Disclamer: Creo que este discurso esta algo demás, si al final todos conocemos la realidad, es decir… ni en sueños estos personajes nos pertenecerán, son todos propiedad de Clamp, por desgracia, (QUIERO UN SHAORAN PARA MIII), jejejeje, soñar es gratis!

Recordatorio: Esta es una continuación de un fic anterior, jeje, (me gusta explicar bien las cosas), Una Nueva Aventura, por lo tanto hay muchas cosas que tienen conexión de la historia anterior.

Unión Mágica: Una Nueva Aventura II

Cap. 1: Viejos Amigos

Una noche más, aunque ya estaba comenzando a hacer algo de frío, la joven de cabellera rubia tiró prácticamente sus cosas sobre el perchero que descansaba al lado de la puerta de la entrada de su gran departamento, en ese momento una joven de aproximadamente su misma edad de cabellera color negro recortada hasta los hombros salió a la entrada de la casa sonriendo abiertamente como si hubiera adivinado su llegada:

- veo que el día estuvo bastante pesado, te ves más cansada que otras veces, se me ocurrió dejar puesta la tetera, además compre algunos pastelitos dulces, se que te van a gustar

- gracias Michelle- sonrió la rubia- ¿y Lissy?

- se porto como un ángel, aunque sabemos demás quien me ayuda a verla, creo que lo adora, mientras están juntos puedo asear el departamento tranquilamente- le contestó Michelle- pero dime Laurie, ¿Cómo estuvo la reunión extraordinaria?

- corta- sonrió la joven Le Blanc- sabes bien que son todos muy organizados así que no tengo problemas de ningún tipo, lo único se es que estoy preocupada, no me agrada la idea de tener que salir del país más adelante, aunque se que tu me vas a acompañar, solo que aún no se, estoy entre Inglaterra y Hong Kong

- bueno en Inglaterra aprovechas de ver al guapo de Hiragisawa

- Michelle- sonrió la dueña de casa- lamentablemente ya te dije que el esta casado, y felizmente hace dos años con una mujer maravillosa, así que no sueñes despierta, vamos a la cocina, que me dio hambre, y ya quiero irme a dormir, mañana tengo que madrugar para variar

Las dos jóvenes mujeres pasaron por un pasillo hasta llegar a una maravillosa cocina amoblada elegantemente, con todo lo necesario, incluso una televisión, y una radio, todo para hacer el arte de cocinar más cómodo, la mujer rubia se sentó en el mesón, mientras Michelle servía dos tazas de té:

- ¿y Michael, pobre del chico, esta tan enamorado de ti, y lo mejor es que ama a Leslye,

- ya, no lo pongas como un santo- sonrió Laurie- si se lo que siente por mi, en todo caso no te niego que he pensado con darle una oportunidad, tal vez, en el viaje que haré, lo invité, total sabes bien que tengo que ir con alguien más del concilio, y que mejor que el, pero no te hagas muchas ilusiones,

La joven vio su taza de té servida, y sonrió amargamente, mientras su amiga además de empleada la miró con suma tristeza, la verdad es que Laurie nunca le había contado nada de su vida, pero bastaba con mirarla a los ojos como para saber que a pesar que en la vida lo tenía todo, no era feliz, si, era verdad, tenía mucho poder dentro del estado norteamericano, incluso era una gran amiga de la hija del presidente, que estaban más o menos por la misma edad, tenía un trabajo grandioso y de horarios flexibles, lo que le servía bastante para sus reuniones con el concilio del norte, y su sueldo, era pero demasiado extraordinario, por lo mismo tenía a su disposición un amplio departamento con cuatro habitaciones, tres baños, una gran cocina, una sala de estar, el comedor, una hermosa terraza, que desde el piso 30 se veía todo maravillosamente, sin contar además su vehículo, un porche negro convertible del año, realmente una mujer que poseía una vida estable, pero estaba sola, no tenia pareja, alguien que la mimara de vez en cuando, la razón de eso, nadie la conocía, o al menos eso pensaban.

Pero aún así había algo que podía hacer que el corazón y la vida de la joven Le Blanc se iluminara de nuevo por completo, algo tan especial y tan importante para Laurie como lo eran comer y respirar, y era una personita de cabellera marrón, y ojos verdosos, piel pálida, y bastante desconfiada a pesar de tener tan solo 3 años, si, la hija de Laurie Le Blanc, la pequeña y adorada Leslye Le Blanc, una niña dulce, maravillosa, que Michelle adoraba, ya que ella la cuidaba desde que había nacido, el mismo concilio había puesto los servicios de la joven Summer a disposición de la cabeza del grupo.

Michelle con el tiempo había hecho una hermosa amistad con la dueña de casa, y más allá de tratarla formalmente, la misma Laurie le había pedido que lo dejara de hacer y siempre le recordaba que para ella no era una simple empleada era una amiga, con la que podía contar siempre, y lo sabía por que así era, pero en verdad Michelle no sabía la gran cosa sobre la joven, a lo más que ella era madre soltera, y que el padre de la niña estaba muerto, pero que había sido un hombre maravilloso en vida, a parte de eso, no sabía nada de la familia de la joven, ni de primos nada, solo que Hiragisawa Eriol, había sido un amigo de su infancia, y lo había conocido por que el único que estuvo al lado de la joven Le Blanc el día del nacimiento de la pequeña había sido el, quedándose un mes completo para verificar que su hermosa amiga estuviera bien:

- te quedaste callada Michie, ¿Qué pasa?

