¡Hola! Tengo los mejores lectores del mundo. Lo más que puedo ofrecerles es una promesa de que seguirá entretenido y el cap, por supuesto! Kiba es un llorón, jajajaja.
Summary:
¿Quién le dejó un chupetón a Hinata sama? Todos los ninjas conocidos pueden declararse muertos. Pero de todos los hombres, "ése" jamás pasó por su mente. Fui yo - le contestó él, arrogante.
...
Kiba
...
-P-pero – Hinata, inmensamente arrepentida, intentaba encontrar algo efectivo para calmar a su primo y regresar a la mansión, sin usar fuerza bruta o venenos– ¿N- no sería mejor regresar? S-se está poniendo oscuro y nos esperan…también Tenten…. – musitó como último recurso, sabía que para Neji no había de otra.
-Un poco más y llegaremos – le gruñió su primo mostrándole los dientes, y menos comunicativo a cada instante. Tenía activado el byakugan y sus ojos parecìan querer salir de su cara, por el enojo.
Hinata, asustada, ya podía distinguir los arbustos y el caminito de tierra que conducían a la casa de su amigo. Tragó con esfuerzo.
Y de inmediato la bienvenida especial, los perros empezaron a ladrar, ariscos.
Por alguna extraña razón,(o no tanto) Neji siempre había sido odiado por los perros del clan Inuzuka, según Kiba, Tsume y Hana. Tenía algo dentro, como un pequeño mounstruo renegón y presumido que les disparaba los instintos asesinos a los canes ninja.
Bueno, simplemente, no le caía bien a todos los animales. Shino le comentó también que sus insectos se ponían agresivos cuando él se acercaba. Y ahora era peor que ninguna demostración de odio a morir, los ladridos ensordecedores, los perros que olían la furia histérica y más perros corriendo a su encuentro, para morderle los talones.
La puerta de la casa de Kiba se abrió y su bonita hermana, Hana, se asomó para sacar una bolsa de basura.
-¡Oh, eres tú Hinata chan! – Hana sonrió como sólo ella sabía hacerlo, con simpatía y sensualidad. Siendo del clan Inuzuka, con su súper - olfato, desde varios kilómetros atrás seguramente ya sabría que ella venía. – Oh, y es Neji chan también.
-Kiba – mencionó Neji, de un tirón seco, ignorando ese cariñoso "chan" Apartó molesto sus pies del alacace de los dientes de los perros, ceñudo.
-¿Kiba? – preguntó Hana, confundida por lo que su hermano tuviera que ver.
-¿Qué? – gritó Kiba desde adentro.
-Kiba, te buscan – gritó Hana con dirección a la casa. Uno de los perros, café pardo, más inteligente, llegó trepando el árbol y sacando los dientes, le gruñó a los pies de Neji.
Hinata le sonrió a Hana con pena anticipada, comprendiendo que su primo le causaría un problema emocional o físico a su amigo. Tal vez de los dos.
Confiaba en que no.
-¿P-podemos pasar? – preguntó mirando el suelo.
-Sí, adelante – se volvió para abrirles la puerta – Ah, y no te preocupes, Neji chan. No muerden – añadió con pícara diversión.
Neji no contestó. Se limitó a seguir a su prima por el interior de la pequeña casa, donde se encontraban màs perros hasta por debajo de los tapetes. Neji juraría que vio uno salir del refrigedor y otro de debajo del frutero.
Cada can ladraba feliz, reconociendo a Hinata y ella les sonreía, llamando a cada uno por su nombre. Neji no, por supuesto.
Había unas escaleras justo enmedio para subir hasta el dormitorio de Kiba, según las observaciones de Neji. Si hiciera falta y el miserable no se presentara, podía contar con derribarlas, no habría problema.
Dirigió una mirada a su prima, cómo se le notaaba que quería salir corriendo. Ella sí reconocía la casa.
Sí, seguro que Hinata había tenido tiempo de familiarizarse con la casa de su…. (Las palabras se le atoraron en la garganta) de su…
-Intercambiador de saliva – masculló sacándolo de su mente. Hinata se volvió, curiosa y nerviosa a la vez.
Hana, que se había adentrado piso arriba para avisar, bajó los escalones corriendo.
-Está tomando una ducha – les avisó. –Pero espérenlo arriba, no tarda.
"A ver si se le quita lo peludo y mugroso" pensó Neji con horror muy rencoroso, ¿Cómo pudo su dulce prima...con…él?
¡Breglrrr!
