Notas: Este fic lo escribí hace más de 5 años (era joven y tonto), lo publique hace 3 años (ni me acordaba de que lo tenía :v) y ya recién encontré la continuación que escribí hace 5 años y pues la voy a publicar, así que tal cual lo escribí en aquel entonces lo publique, igual dudo que a alguien le interese esta historia tan pendeja y sin mencionar que tendré que redescubrirlo con ustedes porque ni me acuerdo que mamadas escribí XD XD XD

Autor: Vicentt Di Morte

Fandom: One Piece

Pairing: Zoro x Sanji

Disclaimer: Los personajes pertenecen al mangaka Eiichirō Oda.

Cap. 2

Eran cerca de las 3:00 am, el pueblo estaba desierto y la lluvia arrasaba con lo que estuviese a su paso, estando a mitad de una plaza bajo un quiosco de gran tamaño y diámetro, Sanji bufaba con fuerza mientras se sacaba el saco y lo sacudía en el aire tratando de sacarle la mayor cantidad de agua posible sin arrugarlo demasiado, de vez en vez le dirigía miradas de odio a Zoro que con indiferencia se había sacado la gabardina y la exprimía cual trapo, y evitaba el contacto visual con su molesto acompañante.

-Bien y ¿ahora qué?-Cuestiono Sanji mirando a Zoro expectante.

-¿Que de qué?-Pregunto el peliverde volteando al fin a ver al rubio.

-¿Qué se supone que vamos a hacer ahora heee…? ¡Tienes que solucionar este problema pero ya!

-¡¿Y yo por qué?!- Pregunto algo molesto el peliverde, está bien que haya sido su culpa que se mojaran, pero no era para tanto.

-¿Por qué? Me preguntas porque...¡Porque por tu culpa nos perdimos, nos mojamos, fuimos encerrados por un viejo en una cueva repleta de bestias extrañas y casi somos comidos por ellas, y que para colmo terminamos más perdidos de lo que ya estábamos, por eso maldito cabeza de césped!-Grito Sanji perdiendo la paciencia-Por suerte las provisiones están intactas-Dijo mirando el montón de cajas, bolsas y barriles que Zoro había dejado en el suelo para exprimir sus prendas y dar resguardo a sus preciadas katanas.

-Bien ¿y qué sugieres que haga?-Pregunto el espadachín mirando molesto al cocinero que se estaba poniendo rojo del coraje.

-Tsk hmm….bien, puedes ir a buscar un hotel o algo, igual lo vas a pagar con tu dinero-Contesto Sanji tragándose la ira y mirando al peliverde de forma cansada-De lo contrario me desharé de eso malditos barriles de sake-Amenazo el rubio mirando los barriles de sake, si, esos malditos barriles, los causantes de todo sus problemas.

-No te atreverías cejas de sushi-Protesto Zoro con voz amenazadora mirando al rubio directamente a los ojos.

-¿A no?...Pruébame-Contesto el rubio sin ceder con la mirada, no iba a perder ese pequeño duelo de miradas que habían comenzado sin querer.

-Flashback-…

Si, el Rubio nunca imagino que seis barriles de sake le causarían tantos problemas en un solo día; primero durante la tarde había acompañado al cabello de musgo por su licor, y lo había hecho de buena gana, puesto que él le estaba ayudando a cargar con las provisiones, y todo estuvo bien, seleccionaron el mejor sake de calidad y compraron los barriles, Sanji se hizo con las bolsas que Zoro cargaba y este empalmo los barriles de tres en tres y los apoyo sobre las cajas que ya cargaba; terminada la compra Sanji se había dispuesto a marcharse al Sunny, pero no supo cómo ni cuándo, que para cuando miro a su alrededor la alga con patas cargada de cajas y barriles había desaparecido y no se visualizaba por ningún sitio, y ese momento fue en el que el rubio se preguntaba el cómo es que un tipo alto, fornido y cargado de mercancía a mas no poder se podía perder entre la poca gente que había en esos momentos en las calles a causa del clima, no lo sabía, así como tampoco sabía cómo es que el inútil del marimo se las había arreglado para quitarse su correa hecha a la medida.

Sanji sin perder tiempo, busco en cada rincón del mercado, en cada local y en cada callejón del pueblo, pero no había rastro del espadachín, fácil llevaba media hora buscando a su desorientado nakama, pero cuando se dispuso a irse en dirección al Sunny para dejar las bolsas y después salir a buscarlo con más facilidad, ¡Zaz! Lo vio, vio a la alga con patas cargado de cajas y barriles caminando despreocupadamente por el puente en el que habían tomado su descanso minutos atrás y dirigiéndose a la dirección contraria a la del viejo muelle adentrándose a la parte del pueblo que no habían visitado, con un pequeño deje de alegría se dirigió al peliverde tratando de llamar su atención, pero el espadachín estaba a una distancia considerable y se alegaba aún más, por lo que acelero el paso hasta darle alcance, aunque ya estando muy adentrados a la otra parte del pueblo.

El peliverde volteo al escuchar la tan familiar voz del chef de abordo del Sunny, el cual con un ademan le indicaba que se acercara, el espadachín lo pensó un poco antes de encaminarse al cocinero, que lo miraba con su ceja visible alzada.