- ah, nada Lory, disculpa, es que estaba pensando, mañana, ¿llevaras tu a la niña al medico, recuerda que tiene el chequeo mensual, y el mes pasado la tuve que llevar yo- le dijo Michie olvidando lo que pensaba- experiencia que no me gustaría repetir, no se a quien saco ese genio tan irritable que tiene

-yo si- sonrió la hermosa rubia mirando al techo- a mi hermano, y si, la llevaré yo, no te preocupes, pero igual, anda conmigo, sabes que la niña es feliz cuando ambas estamos con ella, creo que le fascina ser el centro de atención

- no lo dudo, en eso se parece mucho a ti- le miró sonriente Michelle a su amiga- siempre llamas la atención donde vas, mujer fatal- lo último dicho sensualmente

- no me molestes- le amenazó la joven Le Blanc a su amiga- mira que te costara caro el que me enoje

Las dos chicas se largaron a reír, para luego levantarse al rato y cada una irse a su cama, eso si, Laurie paso primero por una habitación color rosa, adornada con miles de peluches y juguetes de todos los tamaños posibles, y en el centro del dormitorio, una camita de madera blanca, arropada con plumones cálidos, y a los lados como rejas del mismo material de la cama, para evitar accidentes, en la cama, descansaba un pequeño ser, que dormía profundamente ignorando lo que pasaba a su alrededor:

- duerme bien mi pequeño ángel del cielo, mi vida.

U. M: U. N. A. II

Realmente no sabía si llorar, o hacer un verdadero escándalo, aunque ambas opciones le eran bastante razonables, por que realmente no le cabía en la cabeza la actitud de su marido, ¡eso era lo último que le faltaba, que su esposo, por primera vez en dos años tuviera que viajar sin ella, y que además la mandara a Hong Kong para que allí lo esperara.

Había discutido con el por eso, le había dicho cosas terribles, entre ellas, la chica le reprochó que no la amaba, si no, no seria capaz de dejarla sola, pero por el contrario, tan solo una llamada desde Estados Unidos había bastado para que el saliera casi corriendo, como si algo muy importante hubiera allá.

La chica de cabello negro solo suspiró cayendo pesadamente en su cama, con la rabia saliendo por sus poros, lamentablemente el chico antes de terminar discutiendo había salido casi corriendo de la casa excusándose con que lo esperaban para una reunión, claro, siempre el concilio era lo más importante en todo, incluso más importante que ella misma, y ella lo tenía asumido, pero… ¡¿dejarla sola, no, eso era algo que no le perdonaría tan fácilmente:

- ¿señora?

- Aquí estoy Marie

- el señor llamó hace unos minutos, no quiso que se lo pasara, pero me pidió que le ayudara a arreglar sus cosas, me dijo algo de un viaje urgente- le dijo la empleada

- cobarde- susurró la chica

- ¿dijo algo mi señora?

- No Marie, esta bien, comencemos a arreglar mis cosas, debo creer que ya tienes los pasajes- le dijo Tomoyo a Marie, la mujer solo asintió- bien, no le dirás nada a mi marido, pero los cambiaremos, por que antes de ir a Hong Kong quiero pasar por Japón, tengo que hacer una visita

- pero señora, el señor me dejo claro que tenía que ir directamente a Hong Kong

- lo se- sonrió la joven- pero lo que Eriol haya dicho no me interesa, es mi marido, no mi dueño, por lo que puedo tomar mis decisiones, así que tu ves que haces, si me haces caso, o le obedeces a tu señor, pero nada de esto le tienes que decir, si a el le gusta hacer las cosas a su manera, a mi también

- esta bien señora- sonrió Marie- cambiaré su pasaje con destino a Japón

Tomoyo sonrió, al menos este viaje de su marido le daría tiempo para ir a visitar a su casi familia en Japón, a los Kinomoto, de los cuales solamente sabía por cartas. Lamentablemente desde la desaparición de la joven Kinomoto, todo había cambiado, Touya ya no era el mismo chico, si antes había sido algo huraño, ahora lo era peor, pero por suerte tenía a su lado a una mujer que lo amaba, y lo soportaba, Nakuru Akizuki, Tomoyo sonrió, la joven Akizuki había logrado que el joven Kinomoto la viera más que como una simple chica, si, por que se había enamorado de ella, agradeciendo la paciencia que ella le tenía, y si la señora Hiragisawa se ponía a recordar, a ellos no los veía justamente desde hace una año, que había sido cuando Nakuru y Touya habían contraído matrimonio, justamente, ese era el mejor momento para volverlos a ver, después de todo, la familia Kinomoto era como su familia.

Sonrió algo triste, el recordar a esa familia, era además recordar que su joven amiga de la infancia nunca más había aparecido en sus vidas, al contrario, había sido como si la tierra se la hubiera tragado, nadie, nunca había logrado encontrarla, ni siquiera la cabeza del Concilio de Oriente, que con su poder había conseguido mover hasta las piedras, pero nada habían encontrado, nada, aunque a decir verdad, Eriol tampoco ayudo mucho, el siempre permanecía en silencio, diciendo que nada sacaban con buscarla, por que si ella no quería ser encontrada, nadie podría dar con su paradero.

Así lamentablemente había sido, nadie había podido encontrarla, ni su propio guardián Yue lo había conseguido, lo único que les había quedado era el rogar por el que la joven estuviera bien, y que con el pasar de los años hubiera alcanzado la felicidad.

Aunque pareciera extraño, el menos preocupado en todo había sido el propio padre de la chica, que solo se había resignado a tal vez no volverla a ver, la noticia no le había sido muy agradable en un principio, pero con el tiempo, lo había asumido mejor que todos, el pobre hombre se había comenzado a dedicar arduamente a su trabajo con tal de no pensar día y noche en su hija menor. Y Touya, el pobre joven había estado desesperado, incluso una terrible depresión lo había tomado, allí había sido donde Nakuru había ayudado.

Felizmente todos habían logrado seguir adelante, asumiendo que ella ya no volvería a la vida de nadie, y era por que ella lo había decidido así, por algo a pesar de tanta búsqueda jamás habían podido dar con ella nuevamente, como si hubiera desaparecido del mundo terrenal:

- señora, ¿va a llevar ropa de verano?

- si Marie, aunque no es mala idea echar algunas chaquetas por si acaso, aunque se que en Japón están en verano, pero no es raro que algunas noches sean más frías que otras

- ¿esta segura que quiere irse a Japón?

- tranquila Marie, mi marido no te dirá nada por apoyarme, y si lo intenta hacer, yo te defiendo

- esta bien señora.

