Un día nuevo, nuevo ciclo escolar, el último semestre de mi escuela preparatoria... Estaba sentada prestando atención a la clase y tomando unas notas casuales en mi cuaderno, el profesor pensó en voz alta.

-No deben de tardar ya...-

No hice mucho caso a sus palabras y continué, recargué mi cabeza en mi mano, estaba aburrida. La puerta del salón se abrió, el profesor nos indicó saludar... era el director académico y detrás de él venía un chico, su cabello era muy peculiar, era verde y sus ojos igual, se presentó... su nombre era Flippy.

-Haber donde te sentaremos- El profesor buscó un lugar en el grupo y ese lugar era a un lado de mi

-Ahí hay un lugar- El chico observo a los que estábamos a los lados y de repente sus ojos se posaron en los míos, sostuve un poco la mirada, esa mirada... no la contuve demasiado y el siguió el camino hacia su asiento, me sentía un poco incomoda pero no hice mucho caso.

Las clases terminaron, de repente todas las chicas del salón se amontonaron a un lado de mi, invadiendo a Flippy de preguntas, recogí mis cosas y salí del salón, no quería seguir ahí escuchando todas esas voces melosas y chillidos, me recargué en el barandal para esperar a Splendid. Volteé súbitamente al escuchar la voz de Splendid agrediendo a alguien, ese tipo de actitudes se estaban volviendo frecuentes y me molestaban, reconocí a Flippy quien era la presa de Splendid.

Me fije mucho en sus ojos, su mirada cambió de repente de noble y tímida a una agresiva y llena de violencia, enseguida el golpeó a Splendid en la quijada dejándolo recargado en la puerta del salón. ¿Qué pasó?, ¿Por qué tenía esa mirada? Fui a investigar a donde se había ido Flippy y lo encontré incado agarrándose la cabeza, me acerqué un poco más el se levantó con la cabeza agachada.

-¿Estás bien?- Le pregunté, puse mi mano en su espalda a modo de reconfortarlo.

-¡Déjame en paz!- Dijo el gritando y luego se fue corriendo, me quedé viendo a lo lejos el camino que tomó, estaba atardeciendo y tenía que regresar a casa.

Llegué puse mis cosas en la mesa, por suerte por ser el primer día no había deberes que hacer, subí a mi cuarto, me recosté en la cama, intenté leer una revista que había por ahí cerca, de repente mis pensamientos se remontaban a un color. -Verde- Murmuré, vi el techo, cada vez pensaba más y más en él fui cerrando los ojos y me quedé dormida, desperté en la madrugada, me metí a bañar y salí temprano a la escuela, en el camino me encontré con Splendid, lo tomé del brazo y entramos a la escuela.

Al entrar al salón lo vi a él, estaba platicando con Petunia, de repente ella se acercó a mi jalándome del brazo a lo que Splendid nos siguió con la mirada.

- ¡Flaky!, te presento a nuestro nuevo compañero Flippy, mi deber es presentarle a todos los compañeros – Sonrió Petunia, mientras me acercaba a él

– Flippy, ella es Flaky, es una chica tímida, pero una gran persona y de gran corazón, espero y se lleven bien- Me introdujo a él, sentí mis mejillas encendidas, era una extraña reacción que hacía cuando lo veía.

-Mucho gusto- Sonreí y le di mi mano en forma de saludo, Splendid llegó y me arrebató su mano.

- ¡Splendid! - Dije

- No empieces con tus celos, solo le estoy presentando a Flippy, ves que es una chica tímida y ella nunca hubiese tenido la iniciativa de hablarle a pesar que dé se sienta a su lado - Dijo Petunia enojada, yo lo estaba también.

- No voy a dejar que este engreído toque a mi novia – Dijo él con un tono de desdén. –Y tú…- Lo señaló – Cuidado de ponerle un dedo o fijarte en ella- Replicó

-Basta ya Splendid- Lo llevé a sentar y en ese momento entró el profesor al salón.

