me diera un ataque?
-Alice, no… unos minutitos más – le dije somnolienta. Aun quería descansar un poco más y no pensar en que mañana tendría que enfrentar unas de mis tantas pesadillas... el instituto. Y me volví a cubrir con la intención de volver a dormir.
-Nada de eso, Isabella – ¿Isabella? ¡Oh no!, se había enojado – ¿Acaso quieres andar con la misma ropa todos los días? No seas floja y levántate – dijo en forma tajante.
-Tu ganas Alice – le dije con resignación. Cuando mi hermana se ponía así, mejor no contradecirla.
-¡Siiii! – dijo casi saltando de alegría. Si no conociera a Alice juraría que sufre de Bipolaridad – Te espero abajo – me dijo esto sonriendo y luego salió por la puerta de mi habitación.
Me levante muy lentamente haciendo un puchero para mí, al estilo Alice. Lo sé, parezco una niña pequeña, pero ¡es que tengo sueño!
Hice mi cama y luego de eso me fui al baño, me lave la cara, me hice mi ya clásica coleta y me coloque mis lentes. Hoy me puse una polera de tirantes encima un polerón holgado, mis vaqueros azul oscuro y mis Conversse negras con blanco. Antes de salir de mi habitación tome mi impermeable y baje.
Mi hermana estaba sentada en la mesa conversando animadamente con Charlie. Papá hoy no trabajaba ya que tenía el día libre, y este en cuanto me vio entrar en la cocina me saludo.
Luego de tomar desayuno, Alice prácticamente me arrastro fuera de la casa con dirección a la camioneta color verde oscuro que Charlie nos había regalado. Si, definitivamente hoy sería un día terrible, para mí por supuesto.
Llegamos a Port Angeles y nos dirigimos directo al centro comercial. Allí mi hermana me condujo de tienda en tienda haciendo que me probara miles y miles de prendas. Al cabo de dos horas íbamos cargadas de bolsas y para más remate a mi hermana le dio hambre, así que tuvimos que formarnos en una cola para comprar comida rápida.
Mientras Alice pagaba nuestra comida, yo caminaba con nuestras bandejas en dirección a una mesa que estaba libre, pero mi mala suerte y mi torpeza, que hoy se habían confabulado en mi contra para hacerme quedar en vergüenza, hicieron que chocara de frente con alguien haciendo que le cayeran las bandejas de comida encima. Cuando levante la mirada, vi que una hermosa y escultural rubia, con el ceño fruncido intentaba limpiar su ropa, que se veía muy costosa y fina, pero era inútil ya que estaba toda embarrada con la comida.
-¡Aggggh! ¡Pero es que no te fijas por donde caminas, mira cómo has dejado mi ropa! – me grito muy enojada la rubia.
-Bella ¿pero qué ha pasado aquí? – pregunto confundida Alice, situándose a mi lado, mientras miraba nuestra comida toda esparcida sobre el suelo y sobre la rubia.
-N-No lo sé, yo s-solo caminaba c-con las bandejas, y… y… – no sabía que más decir, estaba muy avergonzada ya que todo el mundo miraba lo que sucedía.
-Señorita, disculpe a mi hermana ella no lo quiso hacer a propósito – le dijo Alice a la rubia tratando de calmarla, pero está cada vez se enojaba más.
-¿Disculpe? Con un disculpe no se limpiara mi ropa – exclamó la enojada rubia, mientras yo solo me ruborizaba de vergüenza.
-Ya déjalas Rose – le dijo una suave voz a la rubia – solo fue un accidente.
Cuando mire en dirección de esa voz vi a una chica delgada, un poco más alta que yo, de cabello largo color negro pero no tan intenso como el de Alice y de facciones alargadas pero bonitas, que se acercaba con paso normal a nosotras.
-¡Que las deje! ¡Pero mira como me han dejado! – reclamo la rubia señalándose hacia ella misma.
-No te preocupes, ella es así – me dijo sonriendo muy amablemente la chica, ignorando a su amiga. Entonces Alice tomo una bolsa del suelo.
-Ten. Espero que sea de tu talla y disculpa – dijo Alice entregándosela.
-Como sea… vuelvo enseguida – contesto la rubia y se fue enfurruñada con dirección al baño de damas que quedaba cerca de donde estábamos.
-Bueno chicas ¿porque no vamos por unos refrescos y nos sentamos un ratito mientras se cambia mi amiga? – pregunto Ángela mientras indicaba en donde podíamos comprarlos.
-Nosotras encantadas ¿cierto Bella? – dijo mi hermana dándome un suave y disimulado codazo en el brazo.
-P-por s-supuesto, Alice – le dije intentando sonreír, aunque aún no salía totalmente del shock de la comida.
