CAPÍTULO 2: CONOCIENDO MEJOR A RINTAROU
La semana pasó lenta para el teniente. Su capitán no había vuelto al escuadrón luego de recibir ese mensaje de ir a la Mansión Kuchiki hacía 5 días. "Volveré en algunas horas" recordaba el pelirrojo. Esas horas pasaron pero Byakuya Kuchiki no volvía. Charlie había entrado en trabajo de parto y , luego de seis horas, había dado a luz a una niña. La noticia la trajo Umi saltando de felicidad. Como consecuencia, Renji tendría que aguantar recibir órdenes por parte del mocoso consentido que ahora ocupaba el escritorio del capitán.
Se sentía feliz de que el parto no le haya traído complicaciones a Charlie y que la bebé estuviera sana. Seguro el capitán Kuchiki y su esposa estaban muy contentos. Pero no había dormido bien en toda la noche y no estaba de humor para verle la cara de antipático a ese chico.
_Teniente Abarai_ escuchó que lo llamaba desde la oficina y con un suspiro se levantó de la silla.
_¿Qué desea?_ dijo sin mucha paciencia
El jovencito estaba mirando unos papeles y levantó la mirada para verle el rostro al pelirrojo. Renji vio que la expresión del chico cambiaba mostrando algo de sorpresa.
_¿Se encuentra bien? Luce pálido_ murmuró el jovencito
El teniente se sorprendió ante la repentina "preocupación" que mostraba el joven.
_En fin_ dijo Rintarou sacudiendo la cabeza_ Sólo quería que me acompañara a unos lugares. Ya que el trabajo está terminado por ahora, quiero recorrer un poco las cercanías de nuestro escuadrón. Creería que han cambiado varias cosas desde la última vez que estuve aquí.
Renji lo miró con algo de duda. "¿Quiere ir a pasear?" pensó "Es normal sentirse aburrido luego de pasar 5 días sentado en un escritorio"
_Sí, señor_ dijo finalmente. Después de todo, él también quería respirar algo de aire puro
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Llevaban al menos una hora caminando y, aunque no había hablado mucho durante el camino, el teniente se hacía una idea de la clase de chico que era Rintarou Kuchiki.
Se dio cuenta que, si pasaban por un bar, el jovencito apresuraba el paso, como lo hacía su padre. Seguro que no le gustaba juntarse con esa gente. Pero que sentía curiosidad por las tiendas de dulces y las de juguetes. "Sigue siendo un niño" se burló internamente.
Se sorprendió cuando lo vio entrar en una tienda de ropa, así que fue tras él. El chico observaba seriamente algunas prendas de bebé y otras de mujeres. Parecía que estaba en un debate de vida o muerte.
_¿Está buscando algo en particular?_ preguntó el pelirrojo pareciendo momentáneamente vendedor de ropa.
_Bueno…_dijo en voz baja el joven_ Quería comprarle algo a la bebé y a Umi-chan_ se llevó la mano al mentón como meditando_ A mi hermana siempre le gustó Chappy, pero creo que regalarle algo con conejos sería infantil, ella es una mujer ahora.
Renji se sonrió
_Creo que Charlie-san había visto una manta con un moño en esta tienda que quería comprarle al bebé, pero como no sabía si iba a ser niño o niña no lo hizo. Ahora que se sabe que es una bebé puede comprársela, es de color rosado con amarillo y tiene bordadas pequeñas mariposas._ dijo con una sonrisa_ En cuanto a Umi-chan, ella sigue fascinada con Chappy el conejo, así que recibir cualquier cosa con la imagen o la forma de él la hará feliz.
Vio como los ojos del chico se abrían de par en par.
_Muchas…gracias_ dijo con una leve sonrisa.
_No hay porqué_ contestó
Vio que el joven daba algunas vueltas viendo la mercadería y luego tomaba lo que iba a comprar.
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Salieron de la tienda con algunas bolsas. Renji había decidido regalarle algo a la recién nacida y luego había comprado un kimono muy hermoso que seguramente a Mei le gustaría.
