El moreno, escuchó unos pasos en el pasillo que se detenían delante de su puerta. Ahora recordaba que no había cerrado con llave, sabía que era él, sintió como el pomo giraba y las bisagras al abrir, estaban de espaldas, no quería girarse, los pasos se aproximaron a su cama.

- Bossu... ¿estas dormido?. - dijo con evidencias, no solo por el olor, de que venía más que ebrio.- ei... - lo llama sentándose en la cama.- '' Esta borracho como una cuba...'' - eso le hizo temblar, sabía de lo que era capaz el mayor cuando estaba así, le extrañaba que estuviese tan ''tranquilo''.

- Ese viejo me sigue jodiendo...- sabía lo que le pasaba a su jefe, hoy, justamente, un día antes de su cumpleaños, hacía un tres años, Nono había fallecido durante un ataque ala mansión, en las manos de su ''hijo'' que le intentó defender, aún que parezca raro y no pudo.

- '' Xanxus'' -le miraba con algo de pena, conmovido por que él estuviese mal.- Aún estás vestido… así no hay forma de que puedas dormir cómodo. – suspira, lo destapó poco apoco, cuidado sus movimientos, viendo efectivamente que llevaba toda la ropa aún.- Te prepararé el baño.

Se levantó de la cama, y entró al baño de su jefe, abrió la canilla del agua y la puso muy caliente como al otro le gustaba, debido a su alta temperatura corporal. Después salió en varias ocasiones, para conseguirle ropa, le pondría un yukata y los interiores solamente, así estaría más cómodo. A demás, tendría que sacarle sus plumas estaban ya muy mal, le prepararía otro aplique mientras él se deleitaba del baño. Cuando lo tubo todo listo, salió hacía la habitación.

Bester había vuelto y ahora estaba tumbado al lado de su amo, con su cabeza en la cintura de este, mientras el mayor le acariciaba. Eso parecía tranquilizarle, una pequeña sonrisa se posó en los labios de Squalo al verle así.

- Ya está tu baño preparado…- dijo tranquilo, no quería que nada alterase, la fingida paz de su jefe.

- Quiero el yukata negro… no el azul…- dijo con capricho mientras empezaba a desnudarse, sin pudor, para que, si ya tenían toda la intimidad posible.

- Vale…- fue a cambiar la prenda, mientras se deleitaba de esa cuerpo moreno y marcado- tienes varias heridas… traeré el botiquín.- se puso a buscarlo en la parte de atrás del armario.

Había algo que pocos sabían, y era el complejo que Xanxus tenía con su cuerpo. Alguien se preguntará el por que, si es poseedor de un cuerpo digno de dioses. Si, es cierto, pero ese cuerpo, está lleno de cicatrices, pruebas de su debilidad, y si hay algo que al jefe le duele es sentirse débil. Porque si señores, el hijo bastardo puede sentir... y quizás... sienta mas que muchos otros. Por eso le tiene asco, a esas marcas sobre su piel y siempre intenta esconderlas, por que no quiere que nadie, nadie vea, que él, es mortal, extraordinario si, pero mortal al fin y al cabo.

Squalo lo sabía, por eso, solamente estaba él autorizado a curarle y si era lago más serio Lussuria intervendría, no hay que olvidar, que el capitán no es médico.

Cuando volvió dentro vio que el mayor ya estaba dentro de la bañera, le escuchó suspirar relajándose bajo el agua, entró:

- Bossu… - llamó su atención- te dejo aquí tu ropa y demás…- no sabía si el mayor necesitaba estar solo o no, a veces, incluso a él le costaba entenderle.

- …- entonces este abrió sus orbes rojas y miró a su acompañante-... báñame escoria…- dijo en un tono relajado. L a verdad, era que estaba demasiado agotado, tanto mental como físicamente para hacerlo por el mismo.

- Si bossu… - se acercó a él y tomó una esponja blanda, la que mas le gustaba a Xanxus- ¿ que jabón quieres hoy...- preguntó- el de vainilla con coco, el de frutas silvestres, o el de menta y chocolate?.

- Elígelo tu…- no tenía ganas de nada- informe sobre la reunión…- dijo serio.

El mayor buscaba alguna buena noticia ese día, que tanto le asqueaba.

- Ah si…- toma le de menta y chocolate- tengo esas cajas armas, hay una que es muy rara, le tendré que pedir a mosca que la abra por que es para una nube, es una caja de tipo A digna de un guardián. Tiene una especie de dragón dibujado.- comentó, recogiendo su cabello con un palillo para no mojarlo.

- …- mientras daba la explicación, Xanxus le miraba, era extraño verle con el cabello recogido.

