DISCLAIMER: Yuri on Ice no me pertenece.


Lo primero que Yuuri Katsuki sintió al abrir los ojos, fue una inmensa angustia. Se sentía perdido y abandonado. Requirió inhalar y exhalar varias veces para calmarse y no dejarse llevar por la ansiedad, y mientras lo hacía, fue recordando lo sucedido.

Minako Okukawa, profesora de pociones y jefa de su casa, accedió a ayudarlo a estudiar para los TIMOS. Como su problema consistía en la parte práctica, se concentró específicamente en eso y lo obligó a preparar todo tipo de pociones, cada una más complicada que la anterior. Distintos elixires y antídotos, poción del olvido, multijugos y filtro de muertos en vida… cuando logró prepararlas todas, le ofreció un mayor reto: amortentia.

Aquel día concluía el largo periodo de elaboración y Minako inspeccionaría su trabajo. Entonces, ocurrió lo impensable. Viktor apareció y de manera inexplicable, se bebió parte de la poción que Yuuri dejó olvidada en una copa.

El rostro entero del joven Gryffindor se pintó de rojo nada más recordar la manera en que el Slytherin lo había abrazado, protector sin resultar posesivo, estrechándolo con fuerza sin llegar a herirlo. Pese a ser un alfa, Yuuri no se sintió intimidado o en peligro, sino todo lo contrario. Incluso en ese momento, sintió que el corazón le dolía, añorando aquel contacto.

"Oh, Yuuri… ¿Ya te he dicho que me encantas? Tu aroma, todo tú… simplemente eres irresistible. Eres el único para mí… somos almas gemelas. Te amo…"

Evidentemente, Viktor no lo decía en serio, sólo estaba bajo la influencia de la amortentia. Pero lo peor, fue el inesperado efecto secundario, un celo adelantado. La poción debió ser muy potente si afectó a tal punto a un alfa tan puro como Viktor. ¿Y Yuuri? Su omega reaccionó, respondiendo al celo del alfa con uno propio, sincronizándose. Hasta lo llamó, rogándole que no lo dejara cuando Minako intentó separarlos. Lo último que recordaba de aquello, era a Viktor cayendo víctima de un encantamiento aturdidor. Después, perdió el conocimiento.

-Soy patético…-se lamentó en un susurro.

Si antes Viktor no sabía de sus sentimientos por él, con eso quedó más que en evidencia, como un omega desesperado por su atención. Pudiera ser que hasta creyera que quiso darle la amortentia a propósito. ¿Quizás Minako le permitiría usar poción del olvido en Viktor, o un encantamiento desmemorizante?

-No, jamás podría hacerle eso…-admitió para sí, repugnado de siquiera contemplar el emplear la magia en alguien a quien quería.

Los ojos se le llenaron de lágrimas y trató de alzar las manos para cubrirse el rostro… tan sólo para descubrir que el cuerpo no le respondía. A su mente vino otra visión. Luego de que Viktor cayera ante el encantamiento de Minako, Yuuri se aferró a él con más fuerza, por lo que su maestra tuvo que embrujarlo también.

Yuuri luchó para despejar su mente y concentrarse como Minako le enseñó. Puesto que estaba en una de las camas de la enfermería sin ningún otro malestar, asumió que le habrían administrado una poción supresora para contrarrestar su celo y probablemente un contrahechizo, lo que implicaba que ya podía moverse aunque su cuerpo aún no lo registraba.

Inhaló y exhaló hondo varias veces, hasta que sintió un ligero cosquilleo en las puntas de los dedos de las manos y de los pies y fue capaz de moverlos. Tras unos minutos, finalmente consiguió incorporarse, suspirando aliviado.

-¿Yuuri?

Se sobresaltó al oír que lo llamaban y se apresuró a tomar sus lentes y su varita de una mesita al lado de la cama, percatándose que se encontraba rodeado por cortinas e intuyendo que fueron encantadas para evitar que su olor de filtrara al exterior, una medida precautoria característica cuando otros estudiantes alfas u omegas llegaban a presentar su celo.

-¿Yuuri? ¿Eres tú?

-¿Viktor?-lo llamó, vacilante y a duras penas disimulando un temblor en su voz.

Hubo una pausa en la que se planteó muy seriamente huir. Luego de todo lo ocurrido, era poco probable que Viktor quisiera verlo y sinceramente, no deseaba enfrentarlo, al menos no todavía.

