CAPÍTULO II.

Pasados algunos días, en casa de Akane desde temprano, todos desayunan y luego van a su quehacer cotidiano. Genma y Ranma entrenan en el dojo, Happousai ve televisión mientras plancha pantaletas robadas, Soun lee su periódico, Kasumi ordenaba las sábanas y colchas para los futones, Nabiki saldría con sus compañeras de clase y Akane barre cerca del estanque hogareño.

La tarde cae acompañada de nubes grises y lluvia ligera. Ryouga, para variar andaba desorientado por el bosque. Al caerle las gotas frías de la lluvia se convierte en P-chan. Después camina y se topa, por azares del destino, con la casa de Yui…quien por cierto estaba hambrienta.

-¡Necesito echarle algo a mi estómago! –decía ella-. ¡Ah! Veo un lechoncillo delicioso…

El pobre P-chan se sacudía y con señas insistía a Yui que no se lo comiera.

-¡Oh, cerdo escandaloso! Si sigues así, aumentaré tu dolor al echarte agua hirviente.

Para su suerte, el puerquito puso zafarse de las manos de su captora y se lanzó a la caldera vaporosa.

-¡Ryouga! –exclamó Yui pasmada- ¿Con que eres tú, eh? Hazle un favor a la Tierra y…¡PÓNTE ALGO DE ROPA, DESCARADO!

Yui golpeó a Ryouga. Ya con más prendas, él le explica a Yui su calvario en Jusenkyo y que Ranma es el culpable de su maldición.

-¡Ya no sigas, que me vas a hacer llorar –decía irónicamente Yui.

-¡No te burles!

-¿Y Akane sabe de tu maldición?

-Ese es el problema…

-¡Qué tonto eres! Deberías decirle.

-¡Me moriría de la vergüenza! Lo malo es que Akane quiere a Ranma y él a ella.

-Eres un caso perdido. ¿Aún no has dejado de pensar en esa maldita, ¿verdad?

Él simplemente contesta con una sonrisa tímida y sus mejillas se pusieron del color de la grana.

Yui le acarició con su mano el hombro de Ryouga y éste siente un ligero temblor que le recorrió toda la espalda.

-Te amo, Ryouga, y no me dejas quererte –musitaba ella.

-La verdad no sé qué decirte –balbuceó.

-Me vas a decir que amas a una estúpida que ni caso te hace. Si tú quisieras yo…

-¡Perdóname!

Yui se enoja, empuja violentamente a Ryouga hacia la puerta y lo saca a punta de insultos.

-¡Ya no quiero saber nada más de ti, grandísimo imbécil! –azotando la puerta.

Ryoyga se sentía por lo suelos. Primero pensaba que Akane jamás lo amaría. En segundo lugar, Yui lo quería, pero no siente nada por ella.

Al día siguiente Akane iba en camino al consultorio del Dr. Tofu a llevarle un tazón de comida que le manda Kasumi. Su marcha se ve interrumpida al encontrarse una vez más con Yui.

-¿Otra vez con lo mismo, Yui? ¿Sabías que ya me estás hartando?

-¡Silencio! Ahora sí te aniquilaré. Me pones en ridículo y luego me quitas al chico que quiero.

-¿Acaso también te has enamorado de Ranma?

-No soy tan retrasada mental como para andar con ese fenómeno. Al único que quiero es a…

De repente aparece Ryouga corriendo porque Yui iba a decir el secreto de su maldición.

-¡No lo digas, Yui!

-Contigo no estoy hablando –alegó fríamente.

-¿Sobre qué asunto? –preguntó Akane.

-Te lo diré. Ryouga está locamente enamorado de ti.

Akane queda paralizada por la noticia y Ryouga avergonzado y confundido.

-¿Por qué?...¿por qué lo hiciste, Yui? –gimió el chico con gran enojo y lágrimas en los ojos.

-Pon mucha atención, Akane, Te voy a mostrar el más íntimo secreto de Ryouga. ¡Mira, Ryouga! Un globo en forma de elefante verde en el cielo.

Él voltea tontamente hacia arriba y Yui le arroja agua fría en la cara y ¡ya es P-chan!

Akane empieza a recordar en todos los momentos en que el cerdito dormía con ella o la veía a veces en ropa interior.

-¡Eres de lo peor, Kaneda! ¡Pobre Ryouga! ¡Cuánta vergüenza ha de tener! –dijo Akane con aire contrariado.

P-chan huyó del lugar y Akane va tras él para alcanzarlo.

-Esto es para idiotas –pensó Yui para sí misma.

