¡Hola! ¿Preparadas para saber qué demonios está pasando?
Es increíble la cantidad de reviews, follows y favs que he recibido *_* ¡Muchísimas gracias! Tenéis el cielo ganado conmigo, de verdad jaja.
LO QUE LA MEMORIA ESCONDE
Capítulo 1
...
Hermione yacía en una cama, con los ojos cerrados y las manos a los lados. Su pecho subía y bajaba, señal de que estaba viva, pero llevaba en ese estado de inconsciencia un par de horas, y Draco empezaba a preocuparse.
Los medimagos le habían dicho que harían todo lo que estuviera en su mano para averiguar qué maldición era la que Goyle había lanzado a su esposa, pero de momento, todas las pruebas realizadas habían resultado infructuosas.
Draco cerró las manos en un puño, impotente. Años de entrenamiento como Auror y no había sido capaz de ver venir el ataque. De haber sido cualquier otro, Draco lo hubiera reducido antes incluso de que hubiera tenido tiempo a levantar la varita, pero estaban hablando de Greg, maldita sea. Habían sido amigos durante años. Era de los pocos que se habían quedado a su lado durante la época «mala» —como le gustaba llamar Draco a todo lo que había hecho en su adolescencia—, de los pocos en los que había confiado casi incondicionalmente. Era cierto que la mayor parte del tiempo había utilizado a Crabbe y a Goyle para sus propios intereses, pero su aprecio por ellos había sido sincero.
Apretó la mandíbula con fuerza. Más le valía a Goyle que Hermione estuviera bien, o de lo contrario, ninguna amistad lo salvaría de lo que tenía planeado hacerle.
—¡Draco!
Cuando este se volvió, vio a los señores Granger, que se acercaban a él con expresión angustiada, acompañados por Harry.
Adam le tendió una mano a Draco y le dio una palmada en el hombro, pero su atención ya estaba fijada en la camilla donde se encontraba su hija. Margaret, la madre de Hermione, lo estrechó con fuerza entre sus brazos y lo miró con expresión implorante.
—¿Qué ha pasado? —preguntó.
—La han atacado, pero todavía no sabemos qué le han hecho. —Calló deliberadamente que había sido uno de sus amigos del colegio quien había atacado a Hermione.
—¿Podemos... podemos pasar? —preguntó Adam.
Draco asintió. San Mungo mantenía una política muy estricta respecto a la entrada de muggles en el hospital, pero hacían excepciones en casos como aquel. Más les valía, puesto que estaban atendiendo a la Ministra en persona, mejor amiga del Salvador del mundo mágico, por si fuera poco.
Se dirigieron a la habitación acristalada y Draco le hizo señas a la medimaga jefe para que dejara pasar a los padres de Hermione. La mujer negó con la cabeza cuando Draco le preguntó con la mirada si había alguna novedad. Los señores Granger entraron en la habitación, dejando a Draco y Harry solos. Los dos aurores se miraron con gravedad. El rubio fue el primero en hablar.
—¿Ha dicho algo?
Inmediatamente después de que Draco desarmara y redujera a Goyle, había llamado a Harry y a otros compañeros para que se encargaran de él mientras él llevaba a Hermione al hospital.
Harry negó con la cabeza.
—Lo hemos intentado por las buenas, pero dice que no hablará hasta que no vayas tú a verlo. En estos momentos están intentando reparar su varita, pero llevará más tiempo del previsto. —Lo último que había hecho Gregory antes de que Draco se lanzara a por él había sido romper su varita. Harry miró a su amiga—. Si en media hora Hermione no ha despertado, ordenaré que se le suministre Veritaserum a ese desgraciado.
Draco asintió con la cabeza.
—Gracias.
—No hay de qué. No eres el único al que Hermione salvó más de una vez. —Harry esbozó una sonrisa cansada y se acercó al cristal que los separaba de Hermione.
