Sin luna y sin miel

SECRETOS DE TOCADOR

Capitulo dos

La Mordida

Por Diyeim

Los días pasaron y Vegeta estaba sorprendido, nada había cambiado, no habían miradas coquetas o indiferentes, le seguía regañando cada vez que por casualidad se encontraban, le enfrentaba como siempre, ella actuaba igual, quizás más histérica, quizás más errática, quizás más neurótica pero definitivamente no actuaba como si se le fuera a lanzar encima a pesar de que el aroma de su cuerpo la traicionara, él tomo la misma táctica, siguió siendo antipático, grosero, gruñón y estoico, sin embargo, también sentía que su cuerpo lo estaba traicionando.

Bulma entro a la cocina cuando vio algo que nunca podría haber imaginado.

- Jaque mate- dijo Vegeta con un aire triunfal ante doctor Breif.

- No es justo Vegeta, te acabo de enseñar el juego y ya me has ganado tres veces- dijo el viejo sorprendido en una pequeña queja.

- Imposible papá seguro lo dejaste ganar- dijo la científica que había llegado a la mesa a confirmar la jugada

- No Bulma como crees, Vegeta ha resultado todo un genio del ajedrez podría concursar en el campeonato mundial.

- Imposible.

- Si tanto lo dudas juega conmigo.- Reto el príncipe

- Ya rugiste- se sentó la chica desafiante, realmente le parecía ilógico lo que le decía su padre. - Pero si gano no me molestaras con estúpidos robots por una semana, entendido.

- Bien si yo gano te tendré encerrada todo una semana en el laboratorio haciendo lo que yo quiera.- Bulma se sonrojo e intento ver una segunda intención en su comentario pero al no ver más que la gruñona y típica cara del Sayayin simplemente se relajo- bien, trato hecho, prepárate para chupar polvo Vegueta soy la subcampeona mundial de Ajedrez.

- ¿Quién es el campeón?

- Mi padre

- Esto será pan comido.- concluyo el guerrero.

El juego se extendió por varias horas, la tensión se cortaba con un cuchillo, Bunny le hacía barra a Bulma y el doctor Brief a Vegeta, la chica estaba tensionada pero al mismo tiempo excitada, hacía años que no tenía un juego tan emocionante y estar combatiendo con Vegeta realmente la tenia al borde, cada jugada del tablero le erizaba la piel, el rostro de concentración del guerrero, le encantaba sus ojos brillaban cada vez que perdía una pieza.

Por su lado Vegeta estaba sorprendido, Bulma resulto ser mayor reto que el anciano, solo por una cosa, ella lo distraía, pudo haber ganado hacia mucho pero el sentir como ella estaba totalmente excitada con el juego lo impulso a cambiar su estrategia demoledora a una lenta que al parecer tenia a Bulma feliz, su olor era inconfundible pero el juego no podría ir más lejos la siguiente jugada era la muerte para ella.

- Jaque Mate

- Demonios, imposible.- grito frustrada

- Tu semana empieza ahora espero que lleves tu cama al laboratorio cuando dije encerrada hable en serio. – la chica lanzo las piezas al suelo y se levanto desafiante.- O romperás el trato.- le dijo el guerrero porfiado desde la silla.

- Yo siempre cumplo lo que digo.- dijo yendo al gabinete de las capsulas y tomando la que decía cuarto y cocina.- Papá, mamá ya que seré la prisionera de este troglodita será mejor que no me molesten en el laboratorio.

- Tranquila querida ahora mismo se me ocurrió ir con tu padre a visitar al maestro Roshi quiero hablar con el encantador Krillin que dices cariño.

- Está bien arreglare la maleta- dijo el anciano que tomo a su gato y salió hacia su habitación, por su parte Bulma se dirigió al laboratorio siendo seguida por el Sayayin.

Que si estaba furiosa, furia era una palabra muy pequeña para lo que estaba sintiendo en ese momento, la ira le recorría el cuerpo con tal brío que temblaba hasta la última célula de su ser, lo que más odiaba era que él lo sabía y que él estaba disfrutando de su frustración. Sabía que Vegueta había alargado el juego, sabía que no la dejaría ganar, sabía que iba a perder cuando vio al peoncito ese mirando a su reina, como pudo caer tan bajo como para perder con ese troglodita super ejercitado.