Mientras tomábamos nuestros refrescos llego la rubia y se sentó a un lado de su amiga. Ahora que la veía con más detención tenía una figura preciosa, del tipo que se ven en las revistas, y con el que todas las chicas – incluyéndome yo obviamente – perdíamos buena parte de nuestra autoestima – de la poca que me quedaba – solo con estar cerca de ella. Su pelo rubio caía en cascada hasta la mitad de su espalda y sus ojos eran de un intenso azul, que combinaban perfectamente con la prenda que le había regalado Alice y que le calzaba estupendamente.
-Bueno… – comenzó la rubia dirigiéndose a Alice – gracias por préstame la ropa. Luego te la devuelvo.
-En realidad era ropa de mi hermana – dijo Alice señalándome. La rubia me miro y cuando iba a hablar…
-Oh, claro que no, es tuya, es lo menos que puedo hacer después de lo que paso – le dije apenada. Y era cierto, después de que le caí las bandejas encima.
-Bueno, gracias – agradeció la rubia chica, ahora ya calmada.
-Por cierto – interrumpió la chica de largos cabellos negros – me llamo Ángela Weber y ella es Rosalie Cullen – se presentó a Alice y a mí.
-Es un gusto – añadió Rosalie ahora sonriendo.
-Igualmente. Bueno, ella es Bella Swan – dijo mi hermana señalando hacia mí, yo solo trate de sonreír – y yo soy Alice Swan – Ángela solo asintió con la cabeza y Rosalie sonrió.
-Bueno…y ahora que ya está todo arreglado, cuéntenme chicas ¿ustedes son nuevas en Forks? No las había visto antes por aquí – pregunto Ángela. No sé, estas chicas tenían algo que me daban… ¿confianza? Pero no quiero apresurarme, la última vez que confié en alguien ajeno a mi familia, bueno… tuve que salir huyendo.
-Sí. Llegamos recién ayer – respondió muy entusiasmada mi hermana.
-Y díganme ¿van a ir al instituto? – pregunto Rosalie.
-De hecho sí. Es nuestro último año – respondí – Y ustedes ¿igual van allí? – Pregunte – Seria agradable conocer a alguien aquí – agache la cabeza.
-Sí, y que coincidencia nosotras igual estamos en último año – sonreímos ante el comentario de Ángela.
-Entonces quedan invitadas desde ya a sentarse con nosotras en el almuerzo – dijo amablemente Rosalie – ya que solo nos sentamos con nuestros novios y mi hermano Jasper, y… además seria agradable tener a más chicas en la mesa, solo estamos Áng y yo, y es porque Áng es la única chica de todo el instituto que no se acerca a mí solo para que la ayude a salir con mi hermano Edward o tratar de quitarme a mi novio – lo dijo en tono de broma, a lo cual todas reímos pero no sé porque me dio la impresión de que las palabras de Rose eran verdad… esperen un minuto, desde cuando la llamo mentalmente…¿Rose?
-Por supuesto, nos encantaría – dijo alegremente Alice. En ese momento suena el celular de mi hermana indicando que tenía un mensaje de texto – ¡Oh dios! Pero que tarde se ha hecho. Bella, papá está preguntando donde estamos.
-Entonces creo que nos tendremos que ir Alice – dije yo dirigiéndome hacia mi hermana.
-Bueno, chicas ¿quieren que las llevemos? – pregunto mi hermana a Ángela y a Rosalie.
-No se preocupen, de hecho tenemos que esperar a nuestros novios – dijo Ángela guiñándonos un ojo.
Nos despedimos de las chicas, ellas quedaron sonriendo por la efusividad de la despedida de Alice, y nos fuimos al coche.
-Bueno "Bellita" – ¡Dios, como odiaba que me digiera así! – ves que el centro comercial no es tan malo como tú lo pintas. Ahora ya tenemos nuevas amigas – dijo mi hermana aplaudiendo y luego abrazándome suavemente por los hombros. Yo solo rodee mis ojos.
Llegamos a casa, y en el momento de traspasar el umbral de la puerta aparece Charlie.
-Chicas ¿se pueden saber dónde andaban? – pregunto un serio Charlie.
-Eh… papá, andábamos en el centro comercial, y te cuento que hicimos nuevas amigas gracias a Bells y… – le empezó a contar Alice mientras se lo llevaba al living de la casa.
Di las buenas noches y subí a mi cuarto, no tenía ánimos de nada ya que mañana, y estoy segura de esto, sería un día horrible. Aunque me agradaba tener amigas aparte de Alice con quien conversar. También debo admitir que estoy aterrorizada.