Draco miró a su esposa. No parecía que hubiera cambios en ella, al menos no cambios visibles. Tomó la resolución de no esperar a que los médicos averiguaran qué le pasaba.
—Iré ahora mismo a hablar con él —anunció.
Harry asintió.
—Te avisaré si hay algún cambio.
...
Draco se apareció a las puertas de las mazmorras. Saludó con la cabeza a los dos aurores que estaba de guardia y entró. Las primeras salas estaban destinadas a los interrogatorios, las últimas, a las celdas aisladas de magia.
Draco se detuvo en la tercera puerta de la izquierda y miró por la ventana en forma de ojo de buey. Dentro estaba uno de sus compañeros, Dean Thomas, de pie, con las manos apoyadas en la mesa; por su expresión, había perdido la paciencia hacía rato. Al otro lado de la mesa, estaba Goyle. Tenía las manos, unidas con grilletes y una cadena, en el regazo y la mirada perdida en algún punto del borde de la mesa. La sangre de Draco hirvió cuando vio la ligera sonrisa que cruzaba su rostro, pero se obligó a permanecer tranquilo. Lo habían entrenado para no mostrar sus emociones bajo ningún concepto.
Cuando entró, Dean lo miró brevemente antes de marcharse sin decir nada. Una vez se quedaron solos, Draco se sentó en la silla enfrente de su viejo amigo y lo contempló en silencio durante unos minutos. Al final, su táctica funcionó, pues Goyle no aguantó la presión de su mirada.
—¿No vas a decir nada? —espetó Greg.
Draco se inclinó hacia delante y dejó su varita encima de la mesa. Entrelazó las manos y lo miró con los ojos entornados.
—No me corresponde a mí hablar —respondió en tono frío—. ¿Qué le has hecho a Hermione?
Gregory sonrió con petulancia.
—Ya es demasiado tarde —dijo—. Poco importa que te lo cuente o no.
Mientras hablaba, Draco evaluaba sus gestos y expresión. Además de los evidentes cambios físicos, Gregory había adquirido algo que siempre le había faltado: iniciativa. Su tono dejaba claro que había planeado aquello tiempo atrás.
—Los medimagos ya están trabajando en ello —dijo Draco en tono casual—. Lo que me importa es el por qué.
Gregory soltó un ruidito de burla.
—¿Ah, sí?
Draco no movió ni un músculo. Si conseguía ponerlo nervioso, avanzaría mucho más que cediendo a sus pullas.
En aquel momento, una luz entró flotando en la habitación. Era un patronus; más concretamente, el ciervo de Harry.
«Hermione ha despertado», dijo la voz del Auror Jefe.
Draco se quedó quieto durante un segundo, pero se levantó y, sin dedicarle ni una última mirada a su antiguo amigo, se dispuso a marcharse.
—Nos vemos pronto, Draco —se despidió Goyle.
El tono con el que lo dijo causó un escalofrío que recorrió toda su columna vertebral, pero se dijo que no tenía tiempo para aquello; Hermione había despertado, y ella era lo más importante ahora.
...
Cuando se apareció en San Mungo, fue directamente a la habitación de Hermione, pero se tomó un momento para admirarla mientras ella hablaba con sus padres, Harry, Ginny —que debía de haber llegado hacía relativamente poco— y los medimagos. La vio gesticular y mover las manos como solía hacer cuando explicaba algo, y seguramente aquel ceño fruncido era porque nadie la creía cuando aseguraba que estaba perfectamente. Hermione podía ser muy cabezota cuando quería, y solía quitarle hierro al asunto cuando de ella misma se trataba.
Draco se decidió a entrar cuando vio los ojos de ella clavados en él. Abrió la puerta con una sonrisa y se acercó a Hermione. Se inclinó hacia ella para abrazarla.
—¡¿Pero qué demonios haces?! —exclamó ella, rechazándolo con un empujón.
La sonrisa de Draco flaqueó. Miró a la doctora Meller, pero esta parecía tan confundida como él.