-Dile que salga – le exigió a su prima, una vez en la habitación de Kiba. Había una posibilidad de que el perruno amigo de Hinata huyera temiendo represalias, así que para nada le daría la oportunidad.
-P-pero Neji… - Hinata masculló algo sobre privacidad y modales, pero Neji no le hizo caso.
-¡Sé hombre y sal de ahí! – gritó medio histérico, sin ocultar sus intenciones - ¡Si besuqueaste a Hinata sama y el niño es tuyo, entraré por ti y te destrozaré!
Hana lo escuchó escaleras abajo, dejando caer el canasto de ropa sucia. ¿Qué? ¿Qué? ¿A ver, que Kiba había…?
Kiba sí lo escuchó (y claramente, casi se queda sordo). Así que cerró el grifo del agua y salió corriendo a su cuarto.
-¡Deja de decir estupideces, Neji!
Neji le tapó los ojos a Hinata en un instante.
-¡Ponte algo de ropa, estúpido! – dijo sin poder contener las palabrotas.
Kiba divisó a Hinata en la escena y se colocó una toalla fuertemente amarrada a la cintura.
-Dime, bastardo – replicó Neji con odio - ¿Fuiste tú?
-¿De lo que gritaste? ¡Estás loco! – se volvió hacia Hinata - ¿Verdad que sí?
-¡Confiesa! - gritó - ¡Ustedes dos acaban de tener una misión juntos!
-¡Ni siquiera tienes pruebas de eso!-gritó Kiba - ¿Qué vas a hacer, juego sucio?
-¡Tengo pruebas, chucho! - se defendió Neji – ¡mira esto! – Jaló a Hinata con cierta brusquedad y le descubrió el cuello - ¡Es un chupetón!
Kiba se quedó de piedra.
-¿H-Hinata? – preguntó extrañado, maquinando quién pudo hacerle eso a su amiga – B-bueno, si fuera uno mío, se deberían haber marcado mis dientes – señaló sus colmillos, dudoso.
Neji analizó la situación, Kiba acababa de anotar un punto… por que era cierto…una buena defensa...
-Pero…- Kiba titubeó, se agarró de los cabellos, repentinamente sobresaltado – Tal vez te lo hice dormido, Hinata… ¡ perdóname!, Hana dice que soy sonámbulo…
Neji estuvo convencido de algo, Kiba no era, tanto si se marcaran sus colmillos o no. Alguien arrepentido así, no podría haber hecho nada ni dormido. ¿En qué estaba pensando, el mugroso chico Inuzuka? ¡Bah!
Le hizo una seña a Hinata y juntos bajaron las escaleras.
Hinata se despidió tímidamente de una Hana en shock, que juntaba torpemente las cosas que se le habían caído.
Hana asintió como despedida y medio recobrada, subió a consolar a su hermano, escuchaba barbaridades entre balbuceos. Le puso una mano en la espalda.
-Así que…- dijo incómoda - vas a ser padre…
-¡No lo sé! – se quejó – Estoy tan confundido…
- Y con la pequeña Hinata… tú… vaya, incluso lo hiciste antes que yo.
-¡Hana!
-Bueno, mientras mamá no lo sepa…
-¿No saber qué? – preguntó Tsume Inuzuka, irrumpiendo en el cuarto. Su cara salvaje era realmente fiera.
-Kami sama, no – lloriqueó Kiba, quejándose de nuevo. Le esperaba algo terrorífico e incómodo.
Neji y Hinata se internaron de nuevo al bosque.
-Regresemos – pidió la dulce Hinata, echando miradas atrás, alarmada por las sombras de la ventana de Kiba y escuchando alaridos que claramente, eran producidos por su amigo.
-No – dijo rotundamente el mayor – Sígueme, Hinata sama.
-¿A dónde vamos? – preguntó ella con miedo.
-Al bosque Aburame – respondió serio- Colóquese mi abrigo, por favor. Hace frío y evitará que los mosquitos le saquen ronchas.
-¿Sigues enojado nii san?
Neji miró con furia al frente.
-Más de lo que se imagina.
Hinata miró sus ojos, con las venas marcadas en la sien, miró sus puños temblorosos y no tuvo ninguna duda,
Shino no tendría una buena noche.
Un review? Oh, y gracias por los anteriores, son un amor :)
Como dije antes (¿O no?), mis conclusiones son:
Hinata está aterrada. Kiba es un llorón. Tsume es un mounstruo y Neji es un exagerado histérico.
Próximo cap: SHINO
En 6 días :)
