Francia está concentrado, con el ceño fruncido y el pelo amarrado en un moño, preparando la cena mientras América y Canadá hablan animadamente sobre cualquier cosa
—Chicos, eso huele muy bien —comenta el inglés entrando, sin pensar, dando por sentado por algún motivo que serán los niños los que están cocinando.
El ceño de Francia se desfrunce milimétricamente y al notar quien está en la cocina, se sonroja inevitablemente.
—P-Para... para algo que huele como un basurero, of course —trata de arreglarlo.
—Nah, huele delicioso... Está haciendo... what? Algo de comida del southeast —suelta américa comiendo unos bocadillos que les ha preparado el Francés a ellos para que América deje de intentar meter la mano en su comida.
—Bah, pura comida francesa, nunca me ha gustado —protesta el inglés y se acerca a los niños.
—Yo también creo que le está quedando muy bien —asegura Canadá amablemente.
El francés sonríe un poquito por primera vez en un buen rato y se gira con la cuchara en la mano que contiene un trocito de pollo con salsa, camina hasta el inglés y se lo acerca a los labios quién los abre por impulso sin pensárselo dos veces, claro.
Francia sonríe un poco más abriendo la boca el también como reflejo, como cuando le daba de comer a Canadá de pequeño, metiéndole la cuchara en la boca.
Inglaterra lo paladea, levanta las cejas y luego frunce el ceño.
—Horrible, ¿lo ves?
—Casi tan feo como tu chaleco —le da un beso en la frente y se gira a la estufa.
—Mi chaleco no es feo, git —protesta sacándole la lengua.
—Mi comida tampoco, mon petit lapin —sentencia sonriéndole por encima del hombro, de bastante mejor humor ahora... es un misterio la causa, eso les pasa a las parejas de los tsunderes.
—Bah —el británico se vuelve a Estados Unidos y Canadá—. Bueno, ¿dónde está esa tipa? ¿ya llega tarde? Que buena imagen para empezar conociéndonos —protesta.
—¿A qué hora quedó de llegar?
—Pues tu eres quién habló con ella —responde mirando al estadounidense
—Ah, seh... mmm quedó que cuando terminara sus citas.
Inglaterra levanta las cejas y mira a Francia desde el otro lado de la barra.
—¿Sus citas? —pregunta Canadá suavemente.
—Yes, tenía dos hoy —asiente metiéndose unas frituras a la boca. Francia se gira mirando a Inglaterra con el ceño fruncido.
—¿Y a ti no te importa que tenga más... citas? —pregunta desinteresadamente volviéndose a la sartén Canadá e Inglaterra miran a Estados Unidos.
—Pues... mmmm... nah, ¿por? Es parte de su trabajo —el estadounidense mira al francés y se ríe un poco—. Aunque yo soy el consentido, obvio, porque soy el más awesome.
Inglaterra se revuelve en su asiento y frunce el ceño.
—Y como ella te lo dice tú te lo crees, ¿no? ¿cómo sabes que no les dice a todos lo mismo, America? —riñe
—Nah, ¡Yo soy el más awesome de todos!
—Pero eso no significa nada, ¡Tú le estás pagando, America! —sigue riñéndole.
—¿Y eso qué? Yo soy más interesante que todos y sea como sea prefiere venir conmigo, ¡porque yo soy America y soy súper awesome!
El inglés se lleva las manos a la cara. Francia mira al chico y frunce el ceño, inclinando la cabeza pensando que hay algo aquí que no cuadra.
—Eso a ella no le importa, solo finge por dinero, como con todo el mundo.
Canadá les mira sin entender que sucede, Estados Unidos frunce el ceño, porque al final... Él aprecia a la chica, le ha contado un montón de cosas y aunque sabe que esas cosas pasan así y que los psicólogos no es que estén TAN interesados en las vidas de sus pacientes... le parece que no es algo que deba embarrársele en la cara a los mismos.
—Maaan, realmente estás denso hoy, ya sé que "finge por dinero", pero es muy buena en lo que hace y a mi me hace sentir mejor.
—Ese no es el asunto, ¿no crees que te sentirías aun mejor con una persona que no fingiera? —trata de hacerle entender.
—Eh? —inclina la cabeza porque eso no le hace sentido.
Francia parpadea un poco más, porque su cerebro sigue insistiendo en que hay algo aquí que no cuadra del todo, pero está algo cansado y tenso y eso no le permite encontrar qué es lo que no cuadra.
Inglaterra se incomoda un poco y mira a Francia de reojo, Canadá les mira a los tres un poco perdido.
—¿Una persona que no fingiera? Pues... en realidad no lo había pensado.
—¿Cómo puedes no haberlo pensado? ¿en qué estás pensando? —sigue riñéndole.
—Pues... no lo sé, ¡Estoy bien con ella! ¡Sigo sin entender tu obsesión con esto!
—¿Bien? ¿cómo puedes estar bien con alguien a quién le estás pagando?
—Pues hay muchas personas a las que les pago para que hagan otras cosas y no te generan ningún conflicto, no veo por que ella te preocupa especialmente. ¿De dónde quieres que saque a alguien que no finja para eso?
—¡De dónde lo saca todo el bloody mundo, America! —sigue discutiéndole.
—¿Sabes? Enough! De haber sabido que ibas a ponerte así simplemente no te hubiera contado y ya.
—¿Que no me hubieras contado? ¡Es que no puedo entender como es que te parece bien! ¡Yo no te eduqué así!
—Bueno, si no puedes entenderlo pues no lo entiendas. ¡Nadie más parece tener tantas dificultades para entenderlo! ¡Sea lo que sea lo que crees que haces, no me estás haciendo la vida en lo absoluto más sencilla! —protesta frunciendo el ceño.
Francia mira a Canadá y se acerca a Inglaterra un poquito.
—¡No estoy tratando de hacértela sencilla! ¡Estoy intentando hacerla mejor para ti, git! —le grita clavándole un dedo en el pecho a Estados Unidos.
—¿Mejor? ¿Mejor para mi? ¿Tú estás intentando hacerme a mí la vida mejor diciéndome que lo que estoy haciendo bien y por mi solo está mal? Awesome, England... thanks —le encara cruzándose de brazos.
—¿Es que no eres capaz de ver que aunque lo estés haciendo por ti mismo lo estás haciendo mal? —grita gesticulando con las manos.
—No se en que te basas tu para creer que lo estoy haciendo mal con la información que tienes —le pica el ahora en el pecho.
El británico se masajea las sienes.
—Mira, te he aguantado muchas cosas en la vida, pero la verdad, esto no me lo esperaba —protesta.
—What the hell estás diciendo? ¿Hablas de la independencia o algo así? —hace los ojos en blanco—, fucking shit, ¿cuándo vamos a superar eso?
—No estoy hablando de la bloody independencia, ¡estoy hablando de ti y las cosas que puedes y debes conseguir por ti mismo sin pagar a nadie para que las hagan! bloody hell! ¡Esto es tan denigrante!