-¿Cómo demonios llegaste a perderte así de rápido?-Fue la interrogante del rubio.

-¿De qué está hablando? ¡El que se perdió fuiste tú!-Acuso el peliverde mirando con recelo al cocinero.

-Pero que….Haa olvídalo, vámonos de una vez antes de que empiece a llover-Dijo Sanji evitando hacer una escena en medio de la calle.

-Bien-Fue la corta respuesta del espadachín, que se puso a caminar nuevamente a la dirección contraria al muelle.

-¡¿A dónde vas?!-Pregunto Sanji sorprendido por la dirección que tomaba el espadachín.

-Al muelle, Obvio-Dijo secamente el espadachín.

-¡El muelle esta hacia allá!-Grito Sanji señalando el lugar por el que había llegado-¡¿Qué no tedas cuentas de que estas subiendo por la montaña en lugar de bajar?!-Grito nuevamente el cocinero, a lo que el peliverde al notar lo antes señalado solo atino a ruborizarse un poco y mirara a otra dirección de forma avergonzada.

Sanji acomodo la cantidad de bolsas que pudo, a lo largo de su antebrazo derecho dejando libre su mano, con la que tomo la parte suelta de la faja del peliverde y tiro de el para evitar perderlo nuevamente, y empezó a andar de forma algo apresurada, puesto que el clima se había tornado más ventoso de lo que estaba y la lluvia no se hizo a esperar.

La tormenta comenzó ligera pero no tardo ni un minuto en empeorar, por lo que ambos chicos decidieron echarse a correr, el rubio sin perder tiempo soltó la faja del peliverde para poder cerrar las bolsas de las provisiones para evitar que se mojaran, y el cocinero estaba concentrado en su tarea de atar bolsas hasta que un ruido ensordecedor le hizo detenerse y voltear a ver lo sucedido, lo que vio fue al espadachín tirado en el suelo junto con los barriles y las cajas de provisiones.

Ante la escena Sanji se echó a reír pensando que el peliverde había tropezado o resbalado, pero al notar un segundo cuerpo a parte de Zoro se calló y solo se dedicó a esperar a que se levantase y observar la reacción de la tercera persona, la cual se levantaba con algo de dificultad a causa de la caída, para cuando la persona se levantó, tanto Sanji como Zoro ya estaban totalmente empapados y al parecer la tercera persona también.

Zoro por su parte se levantó casi al instante de que se tropezó y se dispuso a reacomodar todas las cajas y barriles; terminada la tarea y antes de tomar la carga en brazos, se giró molesto hacia la persona causante de su caída.

-¡Oye mira por dónde vas maldito viejo!-Recrimino Zoro alzando la voz molesto.

-¿Yo? ¡El que debería ver por donde va eres tú mocoso arrogante!-Regreso el regaño un hombre que aparentaba tener más de 80 años de edad, calvo, de estatura media, encorvado hacia el frente y usaba sandalias de madera, vestía una túnica negra y un pantalón corto, tenía tanto las cejas como el bigote bastante largos y blancos, delatando su avanzada edad.

-¡¿A quién llama mocoso, viejo decrepito?!-Se defendió el espadachín al instante, recibiendo un codazo en las costillas del costado derecho por parte del cocinero, que ya se había acercado a la escena.

-Disculpe a mi amigo mi buen señor, es que está ciego de un ojo y no le vio cruzar la calle, le ofrezco disculpas a su nombre-Se disculpó Sanji frente al hombre haciendo una pequeña reverencia, a lo que Zoro estaba a punto de quejarse, pero se calló al recibir otro codazo en las costillas.

-Hmm…Esta bien, tu no hiciste nada malo jovencito-Musito el viejo viendo de buena manera a Sanji por la educada forma de disculparse-Pero lo quiero oír de él-Dijo el viejo apuntando a Zoro.

-¡Ja! Ni crea que me voy a disculpar por algo de lo que no fui responsable-Dijo secamente el espadachín viendo con mala cara al viejo frente a él.

-Bien en ese caso jovencito malcriado, no te devolveré estas katanas-Explico el anciano mostrándole a Zoro sus tres katanas.

Zoro dirigió su mano derechas a su costado, dándose cuenta de que en efecto eran sus katanas las que el viejo tenía en manos, tanto Zoro como Sanji estaban sorprendidos de que ni siquiera notaron el momento en que el anciano se había acercado al espadachín y le había sacado las katanas de la faja sin que este lo notara; Zoro aun algo impresionado por la velocidad del viejo, estaba a punto de reclamar cuando el anciano simplemente empezó a correr montaña arriba con gran velocidad, y se adentraba por la calle de la que ellos acababan de salir.

Zoro sin perder tiempo fue tras el anciano, dejando a Sanji boquiabierto y con el montón de cajas y barriles que le correspondía cargar al espadachín, pero sin más que hacer, acomodo las bolsas de su mano izquierda en el antebrazo y tomo los barriles y cajas a como pudo y corrió tras el anciano y el espadachín.