-¿Estás bien, Yuuri?

-Sí…-respondió levantándose, sin atreverse a abandonar el área delimitada por las cortinas-¿Y tú?

Una nueva pausa. Yuuri pareció percibir algo y sintió una punzada de angustia. Viktor dejó escapar una risita corta.

-He estado mejor.

Una alarma se encendió al instante en el joven Gryffindor no bien lo escuchó, dándole el valor necesario para salir al exterior.

Viktor se encontraba en una cama justo al lado de la suya igualmente rodeada con cortinas. Tentativamente, extendió su mano para abrirlas…

-¡No!-exclamó el Slytherin, parándolo en seco-De verdad, estoy bien, sólo… quédate afuera.

El ánimo de Yuuri decayó al instante. Era obvio. Viktor debía estar resentido y desconfiar de él. Yuuri sabía que estaba siendo irracional, después de todo, Viktor estaba en su derecho y lo sucedido no había sido sino un error. De ninguna manera un alfa perteneciente a uno de los linajes más puros del mundo mágico, se fijaría en él. Un sollozo lo traicionó y echó un rápido vistazo a su alrededor, comprobando aliviado que no habían más pacientes en la enfermería.

-Me alegro-retrocedió un paso, dispuesto a regresar a su cama y recluirse tras las cortinas, temeroso de que la enfermería entera acabara apestando a omega deprimido-Mejor me voy…

-Espera.

Volvió a detenerse, desconcertado.

-Espera-repitió Viktor-Nunca dije te fueras, sólo que no entraras. Quédate y no te vayas.

Más que la típica orden de un alfa a un omega, le pareció una súplica, o un llamado; y el omega en Yuuri se sintió poderosamente atraído. Yuuri se dejó llevar y no bien se atrevió a abrir las cortinas, un intenso olor a derrota y angustia invadió sus fosas nasales. Luego de unos instantes, logró percatarse que el aroma provenía del mismo Viktor, quien todavía yacía acostado, inmóvil y con gruesas lágrimas resbalando por sus mejillas.

-Eres un omega muy desobediente-lo reprendió el alfa, y más lágrimas se le escaparon, a pesar de su evidente enfado.

El lado omega de Yuuri se debatió entre alejarse del peligro que ese alfa enojado representaba, o por el contrario, tratar de confortarlo. Yuuri dio un paso hacia Viktor, quien emitió un leve gruñido de advertencia y sólo por si acaso, Yuuri sujetó con fuerza el mango de su varita.

-La enfermera no está-le dijo en tono quedo-Pero puedo ir a buscarla si estás herido.

-No, no estoy herido-rechazó Viktor, cerrando los ojos y suspirando-O más bien, sólo mi estúpido orgullo de alfa.

Yuuri sintió sus palabras como si fueran dardos y se clavaran en él, aumentando su culpabilidad. Aunque sin intención, su descuido ocasionó que Viktor se bebiera un filtro de amor y se humillara a sí mismo al decir y hacer cosas que en su condición normal jamás diría ni haría.

-Quiero disculparme-pronunció sinceramente, agachando la cabeza en un gesto de sumisión-Minako… la profesora Okukawa me estaba enseñando a preparar pociones para los TIMOS y… fue un accidente, de verdad. Yo nunca quise que te bebieras la amortentia. Podemos… fingir que nada pasó.

Pedir perdón no lo arreglaría todo, pero esperaba que al menos haría que Viktor se sintiera mejor. Sin embargo, el olor a intranquilidad en el alfa no hizo sino aumentar y con ello, también las ansias de su omega por aliviar su sufrimiento. Cada fibra de su ser le instaba a hacer cuanto estuviera a su alcance por consolarlo.

-¿Cuántas veces más necesitas romperme el corazón?

Yuuri le dirigió una mirada perpleja al Slytherin, sin explicarse el duro cuestionamiento.

-Trata de ponerte en mi lugar, Yuuri-continuó Viktor-Sé de dónde vengo y quien soy, pero ni el impresionante apellido de mi familia, ni mi linaje como alfa puro, me han ayudado a que el chico que quiero, el omega que adoro, me corresponda.

La sorpresa del joven Gryffindor ante la inesperada revelación fue genuina. ¿Quién en su sano juicio, rechazaría a Viktor Nikiforov? Yuuri no lo haría… si acaso Viktor llegara a fijarse en él, lo que era imposible.