—Angleterre —suelta Francia como advertencia, poniéndole una mano en el hombro.
—No te metas, France —responde agresivamente moviendo el hombro.
Estados Unidos frunce el ceño mirando al inglés a la cara y sonrojándose un poco, porque de por si ya tiene algunos conflictos con eso de tener que ir al psicólogo.
—Pues esto es en una gran parte, tu culpa... así que —se encoge de hombros.
—Al menos podrías ser lo bastante cínico como para decir "sí, ¿y qué?" al menos eso me haría pensar que sabes lo que te haces, pero no, ¡tú te auto convences de que está bien! Bloody hell, America! no puedo ser el único bloody culpable, OK? —suelta con mucha más rabia. El menor frunce el ceño y se cruza de brazos.
—Bla bla bla... —le imita—, eso dice ella también, que también es mi culpa y no sé qué más.
Inglaterra bufa por la nariz mirándole a los ojos con fiereza. Vacilando.
—Ella es una imbécil y no tiene ni bloody idea, sé que lo que hice estuvo mal y me arrepentí y me arrepiento mucho. MUCHO. ¡Pero no voy a permitir esto, America!
Francia le vuelve a poner una mano en el hombro, esta vez con más fuerza, frunciendo el ceño y mirándole.
—Hay algo mal aquí.
—No es como que te esté preguntando, England. Ni siquiera por un segundo. No sé de que tanto te arrepientes, pero créeme que yo soy INDEPENDIENTE y puedo hacer con mi vida whatever the hell I want! —protesta Estados Unidos a gritos.
—Acompáñame —exige Inglaterra con el ceño fruncido, mirándole fijamente.
—¿Que te acompañe a dónde? —pregunta con el ceño fruncido. Francia mira a Inglaterra tensándose repentinamente sin saber por qué.
—A dentro, quiero hablar contigo en privado —insiste el inglés, el americano hace los ojos en blanco y se gira a la puerta yendo como niño regañado hacia la sala.
Inglaterra se va detrás y mira a Francia de reojo un segundo aprieta los ojos con mucha fuerza con muchos problemas para tragar y respirar al verle.
—Angleterre —le llama el francés, apretando los puños.
Inglaterra suspira profundamente y susurra "i'm sorry" sin girarse, antes de entrar con Estados Unidos.
El francés se humedece los labios, con el corazón hecho nudo sin poder creer lo que está viendo.
Inglaterra cierra la puerta y mira a America, Canadá se vuelve a Francia.
—¿Qué ocurre?
Francia aprieta los dientes y se tiene que recargar en la barra apretándola con fuerza y tragando saliva.
Canadá se le acerca levantando las cejas por que aun no sabe qué pasa.
Francia está mirando a la puerta y tomando aire, pensando que se lo va a ir a tirar y a demostrarle cómo es que alguien que si le quiere puede hacerlo más feliz.
Inglaterra mira a Estados Unidos fijamente, se sonroja un poco por un momento, toma aire y se le acerca con determinación.
El americano sigue con los brazos cruzados y aire fastidiado esperando otra hora de regaño por sepa dios qué.
Inglaterra le toma del cuello de la camiseta y tira de él hacia sí, besándole en la boca con los ojos apretados, temblando.
El estadounidense abre los ojos como PLATOS sin entender UN PIMIENTO, con el corazón desbocado e inevitablemente termina por cerrar los ojos y devolverle el beso, porque... eh.. un secreto, a América le gusta el inglés también, es inevitable.
El británico hace todo lo posible por no perderse demasiado, por que de hecho echaba un poquito de menos esto... finalmente se separa y América da un paso atrás, horrorizadillo porque además le ha gustado un montón el beso.
En ese momento... suena el timbre de la puerta.
—Esto no va a pasar conmigo. No por que no me gustes o no te quiera. Por que sería un desastre, ¿entiendes? Pero eso no significa que no haya nadie más en el mundo que vaya a querer hacerlo. Piensa en ello —le ordena Inglaterra muy seriamente antes de volver a irse a la puerta esperando que le haya gustado lo suficiente como para sentirse lo bastante perdedor al estar pagando por ello.
—W-W-What? —pregunta Estados Unidos absolutamente descolocado... sin entender un solo pimiento. ¿Sabía Inglaterra lo que planeaba hacer con Rusia?
Inglaterra sale dejándole solo y Canadá se va a abrir la puerta. Evidentemente Francia debe ser capaz de darse cuenta que no ha habido tiempo de que pasara nada realmente TAN grave.
Aun así, en cuanto la puerta se abre, Francia se levanta de la silla de la barra en la que se ha sentado, pálido y temblorino, tirando a su paso la propia silla y la cuchara.
Inglaterra palidece mirándole fijamente y traga saliva con muchas dificultades, repitiéndose a si mismo que Francia se da besos de esos con TODO el mundo cada vez que quiere, sobre todo con España y nunca nadie le dice nada y esto era por una buena causa.
Francia le mira una fracción de segundo agachándose por la silla, aliviándose un poco por la puerta y por que sea Inglaterra el que está ahí, pero sin dejar de estar bastante destrozado, discúlpenme.
—Luego hablaremos de esto —sentencia Inglaterra mirando al suelo en un susurro, acercándosele un poquito. Cuando Canadá entra a la sala con Molly.
El francés levanta la silla, sin mirar a Inglaterra ni responder, echando la cuchara al fregadero sin la más mínima gana de tener esta cena, en casa de Estados Unidos y en estas condiciones. (Secretamente con ganas de comprar un bote de helado, llamar a España y llorar en sus brazos toda la noche) estando seguro de que el inglés se hubiera tirado al niño de haber tenido más tiempo.
—Good evening —saluda Canadá a Molly.
La chica, que es una joven de pelo largo bastante sonriente le hace un gesto de saludo a Canadá extendiéndole la mano.
—Tú debes ser Canada —le sonríe.
—Yes —sonríe de vuelta contento por que la gente no suele reconocerle. Apenas si le ven.
—Mucho gusto —añade educadamente—. Wow, de verdad que se parecen mucho —ella le sonríe sonrojándose un poquito también pasando al gesto que le hace el canadiense para invitarla a pasar.
—Yes, todo el mundo lo dice, a veces nos preguntan si somos gemelos. El comedor está por ahí, ¿quiere darme su abrigo, miss?
—Please, call me Molly —le pide ella sorprendida de las diferencias entre los dos hermanos, quitándose el abrigo y dándoselo mientras se peina un poco—, ¡Ha quitado la cosa esa rara de la sangre!
—Al parecer —comenta colgando el abrigo del colgador de la puerta y haciendo un gesto para que le acompañe—. Creo que por que estamos todos aquí, por si hay que salir —explica.
—Sólo vine una vez y me pareció un poco... bueno, una locura —le sigue—. Es decir, no que sea... una locura, solo es una expresión —empieza en cuanto se da cuenta de lo que ha dicho, visiblemente nerviosa.