Estando tan sumergidos en la persecución, no se percataron de que habían salido del pueblo y se habían adentrado a la selva de la isla; Sanji usando su buen equilibrio le seguía el paso al espadachín y al anciano que iban a toda velocidad por un sendero que se abría paso a través de la selva; y la persecución siguió por alrededor de veinte minutos más, hasta que llegaron a la parte inferior de un barranco, en otras palabras, tenían un inmenso muro de roca en frente de ellos y en este muro había una cueva enorme y bastante profunda; el anciano se había detenido justo al frente de dicha cueva y estaba mirándolos de manera seria, para después comenzar a hablar.

-Yo no me atrevo a ir más allá de esta cueva-Comento el viejo sin dejar de mirarlos-Supongo que esta carrera ha concluido.

-Bien maldito viejo, ahora devuélvelas-Dijo Zoro con tono amenazante.

-Mmm…me temo que no te las daré tan fácilmente muchacho-Dijo el anciano mirando a Zoro de forma analítica-Y siento que hayas tenido que seguirnos hasta aquí jovencito-Mascullo el anciano dirigiéndole una mirada compasiva a Sanji; después de esto solo se voltio y lanzo las tres katanas dentro de la obscura cueva y dando uso a su velocidad se retiró dejando a ambos chicos sin palabras.

-Tsk….maldito viejo-Dijo Zoro acercándose a la cueva con el fin de buscar sus katanas siendo seguido por Sanji, pero al acercarse notaron un olor extraño que provenía de la cueva, Zoro lo ignoro y se adentro a la húmeda y obscura cavidad de roca, buscando con la mirada sus preciadas katanas sin éxito alguno, Sanji dudo si entrar o no, puesto que no le había dado buena espina el comentario del anciano y más aparte el extraño hedor que provenía de dicha cavidad, pero después pensó que sería peor dejar que el marimo se perdiera en la cueva así que decidió seguirle de cerca para evitar el extravió del espadachín; al entrar el cocinero a la cueva, un ruido de cadenas inundo el lugar, para después ver como una inmensa puerta de hierro con barrotes en la parte superior de esta, se cerraba frente a ellos dejándolos encerrados en la cueva y en una casi total obscuridad.

-¡¿Pero qué demonios es esto?!-Pregunto Sanji fastidiado.

-Es una trampa genio-Respondió Zoro de forma indiferente a la pregunta de su nakama, siguiendo con su búsqueda.

-¡Eso es obvio cerebro de musculo!-Grito el cocinero perdiendo la paciencia.

-Lamento mucho que llegáramos a esto jovencitos-Se escuchó la voz del anciano tras los barrotes de la puerta-Pero me temo que no podía dejar a un pirata andar libremente por el pueblo, no se sabe cuándo pueda atacarnos-Dijo el anciano asomándose por los barrotes.

-De que estas hablando anciano-Pregunto Sanji mirándolo con falsa duda-¿A qué pirata te refieres?

-Sé que quieres ayudar a tu amigo jovencito, pero me temo que se trata de Roronoa Zoro, un pirata miembro de los mugiwara muy conocido y buscado por la marina-Contesto el anciano mirando a Sanji- Siento que tu estés involucrado en esto jovencito, aun sin tener culpa alguna.

-¿A qué se refiere?-Pregunto el rubio curioso-¿Cómo sabe que yo no soy miembro de la tripulación de los mugiwara?

-Bueno, revise todos los carteles de se busca de los mugiwara y no vi a nadie con tu apariencia jovencito-Contesto el anciano.

Sanji al escuchar eso iba a reprochar, pero en lugar de eso trato de sacarle ventaja a la situación.

-En ese caso ¿me podría dejar ir?, necesito llevar estas cosas a casa antes de que mi padre regrese, si no llego antes de la cena estaré en problemas-Mintió el rubio, esperando que el anciano cállese en su pequeño juego.

-Lo siento jovencito, te creo, pero me temo que si te dejo ir, sé que volverás más tarde a tratar de liberar a tu amigo-Dijo el anciano mirando con recelo al rubio.

-Yo no quiero liberarlo, el solo me estaba ayudando a llevar esto hasta mi casa-Insistió el rubio.

-Mmm…No, lo lamento-Dijo el anciano dándose la vuelta para retirarse-Espero que sean más fuertes de lo que aparentan-Termino de decir el anciano antes de irse.

-Hmm… ni siquiera cayo-Dijo Sanji volteando a ver a Zoro que recién había encontrado sus katanas-¿Ahora qué hacemos?-Pregunto el rubio a su nakama, el cual lo veía con indiferencia.

-Bien, ahora que tengo mis katanas esto será rápido-Dijo el espadachín pasando al lado del cocinero y dirigiéndose a la gruesa puerta de hierro.

Al estar a un par de metro de la enorme puerta, Zoro utilizo su técnica Daishinkan para cortar la gruesa puerta en dos, pero está no cedió, sino que solo se hizo un muy y apenas notable rasguño; extrañado por esto Sanji se acercó a la puerta y la observo detenidamente.

-Es kairoseki, será difícil de cortar o tirar-Dijo Sanji volteando a ver a Zoro quien solo le miraba con indiferencia y ya había enfundado nuevamente su Sandai Kitetsu.

