Y así pasó más de una semana, entre caricias, arrumacos, tentaciones y felicidad mucha felicidad. Pero un día mientras que ambos piratas disfrutaban de una mañana soleada, cada uno a su manera, comenzaron a escuchar cierto alboroto que se acercaba al Sunny aunque lejos de preocuparse ambos se miraron y una gran sonrisa se extendió por sus rostros. Se levantaron con rapidez y se asomaron a la barandilla, no se habían equivocado, ya habían llegado.

-Robin, Zoro-Chillaba Luffy que corría hacia el Sunny, seguido de todos los demás.

-Chicos- Gritó Robin sin poder parar de reír- Por fin llegaron.

-Fue todo culpa del estúpido de Luffy- Dijo Nami cuando ya estuvieron en el barco momentos antes de lanzarse sobre Robin dándole un fuerte abrazo- Te eche mucho de menos- La morena comenzó a reír cuando Luffy las rodeó con sus brazos.

-Yo también os echaba de menos- Decía este muy alegre pero entonces pareció darle un ataque de seriedad- Sanji quiero comer.

-Luffy, no creo que Sanji pueda cocinar ahora- Dijo Chopper que cuidaba al cocinero, que estaba en el suelo, después de haber tenido tantas hemorragias nasales estaba algo delicado.

- Ya está el Erokuku- Gruñó Zoro mientras que Robin la cual iba vestida únicamente con una camisa larga se acercaba al rubio.

-Sanji-Kun- Canturreó la morena haciendo que el cocinero volviera en sí.

-Oh Robin-Chwan- Dijo este incorporándose repentinamente, pero al ver la vestimenta de la morena salió propulsado hacia atrás por una nueva hemorragia.

-Robin, aléjate- Chilló el renito mientras sacaba su equipo médico de nuevo.

-Oh, Robin-san que alegría verte- Dijo Brook mientras hacia una reverencia a la morena quitándose el sombrero- Y yo me preguntaba si ¿serias tan amable para enseñarme tus bragas?- La morena se sonrojó levemente dedicándole una sonrisa algo incomoda, el espadachín que había escuchado lo que había dicho el esqueleto le propinó un fuerte golpe en la cabeza haciendo que este se cayera para adelante con la cabeza incrustada en el suelo.

-¡SUUUUPERR!

Un largo rato después Sanji parecía haber mejorado y preparó una suculenta cena para sus Nakamas que se sentaron en torno a la mesa muy animados, comían, cantaban y se robaban la comida los unos a los otros. Pero de repente la puerta se abrió dejando a todos los Mugiwara de piedra pues conocían aquel rostro, especialmente el espadachín que se quedó estático al tener frente a él a Perona, la muchacha fantasma que se habían encontrado en Thriller Bark y que había pasado los últimos dos años en compañía del peliverde. Esta recorrió a todos con la mirada y entonces dio con quien andaba buscando.

-Tu ¿Cómo has podido dejarme sola en este lugar?- Bramó la pelirosa acercándose al espadachín quedándose a escasos centímetros de su rostro.

-Te dije que tenía que irme- Murmuraba el peliverde cohibido por la cercanía de la muchacha. Todos miraban la escena algo desconcertados pues no se explicaban que hacia ella allí. Robin elevó la ceja mirando a Perona con una expresión poco frecuente en ella.

-Te dije que esperases, maldita sea ¿Por qué nunca me haces caso?- Continuaba quejándose la muchacha sin apartarse del peliverde.

-Esto...– Luffy con un trozo de carne en la mano miraba la escena extrañado.

- ¿Zoro que está pasando aquí?- Refunfuñó la navegante. Entonces ambos miraron al resto de la tripulación, Perona se sonrojó levemente y el espadachín se rascó la cabeza con la mano.

-Es una larga historia…-Gruñó este mirando al plato.

-Ohh me encantan las historias- Alegó el capitán dando un salto y sentando a Perona de golpe en el banco al lado de Zoro – Contad, contad.- Al instante la pelirosa tenía un plato de comida frente a ella. Pasó algún tiempo hasta que ambos se relajaron y empezaron a contar lo que había pasado durante los dos años que habían estado en aquel lugar. En varias ocasiones Zoro la contradecía y está hecha una furia volvía a recortar la distancia entre sus rostros como tenia acostumbrado hacer ante las estruendosas carcajadas del resto de la tripulación. Exceptuando a Robin que desde hacía bastante rato había comenzado a encontrarse mal y había comenzado a cabrearse bastante pues no le gustaba ni un poquito que la chica fantasma se acercara a Zoro de esa forma, sin contar ya el hecho de que se moría de celos pues aunque ella había sido la que había atendido al peliverde cuando estuvo tan herido, contaba ciertas cosas que la sacaban de quicio. Por lo que en una de las tantas veces que Perona acercó su rostro al del peliverde, la morena no pudo soportarlo más se levantó de la mesa y salió dando largas zancadas hacia la puerta, dejando a todos confusos.

