Disclaimer: NO poseo los personajes pero si el OC.


Capítulo 1: Kise Ryota.

Si alguien le preguntara a Natsumi, ¿Cuál es el logro del que estuviera más orgullosa hasta el día de hoy? ella sin duda respondería: "No haber desarrollado fobia hacia los rubios aunque las chicas seguían insistiendo en que ella era un pedazo de basura".

Y todo eso inició en su primer día de clase, cuando le habló con rudeza al chico más popular de la escuela (apenas habían entrado y ya se volvió la estrella).

― ¿¡No estás emocionada, Natsu chan!? ―preguntó la castaña muy enérgica. ― ¡Es la preparatoria! Hoy comenzaras con una vida nueva y diferente.

―Yo solo espero que este año sea tranquilo. ―respondió Natsumi sin interés. Luego vieron en la entrada de la escuela al capitán del equipo de baloncesto.

―Que hay. Natsumi, Kaile. ―Kasamatsu saludó.

― ¡Hola Yuki chan! ―Kaile se le tiró encima.

― ¡No hagas eso! ¡Y deja de llamarme Yuki chan! ―Kasamatsu la golpeó en la cabeza.

―Buenos días, Yukio. ―saludó Natsumi. ―Creo que será mejor que procedamos a entrar. ―Ellos asintieron y continuaron su camino. Sin fijarse en la multitud escandalosa que había en una de las esquinas.

―Dime, Natsu chan, ¿ya sabes a que club vas a unirte? ―preguntó la chica más pequeña alegremente.

―Al club de literatura. Allí podré tener paz y tranquilidad.

― ¡Vamos! deberías unirte al club de voleibol. ―dijo Kaile con un puchero. ―Con tu altura serias una gran jugadora.

―Si vamos a eso sería una gran jugadora en baloncesto. ―dijo Kasamatsu.

―Pero Kaijo solo tiene un equipo masculino, Yuki chan. Así que ella no podría unirse a ese club. ―dijo Kaile. Kasamatsu se encogió de hombros.

―De todas formas, aquí nos separamos. Nos vemos luego.

― ¡Adiós Yuki chan! ―Kaile se volvió a Natsumi. ―Nos vemos en la hora del almuerzo Natsu chan.

Entonces Natsumi llegó a su salón de clases. Ella se sentó en la parte trasera y se acomodó para poder seguir leyendo su libro. Pero los chirridos de las niñas se hicieron prácticamente insoportables. A tal punto que Natsumi tuvo que interrumpir su lectura para averiguar qué era lo que pasaba.

Allí de pie, rodeado por todas las chicas del salón (y tal vez de otros) Estaba un chico muy alto, rubio, de piel blanca con una sonrisa perfecta. Natsumi es una persona realista y ella no puede negar que el tipo tenía buen aspecto. Es exactamente el chico que esperas que las niñas amen.

Ella le restó importancia y siguió en lo que estaba.

El maestro hizo acto de presencia y, dado que son de primer año, deben hacer sus respectivas introducciones.

La de Natsumi no tardó más de 1 minuto. Solo dijo su nombre, de que escuela venia y el por qué se inscribió en esta.

Cuando llegó el turno del rubio todas las chicas gritaron de emoción. Natsumi solo tuvo tres impresiones que, según ella, lo describen muy bien.

Primeramente, su nombre es Kise Ryota. Lo primero que lo describe es su alegría inmensa e irritante. Lo segundo seria lo mucho que habla sin parar. Y lo último pero no menos importante, es que es un tipo arrogante.

Resultó que él se sienta a su lado. No es de esperar que él le hable de todos modos.

La hora del almuerzo llegó y Natsumi se fue en busca de su amiga quien la estaba esperando en el patio.

― Natsu chan, ¿ya conociste a Kise san? ―preguntó ella una vez sentadas.

― ¿Se supone que debe ser algo bueno? ―ella preguntó sin interés.

― ¡Por supuesto! ¡Él es un modelo! y también fue a Teiko. Estuvo en el club de baloncesto. ―Kaile informó.

―Uhm. ¿Y?

― ¿Nunca lo has visto en las portadas de las revistas? más importante aún, ¿no has oído hablar de la generación de milagros?

