Disclaimer: No es mío! sino Jane se hubiese (spoiler) y Lisbon estaría infinitamente más cabreada XD.
A/N: El primer capítulo de esta historia. Me he demorado y eso que lo tengo casi todo escrito...pero de pronto me dan los chungos y termino reescribiendo capítulos completos (como este) y luego no me conformo y sigo haciendo cambios (como con este). Pero todo tiene un final, y en un momento de lucidez he decidido subirlo de una vez antes de volver a hacer cambios e histerizarme más aún...lo sé, estoy loca. No puedo con mi vida XD. Por cierto, y aunque ya lo dije, esta es una secuela de una historia anterior, que escribí hace alrededor de un año. No sé si se necesitará leer la primera parte, a mi parecer sí, sobre todo por algunos detalles que acá se explican sólo por encima...por lo tanto, dejo el link: .net/s/6223334/1/Innocence_Consciousness_Desolation. Otra cosa, este es un flashback (que sí, que el que diga al principio doce horas antes es bastante obvio, pero...mi necesidad de explicar todo se hace presente).
Como siempre, comentarios, críticas y el hacerme notar las parrafadas y errores que pueda tener el texto, son bienvenidas, siempre con respeto. Me refiero a sin insultos.
Gracias a quienes leyeron, pusieron en alerta y comentaron el prólogo. Espero no decepcionar.
Gracias por pasarse y leerlo.-
Revelation
12 horas antes.
-¡Wayne, Wayne! Déjala sola, no le pasará nada…¡Wayne!
Jane sonreía ampliamente observando la escena que se daba en el patio de la casa de la familia Rigsby. El hombretón de metro noventa de estatura, perseguía con expresión de preocupación a la pequeña de año y medio que recientemente había aprendido a caminar y que en estos momentos practicaba el correr a pasos torpes por el amplio espacio; mientras su madre perseguía a su esposo para que dejase en paz a la niña, intentando hacerle entrar en razón y que comprendiera que no iba a sufrir un accidente mortal sólo por caer sentada sobre el césped. La niña en cambio, no hacía más que reír a carcajadas, sin entender que el que su padre la persiguiese, no tenía nada que ver con algún juego, sino que era la preocupación de un padre sobreprotector.
-¿Y si se cae, se golpea la cabeza o se rompe una pierna o el cuello?
-¡Existen más posibilidades de que tú termines con tortícolis o lumbago a que ella se haga daño por caerse en el pasto!
Rigsby prefirió hacer oídos sordos a lo que su esposa le decía y ella, viendo que perdía su tiempo, dio un bufido y se acercó hasta la puerta en donde Jane les observaba apoyado en uno de los pilares.
-Déjale Grace, no lograrás nada diciéndole que no se hará daño si Meg se cae. El sólo hecho de que le digas que la niña se puede caer, es suficiente como para que se ponga histérico.
-Es un cabezota-bufó nuevamente Grace-yo sé que los padres primerizos tendemos a ser sobreprotectores, pero Wayne ya rebasa los límites…
-Es su pequeña…intentará protegerla de cualquier posible peligro…aunque sea sólo imaginario.
Van Pelt captó algo de la nostalgia mezclada con tristeza que cruzó por un momento los ojos de Jane. Se preguntó si se veía reflejado a sí mismo en esa imagen, si alguna vez se comportó igual a como lo hacía Wayne con Meg. Luego de la muerte de RJ, poco a poco fue mostrando signos de querer abrirse con los demás. Incluso llegó a contarles algunas cosas sobre su familia, recuerdos que atesoraba celosamente y de los que nadie nunca supo. Ahora, por lo menos podía hablar de ellas sin que la obsesión por la venganza nublara sus recuerdos.
-¿Quieres un té?-le dijo, llamando su atención-has llegado hace por lo menos diez minutos y me sorprende no verte con una taza en la mano.
-Eso es porque puse la tetera y me vine a ver a Wayne persiguiendo a la bebé por todos lados…es tan divertido que hasta me olvidé del té-le sonrió.