U. M: U. N. A. II

"¿Cómo que vas a Estados Unidos, no entiendo, no hay motivos"

- no te molestes, es que es necesario, o prefieres verlos a todos por allá, se que no, así que no te sorprendas, parto esta noche, le dije a Tomoyo que se fuera a tu casa ya que saliendo de América me iré a Hong Kong

"como quieras, pero aún no me convence eso, aunque no me extraña, supe que conoces bastante bien a Laurie Le Blanc, tu sabes que en este mundo todo se sabe, y más aún en NUESTRO mundo"

- no me vengas con reproches Li, lo que pasa es que tuve el placer de conocerla hace un tiempo, en una reunión, es una mujer muy agradable, y por sobre todo inteligente, es por eso que me cae bien, sabe muy bien lo que hace, y sabe lo que no debe hacer, no es ningún monstruo, la deberías conocer en vez de solo juzgar

"ni que me paguen Eriol, ya dije, no quiero a nadie del norte en mis territorios, incluso ayer hable con ese tal Michael Crowel, pero le deje bien en claro lo que pienso"

- piensa lo que quiera, al fin se que no te haré cambiar de opinión

"bueno, ahora te dejo, me están llamando, dile a Tomoyo que será un placer que se hospede aquí en casa, cuídate"

- igual tu amigo, ten cuidado, y piensa bien las cosas

Eriol, colgó el teléfono y suspiró, la verdad es que las cosas con el tiempo se irían poniendo bastante complicadas, si bien el conocía a Laurie, y sabía claramente que era del tipo de mujer que le gustaba que todo saliera perfecto, pero por otro lado estaba su joven descendiente que era por sobre todo terco, de esos que no daba su brazo a torcer por nada del mundo.

En vez de con los años cambiar y madurar, por el contrario, había seguido siendo peor, y más desde lo sucedido con la única mujer que realmente había amado su mejor amigo, y la culpable de que Li fuera lo que era hoy en día, un hombre que vivía en brazos de diferentes mujeres, que cambiaba de pareja, como quien cambia de ropa, y lo peor que en la vida del joven habían llegado chicas maravillosas, decentes, que el solo había terminado dejándolas con el corazón roto, ya nadie se extrañaba de eso, Li Xiaolang era conocido por su fama de casanovas, de rompecorazones.

Aráis, a su mente inmediatamente llegó el recuerdo de aquella dulce jovencita, ella lo había dejado sencillamente por que lo había pillado con una mujer en la cama, la pobre chica casi se había muerto, y a Li no le había importado, simplemente el le había dicho que no amaba a nadie, y que tampoco se casaría con ella:

- ¿en que piensas?

- Carl, en nada- sonrió Erial reconociendo a su amigo

- ah, suerte la tuya que iras a América, y tendrás que ver a esa belleza, que mujer- suspiró el recién llegado- debo decir que esa mujer enloquece a cualquiera

- se que es bellísima- sonrió Eriol- pero no olvides que su frialdad es capaz de congelar todo el mundo, no en vano en nuestro grupo se refieren a ella como la mujer de Hielo, apodo que la describe a la perfección

Carl se sentó frente a su amigo, el cual con el tiempo se había vuelto algo más serio, ya no era el bromista de años atrás, el que de vez en cuando decía alguna mentira, y al que bien poco le importaba llegar a ser la cabeza del concilio Occidental, no con el pasar de los años solo se había convertido en un hombre admirable, culto e inteligente:

- ¿y tu adorable mujer?

- en casa, debe estar odiándome, le dije que ella se tenía que ir a Hong Kong y que yo viajaría solo a Estados Unidos, la verdad es que no lo tomó muy bien

- pero si Tomoyo es una mujer adorable, no se molesta con nada, bueno que si pensamos, nunca has viajado sin ella, en parte tiene mucha razón- comentó Carl- además tu mismo dices a los dioses del mundo que sin ella no vives, y al primer llamado americano la abandonas

- no lo pongas de esa forma- se quejó el joven de lentes- me haces sentir como un mal marido, solo lo hago por protegerla, nada más, no me gusta meterla en mis problemas, ella no tiene culpa de nada, ni menos que su esposo sea la cabeza del concilio Occidental, ni que sea un mago poderoso, o la reencarnación de un mago del pasado,

Carl solo se largo a reír, sabía claramente como era su amigo de la infancia, lamentablemente ni siquiera el matrimonio lo habían hecho cambiar con su negro sentido del humor, una persona normal al ver que su mujer estaba molesta, mínimo hubiera llegado preocupado, pero ¿Eriol, nada, ni las ganas, había llegado de lo más tranquilo, dispuesto a un estresante día de trabajo, y de problemas con el concilio:

- Realmente nunca se que pensar de ti mi querido Eriol, solo espero que la dulce Tomoyo tenga la paciencia suficiente para soportarte por el resto de la vida, por que a decir verdad, la mujer que este a tu lado tendría que ser una verdadera santa le dijo Carl a Eriol, el que solo le miró de mala gana- además sigo pensando en que ella es demasiado para ti

- a ti lo que te da es envidia, que no darías por encontrar una mujer como Tommy

- eso no te lo voy a negar, así que ten cuidado

- no me amenaces- le dijo el pelinegro con tranquilidad- tu intentas algo… y te mueres.

U. M: U. N. A. II

Un nuevo día se asomaba en las calles de la gran ciudad de New York, aunque por la gran altura de los edificios, costaba ver el sol, o que los rayos iluminaran la ciudad, por lo que no era tan caluroso:

- mamiii, mamiii, bacho

- esta bien mi vida- la joven madre levantó a su pequeña del suelo- ¿ahora si?

- SIII!- contestó la niña de cabello marrón abrazándose a la hermosa rubia que la cargaba

Michelle solo sonrió al ver la dulce escena, le encantaba ver como ambas, madre e hoja se demostraban tanto afecto, la pequeña estaba realmente apegada a su madre, quien por supuesto jamás la había descuidado a pesar de todo el trabajo que tenía sobre sus hombros, siempre había tiempo para su pequeña.

