Capítulo 2: Edward el mujeriego
- No voy a permitir que otra mujer que no sea la autorizada se acerque a Alexander! – gritó Irina.
- Escucha, creo que estas sobre exagerando un poco las cosas, Bella es nuestra empleada, tenemos todos sus datos…
La conversación sonaba agitada en el despacho de Edward, Bella no quería escuchar pero era imposible si esos dos no bajaban la voz, ella se encontraba sacudiendo el polvo de algunos cuadros en el pasillo que daba al despacho.
- No me importa Edward, le prometí a mi hermana en su lecho de muerte que protegería a mi sobrino con uñas y dientes…
- Irina, nadie quiso hacerle daño a Alex, mételo en tu cabeza!
- Eres un ingenuo! Un estúpido! – le grito.
- No voy a permitirte que vengas a faltarme el respeto en mí casa!...
- Lo siento cariño, oye yo…sabes que te quiero mucho…
- Irina olvídalo! Sabes que, tengo una terrible jaqueca, quiero descansar…retírate.
La mujer salió dando un portazo no sin antes dedicarle una mirada fulminante a la pobre Bella… Edward salió al pasillo encontrándose con Bella.
- Podrías por favor traerme una aspirina?
- Si…. – torpemente caminó tropezando con la alfombra, de no ser por los brazos de Edward habría besado el suelo.
- Estas bien? – le preguntó aun sosteniéndola en brazos
La descarga eléctrica que sintió la sacudió desde la cabeza a los pies…su mirada enseguida se conectó con la de él.
- Parece que alguien está un poco torpe hoy – dijo con una sonrisa de lado.
- Señor, tiene una llamada – La cara de Rosalie era un poema.
- Gracias, atenderé en mi despacho…Isabella consígueme una aspirina por favor – dijo encerrándose en su oficina.
- Bella qué demonios pasó!? – dijo Rosalie…
- Nada, tropecé y él me ayudó…
- A mi me dio otra impresión….
- No imagines cosas Rosalie!
- Ni pienses en meterte con Edward Cullen, tiene muy mala reputación Bella, yo no lo conocía pero he oído cosas terribles de él, Lauren, una chica que trabajaba para Jasper empezó a salir con él lo conoció cuando fue a cenar a la casa de Alice y Jasper, ella servía la cena…le rompió el corazón y no quiero que te pase eso, es un mujeriego asqueroso, solo juega con las mujeres y no quiero que te haga eso…
- No crees fantasías Rose! El es mi jefe, nada más que eso, y debo llevarle una aspirina por cierto...
Bella fue en busca de la píldora con las palabras de Rosalie dándole vueltas. Tocó varias veces la puerta pero nadie respondió, solo se escuchaba la voz de Edward entablando una conversación. Empujó la puerta y entró tímidamente, el estaba sentado en el escritorio con el auricular en la oreja, Bella lo observó. No parecía un hombre involucrado en la finca, llevaba un traje gris, y su cabello despeinado, la barba de unos días crecida le adornaba la masculina mandíbula, sonrió al teléfono y una fila de dientes blancos perfectos se asomó, era muy apuesto y elegante, sus ojos hicieron conexión con los suyos, sin dejar de mirarla caminó hacia ella y le sacó de sus dedos la aspirina y el vaso de agua, nuevamente el roce de aquellos dedos le provocó un cosquilleo que no pudo ignorar. El seguía hablando, ahora daba órdenes, su voz sonaba más ronca que al principio. Ella necesitaba salir de ahí, Edward la ponía nerviosa, pero cuando quiso salir él la sujetó de la muñeca, lo que antes era un cosquilleó ahora era remplazado por chispazos de calor, en la zona de su agarre.
- Lo sé, te veré el lunes y cerraremos el trato…está bien, adiós – finalizó colgando – Isabella…siento mucho lo que pasó hoy, Irina es excesivamente posesiva con el pequeño, pero sin embargo a Alex pareces agradarle, te gustan los niños? – preguntó inquieto.
- Si – balbuceó – me gustan muchos los niños Señor Cullen – dijo corrigiendo su tono, Isabella Swan no dejaría que nadie la pusiera nerviosa.
- Tienes niños? – preguntó sin saber q eso haría que los ojos de Bella se empaparan..
-No, yo…debo irme, tengo trabajo que hacer….
- Espera, lo siento no quise molestarte – se disculpó.
Ella tiró un poco de su agarré y él la soltó.
- Descuide no me molesta, solo que necesito terminar mi trabajo – Bella había sido tajante.