ALICE POV
A pesar de haber pasado un muy buen día en mi lugar de relajación, si, aunque no lo crean el centro comercial me relaja mucho, y de haber hecho nuevas amigas notaba que Bella no estaba bien el cien por ciento, es que Bella más que odiar ir de compras es que no se siente cómoda en ese lugar, lo sé porque la conozco como la palma de mi mano(*), sé que en este momento está preocupada de que pueda suceder lo mismo que en el instituto de Phoenix, sé que tiene miedo, sé que esta aterrada, y lo que más me preocupa es que no me deja ayudarla, puede ser que cambiarla físicamente no sea lo mejor que pueda hacer, sé que ella tiene que aceptarse como es, aceptar que ella es una persona hermosa sé que lo es por fuera y lo es por dentro mucho más aunque en este momento no lo pueda ver.
Pero no la presionare, ahora ella necesita una confidente, una amiga, una hermana, necesita desahogarse y liberarse de lo que la aprisiona y sentir que alguien la apoya. Sé que eso la hará sentirse aunque sea un poquitito mejor.
Luego de despedirme de Charlie subí a mi cuarto que estaba antes que el de Bella, me coloque la pijama y salí de mi cuarto en dirección al de mi hermana.
Toque la puerta de su cuarto y cuando escuche un débil y entrecortado "pase" la abrí. Bella estaba sentada en su cama dándome la espalda, me acerque, sabía que había estado llorando pues tenía los ojos rojos e hinchados y sostenía entre sus manos una foto de cuando éramos pequeñas y ella no tenía ni sus gafas, ni los frenos, ni nada de lo que según ella la hacen horrenda.
-Bella… – pero antes de que hablara más ella me interrumpió.
-Alice, porque no puedo volver a ser como era de pequeña… – tomo aire profundamente – volver a ser…hermosa.
-Bella, tú eres hermosa – le dije. Sé que no me creería porque estaba tan echa trisas que…simplemente no me creería.
-Es enserio Alice, me vas a salir con eso de "tú eres hermosa, por dentro" – me dijo sarcásticamente. Estaba aguantándose las ganas de llorar como hacia siempre que tocábamos el tema.
-Bella… – me corto nuevamente.
-Por favor, Alice, MIRAME… – hice lo que ella me pidió – tú crees que alguna vez alguien pueda llagar a enamorarse de mi… – me dijo, podía ver en sus ojos el dolor y lo miserable que se sentía.
-SI – conteste. Y era la verdad, sé que algún día alguien digno de ella y de su amor, llegaría para hacerla feliz… de verdad que si lo creía.
-NO. Alice, de verdad eres tan ingenua de pensar que eso puede llegar a suceder – me respondió.
-Bella – tome sus manos – sé que allí fuera – señale hacia la ventana – hay alguien que está esperando por ti y por tu amor, por favor Bella, date la oportunidad de ser feliz, abre tu corazón… – me corto, otra vez.
-Tienes razón Alice, debo darme la oportunidad, abrir mi corazón… – dijo ella sarcásticamente, la verdad es que no importaba lo mal que estuviese ella jamás dejaba de ser sarcástica – porque a lo mejor así viene alguien y me lo pulveriza definitivamente, así ya no latiría y no dolería más… porque ya no tendría corazón – dijo con un nudo en la garganta, luego de decir esto no aguanto más y se lanzó a mis brazos comenzando a llorar desconsoladamente. En este momento agradecía que Charlie tuviera el sueño pesado.
-¡Ay Bella! – solo me limite a consolarla acariciando sus cabellos. Volvió a levantar la cara.
-T-Tengo miedo, Alice, m-miedo de que v-vuelva a suceder l-lo mismo, miedo de q-que me encuentre – dijo Bella entre llantos.
-Lo sé Bella, creme que lo sé – y luego volvió a recostar su cabeza en mi pecho, yo la abrase y así se quedó dormida. Después la acosté en su cama, la cubrí y le di un beso en la frente como lo hacía siempre cuando era pequeña. Me dolía en el alma verla sufrir así.
Me fui a mi cuarto y comencé a llorar también, porque el dolor que ella sentía yo lo sentía por verla a ella así… sufriendo y torturándose día a día. Pero tenía que ser fuerte…por ella. La sacaría adelante, no sé como pero lo haría.
(*) Es un término que utilizamos mucho en Chile, que se refiere a que la conoce demasiado bien.
N/A: Bueno chicas espero que les allá gustado el capítulo, ya conocimos a nuestra Rosalie y Ángela. El ALICE POV fue un poco complicado de hacer, espero que les allá gustado. Y bueno… GRACIAS POR LEER. Saludos desde Chile *_* 3