Por su parte él la veía caminar furiosa, con su paso resonante y pesado, con su ceño fruncido y esa actitud retadora y aniquilante, si Bulma Brief, desarrollara su lado combativo sería una guerrera formidable, en términos terrestres claro, el aura que emanaba de ella era como un imán que lo atraía a lo ilógico, ella tenía el potencial, tenía el poder latente, tenía la actitud adecuada, demonios porque era una simple humana, como Sayayin seria perfecta para ser su reina; se detuvo un momento ante su ultimo pensamiento, "¿Su Reina?", ¿qué demonios le pasaba, estar tanto tiempo en la tierra estaba atrofiando su capacidad cognoscitiva?.

- Y bien principe Sayayin – dijo dándose la vuelta y colocándose en aquella bendita posición que lo estaba empezando a afectar profundamente, piernas separadas, manos en la cintura leve inclinación y…- se me va quedar mirando como un idiota o me dará órdenes mi señor. – frase cínica e insultante con toques autoritarios y retadores donde el miedo brilla por su ausencia.

- La sensatez no es uno de tus dones- le dice el Sayayin mientras la toma del cuello colocándole contra la pared, lejos de asustarse la humana le mira aún más retadoramente

– Te tengo aquí es la mayor prueba de lo que estás diciendo, no pienso contradecirte.

Se quedaron mirando con intensidad inusitada, sin separar sus ojos un solo momento de la persona que tenían en frente, lo sentían, claro que lo sentían, esa terrible sensación insana que los volvía locos y ciegos, esa sensación absurda que los había absorbido la primera vez en el vertiginoso remolino de la pasión, el Sayayin aflojo su agarre lo suficiente para acariciar con su dedo gordo la arteria que sobresalía en su cuello, tan sutil y suculenta, esa arteria que llevaba sangre a esa boca loca que no sabía cuándo callarse. Ella sintió la caricia y le vio como un depredador, como un vampiro que la doblegaba con su hechizo dominante, que demonios tenía ese hombre para volverla loca, se mordió el labio inconscientemente, acto que no paso desapercibido por el extraterrestre, que volvió a mirar nuevamente esos ojos profundamente azules, y ella decidió que era suficiente, esos pozos negros serian suyos, así que cambio su mirada retadora por una que decía "Tómame". Él entendió el mensaje, no eran necesarios argumentos, simplemente se acercó a los labios de la científica que suspiraron quedamente cuando por fin se unieron en un beso.

Todo estaba perdido, el beso le transmitía aquella pasión que envenenaba su ser, su toque era extraterrenal, sobrenatural y la llevaba a otra dimensión de la cual no quería regresar, era la victima perfecta de su toxica presencia, lo admitía, lo que no sabía era que para el extraterrestre la sensación era igual, intensa, sublime, irresistible, sus labios dulces y demandantes le llevaban al borde de la desesperación, quería más de esa insignificante humana que sin saberlo le había dominado, finalmente, él había dado el primer paso, contrario a sus principios y su ética había caído en esos ojos azules que lo invitaban a perderse sin redención, mañana se arrepentiría, pero hoy no.

La alzo entre sus manos mientras ella se aferraba a su cuello, haciendo más profundo aquel beso, el laboratorio abarrotado de frascos no era el lugar propicio para su encuentro, sin embargo, el profanar aquel lugar como pensó alguna vez lo inspiraba más hacia la lujuria, sus manos se movían frenéticas intentando encontrar el broche del sostén y pronto el aire fue necesario haciendo que se separaran solo un segundo, Bulma suspiro profundamente y se fijó en aquella mirada brillante de bestia hambrienta.

Aquí no Vegueta- se atrevió a decir, el hombre la miro furioso, su ceño fruncido y aquella venita que se resaltaba ante su rabia, le daba un aspecto aterrador, la chica se arrepintió de inmediato de su comentario, pero también recordaba como afectaba su trabajo los momentos vividos allí con él, si a la mañana siguiente la mandaba a la mierda no quería tener en su laboratorio un recuerdo más intenso que el de aquella vez.

El guerrero no daba crédito a la osadía de esa hembra, primero se le ofrecía en bandeja de plata y luego le ponía condiciones, él quería arrastrarla por el lugar y derramar su esencia de tal manera que le fuera imposible sacarlo de su mente, pero por otro lado, se maldijo, entendía lo que ese sitio era para la humana, ese laboratorio era el altar en el cual se sacrificaba por conseguir sus metas, en eso se parecían, el área de entrenamiento que ella le creaba era su propio altar y su dolor y cansancio el sacrificio ofrecido en honor a su deseo de ser el más fuerte; se odio, realmente se odio cuando le dio la espalda a la chica y se dirigió a la puerta.

