Misión: Distraer al enemigo

Dios, estoy sentada sobre el regazo de Remus y no tengo ni la más mínima idea de como levantarme sin ponerme mortalmente en ridículo. Aunque nuestro beso lo distrajo bastante, ha podido darse cuenta de su dilema. Qué he de hacer… qué he de hacer… me recuesto y le lanzo una mirada apenada. Remus hace una mueca.

"¡Más tragos!" Anuncia Sirius de repente, y mirando rápidamente sobre mi hombre me doy cuenta que los demás se han tomado un segundo para mirarlo. Aprovecho la oportunidad y me deslizo del regazo de Remus hacia mi sitio en el suelo. El pie de Remus se atora en mi pierna debido al apresurado intento de cruzar sus piernas para cubrir su… dilema.

Harry, Ron, Ginny y Lavender se voltean para verme asombrados. Los ignore astutamente, volcándome a Sirius.

"¿Verdad o castigo, Sirius?"

Me mira, obviamente preguntándose que me tengo entre manos, pero francamente, tras aquella debacle con Remus, no necesito que Sirius me ponga en situaciones las cuales que le parezcan amenas y al haberle preguntado, me salvo a que sea yo la siguiente a quien ordene.

"Castigo," dice, dandome una sonrisa endemoniada.

"Justo es lo justo, Sirius. Quítate la camisa."

Sirius me mira decepcionado, pero rápidamente se quita la camisa por sobre la cabeza y la lanza a una esquina. Ginny y Lavender están babeando de nuevo, pero al mismo tiempo parecen algo temerosas. Creo que tal vez acaban de darse cuenta que están yendo muy lejos.

Sirius mira la ronda y sus ojos se posan sobre Ron. Conozco esa mirada – no puede ser nada bueno.

"¿Verdad o castigo, Ron?" Pregunta Sirius, con una voz tan dulce que hasta repugna.

"Eh… verdad…" respone Ron dudoso y mira a Lavender, quien lo está observando molesta. No le va a perdonar tán rápidamente que no supiera el día de su cumpleños.

"¿Cual es la mayor meta de Lavender, Ron?"

Mierda. Oh, mierda. Ahora ya veo a que lleva todo esto. Miro a Lupin y noto una malvada sonrisa, la cual debería estar en el rostro de Sirius y no el suyo. No puedo creer que Lupin participe en esto…

"Eh…" Ron mira nerviosamente a Lavender. "¿Ahh… ser una vidente?"

Lavender le tira una cachetada, se pone de pie y grita, "¡No puedo creerlo, Ronald Weasley!" Se avalanza a lo largo del cuarto, bajando a la sala y tira la puerta tan fuerte, que toda la cabaña tiemble.

"¡Lavender!" Llama Ron, corriendo atras de ella. Gritos y llantos resuenan abajo en el pasillo y entonces se reducen, cuando Ron seguramente logró entrar al cuarto y cierra la puerta.

"Bueno, que pena", comenta Sirius inocentemente. "Talvez deberíamos ir a dormir…"

"¿Y donde voy a dormir yo?" Protesta Ginny de repente. "¡No voy a entrar ahí, mientras esté con ese humor!"

Sirius mira a Lupin, por un momento su mirada salta a mi y regresa a él.

"¡Ah, bueno!" suspire Remus."Bien. Ginny, puedes dormir con Harry, pero por Merlin, comportense!"

"Pero claro," Harry responde por sobre su hombre, Ginny y él están ya a la mitad del pasillo.

Miro a Sirius y a Lupin. "Supongo que tendré que dormir en el sofa…"

Sirius resopla.

Lupin lo mira molesto.

"¡Oh, por el amor a Merlin, Moony, relajate!" se queja Sirius. "Tampoco es que nunca lo hayamos hecho. A parte", continua y levanta una ceja dirigida a Remus, "no vas a permitir que Mione duerma aquí afuera en el frio, mientras que nosotros tenemos una enorme cama caliente, que reclama algo de compañia…"

Remus me mira y le sonrio dulcemente.

"¡Oh… está bien! ¡Realmente! Y Molly pensaba estar haciendo lo correcto, al dejarme a mi vigilarlos…" murmura Remus a si mismo.