Canadá se ríe un poco sin querer emitir ningún juicio ni dar opiniones al respecto andando al comedor
—My brother profesa algunas costumbres un poco... excéntricas, ciertamente. Please, no se sienta incomoda, el ambiente estaba un poco... hemos tenido algunos problemas, pero creo que ya todo va a ir bien —explica amablemente al ver a Inglaterra salir del cuarto.
—No te preocupes —le sonríe amablemente—, entiendo como van estas cosas. ¿Dónde está América?
—Estaba en el cuarto, con England, pero parece que ya ha salido —señala a Inglaterra quien, al lado de Francia, repasa a Molly de pies a cabeza y la fulmina con una absoluta postura corporal de "te odio".
La chica levanta las cejas al ver al inglés y le sonríe, un poco intimidada, extendiéndole una mano.
—You must be England... I am Molly. Estoy segura que America le ha hablado ya de mi.
Inglaterra le mira la mano con desprecio como si se tratara de un pescado muerto maloliente y levanta la suya a regañadientes, fulminándola con la mirada al apretársela.
—Nice to meet you —suelta en un tono mas adecuado para algo como "por que no te mueres?".
Estados Unidos sale del cuarto rascándose la cabeza, completamente en shock aun, sonrojadito.
—Oh... Molly, no te oí llegar, hi! —le saluda el americano con una mano, incapaz de mirar al inglés, quien se tensa y se aparta de él carraspeando tenso también.
La chica sigue mirando al británico sin entender la agresividad, mirando a América de reojo cuando sale del cuarto.
—Y también esta France. France! Por que no vienes a saludar —le llama Canadá.
—Hello —saluda ella a Estados Unidos frunciendo un poco el ceño hacia Inglaterra, imaginándose quién sabe qué en relación a lo que acaba de pasar, tomando nota mental de cada movimiento del inglés.
—U-Un minuto —pide Francia a quien le está costando unas cuantas respiraciones más de las habituales el ponerse en su postura de "el show debe continuar"
Inglaterra sigue ignorándola como si se tratara de un animal atropellado en la carretera con cierta mezcla de asco e indiferencia, pero tomando nota mental de como esta saludando a Estados Unidos sin besarle ni nada y como se ha presentado aquí vestida tan elegante como alguien que gana mil dólares a la semana pero no hace fiestas con sus atributos. Aprieta lo ojos cuando oye a Francia, suspira.
—Ehh... quieren... ehh... siéntense —América se rasca la cabeza y le sonríe un poco a Molly, como niño que hizo una travesura.
—Un momento, please —pide el británico yendo a por Francia.
La chica asiente sentándose y poniéndose el pelo tras la oreja, mirando a toda la familia sin saber qué esperar realmente. En cuanto sale Inglaterra y gracias a la habilidad de Canadá de pasar desapercibido, mira Estados Unidos y le sonríe un poquito más, educadamente.
—¿Todo bien? ¿Cómo te sientes? —pregunta y Canadá se sienta junto a ella pulcramente.
—Esto es suuuuúper raro, no sé si debí hacerte caso —protesta el chico sentándose frente a ella—, maan, Ig... England, England... está histérico y ni siquiera entiendo por qué y luego me... —se rasca la cabeza y se ríe —, no entiendo naaaaaada.
Canadá le mira compartiendo el sentimiento.
—Yo tampoco sé que pasa. ¿Me permite que le pregunte quién es usted, Molly?
La chica mira a Canadá sin entender y luego a Estados Unidos.
—¿No les has dicho quien soy?
—Ehh... sure! No te lo dije? —mira a Canadá y luego a la chica—, pues quizás no debería de decírselo, no sabes cómo se puso England que hasta me... —se ríe. Canadá niega con la cabeza en respuesta.
—Formula completa la idea y deja de confundirnos a todos —le riñe un poco la chica y luego suspira—. No va a pasar nada, esto no es una cuestión en absoluto para tener vergüenza, America.
—Pues... es que en serio —mira a Canadá—. ¡Dile lo histérico que está! Lleva dos horas gritándome.
Canadá les mira a los dos con curiosidad.
—Yes, it's true —le da la razón a su hermano—. Ya le he dicho que estábamos teniendo algunos problemas
—Yo sé que esto es complicado, pero en verdad no pasa nada —tranquiliza la chica a Estados Unidos, quien hace los ojos en blanco y mira a su hermano cruzándose de brazos, de nuevo con cara de niño regañado.
—La casa blanca consideró que yo necesitaba... —vacila.
La chica le mira con cierta intensidad y Canadá le escucha atento
—Vale, vale... es mi psicóloga —la señala.
—Oh —Canadá sonríe y se ocupa de ser bastante diplomático como para seguir como si acabara de decir "es mi secretaria".
Estados Unidos sonríe un poco hacia su hermano agradeciendo la cosa infinitamente.
Entretanto Inglaterra llega a la cocina arrastrando los pies y vuelve a mirar el suelo.
—¿Va todo bien? —pregunta dócilmente.
Francia le odia por un instante, porque no lo va y porque ya bastante difícil es que lo vaya sin que venga el a decirle algo. Aprieta los ojos y hace como que hace algo en el fregadero...
—Dame un minuto, ahí voy —responde con la voz más plana que logra conseguir.
—I'm sorry, OK? No ha pasado nada y le he dejado claro que no iba a pasar nada conmigo por ti, pero tenía que hacerlo. No puede estar saliendo con una puta. Diga lo que diga Obama y le paguen o no mil dólares por sesión.
—¿Tenías que hacer qué? —pregunta sin girarse a mirarle.
—Hacerle entender que es un buen chico y que se merece que le quieran sin pagar por ello —responde con cuanta seguridad puede
Francia gira la cara y le mira un instante y se muerde el labio volviendo a mirar al fregadero. El británico la cara mirando el suelo sintiéndose una mierda otra vez.
—No me digas que no ha pasado nada, o que no hubiera pasado de no haber sonado el timbre —suelta con voz bastante temblorosa, pero arreglándoselas para sonar bastante firme.
—No iba a hacer más ni menos de lo que hice hubiera o no sonado el timbre —susurra.
—¿Y qué hiciste? —pregunta mirándole.
—El timbre no tiene una bloody mierda que ver aquí —insiste sin querer responder.
—Angleterre...
—Kiss him OK? I just kiss him. Igual que tu besas a Spain o a Prussia cada vez que te sale de los huevos. Y por eso me he ido, por respeto a ti. Y ahora haz un drama si es lo que quieres —suelta y se dirige al comedor.
Francia le mira tristemente sabiendo de sobra que no importa cuantas veces bese a España o a Prusia, nunca, nunca va a ser lo mismo que Inglaterra besando a Estados Unidos.
—Angleterre..
—What? —pregunta poniendo los ojos en blanco, en la puerta, de mal humor.
Francia le mira y traga saliva mientras el inglés espera sin mirarle.
