Mas allá del tiempo: su salvador.

El paisaje se mostraba peligroso e imponente antes sus ojos, no divisaba nada mas que oscuridad. La noche envolvía el bosque acentuando mas ese aspecto tan aterrador, no podía escuchar ni un ruido, señal de vida, nada, ni los grillos tan comunes en el verano con sus cantos. Tenia sus sentidos alertas, agudizando sus oídos ante cualquier sonido extraño, se recostó a un costado del pozo, abrazando sus piernas en una postura protectora. Intento conciliar el sueño, esperanzada que al despertar fuese solo una pesadilla y encontrarse en su cama con su hermano fuera de cualquier peligro. No lo logro, solo se dormitaba unos pocos minutos pero volvía despertarse asustada, descubrió que si cerraba sus ojos y se concentraba era mas fácil percibir ruidos. La noche paso lenta y torturoso pero la aparición tardía del sol fue una bendición para ella por que con solo iluminar con sus rallos el bosque cambio completamente a uno mas natural, lleno de vida, verdoso y frondoso. Los pájaros despertaron por fin comenzando sus alegres cantos apaciguando los nervios de punta de la chiquilla.

¿Qué iba hacer ahora? Pensó buscando un camino que la lleve algún lugar o algo conocido para ella.

Unos pasos rápidos y bruscos la hizo ponerse alerta, con el corazón latiendo furiosamente casi aturdiéndola su cuerpo instintivamente se puso a la defensiva. No se dio cuenta que contuvo la respiración hasta que un joven moreno salió de las malezas.

— La intrusa es solo una chiquilla...—murmuro con voz grave, relajo sus duras facciones y suavizo su mirada.—¿Qué haces sola en el bosque, mocosa? ¿No sabes que esta lleno de demonios?

No respondió. Miro con recelo al joven que tenia rasgos inusuales en una persona normal pero no para ella.

—No te haré daño-mordió las palabras, adopto una actitud defensiva cuando lo miraba juzgándolo.— ¿Quién eres?...—añadió —veo que no responderás...—mascullo impaciente rascándose el puente de la nariz.

Curiosa miro el atuendo algo extravagante y llamativo que vestía el muchacho, todo de rojo opaco como la sangre que contrastaba perfectamente con ese color platino de su pelo. Sus ojos...pensó con un nudo en su garganta eran iguales a los de su hermano. ¿Quién era ese extraño?

—¿Acaso eres muda?

Dio un paso atrás apenas percibió que se acercaba, estaba dispuesta a correr si era necesario aunque eso significara perderse. El extraño se detuvo en seco, sorprendido por la desconfianza de esa niña tan pequeña que lo miraba con enormes y asustados ojos como los de un siervo frente a su depredador. Trajo el recuerdo de su infancia cuando en ese entonces se encontraba solo al mereced de la suerte y todos eran sus enemigos... solamente contaba con el mismo y nadie mas. Los años se hicieron presente en su rostro y la amargura azoto en sus cuencas doradas.

—¿Tus padres niña? tranquila solo quiero ayudarte...—dijo mostrando sus palmas encalladas de las manos.—no te lastimare.

No parecía menguar en la chiquilla rubia, estaba tan tensa que la cuerda de un arco la envidiaría. Prefirió darse la vuelta y correr, ya no quería ver a ese hombre que no paraba de preguntarle cosas que ni ella sabia que responder. Su madre siempre les dijo a su hermano y a ella que si un extraño se les aparecía gritaran o corrieran a un lugar poblado... lo único que encontraba era arboles y mas arboles parecía no encontrar la salida del lugar y por un momento se sintió como Alicia del cuento que siempre le leía su madre. Termino tropezando con sus propios pies dándose con algo duro y cálido, cayo de espalda. Lo que sus ojos le mostraron la dejo sin aliento, soltó un grito ahogado.

—Una humana rubia...—dijo roncamente-algo inusual y delicioso.-sonrió mostrando sus enormes y amarillentos dientes, intimidando con su apariencia enorme de piel verdosa y seca con algunos grietas. Alzo su enorme y gorda mano con garras listo para estrellarla en ese delicado cuerpo aniñado.

Sia cerros sus ojos esperando el impacto. Una ráfaga altero sus mechones claros que fue acompañado con un ruido sordo.

—Tks, abre los ojos niña .

De inmediato lo hizo y se encontró con aquel sujeto ahora con sus manos manchadas de rojo. No quiso mirar mas allá de el y sus ojos se llenaron de lagrimas, antes de darse cuenta estaba llorando con todas sus fuerzas.

—!No llores¡!No llores¡—grito incomodo sacudiendo sus manos, no supo que hacer al ver que no cesaba el llanto, impulsivo la tomo de los hombros para que lo mirara.-no llores, no me gusta ver llorisquear a las niñas...

—¿Quién eres...?—quiso saber entre suaves sollozos.

—No eres muda—murmuro.—me llamo InuYasha y ¿tu?

—InuYasha...—murmuro con enorme ojos, ella conocía ese nombre de las tantas historia de su madre.

Quedo paralizado, solo una persona en todo el mundo lo llamaba así y en ese momento ya no estaba con el. Ahora esa desamparada chiquilla volvía despertar el recuerdo de ella, causando que su corazón latiera irregular como solía hacer antes a escuchar llamarlo por su nombre. La extrañaban.

—Ahome...—soltó su nombre con un anhelante susurro, tan débil que la niña no logro escucharlo. Se puso de pie bruscamente.—ven niña, te llevare donde están los de tu especie—su voz sonaba fría y molesta.—Acaso aun piensas ¿que te lastimare?—bufo cuando no se movió ni un centímetro.

Negó dubitativa pero de algo estaba segura que ahí con ese monstruo no se quedaría. Prefirió seguir al extraño salvador antes de terminar en otros líos.

Continuara.

Hola, se habrán dado cuenta desde un principio quien era el extraño pero igual quise mantener su identidad oculta para el final del capitulo así tenia mas peso en la reacción de Sia.

Espero que les haya agradado y dejen su comentario, denle una oportunidad a esta historia. Lo haré por parte, cada capitulo tendrá un motivo corto que se ira enlazando con otros o por lo menos es la intención hasta ahora. Por ahora serán algo cortos pero prometo de apoco ir extendiéndolo mas.

¿Que les pareció?Desde ya gracias por leer.

Saludos :)