―No entiendo porque debo saber acerca de eso.

―Así que ustedes también están hablando de la nueva estrella de Kaijo. ―dijo Kasamatsu.

―Oye Yuki chan, ¿crees que se una al equipo de baloncesto? ―preguntó Kaile.

―Probablemente.

― ¡Eso sería genial! ¡Con su ayuda el club de baloncesto será increíble!

― ¿Crees que con los miembros que cuenta no es suficiente para la victoria? ―a Kasamatsu no le hizo nada de gracia.

―No me refería a eso. ―Kaile rio nerviosamente.

― ¿Qué es la generación de milagros? ―preguntó Natsumi. Los dos jóvenes la miraron sorprendidos ya que ella no suele preguntar cosas que no le interesen.

―Es el nombre dado a 5 jugadores prodigio del baloncesto. Todos ellos fueron a Teiko. Según dicen, son imparables. Y ahora Kaijo cuenta con uno de esos cinco personajes, Kise Ryota. ―contestó Kasamatsu.

―Dicen que todos ellos se fueron a jugar a escuelas muy fuertes a lo que se refiere en el ámbito de este deporte. ―continuó Kaile.

―Prodigios ¿eh? ―Natsumi arrastró las palabras.

―En verdad debes estar más informada sobre lo que pasa en el mundo. ―dijo Kaile.

La campana sonó. La hora del almuerzo había llegado a su fin.

El resto de las clases siguieron su curso normal. No hubo inconveniente para Natsumi.

Al final del día todos se dispusieron a ir a casa. Kaile tenía las actividades del club al igual que Yukio por lo que no caminarían juntos de regreso. Pero antes que nada, ella debía unirse al club de literatura. Caminó por los pasillos de la gran escuela y llegó al salón de literatura. Ella tocó suavemente y esperó a que hubiera respuesta.

Una chica de cabello rojo la recibió.

―Hola. ¿Puedo ayudarte? ―preguntó.

―Si. Mi nombre es Miura Natsumi y estoy interesada de unirme al club de literatura.

―Oh, de verdad lo siento mucho pero el club de literatura cerró por falta de miembros. Esto es ahora el club de arte. ―la chica informó.

―Es una lástima. Bueno, entonces me retiro, muchas gracias. ―Natsumi se inclinó. La chica le devolvió el gesto.

Bueno, sinceramente Natsumi no se esperaba algo como eso. Ese club era su única opción. No es que sea obligatorio estar en un club pero ella quería emplear la mayor parte de su tiempo en algo que hacer y no quedarse en casa.

Ella se percató de que no tenía su libro en el bolso por lo que pensó que probablemente lo había olvidado en el salón de clases. Con mucha tranquilidad se devolvió por donde vino hasta llegar de nuevo a su pupitre. Efectivamente, el libro se encontraba allí. Cuando se dio la vuelta para irse se dio cuenta que en el asiento de al lado también había un cuaderno olvidado. La chica se quedó mirando el cuaderno y suspiró antes de meterlo en su bolso y dirigirse al gimnasio.

Al llegar al gimnasio, ella se dio cuenta de que no era la única chica que estaba allí. Ella suspiró nuevamente y dio un paso hacia adelante para encontrarse con todas esa niñas chillando el nombre de un aspirante a jugador en particular. Y dicho chico lo ignoró como si ya estuviera acostumbrado a eso.

Ella medio sonrió a la vista del equipo de baloncesto. Todos ellos se veían tan serios y profesionales. Estaban tomando listado de los aspirantes. Y entonces el rubio habló.

―Soy de primero, me llamo Kise Ryota. ¡Mi hobby es el baloncesto y lo que se me da bien es el karaoke! ah, creo que es al revés. Vengo de Teiko y cualquier posición me gusta. También soy modelo por lo que quizá no pueda venir mucho a entrenar pero en fin…. ¡Mucho gusto!

―Oh, ahora él está tan muerto. ―dijo Natsumi para nadie en particular.

―Cierra la boca…. solo te preguntaron tu nombre, tu escuela anterior y tu posición. ―y entonces Kasamatsu le dio una patada en la cara a Kise. ― ¡Responde únicamente a lo que se te pregunte!

Natsumi no puedo evitar reír un poco. Las otras chicas la miraron con odio.