Finalmente el francés se le acerca extendiendo un poquito una mano tocándole la suya, entrelazando su índice con el meñique del británico, quien se sonroja y estúpidamente se vuelve a su mano.
Francia suspira, mirándole la cabeza, con los ojos un poco empañados y sin soltarle el dedo, sintiéndose bastante mejor por el simple hecho de tocarle.
Inglaterra parpadea relajando un poco el ceño y le mira. Francia le sonríe un poquito mirándole a los ojos y humedeciéndose los labios.
—I'm sorry, no quiero estar en esto otra vez —confiesa en un susurro, mirando el suelo.
—No lo estás... —le acerca el resto de la mano y entrelaza sus dedos—, estamos bien, sólo es un momento de pánico.
Inglaterra le mira otra vez y sonríe un poquito.
—Vamos fuera, tienes que ver a esa guarra, ¡yo no sé qué se ha creído!
Francia sonríe un poco más y suelta una risita por la nariz, acercándose y besándole rápidamente los labios... imaginándose a alguien con unos pantalones ajustados de menos y un escote más profundo que un pozo.
—Toda vestida súper elegante, se cree sofisticada y ni siquiera le ha saludado con un beso la muy cerda, así va a hacerle sentir querido? Y una mie... —se calla con el beso. Francia se separa y le sonríe.
—Yo no creo que sea una prostituta.
—No sé lo que sea, pero le paga el gobierno y es una guarra —sentencia saliendo al comedor, sentándose junto a Estados Unidos.
—Hello, disculpad la tardanza.
Francia sonríe a la chica encantadoramente, levantando las cejas al ver que no se parece nada a la imagen mental que se hizo.
—Ohh! Que encantadora chica, Molly, que tal, je suis la France.
Ella le sonríe sonrojándose un poquito.
—Hello —leve risita nerviosa inevitable (Sentencia de muerte para ella).
—Yes, well, encantadora en una cultura en la que de considera de buena educación no ir a saludar a los comensales que estaban haciendo la cena —critica Inglaterra odiando la risita y la pompa de Francia.
El francés se sienta junto a Inglaterra abrazándole de los hombros. Canadá saca su teléfono discretamente y le manda un mensaje a Francia.
—Me da gustó conocerlos a todos —afirma la chica educadamente cruzando la pierna y mirándoles.
—Yes, ya se ha notado que tenía muchas ganas cuando ha hablado por teléfono, lo que le ha contado a America convencerla —sigue el ingles con sarcasmo.
—Para nosotros es también muy interesarte conocerte, Molly —indica Francia con voz melosa. Ella mira al inglés directamente a los ojos.
—England, ¿hay algún problema? ¿Algo qué quieras compartir? Noto una alta agresividad en tu tono de voz que no es proporcional a ninguno de los eventos que aparentemente están ocurriendo, quizás quieras compartir con nosotros tus pensamientos.
—Oh, yes? ¿le parece que estoy agresivo? —suelta con un tono de voz dulce más falso que un duro sevillano—. Quizás podría usted contarnos a todos en que se basa para creer que no tengo motivos, por que mi me parece que si los tengo y supongo que no está llamándome mentiroso, señorita. Por cierto, es Lord United Kingdom para usted, no me gustan sus confianzas.
El Francés levanta las cejas mirando a la chica, descolocado. Suena el teléfono en su bolsillo con un mensaje.
Canadá se sonroja un poco por si se ha notado mucho que ha sido él y aparta la mirada fingiendo no saber nada, mirando al inglés.
Estados Unidos sonríe de lado a Molly y luego mira a Inglaterra también, sonriendo aún más.
Inglaterra se sonroja al notar la mirada del americano pero no se vuelve a él, aún fulminando a Molly.
—Una disculpa, Lord United Kningdom. El tono y la manera de referirme a usted únicamente va en relación con hacer sentir a América más tranquilo y en confianza.
—No sé si sabe usted quién soy yo, pero America se siente en perfecta tranquilidad y confianza conmigo, señorita, thank you por su preocupación absurdamente fuera de lugar. Pero usted no, parece que ya no se enseñe en el colegio como tratar respetuosamente a las personas.
Francia, que ha visto a Canadá escribir el mensaje y supone que es para preguntarle si va todo bien, le mira y le sonríe en respuesta, para no ser tan obvio tampoco.
La chica suspira y mira a Estados Unidos de reojo. Canadá le sonríe un poco de vuelta sabiendo que no ha leído el mensaje.
—No estoy aquí para incomodarle, ¿Lord? —añade cierto tono de pregunta ligeramente vacilante en cuanto a sí el puro Lord le parecerá bien o no al inglés —. América, ¿podrías tratar de explicarnos a todos cuales son los objetivos de esta cena?
—¡Solo faltaría que así fuera! —exclama Inglaterra cruzándose de brazos con indignación.
—Ehhh... Bueno —empieza Estados Unidos incómodo—. En realidad..
Inglaterra y Canadá le miran. El inglés vuelve a sonrojarse un poco y traga saliva apartando la vista, dedicándose a comer aperitivos.
—Igg... England insistió en conocerte y... Yo no tenía... Planeado... —balbucea
La chica le mira unos instantes y luego suspira, cambiando la actitud y mirando a los demás de reojo.
—Esto es un helado, verdad? —pregunta dulcemente.
—I know, I know... I'm sorry —se excusa Estados Unidos sonriendo un poquito y mirándola con cara de culpable.
Canadá levanta las cejas intrigado por saber que se refiere suponiendo que se trata de algo relativo a un premio o algo así e Inglaterra bufa por la pregunta absurda ya que es obvio que no hay ningún helado.
Francia frunce el ceño sin entender y más aún al ver que Estados Unidos se disculpa, lo cual es extraño, en efecto.
—Quizás tendríais a bien de explicar a los demás de que habláis cuando es obvio que nadie lo sabe —protesta Inglaterra.
—No voy a volver a darte toda la explicación —insiste ella y sonríe un poquito más, ignorando al inglés.
—Solo, olvídate de eso un rato... Venga, ¿quién no quiere cenar con los cuatro países más Awesome del mundo? —se ríe Estados Unidos.
Ella se ríe haciendo los ojos en blanco y mira a los demás. Canadá sonríe un poco e Inglaterra aguanta su cara de "palo metido por el culo"
—Ok... Ok. My gosh, no me extraña que seamos la primera potencia mundial con esas habilidades para convencer a la gente —mira a Estados Unidos de reojo y luego a Inglaterra —. Ok, sorry about that. I'm Molly y... Vamos a empezar de nuevo, ignoremos todo lo anterior y —carraspea sonriendo sin saber que más decir.
—Wonderful —responde Inglaterra con una falta de entusiasmo casi insultante—. ¿Por qué no nos habla un poco mas de usted, señorita?
—Ehh... Well, sure... —mira al estadounidense de reojo —. Yo estudie en...
