Rencuentros

Después de que los dos pudiesen dormir en la cama de su entrenador y que al día siguiente Ash dijo a Pichu que fuese al bosque un momento para que su madre no le viese, ya que él tenía que preparar todo para la posible llegada de, quizás no todos pero si la mayoría de sus pokemon que reunió en su viaje.

Después de que saliese de su casa después de comer su desayuno que preparo su madre y que está no supiese, agarro un poco de comida pokemon para darle un poco de comida a su fiel compañero.

Pero para su gran sorpresa, Pichu no estaba solo, había un pokemon pequeño con alas.

Al principio pensaba en lo peor, ya que podía estar atacando a su mejor amigo, pero los miro mejor y no estaban combatiendo.

Estaban jugando.

Cuando estuvo más cerca, el pokemon pájaro era un Pidgey que estaba sobrevolando el suelo, cuando lo vio, se acercó y aterrizo encima de la cabeza de su entrenador, mientras que Pichu estaba que saltando de alegría.

Ash, por un instante, le paro el corazón.

Este Pidgey lo dejo con una parvada de su misma raza-desde la primera evolución y segunda evolución-, protegiéndolos de distintos enemigos ya que era su líder.

Pero verlo ahí mismo, apoyado en su cabeza, le puso una leve sonrisa en su rostro. Obviamente su Pidgey estaba bastante confundido de estar en su última evolución con su parvada para después, de un minuto a otro, estuviese en su primera evolución, como si no pasase nada.

Tal cosa como le ocurrió Ash, pero sin tanta drama.

Al pensar en eso, Ash se sentó en la tierra para apoyarse en un árbol, mientras suspiraba de forma amarga.

Él lugar donde estaban era un lugar que estaba un poco apartado del pueblo Paleta pero no lo suficiente para que los pokemon salvajes se acercasen, era su lugar favorito en su infancia cada vez que Gary le molestaba.

Pidgey se quitó de la cabeza de Ash para mirarlo confundido, ya que en un principio estaba alegre de ver a uno de sus primeros pokemon capturados por él, para después estar en una situación emocionalmente delicada.

Pero Pichu sabía la respuesta a eso, pero no dijo nada. Era una información bastante delicada, ya que él y los pokemon que estaba al lado suyo cuando Helio mato…

Pichu suspiro y le habló, en la lengua pokemon, de algunas cosas pero no tocando ese tema.

De igual manera, Ash sentía que su tristeza se eliminaba para después estar otro que jamás sintió en su vida.

Odio.

No era esa clase de odio cuando veía a Paul tratar a sus pokemon como si fuesen objetos. Era más bien un odio más personal, un odio que jamás sintió en toda su corta vida de ser entrenador.

Pero esos pensamientos fueron eliminados por un peso inesperado que aterrizo en sus piernas.

Bajo la mirada y para su gran sorpresa estaba uno de sus pokemon más fieles, un Bulbasaur.

Ash, por un leve instante, puso una sonrisa mientras acariciaba su cabecita y este aceptaba con gusto.

No debía de pensar esos sentimientos, no al frente de sus pokemon…de su familia no humana.

Pero otra duda le golpeó la cabeza como si fuese un ataque directo de golpe roca en su cabeza.

Cuando llegue ese momento, en ese mismo instante de que estuviese al frente del líder del equipo Galáctica ¿Qué haría?

OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO

Durante los próximos meses, varios de sus pokemon se habían reunido donde estaba Pichu como una especie de punto de control, aunque no sabía cómo sabían llegar o cómo pudieron llegar, pero no le importo mucho y simplemente disfruto el momento en que sus pokemon se estaban reuniéndose

Al día siguiente, uno de sus pokemon tipo agua, y de por sí el primero, era Squirtle el líder, o en este caso, exlíder del escuadrón Squirtle. Obviamente le dijo a Ash que su escuadrón estaba con esa oficial Jenny como un equipo anti-incendios.

Poco tiempo después, durante la noche y antes de que Ash se pudiese ir a casa para no preocupar a su madre, vino el último del trio elemental de Kanto, Charmander.

La pequeña lagartija, que estaba en su última evolución corrió directamente a su entrenador y este lo recibía con los brazos abiertos. Quizás en sus dos etapas evolutivas fue bastante problemático, pero después de cierto incidente fueron inseparables, aunque lo dejo que lo entrenase con los otros Charizards en ese momento, sabía que él viniese por su entrenador si estaba en alguna clase de problema, como en ese caso de su madre y los Unkows.

En los próximos días el resto de pokemon vino en él, ahora llamado, punto de encuentro pokemon. El primero, y para su gran sorpresa, era su pokemon toxico puro, Muk; o en este caso, Grimer.

Para los pokemon que estaban presente en ese día, se rieron un poco al ver el abrazo aplastante del pokemon, mientras que su entrenador se reía de sus tonterías afectivas que le estaba dándole, aunque se ahogaba un poco gracias a su cuerpo un poco grande y a su pequeño tamaño.

Y de ahí pasaron dos meses más y muchos de sus pokemon, que se podía considerarse los más cercano en lo referente de la posición, llegaron.

Para su sorpresa fue Mankey, el antiguo campeón, que llegó poco después de su pokemon toxico y para su diversión al enterrase que no tenía su gorra para ponérselo en su cabeza, Mankey estaba haciendo, aunque en vano, un gorro hecho de hojas que se derrumbaba gracias al viento o al mínimo movimiento de su cuerpo. Ash pudo tranquilizar a su pokemon antes de que hiciese algún escándalo que llamase la atención del pueblo

A los pocos días llegó Munchalx, su pokemon en las Islas Naranja además de ser un extraordinario nadador. Al principio Ash se preocupó por ese pokemon que debía de comer bastante, pero gracias a su nariz pudo hallar grandes cantidades de comida, así que no hay ninguna clase de problema tanto para Munchalx como para sus otros pokemon.

A las próximas semanas, mientras Ash estaba jugando con sus pokemon, un objeto volador aterrizo en una rama llamando la atención de los demás.

Era un Noctowol shiny. Pero a igual que sus demás pokemon aún no habían evolucionado-era un Hoothoot. Este pokemon aterrizo en tierra y Ash lo vio mejor. Estaba bien, pero se veía un poco lastimado y bastante cansado por el largo viaje que recorrió y su pequeño tamaño no le ayudaba mucho. Ash fue con su pequeño pokemon y lo abrazo y este acepto gustoso mientras suspiraba aliviada entre sus brazos para después dormir. Este pokemon era tanto diurno como nocturno, pero tenía más actividad en la noche, pero los peligros que paso más por el largo viaje también le dejaron un poco de factura. Después que se quedase dormido de manera profunda, Ash lo dejo en el suelo acostado en un árbol, aunque este seguía durmiendo pero parado. Fue a buscar vallas medicinales y molerlas en un plato de tronco que sus pokemon crearon al saber lo que intentaba hacer. Los molió y, mientras estaba durmiendo, lo aplico en su cuerpo para que sus heridas sanasen y que no le molesten en sueño. Cuando despertó en algunas horas después, Ash le dio algunas vallas para que se recuperase al cien.

Durante las próximas semanas, vinieron todos los demás pokemon que le faltaba entre la región de Kanto y Johto con la llegada de Kraby, Heracross y Buizel además del trio elemental de Johto, los único que le faltaba en dichas regiones-además de las Islas Naranjas-era Phanpy y Lapras, pero sabía que sería imposible, ya que el primero lo tenía desde que era un huevo y el segundo, cuando lo encontró tras su captura de unos cazadores era apenas una cría, así que solo le faltaría esos dos pokemon para completar el listado.

OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO

Ash suspiro, mientras veía en su espacio privado a todos sus pokemon comiendo la comida que sus pokemon habían reunido, y aunque Munchlax podía considerarse un pequeño problema de alimentos y estaba bastante preocupado, pero para su gran sorpresa él tiene una extraordinaria nariz y podía hallar la comida de grandes cantidades de manera muy sencilla y se movía bastante rápido para su clase, eso debería de ser por sus nados constantes en las Islas Naranjas para comer esos alimentos deliciosos.

Pero había un problema que lo acarrea y los pokemon que estaban cerca de él miraron entre curiosidad y otros de tristeza.

Pidgeot, Bulbasaur y Pichu se acercaron a su entrenador. El pokemon pájaro aterrizo en su cabeza, mientras que el de tipo planta se estaba acomodándose debajo del brazo de su entrenador y su mejor amigo en sus piernas.

- No es nada chicos – intento mentir, pero las mirada de "No te creemos" de sus pokemon. Suspiro nuevamente – Son mis otros pokemon. Ellos no pueden venir, ya que el paso de aquí hacia la región Sinnoh y Hoen están separados por el mar para llegar a aquí, a Kanto – Pidgeot miraba confundido a su entrenador, mientras que Bulbasaur miraba un poco de entendimiento a su entrenador, ya que vio a varios de esos pokemon extranjeros mientras estaba en el Pueblo Paleta con Oak, pero Pichu miraba con total acuerdo a su amigo y sabía de su preocupación.

Ash sabía que la pregunta se estaba haciendo sería una mezcla entre "¿Cómo?" y "¿Cuándo?" para que llegasen sus otros pokemon de las otras dos regiones, pero aun así que esos pokemon no quisieran venir o que ellos jamás recuperasen sus recuerdos lo aterrorizaba. Quizás estaba siendo dramático, pero ese miedo lo acarreaba en lo más profundo de su mente.

"Solo…solo espero que estén bien"

OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO

Treecko estaba descansando encima de un árbol mientras tenía una ramita en su boca, el último brote que tenía del árbol de tan avanzada edad tenía y en que estaba acostado y viendo de forma un tanto constante en el suelo un pequeño brote nacido gracias al árbol que poco a poco estaba muriendo gracias a su vejez.

El pokemon tipo planta cerró los ojos, sabía que este sería la última vez que iba a ver el pequeño arbolito por un buen tiempo.

De un salto bajo del árbol y escucho un buen grito encima de su cabeza.

- ¡Taillow!

Miro hacia arriba y vio al pokemon tipo volador mirándole. Sabía que no era un simple Taillow, era su compañero que, junto con él, estaba en su última etapa evolutiva. Pero no llegó solo, detrás del pequeño pokemon volador-que bajo para estar a la altura de su compañero-vinieron otros pokemon que conocía muy bien; Torkoal, Corphish y Snowrunt.

Treecko suspiro aliviado de que sus compañeros de región estuviesen reunidos desde el inicio del viaje y por lo menos una preocupación menos para él.

Él camino hacia adelante, ya que había una especie de sentido que los guiaban a una dirección y se sentía muy familiar para todos ellos. Era como sentir que una correa fantasma los estuviese jalando y el que está jalando era su entrenador y amigo. Así que sin pensarlo, siguieron hacia esa sensación familiar.

Todos sabían que este será la última vez que verán la región Hoenn en una buena temporada.

OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO

Un Chimchar estaba caminando a través del bosque, siendo guiado por el sexto sentido que lo estaba llevando a alguna parte lo que llevaba a su entrenador, ya que la esencia del humano que lo acogió entre sus brazos sin dudarlo, que lo entreno aún con las palabras de Paul que era un inútil, aún con todo eso lo entreno hasta lo que recordó cuando fue encerrado en su pokebola y despertó en este bosque familiar aunque fuesen un tanto borrosas, ya que habían pasado mucho tiempo desde que estuvo aquí.

Él se volteó al escuchar unos arbustos moverse, para después salir disparado un objeto rosado que lo choco y lo estaba abrazando de forma bastante amorosa, como si no se viesen desde hace años.

Cuando el pokemon rosado se apartó para dejarlo levantarse, lo reconoció como Gliglar, y detrás de él, en los cielos, estaba un Starly. No eran un simple Gliglar y un Starly, eran sus amigos que su entrenador había entrenado en la región de Sinnoh.

Después de que Gliglar y Starly apareciesen, llegaron Buisel y Turtwig que por su rostro un tanto enojado era el líder del grupo.

- Chimchar char char ¿chimchar? – comentó Chimchar a Turtwig, que este se apartó un poco para mostrar al pokemon tipo Dragón/Tierra. Que este salto, al apartarse Gligar, a morderle de manera suave a la cabeza de Chimchar.

Este pokemon era el más nuevo que tenía Ash, después de entregar a la última evolución de Gligar al maestro aire y, en cierta manera, fue cambiado por este pokemon que daba mordiscos de afecto.

Después de que Gible se quitó encima de Chimchar, todos partieron hacia la sensación extraña que estaban siguiendo.

OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO

Después de que pasasen varios días de caminata y después de atravesar el desierto, para la desgracia del pokemon de tipo hielo, llegaron finalmente al bosque para seguir con su caminata de manera tranquila en el bosque sin que estuviesen en una ruta que atraviesen los humanos de manera común.

Pero en medio de su camino hacia una sensación que se hacía más fuerte, un grupo de 15 Mightyena estaba al frente de los cinco pokemon que intentaban llegar a esa sensación.

Los 15 pokemon les estaban gruyendo al pequeño grupo, mientras que los pokemon de Ash se preparaban para el combate imposible de pasarlo a través de la palabra.

Treecko usaba balas semillas, Tailow tornado, Torkoal lanzallamas, Corphish bolas burbujas y Snowrunt rayo hielo. La pelea era bastante dispareja, más si se suma su nivel bastante bajo a comparación cuando estaban con Ash.

En todo caso, se separaron en un grupo de uno contra dos-en caso de Torkoal 3-para estar, en un cierto punto, un tanto parejo.

Pero no sirvió de mucho ese plan.

Al principio estaban teniendo desventaja numérica, pero gracias a la tenacidad de su entrenador como la terquedad de este, los pokemon de Ash copiaron un poco la personalidad de su entrenador.

Después de una ardua batalla, solamente dos de los cinco pokemon de Ash estaban aún en pie.

La terquedad Treecko y Tailow aún los mantenía en pie mientras que un Mightyena se acercaba, mostrando una cicatriz de forma vertical atravesando desde encima de su ojo hasta cruzar el labio inferior, mostrando tener una mayor experiencia en combate que sus otros compañeros.

Pero la manada no salió tan intacta, ya que los 15 que había, solo 5 aún estaban en pie aunque cansados, igual como el Mightyena que estaba al frente de toda la manada demostrando ser el líder.

Treecko apretó su mandíbula ante la situación completamente desventajosa que tenía al frente de los dos pokemon, siendo el único muro que tenía entre sus compañeros caídos.

El Mightyena líder se lanzó hacia Treecko que este no cerró los ojos ante el ataque mordisco que le iba a darle como el golpe de gracia.

Pero un ataque intervino.

