Para mi desgracia, y en un pasado dicha, Himura-kun era mi compañero de clases, igual que su novia de catálogo y mi mejor amigo. Aoshi ,como siempre, se sentó a mi lado y dejó que me torturara viendo la escena de amor entre mi amor imposible y la imposible de su novia: Kenshin estaba sentado en el pupitre del maestro, mientras abrazaba a Tomoe, de la cintura y hablando con los demás. Ese era Kenshin, amoroso y lejano, amigable, impactante… era un pecado hablar hasta de él, era simplemente pecaminoso.
-Chicos, pónganse en su sitio por favor. Kenshin, vaya a sentarse a su pupitre si no le molesta.
El profesor se sentó donde le correspondía y dio una mirada rápida a la clase.
-Hoy les traigo como cada semestre, la nota general. Temo decir que para algunos este semestre fue excelente.- dijo mirándome fijamente y compartiendo una sonrisa de complicidad.- como para otros, fue una verdadera desgracia.- dijo mirando fijamente al pelirrojo.- Y la indirecta, por si no la pudo captar, fue para usted, Kenshin.
Kenshin volteó, sonriendo, y mirando al tutor de forma divertida. Una de sus manos estaban enlazadas con las de Tomoe, que también miraba de la misma forma al profesor.
-Lo triste, es que quien no pasa este semestre, no podrá jugar la semifinal con la Preparatoria Carter, así que veremos si eso le preocupa, Kenshin Himura.
Y todo quedó en cero. La sonrisa de Kenshin desapareció casi al segundo, mientras Tomoe desataba su unión de manos. Ese fue el último segundo de tranquilidad del Wellington , por lo menos, por el resto del día.
-¿Preocupado, Himura?
-Si no fuera así, no me vería frente a su pupitre.
-Es cierto, no es que seas mi alumno más destacado.- habló el profesor Hajime Saito, mientras miraba algunas hojas.
-¿Qué puedo hacer?
-¿De qué hablas, Himura?- dijo el profesor en tono burlón.
-¡¿Qué hago para subir esas mierdas de notas?-habló gritando tan fuerte que los 5 chicos que quedábamos en el salón, entre ellos Aoshi y yo, nos exaltábamos por el ruido.
-Nada puedes hacer, Kenshin. Lo siento.
-¡¿Cómo que nada? ¡Claro que algo se puede llegar a hacer! ¡Dígame que tengo que hacer!
-Bueno, sólo puedes hacer una cosa…
-¿Cúal es?-dijo Kenshin, más calmado, mirando fijamente a los ojos del maestro.
-Kamiya-san ¿Puede venir un momento, por favor?
notas!:
guau….bueno, espero que lo lean, y gracias setsuna! Por el apoyo!