Llegaron al lujoso carro que estaba estacionado en el subterráneo de la torre en la que habitaban, las tres subieron al vehículo, la niña se subió en la parte trasera con la joven empleada, la mujer rubia solo las miraba sonriendo, su hija era una niña maravillosa, y muy inteligente, con solo tres años hablaba casi de todo y entendía perfectamente, por lo mismo era bastante obediente, solo que algo consentida por las dos mujeres con las que vivía:

- Laurie, ¿hoy vas a venir a almorzar a casa?- preguntó Michelle jugando con la niña

- no creo, tengo un almuerzo con los del concilio, no se que querrán ahora, la verdad es que casi todo los problemas actuales se los deje a Michael, pero por políticas tengo que estar presente, aunque del trabajo saldré temprano, así que cuando llegue a casa quiero que estén listas para que salgamos, quiero que cenemos afuera esta noche

- esta bien, tendré a la princesa lista

La rubia puso en marcha su vehículo para luego estar recorriendo las calles de la ciudad, era aún temprano, pero la pequeña Lissy era la primera en la lista del doctor:

- ¿las pasó a dejar a casa después?- preguntó Laurie sin quitar los ojos del camino

- pensaba llevarla al parque un rato, el día estará agradable, y así de una buena vez deja descansar a tu sabes quien un rato, el pobre termina rendido

- no se de donde saca tantas energías esta niña- sonrió la joven Le Blanc mirando atrás aprovechando un semáforo en rojo

- ¿a quien más?- le preguntó sonriente Michelle- a ti, no se de donde sacas fuerzas para cumplir en el trabajo y con los del concilio, sin contar con tu hija

- el tiempo de mi hija es irremplazable

Michelle sonrió, sentía admiración por la rubia, por que el verdad las fuerzas que tenía para poder cumplir siempre con todo era única, no entendía como no estaba ya estresada o algo similar, pero nunca estaba tranquila, y a pesar de que no dijera nada, ella sabía claramente que en las noches no dormía casi nada, pero no quería meterse en su viuda, ya que si no le había contado nada, sus razones tenía.

U. M: U. N. A. II

La mañana se pasó algo rápida para la joven empresaria, la cual estuvo en algunas reuniones de su trabajo, por que en verdad no toda su vida era por y para el concilio, ahora iba camino a un lujoso restaurante ubicado en el centro de la ciudad, feliz estaba, por que el doctor no le había encontrado nada a su hija, por el contrario, estaba muy sana, creciendo muy rápido, siendo una niña hermosa según el, aunque, era de esperarse, su madre era bellísima, y además el embarazo había sido muy tranquilo.

El auto se detuvo, la chica se bajó y le pasó las llaves a un chico, que lo estacionaría, la joven elegantemente hizo su entrada al lugar, como siempre llamando la atención de muchos, mujeres con envidia, y hombres con el deseo marcado en sus ojos, ella seguía caminando, como si nadie a su alrededor existiera.

Llegó a un sector del local más bien privado, era como si se dividiera en pequeños salones para cenas o almuerzos privados, un hombre le sonrió con respeto:

- buenas tardes señorita Le Blanc, pase por favor, la esperan

- gracias William, como siempre tan amable

La mujer entró, inmediatamente sintiendo su presencia todos los presentes se pusieron de pie, dando un respetuoso saludo, a excepción de uno, que se mantenía sonriente, ella no pudo si no imitarlo de la misma forma, tal vez años atrás se hubiera lanzado a sus brazos, pero no podía, tenía una reputación que mantener:

- veo que tenemos visitas- sonrió la mujer con elegancia- bienvenido a América señor Hiragisawa, hace un año que no sabíamos nada de usted, pero es bueno tenerlo aquí

- nada de eso mi lady- le sonrió el chico sensualmente haciendo que Michael no lo mirara de buenas ganas- por el contrario, el placer es todo mío, el volverla a ver es un placer, y más el estar compartiendo la mesa con tan distinguida dama

La mujer solo sonrió, si, debía reconocerlo, estaba muy cambiado, ya no era solamente un joven, era todo un hombre, y de porte muy distinguido, sin agregar lo guapo que estaba, el tiempo lo había cambiado mucho, era verdad que por teléfono habían hablado un par de veces, pero después que el contrajo matrimonio no se habían vuelto a ver, y al igual que ella, el pudo notar lo maravillosos cambios que en ella habían:

- no queremos quitar mucho de tu tiempo Laurie- le dijo Mark- pero el joven Hiragisawa acaba de llegar hoy de Inglaterra, y el deseaba reunirse contigo, pero sabes bien que no le íbamos a decir como encontrarte sin que tu misma lo autorizaras

- lo se, pero no se preocupen, podemos almorzar, yo ya después podré hablar con el señor en privado, no creo que tenga tanto apuro- la joven miró al Ingles- dudo que haya viajado desde Inglaterra solo por un almuerzo

- no mi lady, ya le dije, para mi es un honor el estar con ustedes

Tenía bastante en cuenta que a nadie de los que trabajan con ella les gustaba mucho su amistad tan cercana con la cabeza el Concilio del Occidente, aunque mejor dicho no les gustaba nada que alguien que no fuera del mismo circulo social de ellos se acercara a ella, aunque era por protección, la joven era demasiado importante como para arriesgarla ante cualquier cosa:

- supongo- llamó la atención Michael- que lo trae por aquí el tema del equilibrio y no solo hacer vida social

- por supuesto Michael, y te pediré que me digas Eriol, me haces sentir como un viejo que redobla tu edad tratando tan formal

Laurie comprendía la tensión de Michael, era demasiado posesivo y sobre protector, pero no podía contar a el o a nadie desde hace cuanto conocía a Hiragisawa.

U. M: U. N. A. II

- ¿y para eso me llamaste?