Golpeó al Mightyena, enviándole hacia su manada. Cuando este se levantó y miro a través de unos arbustos donde salió el ataque, salió un pokemon de un tamaño casi gigantesco.

Era un Absol de un pelaje blanco rojizo y sus cuernos como garras eran de color rojo brillante, además de que llevaba en su cuerpo una especie de cuero con varios bolsillos.

Este Absol, a diferencia de los otros, este era de un tamaño casi idéntico a un Arcanine.

Los Mightyena se pusieron al frente del nuevo invitado que este no se intimido ante el gran número que tenía al frente.

Todos los Mightyena le estaban gruñendo.

- Ab…¡Sol! – con un fuerte gruñido hizo que todos los pokemon se fuesen huyendo dejando a la intemperie los que estaban inconsciente.

El Absol se acercó a los pokemon aún de pie de Ash que, a pesar de alejar a los Mightyenas no bajaban la guardia ante el desconocido pokemon.

Este, sabiendo de sus preocupaciones, se alejó al mismo lugar que se metió.

Tailow, ya bastante cansado, cayó encima de Corphish mientras que Treecko se ponía en una sola rodilla. Necesitaban ir hacia donde estaba la sensación familiar para estar con su amigo humano pero no sabía cómo. Podía buscar bayas para restaurar la energía a sus amigos, pero no podía dejarlos solos; y aunque pudiese, estaba bastante cansado y exhausto para siquiera mover su cola.

Para su sorpresa, salió Absol de los arbustos. Al principio estaba preocupado de que el pokemon tipo siniestro los atacase pero lo que le llamo la atención era una bolsa que tenía en la boca.

Este, deteniéndose a una distancia amistosa entre los pokemon de Ash, este lanzó la bolsa y cuando choco el suelo y se abrió mostrando muchas bayas.

Este miro al pokemon siniestro y este asintió.

Treecko conocía muy bien casi todas las bayas que contenía la bolsa, ya que el amigo humano llamado Brock era un buen doctor como a su vez un extraordinario chef, así que podía reconocer muchas de estas bayas.

Treecko asintió.

Absol, sabiendo que tenía permiso para avanzar, agarro una baya y le dio una a Treecko que este se la comió.

Cuando se recuperó por completo gracias a la pequeña fruta, él agarro varios de las bayas y se las dio a varios de sus compañeros caídos.

Cuando todos se recuperar, vieron como el tipo planta y el tipo siniestro estaban charlando en voz un tanto alta mientras que los escuchaban.

Al principio estaban tristes.

Después curiosos.

Y finalmente estaba en completo en shock.

Lo que contaba a Absol es que todos los amigos pokemon que había capturado Ash-con alguna que otra excepción-habían viajado a través del tiempo, pero la parte que se pusieron a rabiar y al mismo tiempo triste era una cosa.

La muerte de su entrenador.

Claro, Ash no había muerto, pero sabiendo que si Ash no se hubiese salvado por milagro gracias a la intervención de Arceus, el dios alfa, quizás Ash, junto con millones de vidas iban a perder la vida.

Pero sabiendo que Ash, su amigo, se hermano de no raza, y para algunos, un padre iba a morir, estaban por completo enojados olvidándose de forma temporal de que ellos igual iban a morir de la misma manera.

Absol intervino en los pensamientos pesimistas de los pokemon de Ash, diciendo que deberían de seguir donde estaba Ash.

Absol caminó hacia la dirección donde se podía verse una montaña a la lejanía, siguiendo la misma sensación que los pokemon de Ash estaban siguiendo desde un principio. Durante el camino, los pokemon de Ash y Absol estaban recogiendo tantas bayas que podían dentro de la ropa de cuero que tenía el pokemon siniestro, ya que según el guía iban a atravesar una montaña entera e iban a atravesar unas cavernas, ya que era la ruta más segura y corta que tenían.

Además de ser la única opción de llegar a Kanto, ya que desde Hoenn hasta su entrenador había un mar.

Después de agarrar bayas más que suficientes para todos. Llegaron a la montaña que, al subirla, había una especie de templo que el tiempo descuido un poco, no estaba destrozado, sino que se veía que estaba bastante abandonado. Entre la entrada del templo y los pokemon había una estatua que para todos era un ser completamente desconocido.

Todos menos uno.

Absol le dio una leve reverencia ante la estatua de Arceus. Todos lo miraron un tanto confundidos ante la acción inesperada pero nadie dijo nada.

Todos los pokemon sabían de la existencia de Arceus, ya que era su dios creador, pero habían olvidado su imagen ya que había desaparecido de un día para otro hace siglos y lamentablemente nadie guardo alguna imagen del dios.

En palabras más simple, la estatua era completamente desconocida para el mundo, con la excepción de los pokemon legendarios y los Absols.

Cuando se adentraron al templo, vieron que adentro estaba un poco mejor, ya que a diferencia de afuera que habían muchas grietas en el suelo y a su vez en los pilares, adentro estaba bastante intacto aunque bastante polvoriento y muchas telarañas que, para la suerte de los pokemon, no hubo algún pokemon que hizo esas telarañas. Absol se acercó una especie de muro cualquiera y, con golpes sincronizados en el suelo, el suelo se deslizo demostrando unas escaleras.

Absol se apartó y hablo. Los pokemon asintieron y bajaron y cuando todos bajaron y Absol bajo con ellos para después la entrada se cerrase.

Antes de que pudiesen seguir avanzando, Torkoal se detuvo y un gran potente humo salió de su nariz con furia.

Todos se voltearon curiosos y precavidos ante la reacción un tanto violenta de su compañero, pero todos se pusieron azules.

La furia provocada de su compañero era por el pokemon legendario muy conocido para él, Registeel.

Antes de que pudiera hacer algo para despertarlo, Absol se puso en medio de los dos antes de que Torkoal actuase, hablando con él y después tranquilizándolo.

Torkoal suspiro y camino hacia la dirección con sus compañeros.

Torkoal se detuvo y miro al pokemon legendario dormido – Torkoal – y siguió con sus amigos.

No iba a perder por segunda vez.

OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO

Después de cruzar un gran trayecto dentro de la caverna sin ningún conveniente importante, razonando las bayas que tenían y tomando agua en las grietas.

Después de pasar varios días dentro de la caverna, al final pudieron ver una luz al final del túnel a través del techo, ya que Absol estaba asomando su cabeza a través de una especie de trampilla o la misma entrada que la de antes.

Absol asomo su cabeza a través de la trampilla y viendo que no había moros en la costa, dio un salto para salir por completo de la caverna y los demás lo siguieron.

Vieron que estaba en otra especie de templo, pero no le prestaron mucha atención ante las palabras escritas en el lenguaje unown.

Y estos mismos lo estaban viendo con sus únicos ojos.

Al salir del templo, vieron que estaban en una montaña helada con una leve aunque importante ventisca.

- Abson, absol ab ab – le comentó para después saltar en piedra en piedra a otra parte yendo directamente al bosque que estaba debajo.

Antes de que Treecko pudiese protestar pero escapó su guía. Suspiro y señalo a todos para que le sigan al bosque aunque en una zona menos rocosa.

Después de llegar al bosque y caminar en una zona donde no caminaban normalmente los humanos.

Estaban bien y esperaron hasta que llegase su guía, pero unos arbustos se movieron y salieron otros pokemon.

Treecko, pensando en lo peor, alerto a su compañero para una posible batalla y los nuevos igualmente se prepararon. Antes de que pudiese inicial un combate, Absol salto entre los dos grupos.

