Disclaimer: los personajes de la saga de Twilight pertenecen a Stephenie Meyer
Gracias por sus consejos y reviews a Lord Khalis Frostwhisper, Denef y aridenere
Houston tenemos un problema
Querido Houston, sabes que tengo un problema, conoces su nombre y apellido. Y creo que no le caigo nada bien. En varias ocasiones he tratado tomarle una foto en mi celular para tener algo con que recordarlo, aun no he podido, siempre salen las tomas movidas, pero algún día lo lograré. Meg se quejó de que me gustara el más extraño de todos ellos, que ella prefiera a Edward o a Emett, es cosa suya, en gustos se rompen géneros. Lauren y yo venimos a esta ciudad a la muerte de la abuela. Yo padezco una condición bastante peculiar, no soporto estar mucho tiempo en sitios de clima soleado ni los cambios bruscos de temperatura, por eso amo esta ciudad. Se preguntarán por qué les digo esto, es que debido a mi condición descubrí que Jasper no es tan perfecto como sus hermanos.
La señorita Mayfair es nueva en la escuela, nos da clases de biología y le gusta que trabajemos en equipo. El equipo con el que me tocó trabajar le gustaba estar cerca de la ventana porque da al campo de atletismo. Era uno de esos extraños días en que el sol se dejó ver por el lugar y yo estaba sentada en la ventana bajo los rayos del sol. Discutíamos sobre un artículo sobre los tipos de reproducción celular, yo tomaba unas notas porque teníamos que pasar al frente.
Entonces una gota de sangre resbaló de mi nariz, después otra y otra… ¡genial! Hemorragia en clase, nadie lo hubiera notado si Charlotte Jenkins no hubiera empezado a lanzar unos horribles chillidos. La maestra llegó corriendo, habían hecho que hiciera hacia atrás la cabeza, pero la sangre no paraba, la maestra apretaba la nariz, Louis llegó corriendo con agua, la sangre seguía fluyendo sin parar, en mi laringe sentía ese incómodo sabor tibio y salado que caracteriza a la sangre.
- ¿a dónde está señor Cullen? - escuché de pronto a la Mayfair –la clase no ha terminado
- Salió en cuanto vio la primera gota de sangre – dijo la siempre atenta Annie
Los bufones de la clase se rieron.
- ¡Vaya con los jóvenes de ahora¡, pueden pasar horas en un videojuego sangriento pero no soportan una gota de sangre- dijo molesta laprofesora
En lo que la maestra imponía el orden, Louis y Megan me llevaron al laboratorio anexo al salón, Louis fue corriendo por la enfermera , mientras me dejaron frente a uno de los lavabos donde la hemorragia se detuvo poco tiempo después. Mi blusa estaba salpicada de sangre, Meg tuvo que prestarme una de color negro que tenía en su casillero.
Regresé al salón muerta de vergüenza porque pensaba en la escena que había presenciado el horrorizado objeto de mi afecto. No fui a enfermería, porque dije que ya estaba bien, que no era necesario, que estaba acostumbrada, además faltaba poco para que sonara la chicharra. Jasper no regresó al salón ni aunque la profesora mandó que lo buscaran. Terminando la clase apareció la chica que parece caminar bailando, le llevó a la profesora un justificante de la enfermera y se llevó sus cosas. No lo volvimos a ver en todo el día en la escuela. Lamenté no haber hecho caso a la srita Mayfair..
Querido Houston, no sabes cómo me sentía, fui a la enfermería pero no lo encontré, la señorita Kurumi me recomendó hablar con mi madre, pero no lo hice, sabía que estaría ocupada en la sección de urgencias, no quería preocuparla por una hemorragia. Entonces, Meg, me propuso saltarnos la clase de Lengua, Louis se unió a nosotras, tampoco tenía ganas de toma la última clase. Cuando sonó la chicharra fuimos a escondernos detrás de las gradas.
Megan sacó los gastados naipes que había heredado de su abuela y dijo que me leería las cartas. Louis se burló, no tenía nada que perder. Me hizo barajar las cartas, me pidió sacar tres, cuando las volteó palideció horriblemente al ver lo que había sacado: El emperador, El Colgado y La Muerte. Louis no le dio tanta importancia, hizo que revolviera de nuevo las cartas y sacara tres, pero cada vez que lo hacía salía lo mismo. Dejamos de hacerlo, parecía que no había sido buena idea saltarnos la clase.
Decidimos dejar la escuela tranquilamente, nadie lo notaría, algunos ya habían salido antes. En el camino vimos que no éramos los únicos que habíamos escapado de clase, el clan Cullen completo estaba en el estacionamiento, parecían tensos y discutían con un chico que iba en moto. Como no estaba Jasper lo dejamos pasar , tomamos un autobús que nos llevara al centro comercial.
Megan nos convenció a que fuéramos a ver los vestidos para la fiesta. Louis dijo que en lo que estábamos en la tienda él podía ir a las maquinitas. Llegamos al centro comercial, el sitio estaba casi vacío. Recorrimos varias tiendas y finalmente nos decidimos a entrar a una tienda llamada: Casa Ingram que no recordaba haber visto en el lugar. Nos atendió una mujer morena clara de unos 30 y tantos años, que nos recibió con una sonrisa, tal vez ella también había hecho lo mismo cuando era más joven. Meg se probó tranquilamente varios vestidos, finalmente se decidió por uno drapeado, de color verde jade. Yo no me decidía, temía que en cualquier momento me viniera de nuevo una hemorragia y me resistía a probarme algo. Entonces la señorita me llamó a parte y me mostró un vaporoso vestido de gasa color lila.
- Es el estilo le va a una belleza sureña como tú
- ¿perdón?
- Tus rasgos, tu familia debe de ser del sur, no hay duda – dijo mientras me ayudaba a ponerme el vestido
En realidad eso no lo sé. Nunca conocí a mi padre, así que no podía asegurarle si tengo rasgos del sur. Soy un tanto pálida, esbelta pero no flaca, lo heredé de Lauren; mi cabello es rubio cenizo, como los retratos de mi abuelo y mis ojos son grises, como los miembros de mi familia materna, pero de eso a belleza del sureña, ¡por favor!
En fin, terminé llevándome el dichoso vestido, no sé si fuera por las palabras de la dueña de la tienda o porque me convenció que ese me quedaba. Regresé sola a casa. Había una nota de mi madre de que tenía el turno de la noche, que había lasaña en la nevera.
Houston querido, dije a mi gato que maullaba desde hace rato, su ración de croquetas, no es que sea supersticiosa, pero la imagen de las cartas ha regresado esta noche a mi cabeza, tengo la extraña sensación que alguien me observa, Lauren no vendrá esta noche a casa y no sé por qué siento tanto miedo.