Bulma al verlo partir, se le hizo un nudo en la garganta, no sabía si por ser herida en su orgullo, si porque realmente lo deseaba con cada fibra de su ser o porque él respeto su espacio como un acto de piedad, espero en silencio, cuando el príncipe se fuera se dejaría caer hasta el suelo para ponerse a llorar, sin embargo, apenas y logro creerlo cuando el hombre desde el marco de la puerta le hizo un gesto para que le siguiera, se obligó a despertar sus músculos muy rápido para ponerse a su lado y comenzar a caminar detrás de él en silencio.

Pasaron por el corredor central, la sala y el área de habitaciones, Vegueta no se detuvo en su dormitorio, tampoco lo hizo en el suyo, por un momento temió que como reprimenda la llevaría al cuarto de sus padres, pero el guerrero parecía tener otra idea en mente ya que salieron de esa zona y ascendieron al siguiente nivel, Bulma quedo helada al ver el sitio elegido por el muchacho pero al mismo tiempo se le erizo la piel al ver el lugar.

El hombre empujo la gran puerta dando paso a la Biblioteca, el único lugar de la mansión que había sido construido siguiendo un estilo antiguo, con estanterías de madera finamente labradas a mano, mesas laterales con luces individuales para la investigación y en el centro un gran y cómodo diván a la altura del suelo diseñado para leer acostado en medio de dos canales de agua cuyo sonido era relajante.

Bulma se acercó al Sayayin por la espalda y comenzó a bezar su cuello mientras sus manos recorrían su cintura buscando las crestas de la pelvis bajo la camisa con la intensión de estimular aquel lugar, al llegar a su oído le dijo en el tono más sensual que pudo encontrar.

- Príncipe Vegueta, su gusto es exquisito.- el guerrero se dejó hacer, sentía las manos de la chica presionar su bajo abdomen buscando un punto débil que lo hiciera encender, pero perdía su tiempo, en el momento que le susurro "príncipe" a su oído, había prendido su cuerpo de tal modo que los recuerdos de la vez pasada se convirtieron en delirios vanos.

El hombre se volteo, aun con el ceño fruncido, aun con la apariencia aterradora, aun con la mirada hambrienta y Bulma no podía desearlo más, era un maldito hecho que debía admitir, la gran Bulma Brief estaba enamorada del Sayayin más vil del universo, y cuando el volvió a besarla, le importo un bledo, ella quería estar enamorada de ese villano.

Vegueta la llevo lentamente al diván acomodándola entre los edredones que imitaban la piel de un jaguar y la de una pantera, se tomaría su tiempo, si la hubiese poseído en el laboratorio seguramente tendría que buscar semillas del ermitaño, pero después de caminar hasta allí, se había calmado su fuero interno, ahora deseaba algo diferente, iba a disfrutar de esa hembra con calma, la chica estaba dispuesta, no tenía un enemigo a su espalda, ni tampoco estaba en celo, en esta ocasión las cosas eran muy distintas y no estaba seguro del porqué.

La ropa le estaba estorbando, se alejó un poco de la mujer para bajar el cierre frontal de aquel vaporoso traje de verano negro con pequeñas florecitas rosas y al hacerlo descubrió por qué no encontraba el broche del sostén, la dama no llevaba nada debajo quedando totalmente expuesta en un solo movimiento y complaciendo visualmente al extraterrestre, que adquirió una mirada deseosa mientras tomaba una pierna de la chica y empezaba a besar sus tobillos. Debía admitir que Bulma era hermosa pero de todos los atributos apetecibles por la lujuria, sus piernas eran sin duda su fetiche personal, largas, blancas, tersas y firmes.

Bulma se estiraba entre las sabanas sintiendo los labios de Vegueta ascender desde sus tobillos hasta su entrepierna, este hombre que la tomaba hoy era totalmente diferente al de la vez pasada y eso la enloquecía aún más, cuando el guerrero la miro antes de rasgar sus pantis, sintió que un pequeño orgasmo la recorría, así que sin ningún pudor tomo la cabeza de su hombre instándolo a comenzar con la faena prometida.