Explico que estos nuevos pokemon eran otros pokemon de Ash.

Tanto Treecko como Turtwig interrogaron a Absol, y este con un suspiro les explico.

Todos asintieron ante las palabras, la idea de Absol era reunir con los pokemon de Hoenn con los de Sinnoh.

Aclarados con el asunto, todos siguieron a Absol ante la sensación, además en el trayecto los pokemon de Ash utilizaron a los pokemon tipo fuego como estufas andantes, con la excepción de Snowrunt que caminaba alegremente detrás de Absol.

Al final subieron a otra montaña, aunque el letrero que decía dónde estaban estaba quemado por alguna razón.

Cuando entraron al templo, Absol empujo una gran piedra desde dentro para después se abriese de un lado por si misma. Todos entraron siguiendo a Absol, para después la roca se cerrase por sí misma.

Por lo menos, en el trayecto antes de llegar agarraron todas las bayas que podían y que podía caber dentro de la chaqueta de cuero.

Nuevamente, estaban ante la leve oscuridad de una caverna.

OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO

Todos se detuvieron, ya que sorpresivamente había una gran piedra atravesando su ruta. Corphish utilizo Golpe roca pero no lo destrozo pero si dejo una fisura importante.

Treecko y Turtwig se miraron. Los dos, durante el trayecto, se estaban peleando de varias maneras, desde quien debería estar detrás de Absol hasta inclusive quien debería de ser el primer vigilante, ante el leve dolor de cabeza que producían entre todos.

Pero ahora iban a dejar sus diferencias ante el desafió delante de ellos. Utilizando Balas semillas y Bola de energía ante la fisura, destrozándola.

Todos siguieron y, como antes, Absol empujo la piedra y esta se abrió.

Cuando salieron de la caverna, vieron que delante de ellos había un gran bosque.

Entre los pokemon de Ash y la bella vista, Absol se puso en medio – Absol.

Llegaron a Kanto.

OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO

Ash miraba a sus pokemon con un eje de tristeza. Ya habían pasado seis meses desde que llegó a este tiempo y su entusiasmo se bajó un poco, ya que los pokemon restante no habían llegado y muchas cosas le llenaron en su cabeza, como que no tenían recuerdo alguno de él.

O en el peor de los casos, que no quisieran estar con él.

Lamentablemente para él, ese último pensamiento lo estaba devorando, hasta su madre noto esa diferencia un tanto cruda pero solamente dijo que era algo de Gary. Aunque sea en parte verdad, ya que lo estaba molestado como siempre desde que eran niños o ¿eran?

Ash suspiro ante la situación que tenía, sabiendo que algún pokemon suyo lo abandone.

Los pokemon de igual manera estaban preocupados, no que los pokemon de Ash que no llegaron lo estuviesen abandonado, ya que sabían que si algún pokemon lo abandonase era un completo estúpido, era una especie de clon o lo estaban controlando. Su preocupación era el estado de su entrenador que estaba decayendo cada vez más y más.

Antes de que Pichu pudiese decir algo, a través de la hierba alta salió un Absol, preocupando a los pokemon, pero a Ash se puso casi azul. A diferencia de la creencia popular de los Absol que traían la destrucción, este más bien daba advertencias de sucesos catastróficos que estaban por venir.

Pero el gran tamaño de este pokemon, como a su vez su cuernos y garras eran de color distinto del natural le daba un poco de miedo y su chaqueta de cuero le daba un mala espina.

Ash agito su cabeza y miro a Absol, quizás jamás ocurrió algún tipo de desastre pero la suerte puede ser una desgraciada - ¿V-Va a ocurrir un desastre? – pregunto con miedo, hasta se sorprendió de que su voz saliese.

Pero para la tranquilidad de Ash, solo Absol lo negó y se apartó, para después a través de la hierba saliese un gran grupo de pokemon y haciendo tumbar al humano.

Este sorprendido y ante la mirada innedita de sus pokemon, miro a los causantes de su caída. Estaba preocupado de que fuesen pokemon salvajes que lo atacasen, pero no sintió ninguna clase de dolor, más bien sentía mucho calor.

Cuando miro a los nuevos pokemon, no sabía si reír, llorar o gritar.

Pero al final, hizo las tres cosas.

- ¡Chicos! – abrazo a los faltante pokemon y estos estaban hablando, pero todos estaban hablando a la misma vez, pero Ash sabía que todos estaban completamente felices de estar reunidos finalmente.

Absol se acercó hacia Ash, para después sacar de su chaqueta algo grande un ovalado, sorprendiendo a Ash de gran manera.

Era el huevo de Phanpy, uno de sus primero pokemon que tuvo de un huevo.

Absol, viendo que si misión fue completado, dio media vuelta dispuesto a irse. Eso llamo la atención de Ash y apartando de forma cuidadosa a sus pokemon, se levantó y comenzó a hablar - ¡Absol!

El pokemon siniestro se detuvo y miro a Ash.

- Gracias – esto sorprendió al pokemon – Sin ti, no sabía que le pudiese pasarle a mis pokemon y si hubiese pasado algo a ellos… - Treecko se subió al hombro de Ash y este agarro a Snowrunt que pidió que lo agarrase; y sosteniendo el huevo en un brazo y agarro con el otro el pokemon tipo hielo. Continúo hablando con Treecko en su hombro y a Snowrunt en brazos – Me estaría lamentándome por el resto de mi vida. Así que te doy gracias tanto a ti como a Arceus por toda su ayuda. Estaré eternamente agradecido – este le dio una reverencia ante Absol.

Este asintió solamente y siguió con su camino.

Treecko se bajó del hombro de Ash y al lado de este estaba Turtwig - ¡Treecko tree tree treeeeecko!

- Turtwig ¡Turtwig turtwig! – gritaron a la vez pero Absol aún seguía caminando.

Los dos pokemon miraron a su entrenador y este entendió lo que querían hacer - ¡Absol!

Aún con ese grito, siguió con su camino, pero antes de que adentrase en la hierba alta los demás pokemon se metieron en su camino pero sin rastro de querer tener algún tipo de combate.

- Absol, solo quiero pedirte que te quedes conmigo y mis pokemon. No sé si tienes alguna otra misión dada por Arceus, pero quiero que te quedes con nosotros…como mi familia – Absol se volteó, con una mirada completamente sorprendida ante las palabras del humano – Si tienes otra misión o no quieres lo entenderé completamente…pero quiero que sepas que, no importando que pase, te estaré eternamente agradecido.

Absol miraba con completa sorpresa, si fuese algún otro entrenador, hubiese dado una orden a la horda de pokemon que tenía para que lo atacase y si tuviese alguna pokebola encima, lo iba a lanzar para atraparlo.

Pero no lo hizo.

Simplemente le dejaba una puerta abierta para que Absol, si quisiera, lo podía atravesar, sin ninguna clase de trampa o mentira en sus palabras.

Arceus le contó acerca del entrenador de Pueblo Paleta y de su gran corazón y amor a los pokemon, ayudando a tanto pokemon como humanos si podía y jamás atrapaba a algún pokemon con trampa (es decir, que estuviesen débiles por alguna razón externa). Al principio no le creyó a pesar de ser su amo y maestro y lo envió a esta línea de tiempo, un humano con esas características era tan raro como si Dialga y Palkia pudiesen tomar té sin que se arrojen sus tazas al otro.