Una joven de cabello negro como la noche estaba frente a la cabeza del concilio Oriental, el cual estaba bastante serio, ya algo demasiado normal para ella que lo conocía hace muchos años, y que sabía que el tiempo solo lo había puesto peor, pero en esos momentos ella estaba algo molesta, aunque el estar mucho con el le molestaba, no soportaba su presencia desde que había cambiado tanto, desde que había dejado de ser el mismo chico que ella tanto quería:

- ¿me vas hacer el favor o no, ya me están cansando tus actitudes de niña caprichosa

- no me vengas con esas Li- pidió la joven sin temor en su voz- por favor nadie te conoce mas que yo, y tus amenazas no me causan nada, ni siquiera una gota de miedo, por el contrario, me da risa esa forma que tienes de tratar a los demás, de tratar de imponer tu mal genio para hacerte respetar

- Meiling te voy a pedir que me contestes, no te mande a llamar para estuchar tus adorables críticas, no tengo tanto tiempo como para perderlo en ti- le dijo el joven de cabello marrón algo molesto- además te recuerdo que me tienes que tener respeto te guste o no, soy el líder de nuestro clan

- ¿me ves preocupada por ello, no pedí ser parte de esta familia, y con respecto a lo otro, voy a ir, pero solo por que estamos hablando también de mi amiga, ¿Cuándo tiene que llegar?- preguntó desesperada por salir de allí

- hoy, así que estate atenta por si te llama a tu móvil, ahora te puedes retirar

- vieras las ganas que tengo de seguir viendo tu cara

- Meiling- dijo el con tono de advertencia

- me da lo mismo el tono que uses Li, permiso

La joven salió dando un portazo, y el joven solo se quedó allí, en su escritorio mirando a la nada misma, solo su prima era la que le hacía notar lo mucho que con el tiempo había cambiado, la única que día a día le reprochaba que no era más que un hombre sin nada por dentro, y aunque le daba rabia reconocerlo sabía que era verdad, pero no lo hacía por que quería, era por que así nadie le volvería hacer daño. En ese momento el teléfono sonó:

- ¿diga?

"¿Shaoran, habla Tomoyo"

- ¿ya llegaste, le dije a Mei que te fuera a buscar, llámala a ella- le dijo el joven

"no te preocupes, por que no estoy en Hong Kong, si mi adorado esposo se comunica contigo dile que preferí pasar a Japón, así aprovecho de ver a mis amigos, que después nos vemos, aunque no se cuando llegaré a tu casa"

- no creo que a Eriol le agrade mucho la idea de saber que no le hiciste caso mi querida Tomoyo, creo que debiste haber venido directo para acá, sabes que no me molesta para nada tu presencia

"no me interesa lo que el piense, si para el fue más importante el viajar a Estados Unidos, y dejarme sola, que se aguante, por que no me lo niegues, demás pude haber ido con el, pero prefirió dejarme, que se aguante ahora, por que realmente no se cuanto tiempo voy a estar por acá"

- esta bien querida, por mi puedes hacer lo que quieras, yo solo quiero ahorrarles las peleas

"no te preocupes por eso Shaoran, de mi esposo me encargo yo"

- puedes hacer lo que quieras, cualquier cosa me llamas- con ella era encantador, con ella era simplemente Shaoran

"ok, te dejo, no quiero molestarte"

- tu nunca me molestas linda- le aclaró el- cuídate mucho

"tu igual, te mando un beso, y nos vemos en unos días, o tal vez semanas"

- ok, besos mi querida amiga

El joven al cortar la llamada solo sonrió, estaba más que consiente que cuando su amigo supiera que su esposa había cambiado de destino iba a quedar la grande, aunque por la voz de Tomoyo bien poco le importaba, era increíble que esa dulce chica tuviera un genio capaz de asustar a cualquiera, por lo menos el prefería tenerla de amiga, por que como enemiga no se la imaginaba, no quería sufrir, aunque para el era como una hermana.

U. M: U. N. A. II

La hermosa cabeza del Concilio del Norte manejaba su vehículo a gran velocidad, pero esta vez no iba sola, a su lado un joven Ingles sonriente la miraba, la observaba notando los cambios en ella, cambios enormes, la chica se había aclarado el cabello y hermosos rizos caían libremente, ahora como el, usaba lentes, lo que hacía que sus ojos se vieran más oscuros, su vestuario ya no era el mismo de antes, eran trajes muy sofisticados, realmente era toda una mujer, el haber vivido todos esos años allá la habían cambiado demasiado, y el mejor que nadie lo sabía.

Al fin llegaron a una gran torre, inconscientemente el joven suspiró, la joven estacionó el auto y se bajó seguida de el, en la puerta del edificio un hombre ya anciano sonrió:

- buenos días señorita Laurie, tan hermosa como siempre

- gracias André, ¿Michelle llegó?

- si señorita, hace un par de horas

La joven sonrió y Eriol solamente la siguió, sin evitar el mirar la elegancia con la que ella caminaba, o el notar como los hombres que pasaban por su lado se daban vuelta a mirarla, el estaba seguro, que si hubiera estado soltero y no enamorado, no hubiera dudado haber puesto sus ojos en ella, era algo inevitable:

- aquí es donde vivo- le contó ella mientras subían al ascensor- un lugar bastante tranquilo y seguro, me gusta, la verdad es que no me cambiaría

- veo que te ha ido de maravillas- sonrió el chico mirando el lujoso lugar

Llegaron al piso indicado, que daba directamente a la puerta del departamento, penthouse, la joven entró, todo estaba en silencio, guió a su acompañante hasta la sala, donde habían algunos juguetes botados en el piso, de seguro Michelle y su hija habían estado jugando, desocupó lo que pudo en el momento mientras su invitado miraba el lugar, un sitio amoblado con gran fineza, pero al mismo tiempo dando a notar que solo vivían mujeres allí:

- llegaste

- Michelle, que bueno, mira te presentó a un amigo Eriol Hiragisawa, Eriol, ella trabaja para mi, Michelle Summer, cuida a mi hija principalmente, pero es una gran amiga, vive conmigo

La joven empleada simplemente hizo una reverencia al hombre que ella ya sabía quien era, en el concilio hablaban de el, y Laurie le había contado otras cosas más:

- ¿les sirvo algo?- preguntó la chica

- sirve café- le sonrió la joven rubia, Michelle se retiró- realmente ella es como una amiga más, confió en ella solamente, a parte que se que mi pequeña la adora, y ella a mi hija, así que es de toda mi confianza