_He visto a mujeres nobles lucir algo similar, pero los bordados son siempre diferentes_ dijo Rintarou_ Cada kimono es una pieza única
_Si_ dijo el teniente, algo sorprendido por el conocimiento del joven sobre la moda_ Seguro le quedará perfecto.
No habían caminado ni cinco minutos, cuando el teniente Abarai reconoció a una mujer rubia saliendo de uno de los bares cercanos. "Mei" pensó.
_¿Sucede algo, Abarai-san?_ preguntó el muchacho que lo acompañaba
"Mierda" se lamentó internamente. La noche anterior había discutido con su novia y las cosas no habían terminado bien. Quería darle el obsequio en cuanto volviera a su casa, pero sabía que Mei era impredecible y que podía tomarlo de buena manera y comerlo a besos o darle una bofetada y decirle que se metiera el kimono en el trasero. Ciertamente no quería que el hijo de su capitán presenciara semejante escena.
_N-no…no pasa nada_ dijo tratando de sonar normal_ Mejor deberíamos visitar alguna tienda de comidas y pedir algo para comer, me muero de hambre_ mintió mientras se rascaba la cabeza fingiendo vergüenza.
El chico asintió y siguió el pelirrojo al local más cercano.
Dentro del lugar el aroma era delicioso. Se sentaron uno frente al otro en la mesa. "Se parece mucho al capitán Kuchiki" pensó mientras lo miraba "Se parece sólo en el físico y en lo orgulloso" reflexionó "Creo que es la versión masculina de Umi-chan" aseguró.
_Los platos son bastante variados aquí_ dijo el pelirrojo leyendo el menú_ Es el único lugar donde se puede encontrar tanta variedad.
El chico estaba en una pose pensativa, leyendo con detalle cada plato y sus ingredientes.
_Quiero comer ramen_ dijo en voz baja el jovencito_ Es el único plato que no disfruto comer cuando lo prepara mi madre o Umi-chan. Creo que ellas lo condimentan demasiado._ continuó mirando el menú_ Hace mucho tiempo, antes de partir a Hueco Mundo, hubo una fiesta en la Mansión Kuchiki. Fue cuando Umi-chan se recibió de maestra de khido. Esa noche, durante la cena, se sirvió ramen. Mi madre y otras personas se encargaron de la comida, pero sé que ella no fue quien lo preparó, porque esa vez comí ramen hasta agotarme._ se sonrojó levemente_ No debió haber quedado bien que un hijo de noble comiera como si no lo hubiera hecho en días, pero la verdad que estaba delicioso. Parecía haber sido hecho justo para mi paladar.
Renji lo miró sorprendido. "Pocas personas saben condimentar bien el ramen" pensó "También noté que Charlie-san y Umi-chan muchas veces no se miden con los condimentos" se dijo divertido "No creí que él también lo notara".
_Quizás algún día, usted pueda venir a mi casa_ dijo el teniente_ No sé cocinar muchos platillos, pero mi ramen ha sido elogiado hasta por el capitán Kuchiki.
El joven levantó la mirada sorprendido
_¿D-de verdad?_ preguntó_ Mi padre siempre ha tenido buen gusto con las comidas
El pelirrojo iba a decir algo, pero fue interrumpido por la camarera que les tomó el pedido. Cuando la chica se fue, reinó un incómodo silencio.
_En Hueco Mundo…_dijo Renji, llamando la atención del joven_ ¿Cuál era su función? Si me lo puede contar
Vio que el chico lo miraba con sorpresa, pero luego tomó su postura seria.