- A demás… imagina que es un dragón… sería problemático – suspiró.- Conseguí rebajar mucho el precio… y… terminé sacando la basura.

- ¿Bajas? – preguntó mirando su cabello, tenía ganas de deshacerlo para que s ele mojase y verle enojar, eso si que ele era divertido

- Ninguna bossu – sonrío por el logro.

- ¿Heridos?...- dijo de forma seca, elevando su mano hacía el palillo.

- Sólo yo… cuatro arañazos…- dijo lentamente al ver que el otro estaba tocando su cabello, mirándole- ¿para algo?

Eso visto a los ojos de cualquiera podría ser una escena rosa:

- Paraces una mujer con el cabello tan largo – dijo como si nada. Lo acaricio, era como el de Bester bien suave.- Y encima lo tienes bien suave, como una mujer. – le miro- Quizás deberías ponerte pechos y cadera…- le entra la risa.

- ¡Vrooooooooi! No te burles de mí! – dijo cabreado-

- No me grites tiburón…- amenazo, tirando de su cabello, dejándole escasos centímetros de su rostro.

- Pues no digas gilipolleces….- intento irse para atrás- suelta mi cabello…

- Mmm ¿ y si no que? – dijo divertido.

- Voy a pegarte una paliza… suéltalo – le amenazó.

Entonces, el mayor, sin pensarlo más, lo cogió y dio un gran tirón metiéndolo en al bañera junto con el y comenzó a reír sonoramente. El tiburón salió medió ahogado de allí.

- ¡Vroooooooooooooooooooooi jefe idiota que me ahogas! – dijo fuera de si aun tosiendo. Mientras el mayor reía sonoramente francamente divertido. Entonces, Squalo le miró, se sentía mal por que le había empapado y ahora la ropa la tenía toda pegada a su cuerpo igual que el cabello, a demás del sonrojo por la alta temperatura de la bañera.

Suspiró intentando salir de la bañera, para secarse, no le sabía tan mal si podía verle reír de verdad, pero igualmente era un fastidio.

- A donde vas?... te di permiso para largarte basura?. – le dijo divertido mirándole, se le había abierto la parte de arriba y podía ver uno de sus pezones. Se relamió por eso.- No me provoques así…- mientras miraba aquel cacho de carne.

- Siempre pensando él lo mismo, se había dado cuenta de lo que pasó y se sonrojó un poco más, sale de la bañera- Acaba de bañarte tu solo idiota…- salió del baño, tomando una toalla para secarse, muerto dela vergüenza, se tubo que desnudar, tomó una de las camisas de Xanxus y se la puso.

En ese momento Xanxus salía de la bañera, como dio s lo trajo al mundo, salió a su cuarto y se sentó el trono.

- Idiota no salgas así o cogerás una pulmonía – le regaño el capitán.

- …- como respuesta, este le tiró un bote de crema a la cabeza.

- ¡Ah joder eso duele! – le saldría un cuerno después de eso, mira el bote- el cicatrizante…- le miró a él.- Verdad… es el día de ponértelo.

Ahí estaba otra vez el complejo de su jefe, quería que le pusiera a crema cicatrizante en las heridas, así se que acercó a el empezando por sus pies hasta las que tenía en sus muslos, haciéndolo muy lentamente, así podía tocar su piel, por que muy rara vez le dejaba tocarle, cuando estaban teniendo relaciones, así que en momentos como este, se tenía que aprovechar. Después le puso en su espalda, la envidiaba, tan robusta y a la vez sin ser basta. Demasiado erotica.

- '' ¿Pero siempre estaré aquí verdad?'' - pensó con algo de tristeza, dando sutiles caricias mientras daba crema. Después aprovechó de que estaba sentado en su trono, se puso entre sus piernas y empezó por la cicatriz de su hombro para ir bajando a las otras.

- No te dejes ninguna...- recordó cerrando los ojos, cuando hacía mal tiempo o estaba nervioso, sentía pesadez en ellas como ahora mismo.

- No... -dijo bajito del todo relajado, era impresionante, como el calor que ese hombre desprendía podía calmar a una lluvia tan intensa, poco a poco bajo su mano a a cicatriz que tenía Xanxus en la pelvis muy cerca de su miembro, miró este con descaro. '' Tan grande aún descansado...'' - suspiró sobre este sin darse cuenta. Lo deseaba mucho en ese momento.

Se levantó un poco y acarició este con la mano, mientras lamia la cicatriz de su mejilla, susurrando después su nombre sobre su oído, esto hizo que el mayor abriese los ojos y le mirase