Sus dedos entre su cabello, doblegándolo para obligarlo a darle placer pero al mismo tiempo siendo totalmente dominada por las sensaciones que él mismo le proveía era intoxicante, la sintió convulsionar en el momento del éxtasis, pequeños gemidos, sutiles acompañados con respiraciones agitadas y con ese gesto involuntario de morderse el empeine de la mano para no gritar, era fantástico, finalmente se levantó mientras ella aun en trance se acariciaba a si misma prolongando el momento.

Al abrir los ojos le vio erguido con esa sonrisa porfiada de triunfador, era el momento de devolver el buen trato, así que se colocó a su altura y comenzó a besarlo mientras le quitaba la camisa, luego descendió por aquel pecho trabajado dejando una huella de besos húmedos sobre su piel, hasta que llego al pantalón que no dudo en bajar un solo momento, dejando al descubierto aquella virilidad por la cual tantas suspiraban.

Vegeta disfrutaba las caricias de la humana, contrario a lo que hubiese sucedido con cualquier otra hembra a ella la dejo hacer lo que quería por el simple hecho de que ella al parecer sabia como complacerlo, en especial porque su rostro le decía que ambos estaban disfrutando del momento, quizás no hacia lo que otras chicas en su lugar, pero precisamente por eso, era tan bueno, cuando ella se separó un poco para respirar decidió que era suficiente la tumbo con delicadeza sobre la cama y desgarro lo que le quedaba de ropa para dar paso a su pasión.

Ambos se dejaron llevar, ese era su momento, cuando finalmente no aguantaron más con un sola mirada se transmitieron el mensaje, Vegeta entro lentamente en Bulma disfrutando de cada gesto y sonido que hacia la humana, Bulma intentaba contener las oleadas que golpeaban su cuerpo pero al entrar tan lentamente era imposible no temblar de placer, quizá en el universo Vegeta era un príncipe pero en su cama era un dios.

Se acoplaron perfectamente, el guerrero gruñía de tal manera que encendía aún más a la humana, en un segundo la chica se sentó sobre él dejando caer su cabeza entre su cuello y su hombro, el príncipe hizo lo mismo se sentía tan satisfecho con esa hembra, de un momento a otro Bulma sitio como llegaba al climax y en un impulso inexplicable mordió el cuello de Veguete en medio del orgasmo.

El mundo de Vegeta se detuvo por completo, ¿esa humana que era lo que acababa de hacer?, los ojos del extraterrestre se tornaron completamente rojos recordando su esencia Ozaru, su instinto animal tomo control del macho cuando enterró sus propios colmillos en el cuello de la joven llegando de esta manera también al orgasmo.

Bulma sintió el dolor y lo único que atino a hacer fue morderlo más fuerte, era una mezcla extraña y masoquista pues mientras aún era invadida por el éxtasis comenzó a disfrutar de ese taladrante dolor y de la sangre que ella estaba haciendo brotar del príncipe, sin embargo, la descarga sensorial fue tan devastadora que finalmente perdió el conocimiento.

Vegeta sintió cuando la mujer había quedado inconsciente pero no soltó su agarre hasta terminar dentro de ella, poco a poco él fue saliendo del trance y sus ojos comenzaron a recuperar su color natural, con delicadeza desencajo sus dientes del cuello de la hembra y tomándola del cabello la alejo un poco de él, lo suficiente para apreciar su rostro satisfecho y las heridas que le había propinado, la mordida que ahora exhibía la chica era en el concepto Sayayin perfecta, hermosa, no entendía como pudo controlarse para no arrancarle el pedazo, los dientes entraron derechos sin desgarrar tejidos, lesionando unos cuantos milímetros de manera limpia, el hombre comenzó a lamer la herida de la muchacha y la misma empezó a cerrarse un poco, lo suficiente para dejar una cicatriz perfecta que en unos días estaría curada.

La deposito en la cama y empezó a palpar su propia lesión que consistía en dos hileras de dientes haciendo un ovalo que no pasaba de ser un simple rasguño a pesar de haber conseguido atravesar con los colmillos un poco su piel. Esta clase de cosas no deberían estar pasándole a él, se tendió a un lado de la hembra, debería matarla pensó mientras acariciaba su rostro, la muy ilusa no tenía idea de lo que había sucedido, siempre llevándole la contraria, tomando decisiones impulsivas, metiéndose en problemas, confrontándolo, retándolo, sublevándose, intentando dominar todo, marcándolo como su macho sin cuestionarse, si la mataba todo estaría solucionado, pero no lo haría en ese momento, aun sentía la poderosa descarga de hacía unos segundos y poco a poco sin meditarlo mucho mas se quedó dormido.