-Por eso, cuando me dejaste esa poción que olía justo como tú… fue demasiado para resistirlo.

-Espera… ¿Qué?-lo interrumpió bruscamente-Eso… no tiene ningún sentido. Se supone que la amortentia debe poseer el aroma de lo que más te atraiga.

Tratándose de un alfa como Viktor, lo más natural sería que tuviera el olor de su omega destinado, y si lo que decía era cierto, entonces…

-Lo supe en cuanto reconocí la poción-retomó Viktor-Lo que siento por ti va más allá de una simple atracción. Tú eres mi omega, y yo tu alfa.

El grito de asombro de Yuuri resonó en toda la enfermería, para después negar enérgico con la cabeza.

- Lo que acabas de decir no puede ser. No hay manera, ¡no!

-Es la única explicación-insistió Viktor- Por eso entramos en celo al mismo tiempo. Me identificaste como tu alfa y tu cuerpo quiso corresponderme.

-Eso fue culpa de la poción-se apresuró a refutar Yuuri, terco.

-Sólo si tú también la hubieras tomado y no lo hiciste-argumentó Viktor, ya comenzando a impacientarse-Y si vas a decirme que el omega en ti simplemente reaccionó ante un alfa, aún en ese caso, tu celo no hubiera ocurrido tan rápido. ¿Por qué te empeñas en rechazarlo?

-¡Porque no puede ser!-exclamó Yuuri, cubriéndose la boca con la mano, avergonzado y preocupado de alzarle la voz a una alfa-Tu mismo lo mencionaste. Tu familia y tu linaje son de los más puros que existen. Toda la escuela lo sabe, yo lo sé también. Tu pareja destinada tiene que ser sangre pura, alguien importante. No yo, que no soy… nadie.

Fue el turno de Viktor para mostrarse sorprendido, comprendiendo que si Katsuki lo rechazó, no fue con esa intención, sino porque de verdad jamás creyó que pudiera sentirse atraído por él. Y todavía se rehusaba a creerle del todo y ese conflicto le causaba al omega un inmenso dolor. Si tan sólo pudiera convencerlo con algo más que con palabras…

Forcejeó, tratando de moverse, pero ni siquiera logró girar la cabeza, por lo que dejó escapar un gruñido de frustración que sobresaltó a Yuuri, sacándolo momentáneamente de su tristeza.

-¿Qué ocurre?

-No me puedo mover-se quejó haciendo una mueca, como si luchara contra cadenas invisibles-Okukawa debió embrujarme.

Yuuri dedujo que se trataba de un hechizo de parálisis de cuerpo completo. A Minako debió preocuparle que si Viktor despertaba antes que los antídotos hicieran efecto, siguiera agresivo o que se dejara llevar por su instinto de alfa e hiciera algo de lo que pudiera arrepentirse. Esa posibilidad, hizo que experimentara un escalofrío y estuviera a punto de retroceder. Sin embargo, se obligó a sobreponerse al miedo.

-Puedo intentar contrarrestarlo…-propuso, dudando-¡No estoy seguro de si funcionará! Los hechizos de Minako son muy potentes y yo sólo soy un estudiante, así que…

-Hazlo-lo interrumpió Viktor, mezcla de súplica y comando-Quiero decir… por favor, inténtalo. Odio no poderme mover.

Yuuri asintió y tomó aire, cerrando los ojos para concentrarse como acostumbraba hacer cuando iba a ejecutar un conjuro complicado. En esta ocasión se sentía especialmente nervioso, y su mano tembló mientras sostenía su varita y apuntaba a Viktor.

-¡Finnite Incantattem!*

Una estela apenas perceptible de humo verdoso se formó en torno a Viktor y finalmente, pudo abrir y cerrar una mano.

-¡Oh, Yuuri! –celebró, girando la cabeza para contemplarlo-¡Lo lograste!

Y cuando quiso incorporarse para abrazarlo, comprobaron que el contrahechizo no funcionó tan bien como esperaban. Viktor recuperó la movilidad en parte. Podía mover la cabeza, los hombros y su brazo izquierdo. El resto de su cuerpo continuaba petrificado.

-Lo siento… lo lamento muchísimo… -se apresuró a disculparse Yuuri, dejándose llevar por la familiar sensación de fracaso y lo que lo hacía todo mucho peor, era que había decepcionado a Viktor-No te preocupes, ahora mismo iré a buscar a Minako para que te libere.