Sanji no dijo nada solo se dispuso a poner en el suelo toda su mercancía, se estaba empezando a sentirse mareado y cansado, cuando termino con su mercancía se giro para ver nuevamente a su nakama, pero al hacerlo le dio una fuerte punzada en la cabeza lo que le hizo sentirse aún más mareado y la vista había empezado a nublársele, lo cual causo que se tambaleara un poco, le empezaban a pesar y a arder los ojos; cuando logro enfocar lo mejor posible a Zoro, solo veía como le miraba de forma extrañada y le hablaba, pero no le escuchaba en lo absoluto, al tratar de dar un paso en la dirección de su nakama sintió una nueva punzada en la cabeza y con esta llego la obscuridad total.

Zoro al ver que su nakama actuaba de forma algo extraña, le pregunto que qué demonios le pasaba, pero al no recibir respuesta del cocinero, el cual lo miraba un tanto extraño, le preocupo un poco, y se preocupó aún más al ver como su nakama daba un paso en falso para después desplomarse en el suelo, se apresuró a ver lo que le sucedía su nakama; Sanji había caído sobre su costado derecho, Zoro se acercó por su espalda y le tomo del hombro izquierdo y lo jalo para verle el rostro, el cocinero estaba pálido y respiraba de forma entrecortada, el espadachín le tomo de ambos hombros y lo agito para intentar despertar a su inconsciente nakama sin éxito alguno, y no fue sino hasta después de unos minutos que el espadachín empezó a sentir los mismos malestares que su nakama, haciendo que se desplomase junto a este de forma brusca.

Un fuerte alarido fue lo que despertó al cocinero, que se levantó alarmado por el escandaloso grito, miro a su alrededor pero no había rastro del causante de dicho alarido, y ahora solo se escuchaba el sonido de la lluvia al caer y unos ronquidos muy familiares, al mirar a su izquierda se encontró al espadachín durmiendo plácidamente junto a él, el rubio iba a retirarlo de su lado para despertarlo cuando otro gruñido se volvió a escuchar en la obscura cavidad, cuando volvió a levantar la vista vio a una bestia tipo tigre de seis patas y tres colas, color negro con rayas blancas, muy parecido al que se había encontrado en la isla flotante de Shiki, lo cual le pareció extraño, pero no tuvo tiempo de preguntarse como ese tipo de criatura llego a evolucionar de ese modo sin la planta IQ, puesto que más de diez tigres aparecieron tras el primero junto con dos criaturas más que parecían ser serpientes de dos cabezas y estas segregaban un tipo de gas de sus bocas.

Sanji aun estando un poco mareado y débil, se levantó de su lugar y pateo al espadachín en el estómago para que este despertase de su tranquilo sueño; al despertar este se levantó quejándose de la patada y desganado, al parecer lo que esas serpientes segregaban era veneno para debilitar a sus presas y eran las causantes de sus mareos y perdidas de conciencia.

Zoro se giró hacia las bestias poniéndose en guardia y mirando a Sanji con una sonrisa burlona y picara.

-Te apuesto que puedo derribar más de esas cosas que tú, cocinerucho de mierda-Sanji solo lo miro para después contestar al reto.

-Eso ya lo veremos espadachín azorado-Dijo Sanji sonriendo con malicia.

Dando comienzo a su juego, ambos chicos empezaron su contraataque contra las bestias, sin percatarse de lo despernados que ambos se encontraban, y esto fue advertido poco después por Sanji al notar que con cada movimiento tanto los mareos como la desorientación y el equilibrio se hacían más notables, bueno al menos la desorientación del cocinero, la de Zoro se quedó intacta; asiendo que sus ataque fueran esquivados y dando a las bestias la oportunidad de atacarlos con facilidad.

Peleaban lo mejor que podían pero les era imposible acertar sus ataques, Sanji siquiera era capaz de girar para hacer un Diable Jambe, mientras que Zoro no podía acertar un simple Hiryuu Kaen; ambos empezaban a sentirse pasados nuevamente, la vista comenzaba a nublárseles como había ocurrido con anterioridad esa misma tarde.

Sanji analizando la situación en la que se encontraban y concluyendo que les iba a ser imposible salir ilesos del lugar, decidió hacer una retirada rápida tomando la mercancía que pudo sostener en brazos, para queja de Zoro el cual se negaba a retirarse de una pelea, empezando así una discusión, en la que Zoro molesto, no tuvo más opción que tomar el resto de las provisiones y seguir de cerca al cocinero, que ya había emprendido su carrera al lado contrario de la puerta de kairoseki esquivando y corriendo sobre las bestias lo más rápido que le era posible, puesto que el desequilibrio le impedía correr más rápido de lo que normalmente correrían, sin siquiera pensar las probabilidades de que al otro lado de la cueva pudiera haber una salida, y de hecho no había salida, las bestias no tardaron en darles alcance y sin más opción despejaron sus manos y se pusieron nuevamente en guardia.

-Bien, creo que tenemos un problema-Dijo Sanji sin dejar de ver a las bestias frente a él.