—She's Awesome! Vas a ver como va a impresionarte, cuéntale de cuando llegaste a New York y no conocías a nadie además de a Steve y casi tienes que pasar la noche en la calle —se echa a reír mirando a Inglaterra e intentando relajar el ambiente.
El británico frunce más el ceño pensando que eso de estudiar es una mentira para impresionarle y aun peor con la historia de la noche en la calle.
Francia aprovecha para sacar su teléfono del bolsillo.
—No debí contarte eso nunca —protesta la chica apretando los ojos.
"Molly es la psicóloga de mon frére y le da un poco de vergüenza decirlo, sed amables cuando lo haga" es el mensaje de Canadá.
—Muy inspirador —comenta el inglés venenoso.
—Iggy, pleaaaase, ¿qué te traes contra Molly?
—No me traigo absolutamente nada contra ella, ya hemos hablado de esto antes.
—¡Quizás podrías preguntarle cosas de su trabajo para que deje de parecerte tan malo! —propone Estados Unidos.
Inglaterra se incomoda un poco con eso de la profesión.
—¿Cómo es que Obama te eligió para esto?
—Pues trabajo para una compañía que proporciona este tipo de servicios en la Casa Blanca y en realidad, me eligieron a mi por ser joven. Hicimos dos personas una prueba con él, uno de mis compañeros y luego yo... Y al final, bueno, no lo sé...
—Joven... no interesaba la experiencia. Pero entonces no la elegiste tú —pregunta el inglés a Estados Unidos y la chica frunce el ceño.
—Al final ella me agradó más, aunque Tom era agradable también. ¿Se puede saber por que estas haciéndole todas estas preguntas? ¿Ahora vas a entrevistar a mis secretarias? —se ríe.
—Secretaria... Tú me has dicho qe le preguntara.
—No de eso, hablo de sus habilidades o de las cosas que sabe hacer o no —Estados Unidos se encoge de hombros y Francia se ríe un poquito sin poder evitarlo.
—No estoy seguro de estar interesado en tantos detalles —responde el inglés con una mirada llena de sentido.
—¿Pues entonces en qué estás interesado?
—En vuestra relación —sentencia.
—¿Qué con nuestra relación?
—Eso es lo que me interesa —escruta a Molly.
—Espere, Sir... míster... Lord... —balbucea la chica.
—Lord —la fulmina.
—¡Eso! Lord England, excuse me... ¿a qué relación nos referimos?
—Dígamelo usted, señorita.
—Pues...
Estados Unidos frunce el ceño.
—Angleterre supone que ustedes dos... tienen algo, mon petites.
Inglaterra se vuelve a Francia con el "supone" y Canadá levanta las cejas al notar la confusión.
—Pues creo que quizás ellos dos podrían aclarártelo en vez de seguir especulando... —comenta Francia al inglés.
—¿A-Algo más? —pregunta la chica.
—Señorita, llevan viéndose por cinco meses, si usted no sabe de qué le hablo cuando me refiero a su relación, mal vamos.
—Ehm... —vacila Canadá dispuesto a intervenir, pero es ignorado como siempre.
—Pues tenemos una relación normal, cual es el pro... ohhhh! —Estados Unidos cae en la cuenta.
—Ohh my go... no, no no... —la chica pone cara de HORROR mirando al estadounidense.
Inglaterra la fulmina aún más y el americano se ríe a carcajadas, lo que hace que el británico se vuelva a él y se sonroje un poco, sintiéndose ridículo y notando que se ha confundido en algo que para todos los demás era obvio.
—No, no... Sir... Oh my gosh!
—Lord, no sé cuantas veces tengo que repetírselo —corrije cada vez más enfadado.
—Lord, eso... no no, es que el es mi paciente! —suelta la chica escandalizada, sonrojada como un jitomate.
Francia abraza más a Inglaterra, divertido ahora.
—¿Paciente? —levanta una ceja incrédulo, quitando a Francia para concentrarse, volviéndose a Estados Unidos—. ¿Es un eufemismo?
—Un... qué? —pregunta el estadounidense sonriendo.
—Cuando utilizas una palabra bonita dando a entender un concepto feo o impúdico.
—No no no... He's my patient! —la chica se levanta con las manos en la cabeza—. Oh dear Lord, van a correrme.
—¿De qué estás enfermo? —le pregunta a Estados Unidos directamente ignorando a la chica dispuesto a destruirle la historia o a entender la verdad.
—No estoy enfermo... ¡es mi psicóloga! —suelta Estados Unidos, sonriendo. Inglaterra la vuelve a mirar escrutándola con el ceño fruncido y mira a los demás, Canadá asiente sonriéndole.
—¿Y para qué necesitas tú una psicóloga? —le vuelve a preguntar al americano.
—Ehh... —el chico se sonroja un poco y desvía la mirada mientras Molly mira a Inglaterra y luego a Francia que le pide con señas que se siente otra vez y se tranquilice.
Inglaterra sigue escrutando a Estados Unidos y Canadá le mira con curiosidad.
—Eso es más o menos para lo que les invité —mira a Molly de reojo, que sigue bastante preocupada, quiero aclarar.
—¿Nos invitaste para decirnos que necesitas una psicóloga?
—Angleterre... por qué no me ayudas a poner la cena y dejas que Amerique hable unos segundos con Molly. Ahora, mientras cenamos, nos pueden resolver todas tus dudas.
—¿Hablar con ella? ¿por qué iba a hablar con ella antes que conmigo? ¡puede contarme a mi sus problemas!
—No funciona necesariamente así... Deja que se tranquilice un poco y tu tienes que quitarte la idea de la cabeza de que Molly sea —carraspea —, algo que no es. Vamos a la cocina.
—¡Tú lo sabías! —acusa a Francia cayendo en ello—. ¡Sabías que estaba equivocado y no me lo has dicho!
—Me acabo de enterar hace tres minutos, Angleterre. Canadá me lo ha enviado en un mensaje y créeme... interrumpirte no es fácil cuando estás enfadado —se levanta jalando a Inglaterra del brazo para que haga lo propio.
—¿Qué es lo que estabas pensando? —pregunta Estados Unidos frunciendo el ceño.
—Eres un imbécil —Inglaterra se suelta de su mano levantándose y se dirige al baño, Francia hace los ojos en blanco, siguiéndole.
—¿Yo soy un imbécil? ¿Qué te parece que YO hice mal?
Inglaterra se mete al baño cerrándole la puerta en las narices.
—Mon dieu! Cómo es que yo termino siempre siendo el imbécil no importa cual sea el escenario —protesta el francés gritando en la puerta.
—Yo te lo habría dicho —replica.
—Estaba intentando que ellos te dijeran, Angleterre... —se explica pero el inglés no le contesta, abriendo el grifo y lavándose la cara. El francés suspira pasándose una mano por el pelo.
—¿Tanto te costaba decirme eso? —pregunta al aire.
—Déjame entrar y te explico por qué no te lo dije —propone.