Akane encontró a Ryouga ya como humano y tuvo que explicarle todo lo que había pasado.

-Ya te dije todo. Ahora golpéame…que lo tengo bien merecido –decía Ryouga entre sollozos.

-No puedo hacerte eso. Tú eres un chico bueno y sincero. Simplemente no me atrevo.

-Ranma también sabe de mi secreto, por eso se encela porque como P-chan estoy contigo. No quiso decirlo porque…

-¿Por qué, Ryouga?

-Él te quiere. Dime, Akane, ¿tú amas a Ranma?

-Sí. Yo lo amo, pero no sé si él sienta lo mismo.

-Él siente igual que tú. Ojalá tuviera esa suerte.

-Pero Yui te quiere…eso creo.

-Sólo está obsesionada conmigo.

-Deberías darle una oportunidad.

-¿Tú crees así?

-Nada perderías. El amor es la oportunidad que nadie debe desaprovechar. Hazme caso y me lo vas a agradecer.

-Gracias por el consejo, Akane –suspira Ryouga.

Y así los dos se separan y todo aparentemente se resuelve. Rato después con los Tendou, Akane habla de lo que había pasado con Ryouga y Yui.

-Ese Ryouga sí que sabe meterse en líos gruesos! –decía Ranma.

-No deberías reírte de él…pobre!

Genma oía la conversación y se convierte en panda a propósito.

-¡Oye, papá! Tú también no estás en limpio de culpa. Tú también arrojaste a Ryouga al pozo encantado de Jusenkyo, ¿eh?

El oso panda se limita a gruñir inconforme, zafándose de la responsabilidad.

-Cómo te gusta ser cínico, papá.

-¡Ya cállense los dos –gritó enojada Akane mientras los golpeaba con una tabla grande.

-Tranquilízate, mi amor! -exclamó lastimosamente y con voz sofocada por el golpe.

Genma y Akane se quedaron mudos…bueno, más ella. Genma se echa agua caliente y corre a decírselo a los demás miembros de la familia y todos van al comedor.

-¿Ya se decidieron por fin? –preguntó Nabiki.

-¡Qué bueno, es una gran noticia! –dijo Kasumi esbozando una gran sonrisa.

-¡Qué bonita pareja hacen! Ranma, eres un picarón. –decía Happousai mientras sostenía un plato de sashimi.

-¡Qué gran felicidad! ¿No cree usted, Saotome? –sollozaba Soun.

-¡Ya lo creo, señor Tendo! –Genma también sollozando.

-¿No podemos decir algo al respecto? –preguntaron Ranma y Akane al mismo tiempo.

Es medianoche y todo está en paz. Las estrellas brillan y son numerosas. La luna parece un gran plato blanco inmaculado. En casa de Yui reinaba la tranquilidad. Ahora se dispone a leer, acosada en su cama.

De pronto escucha ruidos extraños. Esos ruidos provienen del techo y agarra su sable y sale de la casa para averiguar qué o quién era. Accidentalmente él cae y Yui prende la linterna y pues era Ryouga.

-¿Qué haces tú aquí? –pregunta Yui molesta.

-¿Yo? Yo debería estar en mi casa, pero tropecé aquí.

-Se nota…

-Ya que estoy aquí quiero pedirte algo. Esto lo hago por Akane y por Ranma para que su amor se lleve a cabo. ¿Estarías dispuesta a perdonar a Akane si yo ando contigo?

Entonces Yui se queda callada, como meditando las palabras de Ryouga. Pensaba que sería una oportunidad tenerlo.

-¿Ya sientes algo por mí?

-Necesito…

-Ryouga, te amo. Yo no sería capaz de hacerte daño.

Diciendo esto, Yui lo abraza con dulzura y él siente una extraña emoción.

-¿En verdad me amas?

-¡Con toda mi alma! Es más…si me lo pidieras, me entregaría a ti sin condiciones. –respondió Yui tomando la mano de Ryouga.

Yui se levanta y le da la espalda a Ryouga. Él también se levanta y rodea sus brazos por detrás la cintura de ella. Lo vuelve a abrazar y ellos se miran fijamente a los ojos y se besan. Ambos van hacia la cama y Yui le quita la camiseta a Ryouga. Él acaricia todo su cuerpo y ésta le besa el pecho, vientre y lo demás. Ryouga besa con hambre los hombros desnudos, los pechos de Yui…sus cuerpos se arqueaban y continuó el frenesí.

Finalmente Ryouga acarició amorosamente la cadera de Yui. Entre te quieros y suaves besos se quedaron dormidos..

Continuará…