Natsumi terminaba de alistarse para la escuela. Se miraba al espejo, sonrío e imaginó que Ban le sonreía. Últimamente esa escena ficticia se le repetía en su cabeza.

"La próxima vez que le vea, le sonreiré!"

Y así partió como todas las mañanas, a la escuela. Sin embargo durante el día, todo le parecía como un sueño. No entendía bien lo que decían los demás, y ella creía que era por estar pensando en Ban.

"¿De verdad me enamoré de él?"

Se resignaba pronto a su fantasía de estar con él. Himiko le conocía de antes y parecía tener algún lazo especial con él. E incluso dudaba al ver a Ban manoseando a Hevn. De todas formas, no importaba, y decidió ser amable con él, total, así había sido con él desde que le conoció.

Había pasado más o menos una semana hasta volver a ver a los Get Backers de vuelta al Honky Tonk. Estaba felíz y les recibió con una pizza, un refresco de naranja y su linda sonrisa, todo en el modico pack cortesía de la casa.

Y así el dúo disfrutó comiendo, al parecer el trabajo de esta vez fue realmente duro, comían como si fuese su última cena, y Natsumi seguía sonriendo mientras les observaba, sobre todo a Ban. Y surgió el ciclo infinito, mirada con mirada, rubor con rubor, el fingir y desviar su foco de atención, el reencuentro de sus miradas, como si fuese aquella acción un beso cómplice en un mundo apartado de la cotidianidad, una fantasía efímera en un pequeño lapso.

Cayó la noche y era hora de irse. Natsumi se llevaba sus cosas, Ginji estaba dormido en la barra y Paul estaba haciendo los ajustes para cerrar. Natsumi volvió a mirar a Ban, estaba sentado fumando otro cigarrillo, y este al percatarse de su mirada, se le quedó viendo. La experiencia del viejo Paul le dijo que se fuera en silencio, pues estaba empezando a "tocar el violín" y eso realmente estaba de más. Ban se paró y se dirigió hacia Natsumi y le susurró.

-"¿Podemos ir afuera? Necesito hablar contigo." Y siguió caminando, abrió la puerta que llevaba hacia la calle y salió.

Ban por su parte, se daba cuenta de las miradas que recibía de Natsumi. Nunca le había pasado que se sentía tan acorralado, ¡Y sólo por la mirada de una adolescente! Por alguna extraña razón se sentía atraído por ella y su amabilidad... ¿Cómo es que nunca se había fijado en ella? Quizás por estarle viendo el escote a Hevn... Pero para quedar como un caballero, digamos que siempre estaba más pendiente de las peleas que de sus propios sentimientos y más aún, en ignorancia con los sentimientos de quienes le rodean.

El corazón de la pequeña Natsumi saltó de emoción. ¡Hablar con ella! ¿Qué será? Las ansias, las ansias. Al seguir a Ban se dió cuenta de que hacía algo de frío.

"Hace frío, si quieres puedo prestarte mi bufanda, Ban" Le sonrío como siempre, dulcemente.

Ban le da una sonrisa de vuelta a Natsumi, no puede evitar acariciarle la cara, como estando tentado, a romper el ciclo de miradas, sentir al tacto su cálida piel, la de su rostro tan suave. Ban como Natsumi no pudo dejar de pensar en ella y en sus ojos, le quería tener cerca, en sus brazos, y quizás tomar algo de esa inocencia tan embriagante, y sin pensarlo mucho le abrazó, acercó su rostro a la cabeza de ella, suspirando profundamente, como intentando dejar libres palabras que tenía encadenadas desde hace mucho, acerca su boca a la oreja izquierda de la chica, le aprieta un poco más entre sus brazos y le susurra:

"Sabes Natsumi... Me he dado cuenta de que... Me gustas."

"Debe ser una broma", pensó la chica, pero siguió escuchando al ilusionista.

"No pienso dejarte ir hasta que me des una respuesta apropiada... Más bien, no aceptaré un no por respuesta y te seguiré molestando hasta que..." No pudo seguir porque la jovencita se puso a reír. El no lo entendió y le dedicó una mirada como preguntandole "¿Qué es tan gracioso?"

-"Ban, no me asustes tanto!" Dijo a lo que se soltaba un poco del abrazo del muchacho, mirandole a los ojos, aun sonriendole tiernamente. "No es posible que yo te guste, porque tu y la señorita Himiko..."

Sintió como si algo cálido se resbalara por sus mejillas, algo calentito y húmedo que bajaba desde sus ojos hasta los contornos de sus mejillas... Algo tan lindo no podía ser verdad, lo sabía, y aquellas lágrimas que ahora caían al suelo, eran prueba de que su corazón yacía herido desde el principio de aquél piropo de miradas.

Ban por otro lado se congeló por unos instantes. Se le acababa de confesar a una chica, la cual se ríe de él y luego comienza a llorar como si él le hubiese jugado una mala broma. Ya era hora de reaccionar y tomandole de los hombros, llamó su atención, diriendo sus ojos llorosos hacía él, Natsumi lo volvió a mirar, teniendo toda su atención centrada en él.

"¿Crees que estoy jugando contigo? ¡Estoy siendo muy sincero!" Comenzó a acercar su rostro al de ellan suavemente, sintiendo el calor de sus pequeños y contenidos sollozos, mirando aún como sus lágrimas no paraban de brotar, y con valor le abrazó, fuertemente, como si ella se fuese a escapar en cualquier momento y el no queriendolo así, continuó hablandole: "No es como si recordarte a cada rato fuese una broma, no sé por qué, pero no puedo dejar de pensar en ti Natsumi, tan sólo deja de mirarme así, no puedo soportar cuando me miras de esa manera, me dan hasta ganas de..." La sangre de Ban fluía directamente a su cara pero cuando sintió que ese molesto calor ya no estaba ahí se incorporó para ver a la cara a Natsumi.

La chica medio paralizada y mira a Ban a los ojos nuevamente. Natsumi realmente no creía lo que oía. Ban se veía muy nervioso, ¿cómo era que esta niña de la noche a la mañana le comenzaba a erizar los pelos?, ¿Y cómo era que su simple risa y su mirada le atormentara más que quedar en banca rota?

Se armó de valor, volvio a abrazarla y le besó en una mejilla, susurrándole

-"No es una broma, no es un sueño... No te estoy engañando".