-Pues me alegro que no sintamos olor a quemado, porque si no estaría diciéndole adiós a mi cocina nueva…
Caminaron hacia el interior de la cocina, cuya puerta conectaba con el jardín. Era amplia y pintada de un amarillo pálido, tenía un gran mesón pegado a la pared, lleno de cajones y armarios por sobre él, pintados en blanco. En el centro de la habitación, había una pequeña mesa en la que se hacían todas las comidas diarias. Jane insistió en preparar el té, pues no confiaba aún en que Grace supiera prepararlo a su gusto. Después de unos minutos en los que dispuso las tazas y sirvió el brebaje, se sentó frente a la pelirroja y, luego de dar un sorbo, le dijo:
-Entonces, ¿me dirás para lo que me pediste que viniera? ¿O debo esperar un poco más a que por fin te atrevas a echarlo fuera?
Van Pelt sorprendida, intentó decir alguna cosa pero no pudo.
-Salta a la vista que no me llamaste para una visita social-continuó, como queriendo explicarle el que supiera las razones por las que le había pedido que fuera-aunque tú y Rigsby suelen invitarme a cenar o por alguna ocasión en especial, esta vez no fue así. Lo supe desde el momento en que me lo dijiste en la oficina. Te noté algo nerviosa, como si quisieras esconder el verdadero motivo o no tuvieras aún la fortaleza suficiente para revelarlo. Tu actitud cuando abriste la puerta y que te dedicaras a perseguir a Rigsby por todo el patio me dijo que aún no estabas preparada…al principio pensé que era alguna noticia terrible, pero luego…-estudió su rostro como hacía siempre que quería encontrar alguna pista o confirmación-me decanté por la opción del secreto. Algo que has debatido durante mucho tiempo el decirme, pero no sabes cómo…o que…
-Basta-se levantó de la mesa y dejó su taza de té en el lavabo-sé que necesitas analizar todo, que es parte de ti…pero sólo estás consiguiendo que esto sea más difícil.
-Lo siento-le dijo con sinceridad. Se daba cuenta que para la chica era difícil toda la situación en la que se encontraba. Guardó silencio, cediéndole el espacio que necesitase para que hablara.
-Tienes que entender…-permaneció de espaldas a él-esto que te contaré a continuación, es algo que prometí no revelar nunca. La persona…me hizo prometer que no te lo diría jamás…porque no…-sacudió la cabeza y suspiró-no entiendo sus razones, ni las comparto. Pero es algo que ella quería y para mí fue razón suficiente para callar.
Algo en aquella utilización del pronombre femenino hizo que el consultor se pusiera en alerta. En su interior, la sospecha comenzó a tomar forma, que lo fuera lo que fuera Grace quería decirle, estaba relacionado con alguien cuyo nombre no había pronunciado durante demasiado tiempo, si bien jamás había podido arrancarla de sus pensamientos. Sin embargo, prefirió quedarse en su sitio y no decir nada, movido en parte por la curiosidad que le producía la revelación que estaban por darle, y también por el cariño que profesaba por la pelirroja, a quien en estos instantes veía tan nerviosa. Sabía que ella jamás jugaría con sus sentimientos y que seguramente, era importante lo que quería decirle.
-… ¿recuerdas-se aclaró la garganta un poco y continuó-recuerdas, cuando hace casi dos años, fui a la boda de mi hermano en Detroit?-él asintió-…ni mi padre ni mis hermanos me dejaban ayudar en nada…así que salí sola a dar una vuelta por ahí…iba caminando cerca de un café, cuando vi a una persona que me parecía conocida…así que me acerqué. Era Lisbon. Me sorprendió encontrarla allí, estaba segura que seguía en Nueva York, pero de todas maneras me dio gusto encontrarla allí. Ella….
Jane se levantó de su silla, dispuesto a marcharse, pero sintió la mano de Van Pelt aferrarse con fuerza a su brazo.
-No te vas-le dijo con una firmeza inusitada en ella-necesitas escuchar esto.
-No me interesa saber nada de ella Grace, lo sabes bien. Perdió mi respeto y mi estima el día en que me traicionó.
-Te sentarás en esa silla y me escucharás hasta que termine-la pelirroja subió un poco la voz-ya es momento que sepas la verdad de todo lo que pasó. No puedo seguir permitiendo que tu recuerdo de ella siga estando manchado por lo que nos hizo creer. Quizás ya no soy capaz de ayudarla, pero a ti sí…
Jane se soltó del agarre que ella aún mantenía sobre su brazo y negó con la cabeza.
-Ella me traicionó Grace sabía lo importante que era para mí el caso de Red John, cuantos años estuve tras su pista para vengarme por la muerte de mi mujer y mi hija…era la única, la única persona en la que confiaba…durante años…nadie sabía tanto sobre mí como ella…y simplemente…-no pudo continuar. Las palabras parecían atorarse en su garganta, sin darle posibilidad alguna de decir algo coherente.