Bulma despertó al amanecer, sentía que había dormido todo un siglo, estaba tan bien, caliente y acunada por unos brazos poderosos y posesivos, que dulce sensación esa de sentirse protegida y arropada, alzo la mirada hacia Vegeta, dormía como un bebe, parecía tan angelical en ese momento, pero ella sabía que él era un demonio y aun así no pensaba perderse la oportunidad de tenerlo de nuevo, podría ser un completo engreído, violento y mal educado, pero ese carácter férreo, esa confianza astuta, ese presencia porfiada y esa inteligencia estratégica, finalmente la habían conquistado, tenía que admitirlo aun antes de terminar con Yansha, Vegeta la había hechizado.

En el fondo siempre le habían atraído los hombres fuertes, y si bien Goku era el más poderoso del universo, esa inocencia perpetua lo hacían parecer más un niño que un hombre, pero Vegeta, Vegeta no tenía nada de inocente, sabía lo que quería y luchaba por ello con todo lo que había en su ser, no era bajo ningún precepto el hombre ideal, trabajador, honesto y cariñoso, pero que podía pedirle a un ser que nunca recibió cariño, cuyo trabajo era la guerra y para el cual la palabra honesto solo era aplicable a no saltarse un entrenamiento. Finalmente estaba loca, pero en ese momento tenía muy claro algo y era que ese pequeño príncipe era su príncipe, así la intentara alejar, así no le diera ni la hora, así no le entregara ni una gota de ternura, incluso si se acostaba con otras.

- Buenos días majestad.- dijo la joven sonriendo, el guerrero se le quedo mirando y las escenas del día anterior se arremolinaron en su mente dejando su mirada tan inexpresiva que la chica se asustó un poco pero al intentar moverse sintió el dolor en su hombro, el guerrero extendió su mano hasta la herida. - No te preocupes campeón, soy una mujer fuerte, creo que nos pasamos un poco anoche, estuvo genial pero espero que no se vuelva un habito- dijo sonriendo con auto suficiencia, con valentía, el guerrero la miro, como podía ser tan porfiada, como podía tomar las cosas tan a la ligera, como podía mirarle de esa manera y pretender que él no experimente absolutamente nada.

- Tienes idea de lo que has hecho mujer.- dijo en un tono tan serio, que Bulma se estremeció, de repente su cabeza comenzó a juntar datos, no tenía que ser antropóloga para sacar una hipótesis; aquella conversación no tenía nada que ver con el sexo, el príncipe le estaba reclamando por la mordida y si lo estaba haciendo era porque tal gesto no era para el extraterrestre un acto de adrenalina excedido, sino posiblemente alguna clase de ritual Sayayin en el cual ella había irrumpido de manera abrupta cometiendo seguramente alguna profanación ritual.

- Tienes razón Vegeta no tengo idea de lo que he hecho, pero voy a arrepentirme - le miro retadora como siempre, sosteniéndole la mirada por algunos segundos antes de levantarse y tomar la camisa del guerrero colocándosela antes de salir de allí. Esa mujer era el colmo, debía de matarla de inmediato o simplemente estaría condenado.

Bulma llego a la cocina y monto el café con el presentimiento de que sería el último alimento que probaría, que demonios había hecho, no tenía idea, pero no pensaba pedir perdón o humillarse, no iba con su estilo, ya sabía que era peligroso involucrase con ese hombre, con suerte sus amigos la revivirían después con las esferas del dragón, pero definitivamente no quería morir a manos del príncipe, no se lo merecía, al menos debía de saber cuál era su pecado, se apoyó en la mesa de la cocina y tomo la camisa de Vegeta, la cual le quedaba lo suficientemente grande como para cubrir su entrepierna, la agarro acercándola a su nariz y percibiendo la esencia de aquel hombre que posiblemente la mataría el día de hoy, de repente lo vio en el marco de la cocina desnudo como siempre que quería sacarla de sus casillas.