—¿Qué te pasa, Hermione? —preguntó.
Su esposa frunció el ceño.
—No sé qué haces aquí ni me importa, Malfoy, pero no te acerques a mí —dijo.
Draco la miró con perplejidad. ¿Qué demonios le pasaba? Se sentó al borde de la cama.
—¿Estás bien? —Intentó sonreír de nuevo—. Soy yo, Draco.
Hermione se arrebujó contra la cabecera de la cama y lo fulminó con la mirada.
—Por supuesto que sé quién eres, Malfoy. —Pronunció su nombre casi con asco—. No sé dónde has estado todos estos años, ¡pero como hayas tenido algo que ver...!
El cerebro de Draco empezó a trabajar a la velocidad del rayo, pero su mente era incapaz de dilucidar qué estaba pasando. ¿Por qué lo trataba así de repente?
—Hermione, cariño —intervino su madre—, es Draco. Tu marido.
La cara de pánico que puso ella fue como una estocada al corazón de Draco. Los ojos marrones de Hermione vagaron de su madre a su marido; negaba repetidamente con la cabeza. Todo en su expresión dejaba claro que no entendía ni una palabra.
—Será mejor que todos abandonen la habitación —dijo la medimaga Meller. Draco estuvo a punto de negarse, pero la mirada que le lanzó la mujer lo disuadió.
Cuando salieron de la sala, Draco se giró hacia sus suegros.
—¿Qué ha pasado? ¿Qué os ha dicho mientras yo no estaba? —preguntó.
Adam se encogió de hombros, incapaz de explicar lo que había pasado. Fue Ginny la que tomó la iniciativa.
—Parecía perfectamente bien. Nos ha estado contando que estaba saliendo de su despacho cuando Goyle la ha atacado y... —explicó.
—Yo estaba con ella cuando la han atacado —mencionó Draco.
—De ti no ha dicho nada —señaló Harry, pensativo.
Los tres magos se miraron.
—¿Creéis que la ha obliviado? —preguntó Ginny.
—No veo otra explicación.
Draco se pasó una mano por el pelo. Soltó un grito de frustración.
—¡Cuando pille a Goyle, juro que...!
—Señor Malfoy. —Uno de los medimagos los interrumpió—. Físicamente, su esposa está bien, pero parece ser que ha sido obliviada; no recuerda estar casada con usted. —Los señores Granger se miraron con preocupación; ellos habían experimentado un Obliviate en primera persona y sabían lo que era olvidar a su ser más querido—. Según ella, no se han visto desde que terminó la guerra. ―Draco cerró los ojos. «Mierda»—. El proceso de recuperación de memoria es complejo, y la señora Malfoy parece demasiado confundida para que intervengamos ahora; creemos que es más prudente esperar a que se calme. Unas horas, si no un día. —Miró a los demás un momento antes de añadir—: ¿Puedo hablar con usted en privado?
Los hombres se apartaron a un lado. Cuando estuvieron suficientemente alejados como para que no los escuchara nadie, el medimago miró a Draco con expresión grave.
—Eso no es todo —dijo. Draco contuvo el aliento—. Su esposa está embarazada.
...
¡Tatatachán! Florr Isabella tenía razón, jeje. Como habéis podido leer, he decidido mantener los nombres que utilizo siempre para los padres de Hermione, Adam y Margaret, básicamente porque sé que si lo cambiara, algún día me equivocaría escribiendo y la liaría jajaja. También veréis que he decidido salirme un poco de las parejas habituales en mis dramiones. Y que Draco decidió que ser heredero de una gran fortuna no era lo que más lo llenaba en la vida y decidió convertirse en Auror (uno muy sexy, en mi opinión).
Again, muchas gracias por los reviews, me han alegrado la semana, el mes y casi el año :D *corazones* ¿Me dejáis algunos más para ver cómo va la historia?
Nos vemos el próximo sábado :)
MrsDarfoy