― ¡Oye! ¿¡Qué manera es esa de tratar a su futura estrella!? ―preguntó Kise.

― ¡Me importa muy poco! ¡Eres de primero, no repliques a tus superiores! ―gritó Kasamatsu. Entonces el rubio se paró mostrando su obvia diferencia de altura.

―No se me dan muy bien este tipo de formalidades. ¿Te crees más importante solo por haber nacido un año o dos antes que yo? además, puede que yo sea mucho mejor que tú en el baloncesto.

―Solo respeta a tus superiores. Él es más importante que tú. ―dijo Natsumi con rudeza. Kise miró a Natsumi. Su mirada estaba fija en el rubio. Ella no tenía ninguna expresión en su rostro. Kise estaba acostumbrado a ser querido por las chicas así que ella era en si una rareza.

―Antes de pensar en la habilidad, ten en claro que este es el club de baloncesto de Kaijo. Los de segundo y tercero que están aquí, llevan más tiempo esforzándose por este equipo. ―dijo Kasamatsu.

―Por lo tanto, debes mostrar respeto a todos ellos. ―Natsumi le dijo.

―Me importa muy poco que seas de la generación de milagros. Ahora eres un jugador de primer año del instituto Kaijo, Kise Ryota, y yo soy el capitán, Kasamatsu Yukio. ¿Tienes alguna queja?

―No… ―Kise sabía que él no estaba presumiendo. Y no es como que aceptara los términos, es solo que le gustó como sonó eso de "Kise del instituto Kaijo."

―Natsumi, ¿Qué hace aquí? ―preguntó Kasamatsu.

―Creo que ella quiere confesarse a Kise. ―bromeó Moriyama. Después sintió un dolor en el brazo. Natsumi le había pegado con un cuaderno.

―Yo no estoy aquí para confesarme. ―ella caminó hacia el rubio y se paró delante de él. ―Estoy aquí para devolverte este cuaderno. Lo olvidaste en el salón de clase.

Ella tendió el cuaderno hacia Kise y él lo tomo. Con eso, se dio la vuelta y se marchó. Dejando tras de sí a un rubio aturdido. Kise parpadeó y siguió la figura de la mujer hasta que ella desapareció por la puerta.

―Así que hay chicas que no les gusta Kise Ryota después de todo. ―comentó Moriyama.

Ese pequeño incidente con el rubio sí que la metió en problemas. Por los siguientes cuatro días, las chicas que estaban a su alrededor se acercaban para decirle que ella era una basura o que era una persona bastante cruel. Su excusa para molestarla era un sentido de la justicia.

Natsumi no le dio importancia a estas cosas. Ella no necesita de esas chicas por lo que no es relevante el que la quieran o no. Ella solo y únicamente debe concentrarse en sus estudios.

La semana se pasó relativamente rápido. Ella estaba comiendo su almuerzo en el patio con Kaile como lo hacían todos los días.

―Natsu chan. ¿No crees que deberíamos decirle a algún maestro que esas chicas te tratan mal? ―preguntó Kaile.

―No veo el motivo. Eso a mí no afecta. ―dijo Natsumi de manera monótona.

―Oi, Natsumi. ―Kasamatsu la llamó. ―Escuché que el club de literatura cerró por falta de miembros.

―Si. Es muy triste ver como la juventud no se interesa por la lectura. ―dijo la pelinegra mientras leía un libro.

―Pero si tú también eres joven, Natsu chan.

―Lo malo es que no tengo un club al cual unirme. Y no me gusta desperdiciar mi tiempo.

―Bueno, siempre puedes unirte al club de voleibol. ―sugirió Kaile.

―Kaile, sabes que no soy buenas para los deportes. ―dijo Natsumi.

―Entonces, únete al club de baloncesto. ―dijo Kasamatsu. Ella frunció un poco el ceño. ―Como gerente, quiero decir. Tu capacidad de análisis me ayudaría bastante.

Ella lo meditó un segundo. Así podría estudiar tranquila porque básicamente los gerentes no hacen la gran cosa. Y el hecho es que no estaría mucho tiempo en su casa.

― ¿Qué tengo que hacer para unirme? ―ella preguntó finalmente.