Zoro sin decir nada, fue el primero en dar paso a la pelea, dirigiéndose a una de las serpientes de dos cabezas usando el Rokudou No Tsuji, y aunque el ataque se desvió un poco a causa de su desequilibrio, aun así logro terminar con ella, para inmediatamente seguir con la otra usando el mismo ataque y cortando a la serpiente en seis partes; Sanji por otro lado, uso un Premier Hache tratando de acertar los golpes contra varios de los inmensos tigres, pero solo logro acertar a uno, pero el problema era que al caer uno salían dos más, pero gracias a que el espadachín había terminado con las serpientes que segregaban ese veneno con olor extraño, había empezado a recuperar su equilibrio y fuerza haciendo que sus ataques fueran más asertivos y eficaces; y así de poco a poco los dos chicos fueron recuperando su equilibrio y fuerza al cien, haciendo más fácil el derrotar a las inmensas bestias.

Poco después de haber terminado con las bestias, los zagales ya exhaustos y un poco malheridos, se hallaban descansando sentados y recargados en el tope de la cueva, la cual estaba en una obscuridad total y que al no tener salida no tenían a donde ir por lo que se habían limitado a descansar.

Zoro estaba recostado en el suelo y había pasado sus brazos tras su cabeza para caer dormido casi al instante, mientras Sanji trataba de encontrar su cajetilla de cigarrillos, que al parecer había perdido durante la conmoción de la pelea junto con su mechero, resignado se recostó en el suelo y paso su brazo izquierdo tras su cabeza y el derecho lo puso sobre sus ojos dispuesto a dormir, sin tener excito; en ocasiones como esta se sorprendía de que estando en una cueva bastante helada y húmeda el marimo pudiera pegar el ojo tan fácilmente cuando él ni siquiera podía encontrar una buena posición para dormir, malhumorado se incorporó nuevamente dando un largo suspiro, estaba cansado pero no podía dormir y el único ruido que se escuchaba en la cueva, a parte de los ronquidos de Zoro, era el lejano sonido de la lluvia al caer.

Sin más que hacer Sanji se levantó y recorrió toda la cueva, encontrándose con entradas que conducía a alrededor de 122 metros de pasajes sin salidas y sin mencionar que había una enorme cantidad de esqueletos tanto de hombres como de animales esparcidos por los pasajes.

La cueva realmente era alta y extensa, pero no lo había notado por la persecución que habían tenido una hora antes, otra cosa que también noto es que estaba en declive aunque la inclinación no estaba muy pronunciada; viendo que no había salidas por lo demás pasajes, volvió donde Zoro y se recargo contra la pared pasando ambas manos tras la nuca, tenía frio y para empeorar la situación una de sus piernas le había comenzado a doler y tenía un par de enormes garras marcadas en el hombro izquierdo; recordó lo que Zeff le había dicho cuando era niño "la mejor forma de ignorar el dolor es distrayéndote", Sanji cerró los ojos tratando de ignorar el dolor de la herida de su hombro pero le fue imposible, el cocinero pensó que la mejor forma de distraerse seria cantando, a él le gustaba mucho cantar, aunque solo lo hacía cuando estaba solo en la cocina.

Dando un suspiro el cocinero recordó una de las canciones que más le había gustado escuchar cantar a Zeff, puesto que desde que Zeff y él habían inaugurado el Baratie, el viejo solía cantar cuando estaba solo en su camarote y estando al lado de la habitación de Sanji, este inevitablemente le escuchaba cantar distintas canciones todas la noches, tanto que se las había aprendido de memoria, pero no le disgustaban, al contrario, esas canciones le ayudaban a conciliar el sueño; y eso era lo que más quería en ese momento, dormir.

-Elle me dit, qu'elle aimerait changer d'air…-Aun con los ojos cerrados Sanji había comenzado a cantar en susurro una de las tantas canciones del viejo-C'est vrai que par ici, les vies prennent la poussière…Elle me dit, qu'elle voudrait voir la mer, d'autres pays, un bonheur ordinaire…elle me dit, qu'on pourrait se défaire, de ces utopies, qui rendent nos nuits amères…-Conforme la canción avanzaba, las pausas se prolongaban al tiempo que los susurro se iban haciendo menos audibles, puesto que la canción relajaba al cocinero al grado de llevarlo a la somnolencia- Elle me dit, ses doutes et ses colères,…comme aujourd'hui, lassée de toucher Terre…..même si notre histoire peine à s'écrire, j'ai le scénario….même si l'on s'égare dans l'intro….J'ai, tu as tout ce qui me faut, j'ai tout ce qu'il te faut…..-Cuando el cocinero estaba a punto de caer rendido a los brazos de Morfeo, un fuerte ruido lo despabilo sacándolo del trance en el que se encontraba y haciendo que se pusiera en estado de alerta.

Cuando el cocinero escucho con atención aquel sonido, se dio cuenta de que se trataba del viento que al parecer había comenzado a correr con mucha fuerza, pero lo que le extrañaba era que el sonido del viento pudiera escucharse de esa forma estando tan alejados de la entrada de la cueva; Sanji prestando más atención espero a que ese sonido volviese a sonar y no fue sino hasta un par de minutos después que se oyó el rugir del viento nuevamente.

