La historia es completamente mía. Los personajes los he pedido prestados a Sthephenie Meyer.

Este fice puede dañar la sensibilidad de quien lo lea. Si no eres una persona apta para ello, te recomiendo que no me leas. Gracias.

SEMILLA DE ODIO.

Rompí la invitación con asco, repugnancia y violencia. Al final, después de todo…se casaria con ella. Con aquella mujer sin rostro que odiaba con toda mi alma . Le daría una casa llena de amor, junto con aquel hijo que ella tenia de su anterior matrimonio. Ellos serian dichosos, cosa que nunca lo fuimos nosotras. Odiaba a mi padre, odiaba a la tipeja y mucho mas odiaba al maldito hijo de puta que me quitaba a mi padre. Con él, seria amoroso, servicial ….y yo solo podia sentir odio y asco por aquello.

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CAPITULO PRIMERO.

-Hasta mañana pequeña Laurie.- Despedí con mi mano a la última niña que abandonaba el jardín de infancia y suspiré. Estaba cansada. Apenas habia dormido y las piernas no me respondían como yo quería. Habia sido un dia duro. La otra maestra no habia podido acudir a su puesto de trabajo y me habia tocado hacer, su trabajo y el mío.

Fui hacia el gran perchero y cogí mi abrigo. Me dispuse a quitarme la bata de colegial, que era la apropiada para mi trabajo y escuché el dulce silbido de mi móbil. Tenia un nuevo mensaje.

Arrastrando los pies , cogí el bolso y lo abrí con lentitud. Abrí la carcasa de tortuga y ví que era de mamá.

"¿Vendras a cenar?"

Maldije interiormente. No recordaba que habia quedado con mamá. Se suponía que esta noche nos desmadraríamos y nos iríamos a cantar a un karaoke.( eso es lo que acostumbrábamos hacer cuando salíamos juntas), pero mi cuerpo no podia resistir un minuto mas.

Guardé el mobil y pensé en llamarla cuando llegara a casa.

Mi vieja camioneta cansada y oxidada como yo, me esperaba a dos manzanas de la guardería. Erar tarde. Teniamos un sevicio especial para padres que no podían llegar a las cinco a por sus bebes y partir de ese horario, siempre nos turnábamos Rosalie o yo.

Ella, un bellezon de casi 27 años, fría y distante. A veces hasta he llegado a pensar que no le caigo bien. ¿Y a quien le importa? Hago mi trabajo, los niños me quieren y los papas me tienen por una buena empleada en el cuidado de sus hijos. Estoy bien remunerada y me beneficio de las dietas por estar lo bastante alejada de mi hogar.

Todo parece perfecto; pero la realidad es otra. Una muy diferente. Soy un parásito social, me cuelgo del brazo de mi madre para ir a todos lados. Ella es mi amiga incondicional y he crecido con ello. Insegura hasta la médula, mi madre me ha creado muchos mas miedos, de los que ya tenia cuando vivíamos con papá.

Me ha enseñado que no puedo fiarme de nadie, que la envidia todopoderosa tiene la peligrosidad de ser mortal, el odio inconmensurable a mi padre y a la familia de mi padre…aunque a eso no ha hecho mucha falta. Ya estaba yo; para echarle mas leña al fuego.

Papá se casó con Esme Cullen un veinticinco de octubre. Despues de la descarada invitación de boda, papá me llamó en infinidad de ocasiones. No le cogí el teléfono, me dolía oir su voz y me revolvía el estomago su posible alegría.

Él habia rehecho totalmente su vida y mamá estaba enferma de los nervios, gracias a la mala vida que le habia dado en el pasado.

A veces; Reneé, me llamaba desde las oficinas que estaba limpiando, con un típico ataque de ansiedad. Necesitaba oir mi voz, calmarla. Mi voz serena la tranquilizaba y me colgaba con la inseguridad, de los enfermos de depresión.

Han pasado 6 años desde que papá se casara con aquella mujer. Seis años en los que no he sabido nada de él , mas que esta vivo y vive bien junto a su nueva familia.

Se ha jubilado; cosa que mamá no ha podido hacer, porque su escaso sueldo no se lo permite.

La mujerzuela que vive con él, sí ha intentado que dé mi brazo a torcer y vaya a visitarlos; pero yo siempre me he negado en redondo.

No quería saber que rostro tenia, no quería ver a papá. No quería ver mi antiguo hogar totalmente cambiado, por las manos de una mujer que no era mi madre y sobre todo no quería sentir mas odio del que tenia acumulado dentro de mi maltrecho corazón.

La situación era difícil ya que, la vivencia con papá me habia traumatizado lo suficiente como para negarme en redondo a tener ninguna clase de relación con los hombres. Huía de ellos. Tampoco era cuestión de estar espantándolos a cada momento, porque yo no era de esas. Soy una mujer muy normal y mi tendencia a mirar el suelo y llevar el cabello desgreñado no llama la intención de ningún ser, del sexo masculino.

Mamá me dice que estoy haciendo lo correcto con mi vida. ¿Para que se quieren hombres, si lo único que hacen es hacerte sufrir?