-¿Qué le pasa?-Preguntó Perona de forma inocente mientras los demás se encogían de hombros. Zoro frunció el ceño.

En el exterior Robin se sujetaba la cabeza entre las manos pues esta le dolía horrores mientras se decía una y otra vez que no tenía por qué tener celos. Fue entonces cuando trató de levantarse que sintió un fuerte mareo que de no haber sido por que se había agarrado a la barandilla hubiera caído al agua. La morena puso su mano sobre la cabeza algo extrañada cuando Franky salió del comedor y se acercó a ella percatándose de que algo iba mal.

-¿Eh preciosa estas bien?- Dijo este con cierta preocupación en su voz por la palidez de la morena.

- Si, solo me duele la cabeza – Esta sonrió al Cyborg.

-¿Quieres que llame a Chopper?

-No, tranquilo no es necesario- La morena comenzó a andar directa a su habitación – Gracias Franky- Este no pudo evitar pensar que a Robin le pasaba algo más que un dolor de cabeza, pero se encogió de hombros y volvió a entrar a la cocina donde se encontró a Luffy, Ussop y Chopper bailando al son de una melodía que tocaba Brook mientras el resto daban palmas, todos excepto el espadachín que seguía con el ceño fruncido. Perona parecía haberse integrado rápidamente sin importar lo que hubiera pasado anteriormente pues reía como una niña pequeña viéndoles bailar.

Robin llegó a su cuarto, se puso una camisa larga y se sentó en la cama con un libro en su regazo e hizo el intento leer pero apenas podía concentrarse por lo que terminó apagando la luz y rápidamente cayo en los brazos de Morfeo.

El rayo de sol que iluminaba su rostro hizo que abriera los ojos con algo de dificultad, entonces noto un vacío en el estómago, estaba realmente hambrienta entonces miró hacia la cama donde debería estar Nami y no encontró nada. Se incorporó buscando algún reloj y se sorprendió cuando vio que era medio día ¿Cómo había sido capaz de dormir tanto? Por lo que la morena se levantó de la cama, se arregló un poco y salió de la habitación. Quizás Sanji pudiera darle algo para llevarse a la boca antes de comer. Entonces la morena bajó las escaleras mientras se agarraba a la barandilla mirando furtivamente al espadachín que permanecía entrenando sin camiseta, poco le faltó a la morena para olvidarse de todo y lanzarse sobre él, este al darse cuenta de que Robin había salido de su cuarto y le estaba mirando, la sonrió de lado. La arqueóloga al ver la sonrisa del peliverde no pudo evitar olvidarse de todo lo que le había pasado la noche anterior, asique le sonrió de forma cautivadora, pero de repente esta se tornó agria cuando Perona se plantó frente a Zoro de nuevo a escasos centímetros de su rostro.

-Zoro, deja de distraerte o perderás- Dijo esta en tono infantil mientras que el espadachín volvió a quedarse estático por la cercanía de la muchacha. Robin que miraba la escena desde las escaleras apretó la barandilla con fuerza dirigiéndose a la cocina dándoles la espalda. ¿Qué hacía todavía ella ahí? ¿Y porque tenía que acercarse de esa forma a Zoro? ¿Qué se traían esos dos? Un cumulo de preguntas se almacenaban en la mente de la morena que empezaba a ponerse de mal humor cosa que no era para nada usual en ella. Cuando entró el cocinero la sonrió con dulzura mientras esta se disculpaba por haber tardado tanto en bajar. A los pocos minutos la morena tenía frente a ella un café caliente. Entonces le preguntó a Sanji que hacia la chica fantasma en el barco, y es que Luffy la había invitado a quedarse con ellos hasta que se fueran definitivamente. Aquello hizo enfadar aún más a la arqueóloga que con una máscara de indiferencia sonrió al cocinero con dulzura mientras este por poco vuelve a desangrarse. Poco después Robin fue a reunirse con los demás y al escuchar la insistencia del capitán por volver a bajar a la cantina la morena se ofreció a ir con él, pues quería salir de aquel lugar aunque fuera tan solo por un instante. Luffy comenzó a saltar mientras que Zoro miraba a la morena que apenas se giraba para verlo cosa que le hizo extrañarse pues hacia escasos momentos le estaba sonriendo. Al rato el capitán y la arqueóloga bajaban al Grove cuarenta subidos en el Waver que habían alquilado.


Bueno pues aquí está el segundo capitulo de nuevo por la petición de mis queridas Nakamas :3 Espero que les guste lo suficiente como para dejarme un Review para saber si os gustó. Un abrazo muy fuerte . ¡Nos leemos!