― ¿¡En serio piensas unirte!? ―preguntó Kaile sorprendida.

―Solo tienes que pasar tu formulario de inscripción al entrenador. ―Kasamatsu dijo.

A la hora de clase, Natsumi sentía que alguien la observaba. No era agradable. Cuando ya fue el tiempo de ir a casa y tomar el molesto fin de semana, Natsumi fue a donde el entrenador de baloncesto y le entregó su formulario de inscripción. Él dijo que podría empezar este mismo lunes.

La chica iba saliendo de la escuela, cuando de la nada sintió que alguien la agarró y le tapó la boca. Sería una mentirosa si dijera que no se asustó.

―Si gritas, te violaré. ―la voz de Kise llegó a sus oídos.

Ella no tiene ni idea de lo que pasa por la mente de este chico. Él la soltó y le hizo señas para que lo siguiera.

― ¿Cuál es tu asunto conmigo? ―preguntó Natsumi.

―Solo quiero disculparme por lo que pasó esta semana. ―él dijo sonriendo.

― ¿Lo que pasó? ―Natsumi hizo memoria y recordó todo el asunto y los problemas que eso le trajo. ―Ah, entiendo. No hay problema.

―Bueno, en todo caso deberíamos empezar nuevamente. Mi nombre es Kise Ryota, ¡Es un placer! ―se presentó enérgicamente.

―Miura Natsumi.

―oh, cierto. Me preguntaba si me podrías ayudar con un perro callejero que encontré. Así que lo escondí por aquí.

― ¿Qué? ¿Qué perro? ¿Por qué me pides ayuda? ―Ella no lo entiende. Kise parecía estar buscando al can.

―Porque eres unas de las pocas chicas con las que puedo hablar cómodamente y sé que no me va atar. Así como Momoicchi. ―él dijo.

― ¿Quién quisiera algo que ver contigo? ―ella dijo indiferente.

― ¡Eso muy cruel! ―él dijo poniendo una mano en su pecho.

―Bueno, pues lo siento mucho pero no soy aficionada a los perros. ―dijo Natsumi. Desde que murió la mascota de la clase cuando ella estaba en primaria no le gusta involucrarse con los animales.

― ¡Ah, aquí estás! ―Y entonces Kise sostuvo un perro que llevaba un collar en su cuello. Ese perro no era callejero.

Natsumi abrió mucho los ojos. Y entonces hizo algo que hace mucho no hacía. Gritó.

― ¡Ese perro no callejero!

Después pasaron una hora buscando al dueño del cachorro. Afortunadamente lo hallaron.

Por alguna razón que Natsumi no acaba de entender, terminaron sentados en Maji Burger.

―Dime Natsumicchi, ¿ya te uniste a un club? ―preguntó Kise bebiendo un batido.

― ¿Natsumicchi? ―ella frunció el ceño ante el apodo.

― Oh, le agrego el "cchi" a las personas que admiro o respeto. ―él explicó con una sonrisa.

―No hagas eso con mi nombre. ―ella ordenó.

― ¿¡Eh!? ¡Pero es algo que no se puede evitar! ―él empezó hacer su drama. Ella suspiró.

―Me uní al club de baloncesto como su gerente. ―ella informó. Kise escupió el batido.

― ¿¡En serio!? ―preguntó perplejo. Ella asintió. ―Sabía que tú tampoco te resistirías a mis encantos. ―Kise le giñó un ojo.

― ¿Se supone que eso es divertido? ―Natsumi seguía mirándolo sin expresión.

―Bruja…. ―murmuró Kise. Afortunadamente para él, ella no lo escuchó. ― ¿Entonces por qué te uniste?

Ella le dijo que era para ayudar a Kasamatsu. Le dijo también que ellos son amigos desde pequeños, por eso la falta de formalidad. Luego un sin número de chicas llegaron a la mesa y empezaron a pedir autógrafos y fotos. Natsumi se molestó un poco. Esto no tiene nada que ver con la tranquilidad que había esperado. Es más, esto ni siquiera debería estar sucediendo porque ella no tenía por qué estar allí en primer lugar.

Ella concluyó que Kise Ryota es una persona que ella no podrá entender ni con el mejor maestro del mundo.

Y eso ciertamente le pareció triste.