-No te traicionó Jane-Grace sonaba más calmada de lo que había estado durante la conversación. Desde el patio, podían escuchar con claridad la risa cantarina de Meg, que se divertía con alguna gracia que su padre le hacía.
-Sí lo hizo, a mí, a ti, a todos en el equipo…ni siquiera miró atrás cuando se largó con su amante del FBI para perseguir la gloria…¿sabes lo que hizo?-reía con amargura-enviaba a ese tal Rick a darme información falsa sobre Red John, las que como idiota yo seguía, pensando que por eso se había ido del equipo, para poder seguir ayudándome a encontrarlo…hasta que un día, siguiendo una de esas pistas, me encuentro con la noticia en la televisión sobre que-imitó la voz de un presentador de noticias- "el psicópata que sembró el terror en todo el estado de California fue ultimado esta madrugada en un barrio industrial de Delaware, donde se escondía en una casa abandonada"-se pasó la mano por la nuca y apretó los dientes-¡en Delaware Grace y yo estaba en el jodido Seattle! Jugó conmigo, con la única razón que me mantenía vivo…y ni siquiera le importó…
-Claro que le importó-el rió con sarcasmo-¡sí que le importó!...es por eso que hizo…ella tenía sus razones Jane…en aquellos tiempos estabas peor que nunca con el tema de Red John…incluso te olvidabas del resto de los casos, con tal de seguir pistas que no llevaban a nada y que tú sabías que eran callejones sin salida…la obsesión te estaba consumiendo Jane…
-Era mi decisión, y ella me quitó ese derecho…-su voz era fría y llena de odio.
-Quizás-concedió-pero no puedes pedirle a las personas que te quieren, el verte destruirte sin mover un dedo.
-Y supongo que la gloria con la que se cubrió por acabar con el psicópata más famoso de California no tuvo nada que ver-dijo con sarcasmo-supongo que ahora en Detroit es agente superior o alguna cosa parecida ¿o no? Su nombre no apareció en las noticias ni en los diarios, pero se resguardaron todos los nombres de los agentes en la operación, así que no me sorprendería que ella en estos momentos esté disfrutando de todos los beneficios que…
-Hace casi seis años que no trabaja en el FBI Jane, renunció. Pero en una cosa sí te doy la razón…ella participó en el operativo que dio muerte a Red John…sólo ella.
Jane, que hasta el momento paseaba de un lado a otro por la cocina, se detuvo en seco-¿Qué?
-Ella…estaba vigilando la casa donde se encontraba, junto a un compañero…la redada ocurriría dentro de una o dos horas, no recuerdo…-suspiró-drogó a su compañero para poder entrar a la casa y…lo mató Jane. Le torturó y mató…
Durante los siguientes minutos, y sin que mediara interrupción por su parte, Patrick Jane escuchó con atención todo lo que Grace Van Pelt le relataba, tal como ella lo había oído de labios de Lisbon. Incluso aunque la ex-jefa de la unidad de crímenes violentos del CBI prefirió guardarse para ella gran parte de la historia sobre cómo había acabado con Red John, la narración resultaba penosa, horrenda e increíble; tanto que el consultor a duras penas podía controlar sus emociones a medida que escuchaba cada uno de los detalles. Le costó unos minutos asimilar todo, luego que Grace terminase de hablar. Y aún así, no podía creer que todo fuera verdad.
-Creí que era hora de que lo supieras Jane-dijo, cuando vio que él no decía nada- porque no puedes seguir odiándola, no puedes seguir mostrando desprecio por ella o yéndote a otro lugar cuando alguien habla de ella…no se lo merece. Y tú tampoco.
-Es una idiota-dijo, una vez Grace se quedó en silencio-una idiota…¿Qué esperaba haciendo esto? ¿Salvarme? ¿De qué, la cárcel? ¡Ella sabía que no me importaba pasar el resto de mi vida en prisión, que estaba consciente de lo que todo esto conllevaría y que no me importaba! Arruinar…engañarme…de esa manera tan….
-¿No lo entiendes?-Rigsby apareció en la puerta de la cocina con Meg dormida en sus brazos. Tanto el consultor como su esposa se giraron para mirarlo-ella no lo hizo para librarte de la cárcel…lo hizo para salvarte de ti mismo.
-oooooo-