"Ya dejaron de ser niños, Moony," resalta Sirius.

" Y mañana van a estar de todas formas en el bosque, haciendo lo mismo que hacen ahora," agrego.

"Si, de esa forma les ahorramos el sufrimiento de algunas picaduras en lugares desfavorables e imprevisibles ramitas…" se ríe Sirius.

Remus sonríe y sacude la cabeza. "¡Suficiente, suficiente! ¡Me convencieron, pero si aun quieren tener algo de está noche, preferiría que no me hagan imaginarme ese tipo de imagenes de Lavender!"

"¡No lo queremos!" Añade Sirius.

"Además, pensaba que tenias planeado con Sirius el como deshacerse de todos ellos?" Pregunto algo confundida.

"Si, porque quería acabar con ese juego antes de que se saliera de control," responde Remus y mira a Sirius directamente.

"Ups", dice Sirius inocente, entonces de inclina de pronto hacia adelante, me levanta y me lleva a su cuarto. Me rio sorprendida. "¡Ven, Moony!" Lo llama Sirius por sobre su hombro y le sonrio suplicante, mientras soy cargada por la puerta.

Sirius me lanza entusiasmado a su cama y se ríe despacio. "Ah, Mione…" Me sonrie y estoy algo contenta por tener a Remus aun allí, para que lo controle. "Sabes que, te mereces un castigo…"

"¿Y eso por qué?" pregunto completamente cofundida.

"Porque todo el día has estado andando con esto de aquí", responde y jala un poco el borde de mi vestido. "Brazos desnudos", me reprende y acaricia con la palma desde mis dedos. "Hombros desnudos." Sus manos se deslizan por encima de mis brazos, llegando a mi cuello y haciendome cosquillas en la clavícula. "Sin zapatos…" Sus manos recorren rápidamente mi cuerpo hasta mis tobillos y sobre las plantas de mis pies. Tiemblo. "Mucha pierna." Lentamente recorren sus manos mis pantorrillas, sobre mis rodillas y acarician la parte interior de mis muslos, hasta que llega al borde de mi vestido. Dios, me quemo en cada parte que me toca y en las partes que gritan por sus caricias."Y, si no me equivoco, una ropa interior blanca muy delgada." Con esas palabras Sirius me sube la falda y me sonríe.

"Como sabias …" quiero preguntarle, pero creo que en realidad no quiero saberlo.

"Tu, mi amor, deberías tener cuidado de como te sientas, si hay hombres codiciosos a los alrededores."

El hecho que Sirius me haya estado observando tan atentamente, me excita curiosamente.

"Bueno, ¿Qué fue lo que te dije afuera?" dice Sirius cínicamente y se toca ligeramente el mentón, fingiendo el estar pensando. "No me acuerdo en lo absoluto…"

"¿Dijiste que tenias hambre…?" Sugiero algo insegura. Pero solo por un momento…

"¡Ah! ¡Exacto! ¡Eso era!" Sirius mete un dedo bajo mi ropa interior y la jala a un lado. Con una sonrisa endemoniada, se desliza en la cama y entierra su rostro entre mis piernas. „Esto da hambre."

Me rió – si, fue un chiste bien bobo, pero Sirius es al único que le puede funcionar. El factor de humor que Sirius trae en el sexo, tiene algo, y sin embargo no distrae de …oh … maldito… sea … ¡Merlin! La lengua de Sirius ha pasado rapidamente sobre mi clítoris, sin tocar nada alrededor. Mis caderas se sobre saltan de repente y Sirius me coge de la cintura para mantenerme abajo.

"¡Bueno, Miss Granger, así no es como se comporta una dama!" dice Sirius sonriente y por un momento me pregunto a que se refiere, pero entonces me doy cuenta que había pensado en alto. Quiero contestarle algo, pero sus dedos se posiciona en mi cadera y con los pulgares estira la piel alrededor de mi clítoris. Su siguiente golpe con la lengua, es una pura y maravillosa tortura, que hace vibrar la punta de mis nervios y me hace gemir. Sirius deja que oiga una profunda y suave risa y continua con sus ataques. Merlin, lo siento tan bien, cada suave toque de aquella lengua, cada punto en los que presiona sus dedos a mi piel, su respiración sobre mis pliegues hipersensibles… ¡Merlin! Sus manos bajan – dos dedos juegan en mi entrada, se deslizan suavemente sobre mi piel, pero no entran. Me estoy retorciendo en la cama, mis caderas se presionan al colchón y solo respiro cortadamente. Casi… oh, casi…

"¡Por favor! ¡Sirius!" le ruego. Mi interior se junta, ya casi llego.