—¿Eh, Joan? ¿Tan secreto es que esta yendo a la psicóloga? What the hell es lo que le pasa, quiere dejar los videojuegos? ¿Ser mas maduro? ¿Quitarse la adicción a la cafeína?
Francia frunce el ceño al ver que no habla con él y da un golpe seco a la puerta, dándose la vuelta y yendo a la cocina.
—Es información clasificada.
—Vete a la mierda. Iros TODOS al infierno —grita y le da una patada al armario del baño cuando alguien golpea la puerta.
—What? —prácticamente ladra.
—Joan... abre la puerta —pide la voz de Estados Unidos al aire, Inglaterra se tensa y para la desgracia del inglés... el seguro se abre junto con la puerta.
Inglaterra se echa para atrás un paso, agarrándose a la toalla.
—Ehh... Hello —el americano sonríe incómodo y se sonroja un poco, cerrado la puerta a su espalda.
El europeo le mira absolutamente tenso por el asunto del beso y de lo que acaba de pasar.
—No te dije porque... Pensé que podrías burlarte de mi y... —se ríe un poco avergonzado—, Well, I'm Awesome.
Inglaterra Frunce el ceño se le acerca y le da una colleja.
—Auuuu! ¿Y eso por qué?
—¿Pero tu de qué vas? What the hell es lo que te has creído?
—¿De qué hablas?
—Me molesta que no me cuentes las cosas, pero puedo respetar eso, es tu bloody decisión y ahora que eres independiente te apañaras con tus problemas, pero que creas que yo de todos voy a reírme de ti, me ofende.
—Pues... No, es que... —suspira —, es una psicóloga, pero no estoy loco.
—¿Para qué la estás viendo? —pregunta aun con el ceño fruncido pero menos enfadado, aunque si impositivo.
—He estado teniendo unos sueños...
—Aja?
—Y Obama pensó que quizás no era mala idea... porque además está la otra cosa y... —se rasca la nuca mirando al techo—. ¿Vamos con los demás?
—¿Qué otra cosa? —sigue preguntando. Estados Unidos suspira tomando el pomo de la puerta.
—Cosas, England... cosas que no me han salido como yo querría y ya —le mira a los ojos.
Inglaterra le mira a los ojos fijamente y se siente un poco culpable.
—But... Quiero contarte y por eso estás aquí, pero no puedo contarte si no me dejas de saltar al cuello por no sé qué cosa que te estás imaginando, sólo por tener una psicóloga —sigue, con un tono bastante más adulto del que suele usar con el inglés habitualmente.
—Yo me confundí —confiesa—. Creía que ella era una puta —responde claramente.
Estados Unidos levanta las cejas con esto, genuinamente sorprendido... porque había pensado que pensaba sólo que estaban juntos.
—¿U-Una qué?
—Una prostituta. Primero pensé que estabas con ella y por eso quería conocerla, pero luego dijiste que le pagabas y todo era tan secreto que... una cosa llevó a la otra. Por eso te estaba riñendo antes
El menor sonríe un poco y luego se ríe con fuerza. El mayor frunce el ceño.
—¿Para qué quiero una puta?
—América, tú estás solo ahora y todo está siendo un poco complicado. Los hombres tenemos necesidades, tú lo sabes, no sé exactamente qué quieres que te responda a eso.
El chico se sonroja desviando la mirada y apretando los ojos.
—Oh, my god —abre la puerta saliéndose del baño porque es un tema que le jode un poco, eso de "tu estás solo ahora", y le jode más que el que debía estar con él sea quien le crea tan jodido como para estar buscando una prostituta.
—Pero esto es obviamente mejor —responde siguiéndole—. De todos los escenarios.
—Ya, claro.. de todos los escenarios patéticos que te imaginaste, esto es mejor. Es más o menos como la burla, solo un poco menos alegre —protesta yendo a la cocina.
—Es mejor que estés viendo a una psicóloga a que estés enamorado de una puta o violando a Russia —suelta sin pensar.
Estados Unidos se detiene en seco con eso último y se gira a mirarle con los ojos abiertos como platos, muy muy muy asustado/sorprendido/en shock.
Inglaterra le mira sin entender ahora cuál es la controversia.
—What?! QUIEN TE... WHAT? —grita súper sonrojado además.
Inglaterra nota lo que ha dicho parpadeando.
—I mean, no que tenga que pasar, solo era un ejemplo, esto es definitivamente mejor.
—What? ¿Que esté solo? Sure... es infinitamente mejor. ¡Pues que sepas que voy a invitarle a salir, aunque te parezca un drama! —grita a media casa.
—No que estés solo que estés yendo... What? A ella?
—NO! A RUSSIA!
Inglaterra palidece y se paraliza también; Canadá mira al lugar de donde vienen los gritos con las cejas en el techo; Francia sale de la cocina con las cejas levantadas, agobiado y Molly aprieta los ojos pensando que esto es un desastre.
—Ah... —solo logra susurrar el inglés para demostrar que no ha muerto.
—Good... fine, ya está. Ya lo saben todos y si a ti te parece que no debería, pues mala tarde... quizás además, buena idea, ya que estoy tan jodido, me consiga unas cuantas prostitutas o... ¿alguna otra idea, England? —América no suele enojarse... míralo que guapo se ve. Inglaterra cierra los ojos intentando calmarse
—Russia... de entre todos, Russia —susurra para si mismo y se acuerda de él mismo diciendo algo similar acerca de Francia, quien se acerca a Inglaterra poniéndole una mano en el hombro y mirando al estadounidense.
—¿Estás seguro de que es lo que quieres? —pregunta Inglaterra con un nudo en la garganta, mirándole también.
—No sé, están... fuck Iggy! Por qué me haces esto así, debía decírselos yo y... fuck —protesta apretando los ojos, sonrojándose.
—I-I'm sorry, lo he dicho sin pensar —mira al suelo—. No creas que no me escuece, pero trataré de ayudarte... aunque no me creas, está es una forma mucho mejor que lo que podría llegar a ser.
—W-What? —pregunta bastante sorprendido, aunque aun frunciendo el ceño.
—Que si de verdad es lo que quieres, si quieres intentarlo con él te apoyaré y te ayudaré —repite por que se siente culpable y le mira a los ojos.
Estados Unidos se sonroja un poco y levanta la cara, buscando la mirada de Molly en la sala.
—I-I don't know... I... —toma aire. El inglés vuelve a mirar al suelo por que esto le cuesta horrores. Francia le aprieta un poquito más el hombro.
Estados Unidos mira a la mesa, luego al suelo y luego suspira.
—He soñado con él y... esto es estúpido, no sé si... yo le odio, but —mira hacia la sala de reojo porque además está su hermano que sigue absolutamente en shock.
Molly se levanta, se acerca hasta Estados Unidos y le sonríe.
—Tú le gustas —responde Inglaterra—. Es un psicópata, es peligroso, no tiene ni idea de lo que es querer a alguien y sería muy capaz de hacerte daño, pero le gustas.