Pero aquí estaba, Ash, el elegido de Arceus, el humano que siempre confía a sus pokemon sin importar si eran fuertes o débiles, además de que podía dar su vida a sus pokemon sin pensárselo dos veces y ellos a él.

Era un humano extraño.

Absol cerró los ojos. No tenía ninguna misión por parte de Arceus con la excepción de está.

Se acercó a Ash y este se arrodillo ante el humano – Absol.

Ash puso una sonrisa y acarició su cabeza y cuando se estabilizo, su cuello – Bienvenido a la familia.

No sabía cuál fue la última vez que sonrió, pero al frente de Ash sonrió y este le devolvió la sonrisa al pokemon de gran tamaño.

Pero una cosa que borro la sonrisa de Absol al ver la mirada seria de su amigo.

- ¿Cómo hare para ocultarlos? – pregunto en voz alta.

Todo este tiempo, no sabía si era suerte o milagro de que nadie se enterase de la gran cantidad de pokemon que estaban ocultos, pero sabía que su suerte se podía acabarse más temprano que tarde. Más por Gary que en una ocasión lo siguió y si no fuese por Pidgey que lo hizo correr de miedo ante un "Pokemon salvaje", quizás hubiese atrapado a todos los pokemon aunque Ash sabía que era imposible por su edad. Y aunque no fuese así y los capturase a todos por milagro, ellos no le prestarían ninguna atención a Gary y más bien correrían donde Ash junto con sus pokebolas.

Ash suspiro.

No tenía otra opción que ir con ÉL.

OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO

El día a día de Oak era algo ajetreado pero no lo cambiaría por nada.

Desde la mañana hasta el anochecer estaba siempre ocupado, desde cuidar a sus pokemon que tenía en su pequeño parque recreado desde el más pequeño arbusto hasta el árbol más vivo, para que los pokemon que tenía en su poder podían vivir normalmente y hacia sus investigaciones con ellos de forma más pausada sin que estos estén nervioso, tensos o asustados.

Después estaba en sus reuniones por teléfono con los otros profesores para descubrir alguna clase de descubrimiento importante o simplemente para charlar.

Para después estar en las reuniones del Pueblo Paleta al decidir algo.

Para después dar a los nuevos entrenadores sus iniciales.

Y después…

Y después…

Y después…

Oak puso una sonrisa amarga. Quizás no tenía suficiente tiempo para poder investigar algunos aspectos de los pokemon, pero no lo cambiaría por nada.

Pero si su vida estaba casi repleta de muchas cosas, ahora iba a ponerse las cosas patas arriba.

Eran las 7:00 de la noche y alguien estaba tocando la puerta. Si fuese algo importante le hubiesen llamado por teléfono, hasta inclusive podía ser Gary pero no tenía un interés hacia los pokemon y dudaba que su madre le dejase salir a estas horas.

Cuando lo abrió, su gran sorpresa no decayó ante un Ash con una sonrisa nerviosa. Lo conocía muy bien ya que su madre era un chef muy reconocida que hacia una estupenda comida para morirse, hasta algunos líderes de gimnasio y los de Frente de la frontera venían al pueblo solo para comer su comida hecha por el mismísimo Arceus.

Su sorpresa recaía por la gran cantidad de pokemon que tenía detrás de él. Al principio estaba preocupado de que fuesen pokemon salvajes, hasta un Absol de un tamaño anormal estaba detrás de este, pero ninguno de ellos mostraba sentimientos hostiles hacia el pequeño humano, más bien se sentían cómodos ante la presencia de este, como si fuesen amigos desde hace años. Tampoco ayudaba que también había otros pokemon de otras regiones que, por lógica, no deberían estar en Kanto, como ese Absol.

Antes de que pudiese decir o hacer algo, Ash habló - ¿P-Podemos?

OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO

Ash, en esos momentos no confía en nadie. Tenía una dolencia en su corazón de que en estos momentos confiaba a más al profesor que a su propia madre, pero ¿Qué podía hacer? Aunque Ash acompañase a Delia donde estaban sus pokemon, no podía saber qué tipo de reacción podía darse, hasta en el peor de los casos podía llamar a la policía y llevarse a los pokemon. Quizás estaba exagerando, pero su madre era sobreprotectora y que varios de esos pokemon lo podían romperlo como si fuese una ramita no ayudaba en nada.

Pero en esos momentos solo podía confiar a un solo humano y, rezando por Arceus, que le creyese y que no hiciese una acción contraproducente.

Por eso que fue a la sala y los pokemon de Ash lo siguieron como manada, como si Ash fuese el macho alfa sorprendiendo bastante esa conducta que, normalmente, sería antinatural.

Cuando se sentaron, Ash explico todo hasta donde recordó, obviamente quitando el asunto…

Para Oak, si le dijesen que un niño, que de verdad era un entrenador que de alguna forma viajo en el tiempo gracias a Arceus y que a su vez conoció a varios legendarios y se han hecho una relación hasta tal punto de ser amigos, de una lo mandarían al psicólogo, le recomendase que lo escribiese un libro con respecto a eso-ya que para él sería un buen libro de ciencia ficción-o iba a revisar de que no estuviese borracho.

Pero aquí estaba, un niño de 8 años diciéndole todas esas cosas; en circunstancias normales diría que fuese la imaginación sorprendente de ese niño, pero esa explicación se tambalea como un trompo al ver a muchos de esos pokemon, hasta inclusive una parte de la historia que incluía a su Mankey y un campeonato. Lo sorprendente era su experiencia de ese campeonato de pokemon tipo lucha, pero lo más sorprendente era que su Mankey se montó en su cabeza y su gran sorpresa era que él tenía extremo cuidado de no caerse y lastimar a su entrenador, ya que ellos eran muy bien conocidos por enojarse con extrema facilidad, pero verlo de esa manera muy amigable era algo que lo ponía casi pellizcarse para asegurarse de que no estuviese soñando.

Al principio no pensaba de qué él estuviese diciendo la verdad, claro si no estuviese con sus pokemon, pero su historia era sorprendente y decía con total sinceridad de todas sus aventuras. Pero si antes estaba en duda de su palabra, solamente hubo dos nombre de que el Profesor Oak le creyese sin importar que.

Sam y Celebi.

Claro, Oak veía como una especie de doble de ese joven que conoció en sus épocas más jóvenes y tenía un gran parecido, solo era por el tamaño y edad-y también la lógica-que quitaba esa posibilidad de que ese jovencito sin nombre fuese de verdad él. Es más bien parecido como su "Gemelo" en Alola cuando fue de vacaciones el año pasado.

Pero Ash lo decía hasta tal punto de que Oak pensaba que Ash tenía poderes psíquicos que estaba leyendo su mente y viendo esa parte de su vida que conoció por primera vez en su vida a un legendario cara a cara, pero él lo relataba todo.

"Entonces ese joven sin nombre era…" – Por Arceus, viajaste en el tiempo – dijo cuándo Ash termino su historia cuando Arceus lo mando en el tiempo-ocultando la muerte de sus amigos y pokemon-.

- Así que la causa de este repentino viaje tan atrás sea por un accidente de ese maniático – Oak se masajeó su mentón ante la situación. Él podía llamar a las autoridades internacionales para que lo arresten, pero ¿Qué podía decir? ¿Qué un niño de 8 años le contó una historia de viajes del tiempo? Aun si utilizase su poder como Profesor importante de Kanto, aun así lo llamarían un viejo chiflado.