Un consiguiente golpe con la lengua y esos dos dedos se sumergen en mi profundidad. Desaparezco, tiemblo de dicha…

Cuando regreso, oigo a alguien aplaudir.

"Bravo, Padfoot", elogia Remus. "Pero no hubiese sido inteligente primero cerrar la puerta y luego encantarla con un hechizo de silencio?"

Mis ojos se disparan a la puerta. Dios, ¿Qué pasaría si Harry o Ron oyeran algo? Sobre todo Harry – estoy segura de que no se encontraría muy impresionado, si se pasea por aca mientras que su padrino me satisface… ¡Está cerrada! ¡Gracias a Merlin!

"¿Qué haríamos sin ti, Moony?" dice Sirius riéndose.

"Exactamente lo mismo, diría", responde Remus con una sonrisa extraña. "Aunque tendrían un par de expectadores."

"¿Tal vez le guste a Mione?" dice Sirius y me sonrie lascivo.

"¡No!" gritamos Remus y yo al mismo tiempo, obviamente no hemos olvidado el desastre del sofá.

"Bueno, en ese caso, si los expecatadores no te exitan tanto, Mione, deberías unirte a nosotros, Moony" responde Sirius autosuficiente.

Remus se pone, como siempre, un poco indispuesto ante aquella oferta. Yo estiro una mano hacia él y cuando la coge, lo jalo hacia mí. Su mirada se pega codiciosa a mis labios, y veo como piensa en nuestro beso de antes – un asunto pendiente. Alza un pulgar, acaricia mi labio inferior y se inclina hacia adelante. Sus labios se presionan a los mios y su lengua pide entrar, lo cual concedo ansiosa. Merlin, esto no es típico de él – ¡no es que me este quejando! Pero normalmente Remus es mucho más controlado que el hombre que me está besando cegado, cogiendo toscamente mis pechos y, si, esa es una erección la cual golpea contra mis caderas.

Sirius se ríe de nuevo. "Oye, se acerca la luna llena, Moony?"

Lupin solo gruñe como respuesta, cuando despega sus labios de los mios y se vuelve a dirigir a mi cuello, donde deja pequeñas y controladas mordidas. De repente se me ilumina todo – la disposición, con la cual Remus dejo que Ginny y Harry se fuesen, su parte en el plan de Sirius… está luchando fuertemente para controlar sus deseos, y a decir verdad va muy bien conmigo!

Este lado de Remus está ameno, para variar…

Remus me jala cerca, de tal forma que me quedo de costado. Una de sus manos se desliza de mi pecho hacia mi muslo y por debajo de mi vestido. Oh… mi… Recorre con un dedo sobre mi entrada y lo mete ansioso, y cuando de da cuenta lo dispuesta que le estoy, suelta un profundo gruñido, el cual vibra por todo mi cuerpo.

"Está dispuesta a tí, Moony", dice Sirius de por alguna parte atrás mio. "¿Cierto, Mione?"

"Merlin… si… " jadeo, cuando Remus acaricia mi clítoris. Su otra mano sigue apretando casi dolorosamente mi pesón, pero nunca llega a doler de verdad. Remus gruñe hondo y oigo como se abre su cremallera. Abro lentamente los ojos y veo a Sirius sobre Remus, obviamente le está ayudando a desvestirse. Pasan unos momentos y mis ojos se vuelven a cerrar bajo la supervisión de Remus, pero de repente la mano de Remus suelta mi pecho y está gruñiendo de nuevo, aunque esta vez es diferente. Abro de nuevo los ojos y veo alrededor. La mano de Sirius sujeta la erección de Remus, al parecer en medio de unas caricias, pero Remus ha cogido su muñeca con tal fuerza que sus nudillos se ponen blancos. Veo el rostro de Remus y he de admitir que su mirada me asusta por un momento, antes de volverse a desvanecer.