_Me dediqué a ayudar a los investigadores del Capitán Kurotsuchi recolectando especímenes_ dijo mirándolo fijo_ Ese era mi objetivo principal, ya que sólo iba allí en representación del escuadrón ocho. Pero luego de un tiempo, fui promovido a Primer Investigador, sobre todo porque el que ocupaba antes el cargo había caído en un pozo de arena junto con nueve de sus hombres y todos habían sido devorados por los Hollows._ continuó sin mostrar emoción alguna_ Lo mismo sucedió con el Líder de Exploración y el Líder de Combate; el primero pertenecía al doceavo escuadrón y el segundo al onceavo. _suspiró_ En menos de sesenta años, los guerreros más fuertes e importantes fueron derrotados y las investigaciones cesaron. Como consecuencia, me convertí en el Líder del grupo de Investigación y Combate._ Renji lo miraba con la boca abierta_ Mi Zanpakuto es tipo agua, por lo que no podía usarla en el desierto. Gracias a mis habilidades con el khido y el combate cuerpo a cuerpo, logré mantener a mis soldados a salvo. Cuando nos enviaron al Mundo Real, éramos menos de la mitad de los que habíamos partido hacia Hueco Mundo. Muchos ya no tenían voluntad para vivir por todas las cosas que habían visto. Me esforcé por darles un motivo por el cual vivir y pedí al Capitán Comandante que nos dejara tener contacto con nuestras familias. De esa manera, la mayoría renovó las esperanzas y continuó con la misión, pero otros…_se calló repentinamente.
_¿Otros qué?_ preguntó Renji, que estaba atrapado por la terrible historia.
El jovencito agachó un poco la cabeza.
_Otros se rindieron…_se notaba que la voz estaba a punto de quebrársele.
"Maldición" pensó el teniente. Le recordaba a la época en la que él vivía en la pobreza y sus amigos morían uno por uno. Estaba seguro de que si Rukia hubiese muerto también, él no hubiera podido seguir adelante. Lo más probable es que la mayoría de los que se "rindieron" hayan perdido a un amigo, un hermano o un amante. "Quizás él también perdió a alguien, pero debió seguir adelante por el bien del grupo". La mirada del chico lo delataba. "Has perdido a alguien" pensó sintiéndose triste por el muchacho.
_Aquí están sus platos, ¡que disfruten!_ dijo la camarera sacándolos a los dos de sus pensamientos.
Le agradecieron a la chica y se prepararon para comer.
_Itadakimasu_ dijeron al mismo tiempo.
Otra vez el silencio reinó por algunos minutos.
_No sé si Rukia se lo ha contado_dijo Renji_ Pero ella y yo crecimos juntos en uno de los distritos más pobres y peligrosos. Teníamos un grupo de amigos a los que considerábamos nuestra familia, decíamos que íbamos a estar juntos por siempre como una pandilla._ suspiró_ Éramos apenas unos niños que se cuidaban entre ellos y luchábamos para no morirnos de hambre. Pero éramos felices._ respiró profundo_ Con el pasar de los años, nos dimos cuenta que el mundo era un lugar peligroso y que ya no podíamos vivir así. Nuestros amigos fueron muriendo uno a uno por razones diferentes. Cada vez que uno se iba, una parte de nosotros moría también. Pronto sólo fuimos Rukia y yo. Nos cuidábamos de todo aquel que se acercara y desconfiábamos de todos. Día a día luchábamos por conseguir comida y nos dábamos fuerzas diciendo que algún día eso cambiaría, que nosotros ya no tendríamos que preocuparnos por el hambre o por tener un techo en los días de lluvia._ sonrió_ Me hubiera gustado que todos nuestros amigos estuvieran hoy con nosotros, pero la verdad es que ellos siempre van a estar conmigo porque no pienso olvidarlos. _ el joven Kuchiki lo miraba sorprendido_ Si usted no hubiera estado para darle fuerzas a sus soldados, la mayoría se hubiera rendido, pero gracias a que pensó en el bien de ellos, logró salvarlos.
El pelirrojo miró al muchacho, que parecía estar paralizado de sorpresa. Se quedaron en silencio unos momentos. El chico abrió la boca para decir algo, pero no logró pronunciar palabra alguna, ya que fue interrumpido por el grito de una mujer.