-El sonido viene de esa dirección-Dijo Zoro apuntando en la dirección de la entrada de la cueva.

-¡HAAAAA! ¡¿Pero que tratas de hacer, que me dé un infarto?!-Se quejó el rubio al escuchar la voz de Zoro de forma muy repentina.

-Haa deja de quejarte, eres muy ruidoso-Dijo Zoro con indiferencia mientras se hurgaba el oído izquierdo.

-¡Oh, cierra la boca alga con patas!-Reclamo el rubio-Bien, como sea, tienes razón el sonido proviene del Este de la cueva, así que hay que investigar-Concluyo el rubio mirando a Zoro.

-Yaaaawwwwnnnn…bien vamos-Dijo Zoro soltando un bostezo y poniéndose de pie.

Sin más ambos chicos se dirigieron al lugar de donde provenía el sonido del viento llegando y adentrándose a uno de los tantos pasajes que Sanji había recorrido minutos atrás, sintiendo al entrar una brisa de aire helado, caminaron hasta llegar al tope de la pequeña senda encontrándose en el fondo escombro del piso de la cueva, y aunque no había otra ruta obvia, ambos chicos concluyeron que existía un pasaje debajo del escombro, por lo que entre ambos empezaron a remover y a trozar los escombros más grandes hasta que descubrieron un gran pasadizo que daba salida a la selva, recibiendo de lleno el aire frio y pequeñas gotas de agua que eran impulsadas por el viento hacia el interior de la cueva, y a causa de estar en una zona alta de la montaña se podía divisar a lo lejos las luces del pueblo de la isla.

El espadachín sin decir nada se retiró de la salida y se dirigió al fondo de la cueva, siendo seguido por cocinero el cual estaba asombrado por el simple hecho de que el espadachín no se hubiese perdido cuando se encaminaron al fondo de la cueva; tomaron sus pertenencias y se dirigieron nuevamente a la salida recién descubierta, claro que se tardaron alrededor de 20 minutos en llegar a la salida puesto que Zoro se había perdido cuando iban de regreso a la salida; después de haber asegurado que sus provisiones no se pudiesen mojar durante su trayectoria a la pequeña ciudad, ambos chicos corrieron por la selva en dirección a esta.

Cuando salieron de la selva y estuvieron ya adentrados en el pueblo, que Sanji tuvo que recorrer un par de veces por culpa del espadachín con mayor desorientación del mundo, hasta que dio con él y al mismo tiempo dándose cuenta de que no estaban en el mismo pueblo al que habían llegado, sino que estaban del otro lado de la isla, en otras palabras, para poder llegar donde Luffy tendrían que rodear toda la montaña para llegar al puerto donde habían desembarcado la mañana anterior.

Sanji molesto después de que Zoro se perdiera otra vez, lo tomo de su gabardina y lo había jalado de ella hasta que se encontraron con un enorme quiosco que aprovecharon para poder resguardarse de la lluvia.

-Fin de Flashback-…

Después de perder un par de minutos en ese duelo de miradas, Zoro se giró sin decir nada terminando el contacto visual con el rubio, el cual extrañado solo miro con recelo los movimiento del espadachín, que después de colocarse su arrugada gabardina se había puesto a levantar las cajas y barriles que estaban en el suelo y acomodándolos en sus brazos; Sanji extrañado iba reclamar, pero vio que el espadachín señalaba un lugar con la mirada, al voltear el rubio, se topó que a unas cuadras del quiosco había un letrero enorme con las palabras "Deep Blue HOTEL " escrito en él.

Sanji se sorprendió puesto que no había visto ese enorme letrero, que, a pesar de estar a sus espaldas y de haber recorrido todo el pueblo, no lo había notado; dejando su sorpresa y mal humor de lado, se colocó nuevamente su saco y se dispuso a cerciorarse de que las bolsas con las provisiones estaban bien cerradas para impedir el paso del agua, la verdad es que estaba cansado y necesitaba un lugar donde tomar un baño caliente y echarse un buen sueño, y no dudaba que el espadachín estuviera en las mismas condiciones que él.

El hotel tenía alrededor de 30 pisos, era bastante alto y tenía una apariencia rustica pero bastante elegante, la forma del edificio era como una w semi extendida , siendo el centro de la w la entrada principal, toda la primera planta constaba del lobby, la recepción, un bar con área de juegos, los cuartos de almacenamiento de blancos, un piscina con vestuarios y sanitarios del personal y públicos para damas y caballeros, un área de spa y un bello restaurante con vista tanto a la piscina como al mar, contaba con dos elevadores bastante espaciosos situados al lado derecho de la recepción y unas escaleras de madera al lado izquierdo de la misma que daban a las habitaciones.

Al entrar al hotel Zoro se quedó en el Lobby mientras Sanji se acercó a la recepción para hacer la reservación de la habitación, el hombre de la recepción era de estatura promedio y vestía un traje de gala.

-Bienvenidos al Hotel Deep Blue, ¿qué tipo de habitación le interesa reservar?-Comento el hombre de forma educada y animada.