- al fin voy a ver a tu ángel, la última vez que la vi iba a cumplir el año

- lo se, la verdad es que no pensaba verte tan pronto, yo ya tenía pensado viajar a Inglaterra, pero veo que me has ahorrado el viaje, pero en fin, es bueno verte después de tantos años, las charlas telefónicas no son lo mismo que verte en persona

El joven tomó asiento junto a la mujer, y le tomó las manos con dulzura, admirando su belleza, pero a la vez esa tristeza que había en sus ojos, tristeza que el mejor que nadie sabía las razones, pero que sabía claramente que ella no admitiría, con el tiempo se había vuelto demasiado calculadora:

- nunca se casó,

- no quiero hablar de eso- le interrumpió la joven- ya no vale la pena Eriol, yo elegí mi camino, y ves claramente que mi casa es esta, donde tengo trabajo, donde tengo mi hogar, y donde se ha criado mi hija hasta el día de hoy, y no quiero desenterrar recuerdos, recuerdos que prometí dejar bajo tierra desde el momento en que deje ese país, no me hagas las cosas tan difíciles

Michelle no sabía si avanzar o no, estaba escuchando la charla de ambos, y se notaba que se conocían hace mucho tiempo, nadie trataba a Laurie como en esos momentos la estaba tratando el mismo Eriol, la manera en que la miraba, en que había osado tomarle las manos, y no era que no supiera que Laurie conocía a Eriol hace años, pero no sabía que entre ambos hubiera tanta confianza, se notaba en el trato de el el profundo cariño que sentía por la chica, aunque no un cariño como el de Michael, si no que un cariño mucho más puro, sin intereses de por medio:

- hace mucho tiempo que quería decirte que no estoy de acuerdo con tu decisión- siguió Eriol- amiga, le rompiste el corazón en miles de pedazos, lo convertiste en algo que no vale nada para las mujeres, alguien que solo quiere jugar con ellas, sin importarle nada, por que cree que es la única manera de no volver a sufrir de nuevo, y fuiste tu la que hizo eso, y lo peor, ni siquiera le diste la oportunidad de saber que iba a ser padre cuando debías hacerlo, Li, no tuvo la culpa de nada, Li tenía derecho a saber todo, en especial que es papá

- disculpen- Michelle no quería seguir oyendo- aquí les dejo el café, Laurie voy a salir a comprar aprovechando que estas en casa, vuelvo enseguida

- esta bien, ve

La chica salió rápidamente, notando que su amiga estaba pálida, Laurie solo miró la puerta por la que desapareció su amiga, por un momento la notó algo nerviosa, pero luego desecho todo pensamiento:

- si de verdad me quieres tanto como me has dicho siempre, te pediré que este tema no se vuelva a tocar, ¿sabes lo que pasaría si alguien llega a enterarse que Leslye es hija de la cabeza del concilio del Oriente, se armaría un gran conflicto, así que por favor basta, yo estoy bien, y mi hija también, no me gustaría ver a mi pequeña en medio de una batalla, batalla que puede ser evitada, seria una batalla ya sin sentido

- vas a tener que verlo después de todo, te guste o no

- lo se, lo se, pero deja que las cosas pasen, te aseguro que ni siquiera va a notar que soy yo, vamos Eriol, he cambiado demasiado- insistió la chica, que de verdad no quería seguir tocando ese tema- pero bueno, cuéntame, ¿Cómo esta tu adorable esposa?

- odiándome- sonrió el chico- la verdad es que nunca la había dejado sola, y ahora sabes que no podía traerla, así que la mande a Hong Kong para que me esperara allá, la verdad es que la idea no le gusto para nada y te aseguro que no quiere ni verme, no se que le voy a decir cuando la vea

- ¿mamá?

Eriol solo vio a una niña de tres añitos, parada cerca del pasillo tímidamente, con una dulce mirada verde, y un cabello marrón largo tomado en dos trencitas que enmarcaban su rostro, era una niña realmente hermosa, aunque a pesar de ser tan pequeña en sus ojos había un cierto toque de desconfianza, era lógico siendo hija de quien era, definitivamente tenía en los genes algo de los Li, pero la belleza era algo totalmente heredado de su madre:

- ven acá mi vida- le dijo Laurie- mira, el te conoció cuando eras más pequeña, es como tu tío

- ¿tío?- miró a su mamá sonriendo

- si mi vida, tu tío

- hola- la niña saludó al joven que no pudo más que sonreír frente a tal ángel- yo soy Lissyyyy

- el sabe tu nombre princesa, ve, anda y dale un beso

La niña haciendo caso a su madre se acercó al desconocido y le dio un suave besó en la mejilla, haciendo que el joven sintiera algo muy especial, la niña era algo diferente, tenía una energía demasiado cálida que venía de ella, y una mirada, demasiado expresiva, definitivamente era la copia de su madre:

- eres hermosa pequeña Lissy, tienes los ojos de tu madre- le dijo Eriol tomándola en sus brazos

- ¿eres amigo de mamá?.

U. M: U. N. A. II

La joven de cabellera negra estaba frente a aquella casa que tantos recuerdos le traía, dulces recuerdos de su infancia, aunque algunos también muy dolorosos, se acercó a tocar el timbre algo dudosa, no estaba muy segura de que lo mejor había sido ir, la verdad es que el verlos a ellos solo traería tristeza a su vida:

- ¿Tomoyo?

- ¡¡Yukito!

El chico la abrazo dulcemente, como a una hermana más, al lado del muchacho, había una chica de cabellera negra, hasta los hombros, de mirada algo tímida, Tomoyo supuso que podría ser la famosa novia del chico, que Nakuru en las cartas que se enviaban le había contado:

- tanto tiempo sin verte- le sonrió Yukito- la verdad es que pensaba que no volveríamos a saber de ti en mucho tiempo más, por lo menos desde que te casaste

- Yukito, sabes que eso no podría pasar, ustedes son como mi familia, aunque quisiera olvidarlos no podría, mi vida esta demasiado unida a la de ustedes- le recordó la joven

El joven de cabello ceniza tenía llaves de la puerta de la casa, y abrió dejando pasar primero a las dos damas, Tomoyo, quedó mirando el lugar, que no había cambiado en nada, todo seguía en el mismo lugar, en eso, una chica bastante conocida para Tomoyo entro a la sala:

- ahhh, Tomoyo, que bueno que estés aquí

- Nakuru, veo que estás radiante- sonrió la chica de cabello negro

Ambas se abrazaron muy fuerte, como no, si se conocían desde hace tanto tiempo, y además habían vivido por un tiempo bajo el mismo techo, y más aún, estaban unidas por alguien:

- ¿y Eriol?- preguntó la joven Akizuki viendo a Tomoyo sola

- el tuvo que viajar a América, así que no pudo venir conmigo- le contó la chica omitiendo que estaban enojados- me reuniré con el, en Hong Kong, ¿y el señor Fujitaka?