- Así es – suspiro aliviado, por lo menos Oak no haría nada contra sus pokemon, eso o cambiarse los pantalones por Absol, que él estaba mirando a Oak con ojos un tanto malos si utilizase las palabras incorrectas – Pero ¿Qué hare?

- Bueno, por ley no puedes entrenar a algún pokemon sino tienes 10 años, a pesar de tú experiencia, así que mantendré a tus pokemon en mi pequeña granja mientras pasa los dos últimos años.

- Gracias Oak.

- Además, creó que tus pokemon están cansados por un largo viaje – comentó Oak, mirando a Absol que este asintió ante el verdadero motivo.

Antes de que los demás se quejasen, Absol habló y los llevó afuera, al patio de la casa del Profesor.

- ¿Oak?

- Sé que ocultas algo – él se levantó, mirando varias fotos familiares, pero agarro una que mostraba a Delia, a Ash pero bebe y a un hombre, la última foto de la familia reunida, antes del… - Tengo mucha experiencia y pase muchas cosas, desde buenas hasta malas – él se volteó, para mirar al joven que este apartó la mirada - ¿Qué paso en realidad?

Ash miro a los ojos de Oak, no era los mismos ojos que antes, que eran de miedo ante la reacción de Oak, sino otro más que jamás esperaba ver en un rostro muy joven.

Odio.

No era un odio común como si fuese un arrebato infantil, sino era más bien un odio profundo, un odio personal.

Después de que se escuchase las puertas cerrarse, Ash lo contó la última parte oculta.

Le contó todo.

OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO

Han pasado dos años tan rápido como un pestañeo, y durante esos dos años de estudio en la escuela y ser el nuevo asistente de tiempo completo de Ash ayudaba bastante de interactuar con sus pokemon y a su vez con su nuevo pokemon, Absol.

Quizás al principio estaba confundido Absol, ya que jamás interactuó con algún humano y este era la primera vez que interactuaba con uno, pero la actitud de estar siempre serio a veces se eliminaba al jugar con sus pokemon o con el mismísimo Ash, que podía quitarse esa carga que tenía encima.

Pero en una ocasión, los pokemon fueron muy cariñosos con Ash de un momento a otro y Ash no sabía por qué desde un principio, hasta que la boquita de Pichu hablo por accidente revelando el porqué.

Absol le contó lo que de verdad paso.

En realidad, Absol le dolió bastante al decir eso, ya que todos los pokemon de Ash estaban algo confusos del porqué a veces Ash tenía cambios de humor rápido, y por culpa de Tailow que habló de más.

Treecko, en esos momentos, estaba siendo rodeado por los pokemon para que le dijesen la verdad, pero para su agradecimiento fue Absol que le contó la verdad del viaje y de la situación que estaba.

Le dolió.

En circunstancias normales, le había contado sin chistar sin importarle poco o nada, pero después de estar con los pokemon de Ash y el humano había generado un cariño con un humano que jamás pensó que iba a tener.

No era simplemente un entrenador, era como tener a un hermano que siempre podía confiar.

Después de eso, los pokemon de Ash fueron muy cariñosos con Ash, quizás el doble que el normal y a su vez recibiendo varias sorpresas de sus pokemon.

Sabía que varios de sus pokemon eran machos y hembras, ya sea por su actitud o tono de voz, pero a Snowrunt le cayó como un balde lleno de hielo, ya que Snowrunt no era un ÉL, sino un ELLA.

En ese instante quería romperse la cabeza contra un árbol.

También hubo algo curioso, por no decir sorprendente. Oak le entregó un papel con preguntas y él las respondió. Él admitía que si fuese su YO anterior posiblemente respondiese todo a lo loco como si fuese el genio entre los genios, pero ya que no era ese Ash-por decir algo-, respondió con calma y además esas preguntas eran muy sencillas, desde que los Spearow y sus evoluciones ven en blanco y negro en vez en colores y otras preguntas que, para él, era tan sencillo a tal nivel que era más bien una risa.

Cuando termino y que Oak lo guardase un sobre, le pregunto y solamente dijo "Espera" y lo envió.

Unas semanas después llegó la respuesta y se llevó una gran sorpresa.

Oak y su madre, que vino para saber cómo estaba su hijo, vieron las recompensas que trajo la caja y este sabiendo que estaba en E+, la máxima clasificación como un "Nuevo" en estos exámenes, que le dio unas 5 pokebolas, un repelente-que personalmente jamás utilizo-y unas revistas de la Liga pokemon, eran recompensas además de que habían otros exámenes, como la –E, E y E+, para después seguir la D hasta llegar a S, la máxima.

- ¿Cuándo el próximo? – pregunto en ese momento.

La máxima, y para la sorpresa y lágrimas de Oak, Ash llegó a la máxima puntuación que podía, ya que llegó hasta la A+, pero no tenía la clasificación correspondiente para llegar a los niveles S, aunque venía con una carta de Felicitaciones por ser el primer joven menor de 10 años y sin "Tocar" un pokemon en su vida llegar a esa posición, además de que le diesen un trofeo de un nuevo record (como un record Guinness).

Ese le dio 15 pokebolas; 3 de ellas eran Super ball, 2 eran Ultra ball, 5 eran pokebolas de amistad que, según la explicación de Oak, era una pokebola especial para que el pokemon se sienta cómodo y ser el lugar ideal si un pokemon tiene cosa de meterse en una pokebola común, 2 eran pokebolas curativas y 3 eran peso ball; además de tener tres flautas que curaban distintos estatus, a Ash conocía una flauta que podía despertar a los pokemon, pero ¿Qué pudiesen quitar la confusión y de enamoramiento? Él jamás escucho algo así pero no se quejó, además relataba que, cuando saliese de viaje, lo probase a ver si funcionaban ya que eran experimentales-con la excepción del anti-dormir-y querían resultados; lo demás ya también salieron en las demás cajas, pero esta contenía 10 antídotos y 5 cura total, algo que está bastante feliz; y por último una caña de pescar con un diseño bonito de color azul del mar, además de que el cebo era especial, ya que a diferencia de las demás cañas de pescar que deberían usar cosas afiladas para agarrar un pokemon de agua. Ash sabía que a los pokemon no le haría daño pero si una buena molestia o dolor de muela, pero jamás utilizo una caña de pescar, quizás varias veces al principio de su viaje pero después de tener un acercamiento más personal con los pokemon no lo hizo más por temor a lastimarlos de algún modo; este tenía una especie de pegamento especial que podía adherirse al pokemon sin lastimarlo y se soltaba con un buen tirón o con un botón en la caña para eliminar la viscosidad, nuevamente, era experimental.

Después ocurrió el nacimiento de Phanpy que, a pesar de ser un ser nacido y obviamente no sabiendo nada de nada de lo ocurrido. A Ash se puso un poco triste en saber eso, pero eso no le importo mucho y lo cuido igual, aunque jamás iba a olvidar como el pequeño pokemon lo llamaba "Papi" en su idioma, muy para la vergüenza de él y las risas de sus pokemon, hasta de Absol, que se contenía aunque de una manera muy lamentable.

De ahí pasaron los dos años y las cosas de mantuvieron igual.

O casi igual.

OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO

"Por lo menos no desperté al estilo entrenador y lance la pokebola/Reloj" pensó aliviado.

Quizás poner una hora como las 5:00 A.M era exagerado, pero no quería saber…eso.

Quizás estaba triste y enojado por regresar TAN atrás en el tiempo, pero pudo tener nuevos recuerdos de su niñez que él jamás olvidara, pero había algo que odiaba y era el inminente deja vu que iba a ocurrir en una o dos horas.