Pero yo quería uno para formar mi propia familia. Deseaba ser madre y la única solución para ello, era ir a una clínica de reproducción asistida. Tenia el dinero suficiente y estaba completamente segura de ser bendecida con el nacimiento de un hijo…un hijo que adoraría como no hicieron jamás conmigo, una vida a la insuflar seguridad y amor, un vinculo sellado hasta la muerte, un regocijo interior del ser que amas y ser amado. Así que habia tenido el suficiente valor como para llamar por teléfono y concertar dia y hora para ir hacerme unos exámenes.

Tensa y abrumada llegué hasta mi chevy y volví a mirar el reloj.

No le habia dicho nada a mamá de aquel tema y no pensaba decírselo. Me subí al asiento y metí la llave en el contacto. Era pronto para ir a mi cita…pero no tenia nada mas que hacer.

.

-¿Si?

Era temprano; quizás tarde. No sabia que hora era realmente. Rosalie me habia dado un dia de fiesta y habia ido con mamá; a las sesiones golfas del domingo.

-Es usted la señora Isabella Swan. Supongo.

-Si. ¿Qué ocurre?

-Tenemos el diagnóstico de las pruebas que se realizó el pasado viernes.- Me levanté de un salto de la cama y casi me llevo el teléfono fijo, de la emoción.- Venga cuanto antes a la consulta del Dr. Masen, es importante.

-Gracias.- susurré. Pero ya me había colgado.

Me pasé una mano por el rostro. Algo no iba bien. ¿O quizás era demasiado paranoica? Mamá me habia influenciado demasiado en su negatividad y lo primero que venia a mi mente eran cosas horribles.

Me duché sin poder apartar un pensamiento horrendo de mi cabeza y me vestí como solía hacerlo siempre: Un traje de chaqueta algo anticuado y zapatos bajos; lo suficientemente cómodos para salir corriendo, si era necesario.

Cogí una barra de cereales para el camino y me encaminé hacia mi chevy, que me esperaba llena del rocío de la mañana en la esquina de mi departamento.

La clínica era una de las mas famosas de Washington. Me habia documentado bien sobre los métodos que efectuaban. Harian todo lo posible para que yo pudiese concebir. Era una ironía; pero seria madre y virgen al mismo tiempo.

El silencio y el aroma a hospital me inundaron por completo al entrar.

Caminé hacia un pequeño mostrador y sonreí a la enfermera.

-Me han llamado esta mañana. Soy Isabella Swan.- Me dolía pronunciar aquel maldito apellido, corroía mi alma; haciendo ulceras a su pasar.

La enfermera; como si pareciese un robot. Miró el ordenador y no alzó la mirada si quiera al contestarme.

-Espere en aquella sala. El doctor Masen; la espera.

La miré una tercera vez; algo intimidada y caminé hacia donde me habia señalado.

La sala estaba completamente vacía. De repente oí gritos desde dentro de una consulta y me tensé.

Alguien estaba discutiendo. La puerta se abrió y de allí salió alguien, al que solamente pude ver los zapatos. Elevé los ojos al verlo caminar de espaldas y a prisa, hacia la salida. Un estremecimiento me colapsó todo el cuerpo y entonces escuché mi nombre.

-¿Isabella Swan?

Miré hacia el umbral de la puerta; de donde habia salido aquel hombre y ví a un ser excepcionalmente hermoso; pese a sus años. De cabello color miel, ojos azules y una semi sonrisa dibujada en su bello rostro.

Me levanté, para entrar en la consulta y cerró tras mío, cuando traspasé el umbral.

-Siéntate; Isabella.

Me acomodé en una mullida silla y observé como él hacia lo mismo y miraba unos documentos antes de mirarme.

-¿Tienes pareja estable; Isabella?

Carraspeé.

-No; por favor. Llámeme Bella. No, no la tengo. De hecho nunca la he tenido.

El doctor me evaluó con la mirada.

-Mira…no sé como decirte esto; pero tienes una malformación en la matriz. Pienso que debe tratarse de algo que ocurrió antes de que nacieras. Tendría que operarte y eso significa mas dinero Bella. No somos una clínica de la seguridad social. La privacidad nos abandera. Me gustaría decirte que aún y operándote podrías albergar un dia; vida en tu vientre. Te mentiría. Es como si hubieses padecido algún accidente en el vientre materno.

Mi mente obnubilada comenzó a recordar algo que me contó Reneé, años antes.

" Habia bebido, estábamos discutiendo muy cerca de las escaleras del segundo piso. Me zarandeó…caí…estaba embarazada de ocho meses…de ti Bella….no sé como pudiste salir de aquello. …Cuando ví que sangraba por la boca temí lo peor….perder a mi niña…"

Cerré fuertemente los ojos intentando no llorar. ¿Tambien se me iba a negar aquello? ¿Podia ser tan desdichada como para que mi padre me señalara con el estigma de una piedra yerma y muerta?...

Continuará…

Corazones,besos …las quiero tanto…les debo tanto…..Mañana no actualizo. El viernes sere lo que tu quieras que sea…ejjejejej! Besos Muakkkkkkkkkkk!