-¡No! Espera…-lo sujetó por la muñeca con la suficiente fuerza como para detenerlo sin lastimarlo-Todavía no hemos terminado. Necesitamos aclarar esto.

-Pensé que ya estaba claro…-musitó, sentándose en la cama al lado de Viktor, cuidando dejar una prudente distancia entre ambos-Fue un malentendido.

Un gruñido de advertencia por parte del irritado alfa le indicó que guardara silencio. Viktor suspiró como para descargar su frustración antes de hablar.

-Yuuri Katsuki, eres tan o más necio que un troll-comenzó el Slytherin-Y tienes la cabeza tan dura como uno. ¿Dices que eres indigno de ser mi omega, porque no eres nadie? Pues te equivocas. Te he estado observando…-le indicó, invistiendo su voz con autoridad, buscando convencer a su obstinado omega- Eres uno de los mejores jugadores de quidditch que he visto. Me encanta verte volar, es tan natural, que casi parece no necesitaras la escoba-admite con adoración-Por eso, cuando la capitana de Gryffindor se gradúe el próximo año, tú serás su sucesor.

-¿Qué?-inquiere Yuuri, sin poder ocultar el asombro ante tal revelación, en tanto que Viktor de pronto rememora que le prometió a la chica que guardaría el secreto-¿Yuuko te dijo eso?

-Algo así…-balbuceó, tratando de no lucir tan nervioso- ¡Además…! Eres prefecto de tu casa, y los otros estudiantes te admiran porque eres justo y no abusas de tu cargo, aún si no son Gryffindor-confesó, esbozando una sonrisa al recordar a un Slytherin rubio de primer año-Eres el mejor estudiante en runas antiguas y encantamientos. Ganaste el torneo interno de duelos de tu casa y la hubieras representado si no…-se interrumpió, incapaz de terminar la frase.

Hacía pocos meses, se organizó un torneo de duelos en Hogwarts. Dos estudiantes por casa serían elegidos en una pre-selección para competir en el evento principal. Yuuri estuvo entre ellos, sorprendiendo a todos de que un omega pudiera imponerse, derrotando a alumnos mayores y de más experiencia, algunos de ellos alfas. En el encuentro final, su contrincante, un Gryffindor alfa de último año, no fue capaz de asimilar la derrota y lo atacó por la espalda. Yuuri no fue herido, pero el shock del incidente fue demasiado y terminó por renunciar al torneo.

-Puedes estar seguro de que si yo hubiera estado presente, ese chico se habría ido con mucho más que una suspensión y un castigo-decretó Viktor, con su alfa interno rugiendo por venganza contra quien intentó lastimar a su omega-Creo que hasta le habría lanzado una maldición imperdonable.

-¡Viktor!-exclamó el otro, visiblemente alarmado-No pasó nada, Minako lo detuvo a tiempo y a él lo sancionaron.

-Tenía toda la intención de herirte-insistió-Y me privó del placer de enfrentarme contigo.

-¿Tú querías enfrentarte… conmigo?-repitió, incrédulo.

Naturalmente, Viktor Nikiforov, prodigio, uno de los mejores magos de toda la escuela, fue de los elegidos de Slytherin y se coronó como vencedor del torneo de duelos con relativa facilidad.

-Estaba seguro de que si participabas, tendría un gran desafío y un oponente digno-asintió, empleando un tono petulante que le arrancó una sonrisa a Yuuri-Habríamos hecho que volaran chispas y tenido un duelo espectacular, en lugar de…-hizo una mueca-Me dirás presumido, pero ni siquiera recuerdo el nombre del chico al que vencí en la final.

-¿Y a mí sí me hubieras recordado?

-Querido Yuuri…-estiró su mano desencantada para tomar la del otro y acercarla a sus labios, depositando un beso en el dorso-Ni con todos los encantamientos o pociones desmemorizantes, podría olvidarte. Eres único…-otro beso y las mejillas de Yuuri se pintaron de rojo- Completamente irresistible…-uno más y el corazón de Yuuri latió con fuerza, su omega interno complacido de recibir tales halagos-Y absolutamente fascinante.

-¿E-estás… seguro que los efectos de la amortentia ya terminaron?

Viktor dio unos golpecitos en el colchón. Yuuri tragó grueso y se recostó a su lado. El joven alfa aprovechó para girarse, empleando su escasa movilidad para hundir la nariz en el cabello del omega, inhalando, disfrutando de aquel delicioso perfume.