Nuevamente, odiaba los deja vu.

Además de que Oak debe de guardar los pokemon de Ash en sus pokebolas. Todos no tenían ningún problema, hasta Phanpy que, gracias a Ash, se acostumbró a estar en una sin ninguna clase de miedo o a Absol que estaba un tanto inseguro de estar dentro de esa, según él, pelota de color rojo y blanco, quizás el único que no quería estar por nada en el mundo dentro de esa esfera era su confiable compañero Pikachu, o Pichu en este caso.

Pero Oak no los guarda así como así a esos pokemon, sino que era por Gary, el nieto del Profesor que al ver pokemon que jamás vio quizás diría que se los de para ser mejor entrenador, y aunque fuese así jamás ellos obedecerían una orden de él, más bien lo abandonarían en el medio del bosque para regresar con Ash. Quizás estaba exagerando, ya que ningún pokemon de Ash haría tal cosa, pero si no tuviesen más opción lo harían con gusto.

Además de que para todos, Gary era un perfecto ejemplo de darle una cachetada para que se le quite lo bobo.

Por eso ese golpe cola que le dio Pichu cuando Absol dijo eso.

Cuando llegó a la puerta de la casa y viendo que ya eran las 5:30, tocó.

Se escuchó unos pasos, para después escuchar como muchas cosas se caían y muy buenos gritos se daban adentro, haciendo reír nervioso a Ash, ya que de seguro sus pokemon captaron el olor del humano.

Oak salió pero en piyama, además de tener su cabello completamente desorganizado y detrás de él los pokemon de Ash que se masajeaban sus cabeza por los buenos golpes que se dieron y otros se reían.

- Sé que es una pregunta boba, pero ¿Qué paso?

- Solo digo que Absol entró a mi habitación, me miro, salió, salí y el escandalo – Oak se rio de forma amarga – Creo que me advirtió pero no le preste atención y pensaba que se equivocó o algo así – detrás de Oak, Absol se rio – Pero hijo, no son las 7:00. Entendería que fuese a las 6:00 o 6:30 pero ¿las cinco?

Ash suspiro – Odio los deja vu.

- Bueno – levantó los hombros para después suspirar. En realidad no sabía de donde diablo saco a esas chicas que le animaban como si fuese un famoso o como ellas hicieron eso, o como carajo saco ese carro "Después tendré que hablar con ese idiota algo llamado humildad" – En todo caso entra mientras me visto de forma más aceptable.

Ash asintió y entro.

Y de verdad, Ash quiso mandar a Absol para que le diese un susto con Malicioso, ya que no tardo media hora.

¡SE TARDÓ CASI DOS HORAS!

Obviamente, Pichu en hombro y a su lado Absol fueron a su habitación y lo vieron dormido.

- ¿En serió me tenías que pinchar el trasero? – pregunto de forma amarga a Ash y Absol.

- Bueno, para la próxima te echare un rayo hielo. He escuchado que el frio despierta más rápido que bañarse.

Oak suspiro ante la bromita de Ash "No leeré más novelas en la madrugada" – En todo caso, aqu/¡Gary ganara! ¡Gary, Gary!

Los dos suspiraron, hasta que abrieron los ojos y voltearon al ver a todos los pokemon de Ash en la sala.

Rápidamente, los dos metieron a todos los pokemon en sus pokebolas y ocultándolos en la repisa con otras pokebolas que no servían y a Pichu lo escondieron o mejor dicho, buscó un escondite.

Antes de que pudiesen suspirar aliviados, las puertas se abrieron revelando a tres entrenadores, aunque uno le daba mal espina a Ash por alguna razón.

- ¿En serio tuviste que detenerte por media hora para firmar autógrafos? – se quejó la chica.

- ¡Oh por favor, ellas me aman! – se quejó Gary.

- … - el otro simplemente no habló.

"Porqué…¿Por qué me suena familiar?" pensó Ash, ya que sus ojos eran un tanto parecido como ese entrenador llamado Paul.

- Oh, bienvenidos a mi laboratorio, déjenme presentarles a/¡Vaya vaya, aparentemente alguien despertó muy temprano! O ¿acaso tú mamita te despertó de tú cuna?

Ash pudo escuchar una pokebola cayéndose, no sabía cuál de sus pokemon se enojó, ya que después de saber la verdad de él, son tanto cariñosos como sobreprotectores, además de que Ash siempre los cuidaba y siempre les daba ánimos para superar desafíos, y no iban a dejar que alguien ofenda a Ash y se vaya de rosas.

Antes de que pueda defenderse Ash para apaciguar a sus pokemon, Oak intervino con algo que, quizás, lo salvase de un buen impactrueno, ya que Pichu estaba en el segundo piso encima de los tres aspirantes a ser entrenadores.

- Yo sé que eres mi nieto, pero…¿Cuál es tú nombre? Ay mi memoria – hizo una actuación tan mala y la pose dramática no le ayudaba mucho, pero Ash siguió el juego antes de que Gary protestase.

- Creo que se llama Engreído.

- ¡Ah, cierto, mi nieto Engreído Oak! – los dos aspirantes se rieron, o por lo menos la niña, ya que el joven solo tenía una sonrisa.

- ¡Abuelo!

- ¡Abuelo ni nada! – dijo, ahora con seriedad – Recoges lo que siembras. Recuerda – él tosió, para después estar en una postura un tanto más normal – Ahora bien, déjenme presentarles a sus nuevos pokemon.

Oak fue a una capsula y después de apretar algunos botones se abrió mostrando a tres pokebolas.

Primero fue la chica, que fue un Charmander y esta la abrazo, aunque se quemó la mano al tocar por accidente su cola.

Después fue Gary que puso su cuerpo en medio para que nadie viese su elección pero todos sabían cuál iba a elegir y era Squirtle, eso y el de medio era el pokemon tipo agua y la pequeña estatua de los "Elementos" no ayudaba mucho para esconder, pero Ash dijo una bobería.

- ¿Cuál pokemon elegiste?

- ¡Oh por favor, eso es un secreto! – dijo, haciendo que la pokebola, con gran maestría, girase en su dedo como una pelota de Basquetbol.

Todos suspiraron.

Pero el final fue muy curioso por decir menos.

Quizás Ash se confundió y pensar que este era Paul por sus ojos y se tiño el cabello, ya que no supo si ese cabello morado oscuro era natural o tiñado, pero después de ver su reacción sabía que era más bien alguien que se parecía pero no era ESE sujeto.

Pero a continuación hizo que a Ash levantase una ceja.

El jovencito, a pesar de querer agarra la pokebola, su mano estaba temblando, como si al agarrar la pokebola traería una especie mala suerte o un suceso catastrófico podía ocurrir.

- ¡Oh por favor, solo agárrala y ya para podernos irnos y mostrarles que soy el mejor entrenador de toda Kanto!

La paciencia se expiro.

El chiste del nombre contuvo un poco a los pokemon de Ash, pero ese comentario fue que derramó el vaso. Una pokebola se cayó al suelo y se abrió, mostrando a Mankey, que se lanzó a Gary y este se paralizo de miedo ya que lo tenía al frente de su rostro, la chama abrazaba a Charmander con miedo y el chamo grito de miedo y caía al suelo.

- Ah, este es Mankey. No es agresivo y no se enfada con facilidad como hacen normalmente.