"Basta." No es ningúna petición, sino una orden, dirigida a un Sirius bastante preocupado.

"Moony, no crees que estas un poco muy cerca de trans…"

Remus respire profundamente y se relaja. "Todo está bien, si me dejas ir a mi propio ritmo."

Sirius lo miro un rato y luego se sonríe.

Ha decir verdad tengo algo de miedo… Remus – el bien educado, que no lastimaria ni a una mosca…

"Hermione, si quieres que pare, lo que sea, simplemente dilo. Me puedo controlar", me informa Remus de repente, al parecer vio mi mirada preocupada.

"Ehh…" Lo miro un momento, en un estado de completa excitación y algo de miedo.

"Me conoces Hermione, no te haré daño."

Y tiene razón – Remus jamas ha hecho algo para dañarme, todo lo contrario. Merlin … sus dedos siguen en mí, no se mueven pero siguen ahí… Bajo la mirada y me regordeo con la vista de su erección, la cual se presiona duramente contra mi estomago y se sobre salta un poco. Por más que disfrute sus dedos en mí, no son nada en comparación a la aterciopelada y lisa sensación de su pene en mí. Lo vuelvo a mirar a los ojos, sonrió y asiento. Remus sonríe de vuelta y sin saber lo que me pasa, ya me ha presionado contra la cama, sus dientes en mi oreja y sus caderas rozan las mias. Lo unico que aun nos separa es el material de mi ropa interior. Merlin, está tan caliente y duro, y si me sigue acariciando así, podría de frente…

"¿Estás bien, Hermione?" resopla Remus en mi oreja, y me doy cuenta que requiere de todo su autocontrol para poderse contener.

"Podría estar mejor", respondo y presiono mis caderas contra las suyas como indicación.

Dedos, repasan mi cadera y en el siguiente golpe, toca su piel de pronto la mía. Respira con dificultad y entierra las uñas en la almohada bajo mi cabeza, cuando la punta de su erección se introduce en mi entrada, antes de deslizarse por sobre mi clítoris y haciendome gemir.

"¡Por favor!" Ruego finalmente, cuando ya no lo aguanto más – estoy ya tan cerca, pero lo necesito en mí. "¡Remus, por favor!"

Los ojos de Remus se clavan en los mios y para sus movimientos de pronto. Maldición. Va a parar, se ira y me va a dejar acá tirada, tan excitada que yo…

"¡Remus!" Sin previo aviso, se introduce del todo en mí y me llena. ¡Merlin! La súbita penetración, la sedosa y dura sensación de su erección y ya explota mi autocontrol, de todas maneras medio roto, en mil estrellas bajo mis párpados, mientras que tiemblo alrededor de él y mis uñas se entierran en su pecho.

Casi no tengo tiempo de darme cuenta, que él ha puesto mis rodillas sobre sus hombros y me penetra con una velocidad increíble, pero de nuevo encuentro la ventaja de está posición.

Se introduce mucho más profundo en maravillosos lugares, con los que sus toques hacen que me retuerza.

"Sirius…" pide Remus de pronto y baja su cabeza a mi pecho.

Dos pares de labios se cierran repentinamente en mis pezones y comienzan a succionar fuertemente. Merlin… Merlin, Merlin, dulce Merlin…

Oigo a Remus decir mi nombre y mi pezón izquierdo es soltado, pero junto a una firme mordida antes. Tiemblo alrededor suyo, al menos pienso que se repite, tal vez podría también ser mi ultimo orgasmo, que sigue palpitando… no importa… da igual… Estoy flotando nuevamente en esferas de complete satisfacción, consentida por dos hombres, muy pero muy sabrosos… ¡La vida no puede ser mas hermosa!

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Uf el tiempo como pasa...hasta me habia olvidado de la perversion de todas estas historias…. Jajajaja, por dios.

Lamento haberme demorado, pero… ya saben… la vida real me consume :/ Ni siquiera tuve tiempo de responder un solo review…buuh

Espero que todas las fanes de Sirius y Remus hayan tenido un capítulo interesante e informativo, jeje, en el siguiente llega el profesor de pelo negro, ayayay.

Chaito