Edward se quedó clavado en el piso, perplejo por su tono y con los dedos escociéndole en los lugares donde había hecho contacto con aquella piel, usualmente él nunca se sentía demasiado atraído hacia una mujer, solo eran cuestiones de cama que si se daban él accedía, nunca buscaba a nadie, las mujeres solas hacían las ofertas y el negociaba, pero aquella chiquilla era la "tua cantante" su cercanía lo alteraba y tocar aquella piel había sido un error que pagaría.
Bella estaba aspirando la alfombra del pasillo cuando escucho pasitos detrás de ella, al girar se encontró con el pequeño Alexander que le estiraba los brazos, dudó pero al final lo levantó.
- Que tal tu siesta cielo? – Dijo Ella acariciando su espalda…
- Vaya, despertó – pronunció una voz detrás de ella.
El cuerpo de Isabella se puso rígido, miró a Edward y se dispuso a darle al niño pero el negó con la cabeza.
- No hay razón para que no sostengas a mi hijo, salvo que tú no quieras, pero le agradas y a mí no me molesta que estés cerca de él.
El pequeño se bajó de los brazos de Bella y corrió hacia su padre…
- Creo que necesitas un baño, Vaquero…
- Burbujas! – Gritó
- Si, Burbujas… - comentó llevando al pequeño al cuarto de baño.
Bella se dispuso a limpiar los cuartos, arrastró la aspiradora hasta la habitación de Edward, el lugar era muy propio de él se veía sofisticado pero masculino, todo en tonos azules oscuro, en el medio del lugar una cama enorme con cojines, lucia robusta y cómoda, si lo que Rosalie decía era verdad seguramente aquella cama había tenido muchas presencias femeninas.
Cuando tiró del edredón para hacer la cama, el perfume de Edward la envolvió, no entendía por qué aquel hombre la ponía nerviosa, ella se estaba sintiendo atraída, fue así desde el primer momento que sus dedos se tocaron provocándole descargas eléctricas. Terminó con la cama, debía recoger ropa que había allí, levantó una camisa y sin resistirlo se llevo la prenda a la altura de la nariz, aspiró dejando que el aroma de aquel hombre la invadiera…se sentía bien, una mezcla de perfume y la piel de Edward…
- Que haces? –susurró la voz a su espalda.
Bella dejó caer la prenda a sus pies, se quedó tiesa al ver a Edward…
- Yo estaba comprobando si la camisa estaba sucia – dijo algo nerviosa…
- No quise asustarte...
- No lo hizo…
- Sabes, no me gusta que me traten de "usted" por lo menos en casa.
- Es solo educación…
- Bueno, no lo hagas…
- Está bien, con tu permiso, me retiro..
- Bella…que harás el viernes?
- disculpa? – Dijo abriendo los ojos como plato…
- Si, tal vez podríamos ir a cenar o algo….
- No, yo no puedo –dijo sintiendo que su rostro se incendiaba.
- Pero…por qué? Tienes novio?
- Creo que no es de su incumbencia Señor Cullen… - dijo saliendo y dando un portazo.
Edward sonrió, esa mujer despertaba su interés de una manera alarmante, por alguna razón su forma de ser lo llamaba, lo tentaba, la manera exquisita que se ruborizaba, provocaba en él ganas de arrancarle la ropa y poseerla allí mismo, la manera en que mantenía distancia lo obligaba a tratar de acercarse mas.
Isabella… dijo acariciando su nombre, porque su cuerpo reaccionaba así ante ella?...
Bella estaba furiosa, Rosalie tenía razón ese tipo era un mujeriego, intentar ligar con ella, era un descarado, pero ella no sería la próxima "Lauren" por supuesto que no!. Ella se haría respetar ningún tipo iba a jugar con ella, no como Mike, ella no tenía tiempo para esas boberías, estaba allí para ayudar al pequeño Taylor y luego de eso volvería con su pequeño, Alan, su corazón de madre se estrujó, echaba de menos a su pequeño…quería llevarle flores y estar un rato al lado de su lápida, eso le daba paz de cierto modo.
_Notas de la autora: Hola lectores! espero que hayan disfrutado de este capitulo, vemos como la atracción empieza a crecer entre Bella y Edward...que estrategias usará él para acercarse a ella, por favor déjenme comentarios para saber si les gusta el curso que esta tomando la historia, me ayudan a continuar y alimentan mi inspiración. Muchas gracias por tomarse el tiempo de leer y nos vemos en la próxima publicacion =).
