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NEGA

Lincoln no podía creer nada de esto, todo había pasado tan de repente que aun le costaba procesar la situación. La policía había aparecido en su escuela y se lo había llevado, pero no antes de ver su ridículo traje de ardilla. Lincoln se sintió muy avergonzado cuando los dos oficiales lo vieron y compartieron una mirada, especialmente cuando todo sucedió en medio de la clase. Ya había tenido bastante cuando sus hermanas lo forzaron a ir así a la escuela, como un medio de no permitir que la mala suerte escapara. Se lo hubiera sacado de no ser porque lo cerraron desde la espalda con un pequeño candado. Sólo podía sacárselo cuando iba al baño, lo que era muy incomodo.

Los policías le habían sacado el traje de ardilla con unas tijeras, al principio Lincoln se resistió diciéndoles que se metería en líos, pero ellos habían afirmado que ya no tenía nada que temer de su familia. Aquello había detenido a Lincoln, pero más que nada por lo desconcertante de aquellas palabras. ¿Por qué tendría que temer a su familia? Lincoln quiso preguntarlo, pero los policías ya habían terminado de cortar el traje alrededor del candado. Con mucha facilidad le quitaron el traje después de eso.

La peste que salió casi lo hizo vomitar. Aunque ya tenía más de una semana con ese traje, jamás pudo acostumbrarse a esa peste que lo invadía cada vez que podía sacárselo. Era realmente desagradable. Los policías retrocedieron y arrojaron algo de desinfectante alrededor. Luego de eso lo llevaron a un baño y le dieron algo de jabón para bañarse.

Y ahora estaba ahí, sentado en la estación de policía sin que nadie le explique nada. Al menos le habían dado algo de ropa, todo lo que tenía bajo aquel traje era simplemente un par de calzoncillos. Pero ahora tenía una camisa negra y unos pantalones azules. Los policías habían sido muy amables al dársela como regalo.

Pero lo que quería ahora era saber que estaba pasando. Al menos le gustaría una excusa que darle a su familia de porque no tenía el traje, quizás así no lo hagan dormir en el patio otra vez. Últimamente hacia mucho frío en su habitación, por lo que afuera debía estar incluso peor.

Con un suspiro dejó caer sus piernas hacia delante mientras apoyaba toda su espalda sobre la silla. Sacó su celular del bolsillo, era un modelo bastante viejo: sólo podía mandar y recibir llamadas, pero funcionaba para Lincoln. Lo había tenido en uno de los bolsillos del traje en el caso de que tuviera que necesitarlo, pero hasta ahora le había sido inútil.

No tenía crédito, por lo que no le serviría de nada, pero al menos quería distraerse con alguno de los juegos viejos que había en ese pequeño aparato.

En el momento en que la pequeña serpiente chocó contra su propia cola, el teléfono comenzó a vibrar en su mano. Con una gran emoción, Lincoln aceptó la llamada y puso el pequeño aparato sobre su oreja.

-¿Hola? ¿Mamá? ¿Papá? ¿Chicas? Yo no destruí el traje. –Por alguna razón no pudo evitar gritarlo antes que nada. –Quiero decir, estoy en la estación de policía, no sé que pasa. Necesito ayuda.

-Hola, Lincoln. Se siente un poco raro hablar contigo de esta forma. ¿Qué estoy diciendo? Es sumamente raro hablar contigo, pero a la vez refrescante. Se siente algo nuevo, por otro lado, todo aquí a sido nuevo. Especialmente el asunto del "Niño Ardilla", creí que ya habrían terminado con esa basura. Tú familia si que es rara.

Lincoln separó un poco su oreja del teléfono, la voz le resultaba familiar, pero no podía recordar de quien era. Se escuchaba suave y algo joven, pero a la vez parecía madura.

-¿Disculpe? –Lincoln dudó un poco en como responder. –Yo… creo que se equivocó o algo.

-Si me hubiera equivocado no hubiera dicho tú nombre al principio, Lincoln. Por cierto, ¿Tu madre no te advirtió no aceptar llamadas de origen desconocido? Uno nunca sabe que clase de locos estarán ahí afuera.

No lo había hecho, pero de todas formas a Lincoln casi nunca lo llamaba nadie, y en estos momentos no podía pensar claramente.

-¿Quién habla? –Preguntó con algo de dudas mientras miraba a su alrededor con un poco de paranoia.

-¿Quién? Sí, supongo que tendría que darte un nombre, pero no me creerías si te lo dijera. Yo tampoco me lo creo, pero con todas las cosas raras e ilógicas que e visto hasta ahora supongo que es posible. Lo difícil sería que tú me creyeras. Ya sé, llámame Nega.

-¿Nega?

-Sí, Nega. ¿Suena genial? Supongo que no. No me culpes, es un nombre improvisado. De todas formas, ¿Cómo está todo allí? ¿Ya te sacaron el ridículo traje de ardilla? Espero que sí, esa cosa te hacia ver como un idiota.

Lincoln dudó en como contestar. No tenía idea de quien era la persona detrás del teléfono, y comenzaba a sentirse muy incomodo por todo esto. Quizás simplemente debería colgar, si sus hermanas trataban de llamarlo les sería imposible mientras estuviera hablando.

-Yo… tengo que colgar.

-Soy el hijo de puta que denunció a tu familia por maltrato infantil, Lincoln.