—W-What? —le mira con los ojos muy abiertos.
—No tiene sentido y nunca llegué a entenderlo... no estoy seguro que él se haya dado cuenta tampoco aún, pero lo sé —explica usando palabras de Francia. Estados Unidos parpadea unas cuantas veces mirándole a los ojos.
—B-But, he hates me. ¡Y yo le odio!
—Me parece que una cosa no tiene que ver con la otra —responde inseguro y mira a Francia de reojo para que le ayude a explicar. El francés suspira sin soltar al inglés, mirando a Estados Unidos.
—Hay una enorme atracción física y sexual entre ustedes... y se parecen en algunas cosas y en algunos intereses para gobernar al mundo —suspira—. Oui, estoy también convencido de que le gustas.
—Pero... es que a mi no me... es que... —balbucea y Molly le toma del brazo.
—Completa las frases.
—Vamos a comer un poco y a hablar con más calma —responde Inglaterra a eso, aun con un poco de aversión hacia Molly.
—Voy a irme —sentencia la chica mirando a Estados Unidos—, porque tú querías hacer esto solo.
Inglaterra aprieta los ojos.
—Señorita... —pide.
El estadounidense cambia el balance de pie y mira a la chica también, sin estar seguro de que quiera que esté o no.
—Nos vemos mañana a las cinco en punto... no llegues tarde —le aprieta el brazo y se gira con el inglés—. Yes?
—Quisiera hablar con usted un instante, please —pide Inglaterra con bastante menos agresividad de la de antes—. si me acompaña a la cocina.
Ella suspira y luego mira a Estados Unidos quien asiente levemente con la cabeza guardándose las manos en los bolsillos de la sudadera, sin mirar a Canadá ni a Francia. Molly mira al inglés y camina hasta la cocina.
Inglaterra se va con ella masajeándose las sienes, intentando calmarse. Ella entra a la cocina y le mira, poniendo sus brazos en la espalda.
—Quisiera disculparme con usted si la he incomodado, señorita, ha habido una enorme y desafortunada confusión —se disculpa mientras empieza a buscar en los armarios un Tupperware.
—Sir, quiero decirle que yo nunca sería capaz de romper la barrera paciente-psicólogo, no sé qué es lo que le pudo haber dicho América.
—Lord —vuelve a corregirla con más paciencia esta vez, pero sin dejárselo pasar—. ¿Cómo está él, sinceramente? —pregunta volviéndose a ella con el tupper en las manos.
—He is fine, un poco estresado... no me extraña para la primera potencia del mundo —le mira sabiendo qué rol ocupa en su vida—, debería hablar con él... él se muere de ganas de contarle todas las cosas.
—Y yo no entiendo por qué no me las cuenta —replica acercándose a lo que Francia ha preparado para cenar, llenando el tupper que lleva en las manos, sin mirarla.
—Está usted con Mr. France y esas cosas son difíciles a veces, él tenía ciertas ilusiones —carraspea —. Hable con él, es un gran paso que les haya invitado.
Inglaterra se sonroja con eso y aprieta los ojos.
—Yo les odio. A los dos —sentencia con los ojos cerrados, tendiéndole el tupper—. Tenga a bien de llevarse esto por las molestias.
—Ese es otro asunto que quizás deberíamos tratar en alguna sesión... —indica la chica mirándole sin tomar el tupper.
Él la mira a los ojos y sigue tendiéndole el tupperware.
—Puede tratar con America lo que crea conveniente.
—¿Ha pensado en la consecuencia que puede tener el decirle a alguien que le odia en repetidas ocasiones?
—¿Ha pensado usted en la consecuencia de meterse en los asuntos que no le incumben? —replica agresivo otra vez.
—Ehh... O-OK.
—Y si lo digo es por que es verdad —insiste enojado—. ¿Va a llevarse usted la cena o no?
Ellas toma el tupper aterrorizada.
—Good night —se cruza de brazos fulminándola esperando que se largue.
—I'm sorry —susurra dándose la vuelta —. Good night.
Él la sigue con la mirada.
Por otro lado, hasta que Francia y Estados Unidos no se acercan a Canadá, este no sale de su estupefacción.
—¿Soy el único que cree que esto es como... lo más raro que ha pasado desde que England nos hizo escuchar al revés esa canción de los beatles? —pregunta. Estados Unidos se ríe un poquito relajándose ligeramente y sentándose junto a él.
—¿Qué es lo que es raro? —pregunta mientras Francia, que está bastante histérico, se sienta frente a ellos
—Pues... ehm... Russia, Bro —explica vacilando un poco.
—No me gusta.
—Eso ya lo sé... por eso es raro —se sube las gafas—. ¿Qué vas a hacer?
—Pues es... —carraspea —, no sé. Molly dice que quizás podríamos hacer algo como... salir.
—Venid a la mesa —pide Inglaterra que acaba de servir los platos.
—¿Pero salir cómo? ¿Cómo una cita? —pregunta Canadá que aun no lo entiende del todo, mientras se levanta.
Estados Unidos mira a Francia de reojo, luego a Inglaterra y se sonroja un poco pensando en lo absurdo de todo esto.
—Pues... I... guess so, yo sigo pensando que es estúpido —insiste el americano tratando de autoconvencerse.
—¿Pero quieres pasar... tiempo con él o conocerle o algo así? —pregunta Canadá aún incrédulo mientras Inglaterra les escucha con absoluta atención.
El estadounidense se sienta a la mesa sin mirar a Inglaterra.
—I don't know... No me agrada —insiste una vez más y luego suspira—, pero a la vez...
Inglaterra aprieta los ojos y Canadá se sienta a la mesa junto a su hermano.
—Es que... bueno, imagínalo, le llamas y... te dice que sí y... ¿qué harás entonces?
Francia camina por atrás del inglés y le acaricia un poco el cuello al pasar junto a él, no tanto en una caricia sexual sino más bien, simplemente en una caricia.
Estados Unidos se mueve en su lugar, no muy seguro.
—Pues... no sé, supongo que quedar con el e.. ¿ir por un café al Starbucks? ¿Toma café?
Inglaterra mira a Francia nada convencido de lo que está diciendo el estadounidense.
—Pues no lo sé. Yo creo que toma vodka, pero debe tomar café también —valora Canadá.
Francia suspira y mira a Inglaterra de reojo, sentándose en la mesa.
—Espera, espera, Amerique... vamos a pensar en esto, ¿vale?
Canadá se pasa una mano por el pelo nervioso mirando a Francia, Estados Unidos e Inglaterra también le miran, intrigados y algo nerviosos.
—Russie... Es complicado y peligroso.
Estados Unidos hace los ojos en blanco como si le acabaran de decir una reverenda estupidez.
—No te pongas en ese plan, America —le riñe Inglaterra—. No es tanto que no puedas ser tu tan o más fuerte, ¡es que es muy imprevisible y está loco!
—Yo soy más fuerte que él —replica.