-Hielo, lavanda, algo dulce como… vainilla con un sutil toque de especias-enumeró, para después acariciarle la cabeza, rozando adrede ese punto en su nuca en el que una mordida los enlazaría para siempre, y sonriendo ladino al obtener unos gemiditos leves de parte de su omega-No hay punto de comparación. Esto es mejor que la amortentia. Pensándolo bien… supongo que beberla fue lo mejor que pude haber hecho. Aún si me humillé y quedé frente a ti como un alfa patético.

-La culpa fue mía por no tener cuidado-lo excusó Yuuri-Jamás pensaría eso de ti.

Viktor negó con la cabeza.

-Como alfa, se espera que sea de cierta forma. Fuerte, valiente, decidido… y sin embargo, la única manera en que logré confesarte mis sentimientos, fue gracias a la magia, por una poción de amor.

-¿Por eso estabas llorando?-cuestionó con suavidad, atreviéndose a llevar su mano a su mejilla, recordando las lágrimas que vio derramar al Slytherin.

-Sí, por eso también-sonrío con amargura-Me asusté cuando la profesora quiso apartarte, así que cuando desperté aquí sólo, me sentí angustiado, cómo si te hubiera fallado.

-Para mí fue igual. Como… si me hubieran abandonado y algo me faltara-susurró, apenado e inconscientemente aferrándose a Viktor.

-Un lazo así sólo es posible entre un alfa y un omega enlazados, y me parece que este no es el caso-explicó el Slyterin, rozando con sus dedos la nuca de Yuuri y agregando mentalmente un "no todavía"-O bien, la alternativa es que…

Yuuri comprendió que dejó la frase inconclusa para que él la terminara. Una vez que lo reconociera, ya no podría retractarse; lo que le aterraba, porque si en efecto era un malentendido como tanto insistió, sería demasiado doloroso. Pero a pesar de todo, el ambiente estaba inundado por un aroma tranquilizador, alentador… a rosas, cítricos… ¿madera, quizás? y brisa marina. El mismo que Yuuri percibiera al estar en contacto con la amortentia, con la diferencia de que ahora provenía del mismo Viktor.

-Estamos destinados…-logró pronunciar al fin y le resultó mucho más fácil de lo que creyó.

Viktor le dedicó su sonrisa más radiante y lo recompensó con un beso en la frente.

-Te tardaste mucho. En verdad, eres un omega muy terco y obstinado.

-¿Eso te molesta?-preguntó temeroso, dado que se suponía que los omegas fueran dóciles y sumisos.

-No te preferiría de ninguna otra manera-reiteró, mirándolo fijamente-Ya te lo dije, te he observado y puedo concluir que eres un digno representante de tu casa. Valiente, considerado, y también impredecible. Lo que está muy bien, porque lo predecible es aburrido, me encantan las sorpresas.

-A mí también me agrada… me gusta cómo eres-se obligó a rectificar-Me gusta que no juzgues a otros en base a si son sangre pura, mestizos o nacidos de muggles… o alfas, betas u omegas. Y sé que lo aplicas con las criaturas mágicas también-soltó una risita que Viktor le correspondió, los dos recordando un incidente durante su tercer año en que el Slytherin encogió un cancerbero y trató de meterlo en el tren para llevarlo a su casa como mascota-Además, aprecio que te tomes el tiempo para conversar con los elfos domésticos y agradecerles por su trabajo.

-Quiero pensar es simple cortesía-le restó importancia Viktor, aunque secretamente, le satisfacía que Yuuri aprobara un comportamiento que tantos otros encontraban inusual-Aunque…

Yuuri se apartó unos escasos milímetros, precavido, notando la expresión severa en el rostro de Viktor.

-Adularme no hará que te perdone. Y no me refiero a la poción, sino a todo lo demás.

-¿Qué es todo lo demás?-inquirió en un hilo de voz.

-¡Rompiste mi corazón en más de una ocasión!-acusó, llevándose la única mano que era capaz de mover al pecho en un gesto en extremo dramático-Las lecciones de quidditch, la vez que quise hablarte en la biblioteca… y cómo olvidar la caja de calderos de chocolate que cruelmente le pasaste a esa chica sin pensarlo dos veces.