- Ya te he dicho que cubras tus vergüenzas – dijo, si iba a morir tenía derecho a decir lo que se le viniera en gana, sin embargo, el hombre solo alzo una ceja haciéndole saber que era más interesante lo que ella estaba haciendo con su camisa, la chica al verse descubierta simplemente agrego- Si, me gusta tu aroma, ¿algún problema con eso?- y le dio la espalda para servirse el café.

Vegeta no daba crédito a lo que estaba sucediendo, tenía que admitirlo, esa hembra tenía el carácter de un Sayayin, y su especie era muy especial, habían elementos culturales claros y uno de ellos estaba centrado en la importancia del aroma, el que ella hubiese afirmado su agrado por el mismo, solo complicaba las cosas al extraterrestre, no solo eso, a quien quería engañar, Bulma Brief, se había ganado su título, las hembras Sayayin reclamaban a su macho con una mordida, eran ellas quienes decidían a quien morder, si el hombre no estaba de acuerdo eran asesinadas, pero si aceptaban la unión era de por vida, puesto que los Sayayin eran monógamos por naturaleza. Ella sintió cuando el hombre se colocó a sus espaldas dejándole sentir que estaba nuevamente excitado.

- ¿Sabes lo que significa esa mordida? – le susurro en el oído haciéndola estremecer.

- No sé qué significa Vegeta para ti, ¿pero sabes qué?- la chica se volteo para quedar de frente – si tuviera la oportunidad lo volvería a hacer y esta vez me aseguraría de dejarte una cicatriz tan profunda, que aunque yo desaparezca tú no te puedas olvidarte nunca de mí.- El chico sonrió de una manera tan sexy que ella quiso ahora sí y literalmente lanzársele encima, por comentarios como esos era que Bulma Brief, seguiría viva, que podía perder, no es como si él estuviera buscando lo que los humanos llamaban amor, tampoco había posibilidades de que existiera otra hembra Sayayin en la galaxia y Goku había demostrado que las crías híbridas eran poderosas, no perdía nada, si dentro de tres años no podían derrotar al enemigo o el moría en batalla, así fuera a través de sangre bastarda, él tendría un descendiente y la estirpe de su planeta una posibilidad.

- En ese caso asegúrate de hacerme sangrar de verdad, no te reprimas mujer, si vas a hacerlo debe ser en serio y con todas tus fuerzas, no te eches para atrás.- y comenzó a besarla apasionadamente – en todo caso ya no hay escapatoria, te he mordido, te he marcado con mi esencia y eso significa que nunca jamás te sentirás atraída por ningún otro macho- la chica abrió mucho los ojos, que acababa de decir, eso no era bueno, no quería ser una solterona, ella quería ser mama, estaba acaso infectada por algo, estaba acaso condenada de por vida, cerró los ojos por un momento antes de contestar.

- Bien, si las cosas son así, yo también te he marcado Vegeta, si vas a ser el único hombre con el que pueda estar, más te vale que me des la medida, porque no soy cualquier muchacha de pueblo y no te dejare escapar.

El chico volvió a sonreír de esa manera tan erótica, y ella simplemente se lanzó al cuello del muchacho, en el mismo sitio donde le había mordido antes, esta vez lo haría sangrar, apretó con fuerza mientras lo oía gruñir apasionadamente, si había comenzado alguna clase de ritual de matrimonio tenía que hacerlo bien, que podía perder, tenía 30 y el suficiente carácter e inteligencia para aguantárselo a él, solo debía asegurarse de quedar embarazada, incluso podría guardar un poco de esperma para una fecundación in/vitro, por si al muy cabrón se le ocurría morir o desaparecer como Goku por décadas, seguro tendría bonitos bebes, pensaba, sin embargo, cuando sintió la sangre de Vegeta en su boca dejo de pensar, de algún modo entro en trance y no supo bien en que momento comenzaron a hacer el amor de nuevo, suavemente y con una pasión sensorial, mesurada, algo había cambiado, si definitivamente lo que estaban teniendo no era sexo y esperaba que siguiera siendo así.

Nota Hola queridos lectores, después de mucho tiempo volví a encontrar la inspiración para continuar con la saga e Secretos de tocador, la idea en esta ocasión sera narrar lla secuela titulada Mordidas, exceptuando a Krilin pero también tendrán su segunda parte. Deseo terminar la saga con dos historias, Noche de Chicos y Noche de Chicas, espero que disfruten de cada una. Se agradecen comentarios. Besos