-Deme la habitación más cara y elegante que esté disponible, por favor-Pidió el cocinero cortésmente, puesto que Zoro era quien iba a pagar el hospedaje y tenía planeado hacer que el espadachín gastara una cantidad absurda de dinero solo por pasar una noche en ese hotel de 5 estrellas, como pago al horrible día que había pasado por su culpa, sabiendo que el espadachín se quedaría sin dinero, por lo que tendría que pedirle dinero prestado a su bella navegante aumentando así su deuda con la pelirroja.

-Muy bien, aguarde por favor-Decía el hombre mientras tecleaba en el computador de los registros-La única habitación disponible de mayor costo es una honeymoon suite y está en la parte más alta del hotel, su costo es de 20,000 por 10 horas de estadía, esta habitación cuenta con una terraza con piscina, yacusi y área de asador, también cuenta con una hermosa vista al mar y al área turística de la isla, ¿le parece bien?-Explico el recepcionista.

-Perfecto-Dijo Sanji con una enorme sonrisa en el rostro, viendo que su plan con maña estaba saliendo como lo esperaba.

-Muy bien-Dijo el hombre volviendo al computador y después de que tecleo un par de cosas se giró dándole la espalda a Sanji y sacando una llave- Esta es la llave de su habitación, si necesitan algo solo llamen al servicio a la habitación, también el bar que está a su izquierda está abierto las 24 horas por si gustan pasar a beber algo-Dijo el hombre señalando el elegante bar contiguo al Lobby del hotel, este era bastante espacioso tenia mesas de madera bastante elegante y de calidad, una enorme barra al fondo y un tiro al blanco del lado izquierdo de la barra y también contaba con mesas de billar-Le informo que la habitación tendrá que ser desocupada para antes del mediodía, en caso de que desee renovar la reserva tendrá que venir dos horas antes del tiempo límite para llevar a cabo el registro-Termino de explicar el empleado sonriendo cortésmente.

-Entiendo, muchas gracias-Dijo Sanji tomando la llave y girando para ver a Zoro que aun esperaba en el lobby, Sanji sonrió para sí y cambio su tono de voz a uno meloso-¡ Oiii Zoro-kuuun, necesito de tu presencia aquí!-Le llamo Sanji poniendo su voz aún más melosa al decir el "kun" (para los que no han visto y no se creen esa de que Sanji le agrega el "kun" a Zoro de vez en cuando, les recomiendo que vean el Cap. 391-minuto 6:20, es un claro ejemplo :3 ).

-¿Hmm?-Zoro miro al cocinero algo extrañado, pero no dijo nada, solo coloco las cajas en el suelo y se dirigió a la recepción-¿Qué sucede?-Pregunto directamente al cocinero.

-Quería decirte que ya hice la reservación y que los botones van a llevar las provisiones a la habitación, así que te dejo encargado lo del pago-Respondió Sanji con una sonrisa y dirigiéndose al ascensor junto con tres empleados que cargaban con toda su mercancía.

-Bien-Dijo Zoro girándose hacia el recepcionista, el cual lo miro con una sonrisa-Y bien viejo ¿Cuál es el costo?-Pregunto Zoro con su usual tono neutro.

-Es un total de 20,000 -Dijo de forma simple el empleado.

-¡¿QUÉÉÉ?!-Pregunto Zoro -¡¿Por qué tanto?!-Cuestiono el espadachín.

-Bueno, es porque ese es el precio de la honeymoon suite y esa es habitación que su pareja reservo hace uno minutos-Dijo el Hombre con simpleza-Y me pareció que a su pareja se veía muy feliz por ello- Finalizo la explicación dedicándole una sonrisa nerviosa al espadachín, el cual lo miraba como si quisiera estrangularlo.

-¡ÉL NO ES MI PAREJA! –Grito Zoro a todo pulmón y volteando a ver al cocinero, que lo esperaba en el ascensor junto con los tres botones, dedicándole este una sonrisa burlona mientras le saludaba con su mano derecha-¡Y ni crea que voy a pagarle!-Termino de decir el espadachín cruzándose de brazos molesto.

-Mmm…me temo que si no cumple con el pago tendré que llamar a los oficiales de seguridad para que les echen del local de forma inmediata, y en caso de que se niegue me veré forzado a llamar a los marines-Dijo el hombre mirando al espadachín algo nervioso.

Zoro soltó un gruñido molesto para después sacar el dinero que le sobro de la compra de los barriles de sake, más aparte el dinero que llevaba ahorrando cerca de tres meses que era poco más de 30,000 , y pago la cuenta solicitada de mala gana, se dirigió al ascensor a paso veloz y se adentró a este sin decir ni una palabra al rubio que lo miraba con una sonrisa zorruna en su cara.

Durante el acenso a la habitación Zoro, aunque muy molesto no le dirigió ni siquiera una mirada al rubio creando un ambiente algo tenso en el ascensor, pero al cocinero no le molestaba, más bien le divertía que su nakama no dijera nada, ya que sabía que no lo hacía a causa de la presencia de los botones, lo que significaba que se iba a desahogar en cuanto estuvieran solos en la habitación.