Lincoln se quedó totalmente paralizado al escuchar aquellas palabras. La voz detrás del teléfono había sonado fría y directa, y no parecía estar mintiendo ni nada. Pero aun así, ¿Había escuchado bien? ¿Dijo que había acusado a su familia de maltrato infantil?

-¿Q-qué?

-Denuncié a tú familia por abuso infantil, Lincoln. ¿Qué crees que era todo eso que te estaban asiendo? Dormir en el patio, tratarte como un paria, vender tus cosas, forzarte a usar un traje estúpido. Y todo por una ridícula superstición. Vamos, Lincoln. Si es no es maltrato infantil, ¿Qué es? Así que hice una pequeña llamada anónima a la policía y denuncie a toda tu familia. En estos momentos estarán interrogando a tus padres en habitaciones diferentes, reuniendo declaraciones de tus hermanas y cualquiera relacionado con el incidente. Con todos los testigos no podrán hacer mucho para defenderse. Calculo que les quitaran la custodia y los obligaran a ir a sesiones de paternidad, o a un centro de reeducamiento paterno. En cuanto a tus hermanas: ella serán separadas bajo la custodia de tus familiares y tú, posiblemente, serás dado al Estado. Eso te llevará a algunas casas hogares hasta que la situación con tu familia se estabilice y sepan que hacer contigo, pero tranquilo, tarde o temprano las cosas mejoraran, Lincoln. Quizás, hasta permitan que una de tus hermanitas menores te acompañe.

Lincoln estaba sin palabras por lo que acababa de escuchar. ¿Qué acababa de decir? ¿Sus padres pierden la custodia? ¿Su familia separada? No. ¡No! Tenía que ser mentira. Todo tenía que ser una mala broma. Era imposible que su familia se separara. Siempre habían estado juntos. ¿Por qué ahora sería diferente? Lincoln sintió un terrible miedo que hacia temblar su cuerpo mientras sujetaba más fuerte el teléfono. Se sentía como garras invisibles estrujando su corazón lentamente.

Uno un largo silencio del otro lado de la línea, entonces la voz pareció murmurar algo por fuera. Lincoln no pudo escuchar muy bien, aunque en estos momentos no creyó que pudiera escuchar a nadie.

-¿Qué esperabas, Lincoln? ¿Realmente creíste que todo lo que te han hecho hasta ahora era legal? Tal vez creíste que eso era lo normal en las familias, pero no lo es. Me sorprende que nadie lo hubiera denunciado hasta ahora, era más que obvio para cualquiera que lo viera desde afuera. Por otro lado, los únicos que podrían verlo eran un idiota enamorado de tú hermana y la hermanita del novio de la misma hermana. Supongo que sus sentimientos personales pudieron más que la amistad. Lastima por ti, Lincoln.

La voz era la misma, pero el tono y la forma de dirigirse a él eran distintos.

-¿Qué estas diciendo? ¡Basta! Esto no puede ser. ¡Retira todo lo que le dijiste a la policía! –Lincoln le gritó. No iba a permitir que una voz detrás del teléfono desintegrara a su familia.

-Ya es tarde, Lincoln. Las cosas son mucho más rápidas cuando se tratan de niños. En estos momentos ya deben de haber tomado declaración a algunos de tus vecinos y maestros. Quizás incluso se han echado una miradita por tu habitación. De ser así, entonces considera el caso cerrado, Lincoln. Ni hará falta que testifiques.

Lincoln miró el teléfono fijamente. El número seguía siendo desconocido, aunque la voz le era familiar. Pero todo eso ahora no importaba nada. Si lo que Nega dijo era verdad, entonces Lincoln acababa de perder a toda su familia en un solo día.

-No puede ser. –Lincoln sintió como se atragantaba con su propia voz mientras trataba de negar las palabras de Nega. No podían separarlo así de su familia. Tenía que haber una ley que lo prohibiera. –Estás mintiendo. –Se las arregló para decir débilmente.

-Piensa lo que quieras, eso no cambia nada. Dentro de poco te reunirás con algunas de tus hermanas, así que mejor estate preparado. Con aquella actitud que tienen contigo, dudo muncho que sean todo azúcar cuando te vean sin ese estúpido traje de ardilla. Volveremos ha hablar, Lincoln.

La voz regresó al mismo tono del principio, y antes que Lincoln pudiera decir nada más aquella persona cortó.

Lincoln miró fijamente el teléfono en su mano temblorosa. Por su cabeza comenzaban a surgir un millón de preguntas que olvidaba en el momento de pensar en la siguiente, y entonces el proceso se repetía como un círculo sin fin. Abrió la boca para decir algo, como si aquella persona aun estuviera conectada, pero la cerró inmediatamente.

Una pequeña sonrisa nerviosa se dibujó en su rostro mientras gotas de sudor corrieran por su frente.

-Ah ha. Claro, como si fuera a creer lo que me dice un desconocido por teléfono. Haha. –En la escuela le advirtieron nunca aceptar llamadas de desconocidos. –Sí, sólo es eso. –Se recostó un poco en la silla mientras guardaba su teléfono. –La próxima vez tendré que asegurarme de ver el número antes de contestar.


NA: Ahora la voz tiene un nombre: NEGA. Pueden empezar con sus teorías conspiratorias y todo eso que se hace cuando una rara voz los llama y dice esto y aquello.

Como dije, este fic será un pasatiempo cuando esté medio bloqueado (lo mismo que Consulta). Por lo que los capítulos no serán muy largos, pero trataré de hacerlos directos.