—Yes, pero no estás loco. Él puede estar malentendido lo que quiere sin que tu te des cuenta y atacándote por sorpresa por aparentemente nada en concreto, no sigue un razonamiento lógico —explica el británico.
—Eso es verdad, a mi siempre me cuesta mucho hacerle entender cosas simples y luego algunas otras complicadas ya las sabe y cosas así —corrobora Canadá.
—Pues conmigo suele entender las cosas demasiado bien y ser imposible.
—Yo nunca he sabido si es completamente idiota o solo se lo hace —asegura Canadá—. Pero no queremos otra guerra fría, ¿verdad?
—¿Lo que quieres es sexo, Amerique? —pregunta Francia directamente y al grano, sin mirar al inglés quien deja caer su tenedor apretando los ojos, dejando de comer—. Lo siento, sólo... vamos a dejar las cosas claras —indica el francés mirando hacia inglaterra algo nerviosito. Este se pellizca el puente de la nariz dejando hablar al estadounidense sin estar seguro de querer saberlo.
—¿C-Con Russia? —pregunta América balbuceante.
—No estoy seguro de que esto sea de nuestra incumbencia. Además si lo que quiere es solo sexo es exageradamente más fácil de conseguir —suelta el inglés que ha decidido que no quiere saberlo.
—Ese es justamente al punto que quería llegar... a la parte del "solo" sexo.
—Pero es absurdo, France y no nos interesa —se revuelve—. Si lo que quiere es sexo y ya solo tiene que dejarle que huela su sangre ya sabes como va ese asunto.
Estados Unidos levanta las cejas y luego se revuelve en su lugar, tomando nota mental y a la vez no queriendo tomarla.
—Wait, wait... no... shit, ya bastante tengo con los sueños —protesta.
Canadá se vuelve al estadounidense.
—¿Los sueños? ¿Te refieres a los que has estado teniendo?
—Quizás podríamos jugar Nintendo o algo —busca cambiar el tema.
—Estamos cenando —replica Inglaterra y se le ocurre algo—. Quizás deberías invitarle mañana a comer con todos nosotros aquí, así seguro no habrá tanto peligro —y seguramente te sientas tan avergonzado que no quieras volver a verle jamás añade para si.
—W-What? ¿Aquí? No way!
—¿Dónde vas a estar más seguro que en tu casa, en tu terreno, con tus aliados?
—But... But.. Vas a estar... —traga saliva.
Inglaterra le mira fijamente y Francia mira a Inglaterra con el ceño fruncido.
—¿No crees que estarías incómodo, tú y Amerique?
—Yo le he dicho que le ayudaré y eso voy ha hacer. No veo por qué él iba a sentirse incomodo en su casa.
—Me niego rotundamente a que tenga una cita con alguien y que tu y yo estemos literalmente en la misma mesa que ellos —sentencia el francés.
—Puedes no venir si no quieres.
El francés levanta las cejas.
—¡Piensa en lo que estas proponiendo! Ese no es un plan, ¡es sabotaje!
—¡No es ningún sabotaje! ¡Bien que estábamos cuando Canadá conoció a Liechtenstein por MI idea y bien que le ayudamos! —replica y el canadiense se sonroja.
—Canadá no es Amerique —responde el francés frunciendo más el ceño.
—Por eso mismo, no vengas si no quieres —le sostiene la mirada.
—Hay otras maneras de hacer esto.
—¡Ninguna tan segura!
—¡Él es la mayor potencia mundial! ¿Quieres que te diga el problema de que estés aquí? ¿Necesitas que te lo diga en voz alta?
—Ser la mayor potencia mundial solo implica que es el más poderoso, ¡no que sea invulnerable!
—Y tu presencia en la misma casa, seguro lo que hará será protegerle.. y nada más —le mira a los ojos.
—Pues no es como que Russia vaya a detenerse por mi, pero seguro podría ayudarle más que si no estuviera?
—¿Ayudarle a qué y detenerse de qué, Angleterre? —pregunta Francia
—¡Pues yo que sé! ¿Tú has visto a Russia? Sería capaz de romperle la cadera solo por diversión y además es America, que le odia.
—Yo no estoy diciendo que no, sé bien que Russie es peligroso y también estoy preocupado —aclara—, sólo que no creo que meternos en su cita directamente vaya a ayudar en nada, cher.
—¡No planeo meterme! ¡Solo estar aquí!
—Estar aquí es meternos —insiste con el plural apretándose el puente de la nariz —. ¿Tú qué dices, Amerique?
—Yo no creo que sea meterme —se cruza de brazos mirando a Estados Unidos.
—Ehh... yo... —el estadounidense mira a Canadá en busca de ayuda él le mira nervioso pensando que el habría preferido estar a solas con Liechtenstein pero Liechtenstein no es Rusia.
—Es raro de por si que yo vea... al fucking commie por... —se revuelve en su asiento.
—Por eso te sentirás menos raro si estamos todos y él no desconfiara tanto como si le dices que vaya contigo a solas. Tú no irías a solas si él te lo dijera —trata de razonar el inglés.
—Menos iría con él y sus... ¿tiene amigos? —pregunta frunciendo el ceño
—Están los bálticos —explica Canadá—. Y sus sisters... Belarus da escalofríos.
—Pero él cree que somos sus aliados —discute el británico.
—Quizás no debería hacer esto y ya —Estados Unidos se revuelve en su lugar, incómodo.
—Quizás sea lo mejor —asiente el inglés. Francia niega con la cabeza cruzándose de brazos y fulminando a Inglaterra, pero este le ignora mirando al estadounidense.
—I mean... yes, Russia es un demente y es ridículo que tenga yo esos sueños y yo le odio y quizás —mira al inglés de reojo—, quizás...
Inglaterra se tensa y Francia traga saliva mirando al inglés atentamente.
—Well... I don't know —concluye Estados Unidos haciendo un movimiento con la mano.
—¿Pero qué sueños tienes? —pregunta Canadá inocente mientras el británico se muerde el labio. Estados Unidos se sonroja.
—Da lo mismo... cosas raras —murmura mirando la mesa. Francia se pone de pie empezando a recoger los platos, con el suyo prácticamente intacto. Inglaterra se revuelve un poco.
—¿Entonces qué harás? —le pregunta el inglés al estadounidense, sin mirarle. Él tamborilea los dedos en la mesa y lr mira de reojo.
—Pues yo... —mira a Francia levantarse y luego a Canadá quien le mira nerviosito y con curiosidad también, pero acaba por levantarse para ayudar.
PARTYHAAAAAAARD! actualización diaria nuevamente, será posible? Veis? Veis por que no respondemos a los reviews, por que en vez de eso nos dedicamos a editar más para publicar más. Pero siempre lo leemos todos, así que gracias de antemano.
Al menos el honor de Estados Unidos ha sido reestablecido, aunque quizás llegue un momento dado en que Inglaterra preferiría que hubiera ido con una puta a lo que se viene encima.