-¡No sabía que eran para mí!-exclamó, incorporándose de golpe-Sobre el quidditch… creí que querías que le pasara el mensaje a Yuuko, y en la biblioteca…

-¡Oh, el dolor!-proclamó, como leyendo un guión, cubriéndose el rostro con el antebrazo-De verdad, si mis intentos por cortejarte no sirvieron… soy un fracaso como alfa.

-¡Lo siento! En serio… no tenía idea de que…-a Viktor lo delató su propia risa, Yuuri frunció el ceño, pero le fue imposible enfadarse y se contentó darle un débil golpecito en el brazo-No me hagas embrujarte, Nikiforov. Tengo mi varita y a diferencia de ti, yo sí puedo moverme.

-No me pude resistir, ¡te ves tan lindo cuando estás preocupado! O enojado, o cuando sonríes…

-¿Y ahora quién está adulando a quién?

-Bueno, pero aún espero una compensación-retomó Viktor, esperando hasta que Yuuri volvió a acomodarse a su lado para continuar-Y ya sé que quiero, que me acompañes en la próxima visita a Hogsmeade. Una cita.

Yuuri demoró uno… dos… exactamente cinco segundos en comprender que escuchó bien y otros tres en arrojarse sobre Viktor, atrapándolo en un fuerte abrazo. Ni siquiera requirió responder con palabras para hacerle saber que su respuesta fue afirmativa. ¿Por qué estuvo dudando tanto? Estar con Viktor era fácil, mucho más que hacer magia, y natural, tanto o más que surcar los cielos montado en su escoba, e incluso más emocionante. Y a juzgar por el olor a serenidad, calma y placidez en el aire, Viktor se sentía de la misma forma. El omega en Yuuri comenzó a emitir un sonido, una especie de suave ronroneo que fue correspondido por el alfa de Viktor.

Reflexionando en el incidente anterior, quizás fuera imposible que la amortentia creara amor real, sin embargo, por esta vez, logró ayudar a que dos personas encontraran dicho sentimiento.

Así, atrapados en la calidez y la deliciosa aroma del otro, fueron arrullándose sin darse cuenta. Lo último que Yuuri pensó, antes de quedarse profundamente dormido, fue que afortunadamente habían podido tener ese momento exclusivamente para ellos.

-¡Al fin!-gritaron tres voces desde la habitación contigua, dos con entusiasmo y una con fastidio.

Y todavía más afortunadamente, ni Yuuri ni Viktor se dieron cuenta que algunos de los ladrillos en un muro de la enfermería habían sido encantados. El hechizo para ver a través de las paredes de Chris, junto con el que permitía amplificar los sonidos que conocía Phichit, funcionaron en una espléndida combinación. Junto con ellos estaba un muy inconforme Yuri Plisetsky, quien a pesar de que no dejó de quedarse por lo cursi y empalagosa de la escena entre los recién descubiertos alfa y omega destinados, se negó a marcharse. Su justificación siendo que únicamente quería cerciorarse de que Viktor no volvería a molestarlo con que Katsuki lo ignoraba.

-¿Entonces por qué estás sonriendo?-preguntó Phichit, pellizcándole una mejilla.

Y Chris tuvo que intervenir antes de que el pequeño Slytherin le soltara una maldición al divertido Hufflepuff.


¿Recuerdan cuando les dije que no podía hacer nada corto? Bueno, segunda parte arriba! Y quizás la última… o no sé. La verdad, como tiendo a sobrepensar demasiado las cosas, de pronto me encontré con que ya había ideado varias cosas para éste AU en particular. Supongo que se quedará como una serie de one shots hasta nuevo aviso, ya que tengo otras muchas historias pendientes (incluida una que también combina el omegaverse con el potterverse donde Viktor y Yuuri son jugadores profesionales de quidditch que fue la idea inicial para esta cuando planeaba qué escribir) que necesitan avanzar/ser escritas. Aunque… me conozco y sé que eventualmente continuaré eso, empezando por la cita de Viktor y Yuuri en Hogsmeade. Eso sí, aviso que no se cuando lo escribiré.

Una vez más, muchísimas gracias por la excelente respuesta que éste desvarío y extraña fusión tuvo, en serio me alegro mucho que les gustara.

*-¡Finnite Incantattem!: El hechizo correcto es "finite incantatem", por eso no funcionó.

Also… ¿contra quién creen que se enfrentó Viiktor en la final del torneo de duelos? :P

Si leyeron hasta aquí, muchas gracias!