Al llegar al último piso, Sanji salió primero del ascensor siendo seguido por Zoro y tras él los botones, el área al que habían llegado era bastante amplia y contaba con un lobby muy parecido al de la primera planta, pasando el lobby había una enorme puerta de madera gruesa con el numero 750 tallado en ella, Sanji sin dudarlo se dirigió a la puerta y usando la llave que le dio el recepcionista abrió las inmensas puertas de par en par dando así paso a los botones para que dejasen sus pertenencias dentro de la habitación, al hacerlo los botones se despidieron con una leve reverencia antes de retirarse dejando a ambos chicos a solas.

Sanji empezó a caminar alrededor de la enorme habitación dando un vistazo, esta tenía un recibidor amplio con un sillón de uno y una pequeña mesa con una libreta de notas, seguido del recibidor estaba una sala de estar con sillones bastante grandes y acojinados, a la derecha de la sala estaba un comedor para seis personas y frente a este estaba situada la cocina que era abierta y tenía vista a la terraza; al lado izquierdo de la sala de estar estaba una sala de juegos de azar y contaba con un mini bar que al igual que la cocina tenia vista a la terraza esta área de juegos y bar se encontraba separada del resto de la recamara por un muro cortina; pasando derecho de la sala de estar a unos tres metros había tres escalones de desnivel hacía abajo estaba una enorme cama redonda cargada al lado izquierdo de la habitación y esta estaba llena de almohadas grandes y acojinadas que hacían juego con los cobertores y los pequeños cojines que adornaban de igual forma la cama; a unos metros de la cama había una puerta que daba al enorme baño de la recamara, esta contaba con dos lavamanos y un espejo con alrededor de 3 metros de largo; había un vestidor amplio que acaparaba dos paredes de piso a techo, un closet de blancos repleto de cobertores y toallas de baño, el retrete estaba separado del resto de la habitación por muros cortina, sin mencionar la enorme tina con la que contaba y una regadera a parte, el baño estaba equipado con todo tipo de shampoos, jabones y aromatizantes para tina; al pasar de largo la exageradamente grande cama estaba una puerta doble de cristal que daba a la terraza, donde había una palapa con una mesa igual de grande que el comedor, con un asador de gran tamaño y una piscina con un yacusi integrado, toda el área de la terraza estaba rodeada de enredaderas dándole un aire muy relajante al espacio y sin mencionar la bella vista que se tenía de la terraza al pueblo y al mar desde esa altura, puesto que estaban en una zona alta de la montaña; Sanji estaba muy complacido de haber pedido tal habitación ya que era amplia y muy acogedora.

Zoro solo observaba como el cocinero se paseaba por toda la recamara mirando las habitaciones, y cuando estaba a punto de quejarse y soltar toda su ira contra el cocinero este desapareció tras la puerta del baño, para minutos después escuchar el sonido del agua llenando la tina, lo que molesto más al espadachín que se dedicó a quitarse la gabardina y dejarla a un lado de la cama junto con sus katanas, estaba cansado por lo que esperaría al cocinero a que saliera del baño para después el poder tomar una ducha y después dormir.

El espadachín dejando el enfado de lado, paseo su vista por toda la habitación nuevamente percatándose de que solo había una cama, aunque muy grande, pero solo era una al final de cuentas y él no pensaba compartir cama con nadie y menos con el cocinerucho; Zoro sin pensarlo se dirigió a la puerta del baño y entro sin llamar a la puerta, lo que sorprendió al cocinero que estaba recostado dentro de la tina tomando una baño de burbujas.

-¡¿Qué diablos hace?!- Pregunto Sanji desde la tina, a lo que Zoro sin mirarlo empezó a desvestirse y se dirigió a la regadera para abrir la llave y empezar a ducharse, para mayor sorpresa del cocinero- Oye te estoy hablando- Insistió el cocinero sin obtener respuesta del peliverde quien se concentraba en aplicarse el shampoo y en enjabonarse el cuerpo; Sanji solo lo miraba molesto pero dispuesto a ignorar al peliverde siguió con su baño recostándose nuevamente y haciendo la cabeza hacia atrás para después poner una toalla caliente sobre su cara y así poder relajarse.

Mientras el cocinero hacia esto el peliverde ya se estaba enjuagando el shampoo y el jabón del cuerpo, para después cerrar la llave y salir de la regadera tomando una toalla se secó con ella de forma rápida para después atarla alrededor de su cintura y salir del baño igual de rápido que como había entrado, lo cual Sanji ignoro completamente.

Para cuando Sanji salió de su relajante baño se encontró con Zoro dormido y desparramado por toda la enorme cama vistiendo solo la toalla con la que se había secado minutos antes….

Continuara…

Aclaraciones:

La canción que Sanji estaba cantando: es del Artista Ben L'Oncle Soul y la canción es Elle me dit

Chikara-Chikara No Mi: fruta que se alimenta y copia la fuerza física de las personas a las que el usuario toca, dándole las habilidades físicas naturales por alrededor de 3 horas, para poder hacerse de las habilidades permanentemente se necesita consumir a la persona por completo, esto incrementa la fuerza y las capacidades de pelea del usuario; no funciona con otros usuarios.