- anda con Touya en el supermercado, la verdad es que es lo único que todavía no me gusta hacer- sonrió Nakuru- ya me conoces, si vamos de compras a un Mall, encantada, pero a un mercado nooo, ni que estuviera tonta iría a ese lugar

Tomoyo sonrió, mientras Yukito iba a la cocina por algunas bebidas, la chica que lo acompañaba se quedó en la sala mirando a la desconocida:

- veo que Yukito no las ha presentado- sonrió Nakuru- Tomoyo, ella es Yoko Mizawa, la novia de Yukito, Yoko, ella es Tomoyo Daidouji, la prima de Touya, y por supuesto mi primita política, se caso con mi primo hace ya dos años, y la verdad es que hacen una pareja hermosa

La joven novia de Yukito sonrió, era una chica verdaderamente hermosa, poseía unos ojos violetas bastante llamativos, la piel pálida, su cabellera negra, cortada en melena hasta los hombros, una sonrisa encantadora, y se portaba como una verdadera dama, Yoko Mizawa, una joven que hacía una pareja casi perfecta con Yukito:

- creo que Yuki tiene muy buen gusto- sonrió Tomoyo- es un placer conocerte Mizawa

- el placer es mío, pero por favor dime Yoko

- solo si tu me dices Tomoyo

Ambas asintieron, en ese momento entro Yukito con una bandeja, estaba bastante contento, por que a decir verdad, desde que ella había desaparecido, que los ánimos estaban bajos, a pesar que el tiempo había pasado con rapidez, y que ya se habían acostumbrado a no ver a la dueña de las Cartas Clow, aunque en gran parte era gracias a Tomoyo, quien siempre le hablaba por teléfono y los llenaba de dulces cartas:

- la verdad es que ya estábamos pensando en ti- le contó Yukito- hace días que no sabíamos nada de ti, y estábamos muy preocupados, pero ahora veo que estas mejor que nunca, creo que el matrimonio te ha hecho de maravillas

- gracias Yukito, bueno, yo te tengo que felicitar, tienes muy buen gusto- le guiñó el ojo Tomoyo- Yoko es una joven verdaderamente hermosa

- ¿Dónde te estas quedando?- preguntó Yukito

- en un hotel que esta en el centro, pasé a dejar mi equipaje y me vine

- ¿pero como te vas a quedar en un hotel, Tomoyo sabes que esta es tu casa, además que hay una pieza que esta amoblada, ya sabes cual es, no creo que a nadie le moleste que tu duermas allí unas noches, pero en un hotel no te quedas, así que esperaremos a que llegue Touya y el señor Kinomoto, y vamos por tus cosas

- pero Yukito- protestó la joven Daidouji

- nada de peros señorita- le interrumpió Nakuru sonriendo- Yuki tiene razón, eres de la familia, siempre lo has sido

Tomoyo asintió bastante contenta, el ver el cariño con el que la recibieron solo confirmaba las razones por las que ella les quería tanto a todo, eran su familia y siempre lo serian.

U. M: U. N. A. II

- no de que estaban hablando, pero creo que tenía que decirte que lo había llevado a la casa, la verdad es que me sorprende la familiaridad con la que se tratan, como si se conocieran desde hace mucho tiempo, y a Laurie, por primera vez que la veo tan triste, como si el le hiciera recordar su pasado

- ¿estas segura que no escuchaste nada de lo que hablaban?- insistió el chico

- por supuesto Mike, además que si trataba de oír algo me podía pillar, y no me gustaría que Laurie me viera fisgoneando, si al final es su vida

- Michie, tu sabes que quiero ver a Laurie feliz, sabes que me enamoré de ella y que soy capaz de cualquier cosa por ella, por eso necesito saber que tienen que ver ellos dos, desde cuando se conocen, que sabe el de la vida pasada de nuestra querida Laurie, todo sobre el, sobre su vida en Inglaterra, no se como puedes lograr encontrar tanta información, pero la necesito, tu sabes que solo yo podré hacerla feliz

La joven bajó la cabeza, no le agradaba mucho la idea de tener que meterse en la vida de su amiga, pero al final como decía el chico solo era por su bien, pero le daba cosa, por algo Laurie nunca le había hablado a nadie de su pasado, y lo peor, es que ella ya sabía algo, sabía ahora quien era el padre de la pequeña Lissy, pero no podía decir nada, por que su amiga tenía razón, si alguien se enteraba de eso, quedaría la grande en todo los concilios, pero sobre todo en el Norteamericano, el líder del Concilio del Norte no era bien visto por nadie del circulo de Laurie, y aunque a Michael le sirviera mucho esa información ella la iba a omitir, por mucho que a el le sirviera:

- ahora vete- le dijo el- no pueden vernos charlando

- esta bien, cualquier cosa que averigüe te avisaré

- gracias Michelle, no sabes cuanto te agradezco que hagas todo esto por mi- le sonrió el chico

- no lo hago por ti- le aclaró la joven- lo hago por mi amiga, porque estoy cansada de verla tan sola, por que se merece tener de una vez a alguien a su lado, así que no lo tomes como algo personal

- lo se- afirmó el

El joven solo quedó sonriendo, tal vez más pronto de lo que el pensaba tendría a la mujer que amaba en sus brazos, como deseaba que eso fuera mañana mismo, la amaba demasiado, por lo mismo se había unido a otros que no eran muy confiables, pero todo por estar con ella, era capaz de vender su alma al mismo demonio por ella.