La niña suspiro aliviada y Charamander respiro tranquilo, ya que el abrazo que le dio lo ahorcaba un poco mientras que el niño aún estaba en el suelo.

- ¡P-Por qué no me lo quitas!

- B-Bueno – fue Mankey que respondió, ya que se lanzó arriba para posicionarse detrás de Gary, para después hacerle un calchón chino – Es como una especie de justiciero que al ver una injusticia hará cualquier cosa para resolverlo, aunque fuese…esto.

- O…key – Gary estaba aguantado las ganas de llorar, mientras que la niña se reía junto con su Charmander y el niño, gracias por Ash, se levantase.

Después de que se tranquilizasen las cosas y que Mankey regresaba a su pokebola, no sin antes mirarlo fijamente a los ojos de Gary y señalar sus propios ojos para después señalarlo al niño, que este trago saliva.

Después del espectáculo y que el joven eligiese su pokemon y a su vez último, Oak comenzó a hablar del mundo pokemon y esas cosas que cada profesor, por obligación, decía a los jóvenes del gran mundo. Para después entregarle las pokedex a lo pokebolas a cada uno.

La muchacha se fue.

El niño se quedó aun mirando a su pokebola.

Y Gary se burló de Ash – A pesar de que tienes una pokedex, no tienes un pokemon y – antes de que pudiera decir algo, un pequeño pokemon salto a la cabeza de Gary para posteriormente estar con Ash.

- ¡Ah, Pichu! ¿Dónde hasta estado? – pregunto Ash, acariciando al pequeño roedor.

Pero las risas de Gary interrumpieron el momento.

- ¡Ese es tú pokemon, una pequeña rata amarrilla! Mi pokemon lo vencería como la alimaña que es.

Pichu miraba a Gary. Quizás era un buen amigo después de vencerlo en la Liga pokemon, pero ahora no se molestaría freírlo como un pez tostado.

Pero Oak tuvo que dar otros planes, aunque muy jugosos para él.

- Si es así ¿Por qué no apostamos?

- ¿Apostar que, viejo?

- Simple, un millón de pokecuarto que Ash te gana, además otro si Ash sale y en menos de un mes.

- ¡Ja, que sean dos y trato!

"¿En serió?" pensó Ash, mientras que Pichu miraba con ojos blanco ante la situación.

Pero había un problema.

- Si quieren, esperen afuera, que los alcanzo.

- Oh ¿tienes mie/Vale – interrumpió Oak, empujando a Gary afuera, ya que sabía que iba a hacer Ash, ya que desde un buen tiempo el joven no apartó su mirada de la pokebola y ni siquiera lo abrió para saludar a su nuevo amigo.

- ¿Pasa algo?

Esa pregunta hizo saltar de sorpresa al joven – N-No, no pasa nada.

- Bueno… - tanto Ash como Pichu se miraron entre sí no sabiendo lo que estaba pasando, aunque Ash le sonaba un poco a esa enfermera con miedo a los pokemon tipo agua "¿Acaso él tendrá lo mismo?" - ¿Por qué no sacas el pokemon de su pokebola? Estoy muy seguro que querrá saludar.

- A-Ah, bueno, v-vale – apretó el botón y libero al Pokemon tipo planta.

- Bulbasaur.

Ash silbó sorprendido Ash ante lo que pasaba.

- ¿P-Pasa algo?

- ¿Es que no lo notas?

- ¿N-Notar qué?

- Tú pokemon es hembra – dijo Ash como si fuese la cosa más espectacular de todas.

- ¿Eso que tiene que ver?

- Muy simple – él se agachó y acarició la cabeza de Bulbasaur – Es muy extraño que un entrenador reciba un inicial hembra, o por lo menos lo leí. Así que cómprate un boleto de lotería a ver si aún te sigue la suerte. Ven acarícialo.

El joven, un tanto reacio, se agacho y, de forma lenta y pausada, toco la cabeza de Bulbasaour, que este cerró los ojos con aceptación.

El joven suspiro aliviado.

"Me pregunto ¿Por qué?" - Bueno, tengo que derrotar a ese payaso antes que forme un circo entero. Nos veremos afuera del pueblo o al próxima – se despidió, saludando la mano y corriendo donde se fueron los otros dos.

Él agarro al pokemon entre sus brazos, con fuerzas renovadas y miraba hacia el entrenador – Gracias – susurro y se fue caminando para salir del laboratorio.

OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO

- ¿Preparados? – pregunto Oak como réferi, mientras que las fanáticas-o novias según Ash-estaban felicitando a más no poder a Gary como si fuese el hijo perdido de Arceus. Detrás de Ash estaba su madre y varios de sus vecinos con carteles y menos gritones, para que Ash se pudiese concentrarse mejor.

- ¡Peleen!

- ¡Sal ya Squirtle! – lanzó su pokebola y salió el pokemon tortuga, que hizo caras graciosas a Ash y este se rascaba la cabeza con una sonrisa payasa, ya que era un poco chistoso.

Después puso una mirada seria - ¡Adelante, Pichu! – Pichu salió detrás de Ash con una sonrisa astuta.

Mientras que Squirtle se puso azul pálido, conocía a Pichu y a Ash, ya que vio como Ash jugaba con otros pokemon afuera y a veces lo incluía a él para no dejarlo tan apartado de su chismoseo, pero conocía a Pichu ya que era bastante veloz para ser…un Pichu.

- Muy bien ¡Arañazo!

- Squi Squi – se preparó su ataque, viendo a los dos con un leve temor. Si fuese Charmander, otro compañero de juego junto con Bulbasaur, sería distinto, pero él tenía un leve temor por sus rayos.

Ash, sabiendo de su temor, comenzara suave y terminara suave. Lo último que quería era lastima de forma severa a un pokemon de algún entrenador o salvaje, aunque este sea del Gary molesto - ¡Ataque rápido!

Para la sorpresa de Gary, antes de que Squirtle pudiese arañar a Pichu, fue golpeado a gran velocidad a Squirtle y, para la sorpresa de este, se encontraba debilitado - ¡¿Qué?!

- Ganador, Ash Ketchum – dijo, con una sonrisa placentera y un brillo en sus ojos, haciendo suspirar tanto a Ash como a Pichu.

- Pichu pi – suspiro Pichu, esperaba un combate más…largo.

- ¡Eso es trampa!

- Antes de que puedas acusar a alguien por haber ganado limpiamente, ven conmigo para contar billetes – dijo Oak, jalando de la oreja a Gary.

Mientras que Ash y los de atrás tenían una gota de sudor bajando de sus frente ante la salida un tanto rara, Ash se acercó a Squirtle y lo cargo y este abrió los ojos levemente - ¿Estás bien? – este asintió, para después mirar algunas partes – Lo siento, Gary fue a contar billetes con Oak. Mientras, te llevare para que puedas sanar y descansar – asintió y se quedó dormido en los brazos del entrenador.

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Nota1: Hola, sé que, para mis seguidores más antiguos, será un poco extraño que publique algo, pero digamos que me dio un tremendo golpe de inspiración para crear este capítulo. Además déjenme decirles que, aunque he visto todas las temporadas (o regiones en este caso) del anime Pokemon, me ayudaran un poco si me estoy comiendo u olvidndo de algo, como algún pokemon faltante, y antes de que digan algo, el pokemon tipo fantasma que Ash atrapo para enfrentarse a esa psíquica rarita es especial. Fuera de eso, apóyenme en esa parte. En todo caso, me despido.

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