Capítulo 2: Sucesos diligentes.

Después de la bofetada que le brindó Serena a nuestro protagonista… la chica se disculpó, ya que ella no quería hacerlo. Después de que se aclaró ese mal entendido, Ash recogió a sus pokémon, ya que con la tecnología del ahora era más que suficiente unos minutos para curar completamente una de esas criaturas.

Nos encontramos en el aeropuerto de ciudad Luminalia. Ash se está despidiendo de sus amigos; Serena, Citrón y la hermana de éste.

— ¿Enserio tienes que irte? —preguntó Eureka un poco triste, el simple hecho de saber que su viaje ya había concluido era muy doloroso para la pequeña.

—Ojala pudieras quedarte un poco más. —habló la chica más alta del grupo, también estaba triste.

—Ash… nunca olvidaré los momentos que pasamos juntos, los adversidades que pasamos. Espero que puedas superar ésta, pero sabes que cuentas con nuestro apoyo. Te deseo la mejor de las suertes. —hablaba el rubio muy serio, pero ese semblante lo hizo para no dejar notar la angustia que también tenía. Él tampoco quería dejar de viajar con Ash, pero sabía que ése momento iba llegar; el día en el que se tengan que decir adiós.

—Sí… llamé a mi madre y me dijo que organizó una fiesta por mi regreso, así que tenía que ir sin excusas. Gracias amigos. Con ustedes logré muchas cosas que jamás olvidaré. —el portador del Pikachu también se puso nostálgico, recordando todas sus aventuras.

—Te extrañaré… Ash. —hablaba la pequeña con lágrimas en sus ojos y su pequeño amigo pokémon la consolaba.

—Yo también los extrañaré… Pero esto no es un adiós… sino un hasta luego. —comentaba el de gorrita mientras sobaba la cabeza de la hermana del líder.

—No te olvides de nosotros…

—Como podría hacer eso… ustedes son mis amigos y son importantes para mí. —el pokémon inicial del apellidado Ketchum apoyaba en su respectivo idioma.

—Te extrañaré Pikachu… —dijo la niña para darle un último abrazo a la roedor eléctrico.

Ya habían pasado unos minutos desde que estaban con sus despedidas. Por los altavoces se escuchó el último aviso de que el avión que iba hacia Kanto iba a despegar. Ash se despidió y agradeció una vez más con sus amigos y estos hicieron lo mismo. Posteriormente el chico de setas en las mejillas abordó el avión.

Ya en el avión, Ash y Pikachu entablaron una conversación… Al parecer Pikachu estaba apenado por su derrota en la liga y se estaba disculpando.

—Tú no tienes la culpa amigo… dimos lo mejor. Bueno ustedes dieron lo mejor. —el pokémon se quedó más tranquilo ahora que sabía que su amo no lo culpaba, bueno, nunca lo había hecho.

Y así pasaron las horas, después llegó la comida y las bebidas que una de las azafatas traía. Ash con su compañero aceptaron gustosos, luego de comer recostaron un poco su asiento de ése enorme avión para luego quedarse dormidos.

Así pasó el tiempo, sin nada interesante que contar. Nuestro protagonista y su inicial dormían plácidamente para llegar mañana en la tarde al aeródromo de ciudad Verde; Kanto.

(5:40 p.m.) Ciudad verde.

Ash se encontraba caminando por las calles de la susodicha ciudad. Su compañero posado en su hombro.

—Amigo, si caminamos y tomamos sólo un descanso, llegaremos alrededor de las ocho a casa, —su compañero asintió— pero mamá me dijo que estaban todos allí. ¿Crees que será verdad? —su fiel compañero asintió verbalmente en su idioma.

—Sí, es verdad… mamá nunca me mentiría… supongo. —habló, pero esto último lo pensó.

—Sabes… cuando desperté… me puse a pensar en lo que dijo Eureka; "siempre hay otra oportunidad". ¿Crees que deberíamos volver a viajar Kanto? —terminó con una pregunta mientras se adentraba en el bosque verde; oscuro, caminando por ése solo sendero entre los árboles.

Su compañero contestó a la pregunta de Ash, dando a entender que tenía todo su apoyo.

—Bien supongo que le diremos a mamá y los demás cuando llegamos. —habló con una sonrisa mientras caminaba sin cesar. Y así el tiempo pasó, lo que quedaba del sol se ocultó.

Ash, ya podía ver a unos cuantos metros su casa, bueno estaba a veinte metros de ésta… Cuando llegó llamó a la puerta y su madre abrió… recibiendo a Ash y Pikachu con un abrazo, duró sólo unos 30 segundos, no obstante se separó y habló.

— ¡Hola hijo… tanto tiempo, pasa! —invitó su madre… posteriormente Ash entró… para encontrarse con todos sus amigos: Gary, Brock, Misty, May, Dawn, Iris y Cilan y no nos olvidemos del viejo profesor Oak.

Había una pancarta grande colgada del techo que decía "bienvenido a casa", había comida, bebidas (no alcohólicas). Mientras todos los nombrados gritaban y silbaban.

—Chicos…

— ¡Ash, amigo, vamos a divertirnos! —exclamaba Gary con alegría.

— ¡Sí! —apoyó Cilan de la misma forma.

—Después de todo, ésta fiesta es para ti. —decía Brock, el ex-líder de plateada, con el mismo sentimiento.

—Vamos Ash, hay que celebrar tu regreso. —Dawn muy feliz agarrando al ojimarron del brazo y llevándolo a donde los demás. Pikachu saltó del hombro de su dueño y fue a jugar con Axew o el Azurill de Misty.

Las horas pasaban, y tenían conversaciones entretenidas con Ash; éste contándole de sus aventuras y de sus nuevos amigos y más.

Si bien las cosas iban bien, Ash no sabía que estaba a punto de vivir un infierno… no se esperaba que al contarles que viajaría otra vez por Kanto, sus amigos se opondrían… O sea, no es que Ash no iba a volver a viajar, si no que viajaría pero sin el apoyo de sus amigos.

—Oye May, ¿y Max? —preguntó intrigado, ya que no había notado su presencia desde el comienzo de la fiesta.

—El no puedo venir debido a que está viajando por Hoenn. —aclaró, y con esto se sacó esa duda.

Las horas seguían pasando… pusieron música, bailaron y más. Todo estaba muy divertido, la atmosfera era muy agradable; el simple hecho de pasar un momento así con tus amigos era grato para cualquiera.

Para cuando se dieron cuenta ya se habían hecho las tres de la madrugada. Tracey dijo que iría a guardar a los pokémon que se encontraban en la reserva, ya que el tiempo había pasado volando y se había olvidado; eso era muy raro en el artista.

Unos cuantos minutos después, Ash, decidió contarles acerca de su próximo viaje.

—Amigos, tengo algo que quiero decirles. —el chico de setas en las mejillas llamaba la atención de todos sus amigos (y familiares: Delia). Cosas que todos pusieron atención a lo que dijo su ex-compañero.

—Volveré a viajar por Kanto…

Nota de autor: Bueno, si bien el título dice: "Sucesos diligentes"… supongo que se habrán dado cuenta si leyeron, que el trascurso de la historia de este capítulo para más rápido. Y no es que no quiera hacerlo más relax… como dije; ésta historia será cortita, y además de que no había mucho que contar. Jajajaa. Bueno espero que les haya gustado y gracias a aquellos que leen está historia; si bien ésta pareja es un poco rara; es bien prometedora. ¿Qué pasará en próximo capítulo?

Cuestión que como este capítulo no tiene mucho de interesante, decidí subirlo hoy. Posteriormente el sábado subiré el tres.