U. M: U. N. A. II

- ¿y sigues sola?

La joven rubia se quedó en silencio, por que la verdad es que contestar a esa pregunta le hacía sentir tan mal, darse cuenta que a pesar que estaba siempre rodeada de gente, estaba sola, solo con su hija, y la joven que la cuidaba, pero no tenía a nadie a quien darle un espacio en su corazón, pero más que todo, por que tenía temor, demasiado miedo a que algo le sucediera, a que volviera a sufrir de nuevo, el dolor de haber dejado todo por lastima, había sido demasiado grande, le había causado demasiadas noches de angustia, de lágrimas, de querer no seguir viviendo, pero por suerte tenía en ella algo que le recordaba que tenía que seguir adelante:

- si Eriol- contestó después de un rato- la verdad es que con todo lo que hago bien poco tiempo me queda para buscar compañía, tengo que manejar un concilio, tengo la gerencia comercial de la cámara de Comercio , y además tengo que llevar una casa y cuidar de mi hija, con suerte tengo espacio para preocuparme de mi misma

- ya veo, pero creo que deberías hacerlo, digo, pensar en ti, no le hace daño a nadie, por el contrario, estas sola hace mucho, y tu hija necesita la presencia de un ser del sexo opuesto- le dijo el chico sonriendo- la verdad es que no debería decirte esto, por que sabes lo que siempre he pensado, pero quiero que seas feliz,

Eriol la observó, como no quererla, si ella había sido su primera ilusión, una niña dulce e inocente, una niña demasiado tierna y especial, ella había robado su cariño, y hoy en día, era como su hermana, se preocupaba con ella, desde aquel día en que ella dejo esa carta en el hotel, esa carta de despedida, pero no entre ellos, por que nueve meses después ella le llamó desde un hospital de estados Unidos para contarle que iba a dar a luz, y que sería una hermosa niña, allí le contó lo que estaba haciendo, y que muy pronto tomaría el cargo de cabeza del Concilio del Norte, que la habían estado preparando mientras estaba esperando al bebe, el había tenido el placer de ser el primero en saber que ella estaba embarazada, y el sabía que debía seguir como siempre, guardando el secreto, incluso el había dejado todo de lado para ir a ver a la joven, llegar a su lado dos días después en que la pequeña había nacido, pero no podía negar que cuando supo que estaba siendo parte de aquel concilio se había sentido raro, era el único grupo de hechiceros que no gustaba compartir con los demás, aunque era lógico, en un pasado, el concilio Americano con el Oriental no habían tenido muy bunas relaciones, lastima que seguía todo igual, incluso peor:

- ¿Cuándo piensas ir a Hong Kong?

- me iré contigo querido Eriol- le sonrió la chica- pero no te preocupes, nadie sabrá que llegamos juntos, a mi me estarán esperando para un día después, solo que quiero llegar antes, para poder acomodarme, recuerda que no puedo pensar en mi, iré con mi hija

- ¿Qué va a pasar si Li te descubre, vamos Sa… Laurie, el te conoce mejor que nadie, no en vano es el padre de tu hija, pero dime, ¿Qué va a pasar cuando sepa quien eres y que eres mamá?

- tendré que mentir, se que Michael seguirá muy bien el juego si le pido que diga que el es el padre, lo siento, pero si esperabas que le dijera que era papá, te equivocas, ya te dije, no pienso dejar mi vida actual por nada del mundo, y aquí se acaba este tema

La chica suspiró y se puso de pie, miró a su amigo fijamente notando que ella estaba totalmente decidida y que nada la habría cambiar de opinión, realmente era terca:

- Eriol, por favor no intentes cambiar mi vida, por que ahora soy quien soy, por que es lo que yo quiero, respeta, tal y como siempre he respetado lo que a ti te he prometido

- como quieras- le contestó el joven- solo espero que después no te quejes

- no pasará nada.

U. M: U. N. A. II

Shaoran ingreso a su casa agotado, el día había sido bastante pesado, desde que los Americanos habían comenzado a pedir información acerca del equilibrio mágico que el concilio estaba teniendo mucho más trabajo que antes, lamentablemente ya todos los magos del mundo sabían por lo que estaba pasando el concilio Oriental, y para peor de males, en unos días más tendría que soportar la desagradable presencia de algunos Americanos, lo que para el era un dolor de cabeza:

- ¿hijo?

- si madre, soy yo, no voy a cenar, simplemente me iré a acostar, y me dormiré

- ¿Qué pasa, problemas, hijo, sabes que a mi me puedes contar todo

- mamá, de verdad no te preocupes, en todo caso cualquier cosa grave que llegara a suceder te avisaré, ahora de verdad quiero estar solo y descansar, que no me moleste nadie

- no te preocupes hijo, pediré que no seas interrumpido

El joven se fue a su dormitorio, y allí se encerró, se acercó a su equipo de música y colocó temas lentos, para relajarse mientras trataba de despejar su mente, odiaba llegar a casa y no poder olvidarse de los problemas que lo agobiaban, pero ya debía acostumbrarse, más ahora que de seguro los problemas se adueñarían de su vida por completo por un tiempo indeterminado, por que mientras no supieran que era lo que estaba afectando al maldito equilibrio que ellos debían proteger ninguna persona lo dejaría en paz, fue pensando aquello que deseó por un momento nunca haber pertenecido al clan Li, por que por pertenecer a esa familia que su vida había estado marcada, y cada persona que se le había atravesado era por causa de aquello.

Continuara……

U. M: U. N. A. II

Notas de la Autora:

¡¡¡vamos, vamos, vamos que se puede, por pedido de mis queridas y fieles lectoras, trataré de ir lo más rápido que se pueda, para quienes no se han dado cuenta, les informo que ya nada de barreras mágicas ni nada, estoy inspirada en otra cosa y tengo mucha información que me será útil en el resto del fic, ahora, si Sakura muere o no, aún no esta decidido, si aparecerá Kiana Miuki, y todo lo demás.

Seguirá habiendo sufrimiento, me encanta, (siii, soy sádica, perversa, cruel), pero no os preocupéis, me gustan los finales felices, creo…