Continuando con el capitulo anterior Will, el demonio de un solo ojo, esta a punto de recibir un trabajo por parte del joven Dipper


Capitulo 2: El acercamiento

-¿De qué se…trata? –Preguntó el demonio de forma inocente-.

-Quiero que espíes a Pacifica Northwest y me traigas información sobre alguna debilidad que tenga –Aclaro el castaño-.

-Como ordenes –Respondió el demonio haciendo una pequeña reverencia y saliendo rápidamente de la mansión en dirección a la casa de la rubia-.

-¿Por qué no espiar a Gideon? –Le pregunto la castaña a su hermano- Quiero decir, es él el que tiene el diario que necesitamos ¿no?

-¿Aún no lo entiendes Mabel?, la mejor forma de acabar con el enemigo es acabar primero con los de su alrededor sin que se dé cuenta –Aclaró el chico mientras sonreía-.

-Ya veo, bien pensado, me gustaría mil veces ver a la rubia esa sufrir antes que a mi amado Gideon –Un color rojo invadió sus mejillas-.

-Tampoco te emociones tanto, tarde o temprano el también va a caer junto con su padre y ese diario y la cabaña serán nuestros –Dijo el castaño con frialdad-.

Al otro lado del pueblo Pacifica estaba recostada en la cama de su cuarto mirando al techo, la joven rubia no podía dejar de pensar en el chico castaño con la marca de nacimiento con la forma de la osa mayor en la frente.

-¿Por qué él? –Se preguntó a sí misma- Después de todo lo malo que nos ha hecho a Gideon y a mí, ¿Por qué no puedo dejar de pensar en él? –Volvió a repetirse mientras sus mejillas se enrojecían.

El demonio de un solo ojo entró a la habitación sin ser visto por la chica y se escondió en armario, escucho atentamente cada palabra que la chica se decía a sí misma con cuidado de no perder ningún detalle, cuando la chica se fue a dormir el demonio dejo su forma física para poder adentrarse en la mente de la chica.

-Vamos a ver… -Dijo el demonio abriendo la primera puerta- ¡ahhhhhh! –Gritó el demonio al ver a un gigantesco ciclope hecho de plastilina-.

El Demonio cerró la puerta rápidamente, luego bajo la mirada y leyó el letrero que había en la puerta el cual decía "miedo más profundo", el susto le había quitado las ganas de seguir vagando por la mente de la chica así que salió de esta, tomó su forma física y volvió a la mansión.

-¿Y bien? –Pregunto Dipper el cual se encontraba esperándolo en la entrada-.

-Bueno debo informarte que he descubierto su miedo más profundo –Alardeo el demonio-

-Vaya al parecer no eres tan inútil después de todo, –Le felicito el chico- y dime ¿Cuál es?

-Pacifica le tiene miedo a los cíclopes de plastilina gigantes –Dijo felizmente-.

Aunque la cara del chico no era de felicidad exactamente

-¡ACASO CREES QUE ESO VA HA SERVIR PEDAZO DE INUTIL! –Gritó el chico mientras su medallón empezaba a resplandecer-.

-Yo…yo –El ojo del demonio se lleno de lágrimas-.

-Te lo has ganado Will –El chico usando el poder de su medallón extrajo todas las dagas que se encontraban en el tiro al blanco y las redirigió hacia el demonio.

-¡Espera!, –Dijo Will con pánico- hay algo más.

-Bien, habla –El tono de voz del chico cambió.

-Al parecer ella se siente atraída hacia ti –Aclaró el demonio.

-Interesante –Dijo el chico mostrando una sonrisa en el rostro mientras la luz de su medallón se desvanecía y las dagas caían al suelo.

A la mañana siguiente Pacifica se dirigía a la cabaña para ir con Gideon a una excursión al bosque en busca de Pie Grande, pero fue cubierta por una luz celeste que la hizo flotar a la dirección opuesta.

-¡¿Qué es esto?! –Se pregunto a sí misma alarmada-.

La luz la depósito en un callejón sin salida, de pronto una voz conocida la llamo.

-Buenos días Pacifica –Dijo el chico castaño saliendo desde la oscuridad

- ¡¿Dipper?! –Dijo la rubia sorprendida mientras se le ruborizaban las mejillas-.

-Te ves muy linda hoy –Añadió el castaño tocando una de las mejillas de la chica y mostrando una ligera sonrisa

-¡¿Eh?! –Fue lo único que pudo pronunciar-.

-Toma –Le hizo entrega de una flor del mismo color de sus ojos-.

-Gracias –La cara se le había tornado roja por completo

-No quieres ir a comer algo a alguna parte, yo invito –Dijo el castaño sonriéndole a la chica-.

-Me encantaría, pero ahora no puedo, tengo cosas que hacer –Respondió la chica mientras alejaba la mano del chico de su cara-.

-Ya veo entonces para otra ocasión –Fue lo último que dijo antes de desaparecer por el mismo lugar del que había salido

Pacifica no entendía nada, Dipper y Mabel siempre eran malos con ellos y Dipper por lo general nunca sonreía. Dejando de lado el tema corrió lo más rápido que pudo a la cabaña, Gideon la estaba esperando y no se veía muy feliz.

-Llegas tarde –Le regaño el albino-.

-Lo sé pero… -Se vio interrumpida por su propio pensamiento: "No puedo decirle lo que acababa de pasar, si lo hago posiblemente Gideon se enfrentaría a Dipper para que me deje en paz y eso podría terminar mal, después de todo soy una de sus pocas amigas"- me quede dormida –Dijo improvisando una respuesta.

-Como sea, será mejor que empecemos a caminar antes de que llegue el mediodía –Comunico el albino mientras comenzaba a caminar.

-Yo te sigo –Respondió la chica entusiasmada mientras sostenía la flor dentro de su bolsillo.


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