Los días pasaron, cada vez iba pensando más en Flippy y mucho menos en Splendid, pero esto era algo complicado, porque anteriormente Petunia me había confesado que sentía algo por él, eso me atormentaba demasiado. Un día estaba sentada abajo de un árbol, ya era la hora de la salida y de lejos vi a Flippy caminar rumbo hacia la salida y detrás de él iba Petunia, ella era una chica linda y esta ocasión realzó su belleza con un vestido de pequeñas flores rojas y el fondo color crema, y un suéter azul en conjunto a su cabello y sus ojos, a cualquiera le podía gustar, hasta ese punto ya me había resignado a que no habría nada con Flippy y yo, seguí mirando por dentro mi corazón dolía, pero me tenía que convencer de que no habría nada entre nosotros dos. Todo iba a favor de Petunia, se besaron cálidamente, sonreí, quería que fueran felices pero de repente el se separó de ella, de nuevo... esa mirada ¿que era? después platicaron un poco más y se fueron.

Esa misma tarde Petunia me habló por teléfono para contarme la gran noticia y me dijo que fuéramos a una cita doble, yo afirmé, parecía que íbamos a ir al cine. Los siguientes días parecían una tortura, todo mundo iba a felicitarlos, yo simplemente no lo soportaba pero tenía que guardarme ese dolor. Era el día de la cita doble, no podía seguirle mintiendo a Splendid, tenía que hablarle de mis sentimientos hacia el... no iba a ser fácil. Vino por mí a mi casa, en el camino abordé el tema.

-Splendid...-

-Si Flaky-

-He estado pensando mucho en algo-

-¿Que pasa?-

-Creo que... ya no puedo estar más contigo-

-¿Pero por qué?-

-No es nada en especifico, simplemente... no siento lo que sentía antes por ti-

-...-

-Perdón Splendid, no podría seguir guardándolo, era como si te mintiera respecto a mis sentimientos.-

-No te preocupes Flaky… lo entiendo- Tomó mi mano. –Pero… ¿que haremos con la cita doble?, hay que ir… nos han de estar esperando-

Splendid se adelanto a mí, y creí ver lo que parecía una lágrima en su mejilla, pero extrañamente estaba sonriente, así que nos dirigimos al cine. Splendid se detuvo en seco y dijo.

-Espera Flaky… olvidé comprar algo- Me soltó de la mano. –Enseguida vuelvo, tu adelántate, los veo adentro-

Y se alejó corriendo. Seguí caminando, el cine ya está a unos pasos, pero sentí un mal presentimiento, me quedé parada unos minutos afuera de la puerta del cine esperando a Splendid… pero no parecía y me comencé a preocupar. Pasó más tiempo y me dirigí hacia donde se había ido Splendid, pasé junto a un callejón en donde parecía que había una pelea, miré de reojo y ahí estaba… Splendid tendido en el suelo inconsciente por la gran cantidad de sangre que había perdido, y a un lado de el estaba Flippy.

-¿Splendid…? – Agudicé más la vista para saber si mi conclusión era correcta. –¿Flippy?-

Toqué su mejilla para poder verlo bien, no… no era Flippy… su mirada no es así, es alguna otra entidad dominando su cuerpo. Se levantó casi enseguida que lo toqué y se alejó corriendo dejando atrás su navaja y un listón rojo mientras desaparecía en la lejanía. Tomé el arma blanca y la envolví en un pañuelo que tenía en mi bolsa, corrí a buscar ayuda, Splendid se veía muy mal, llegó una ambulancia y lo llevaron al hospital le llamé a Petunia para ponerla al tanto de la situación.


Pasaron un par de días, por suerte Splendid no se encontraba tan mal, solo había sufrido un par de golpes en la cabeza y por eso el desmayo, decía que no recordaba mucho, solo una sombra que se acercaba a él y lo golpeaba, no más… fue recuperando la fuerza al poco tiempo.

Petunia estaba organizando la fiesta de salida de la escuela, era el último semestre y prácticamente sería nuestra última reunión, no había visto a Flippy desde ese día. Se me había hecho tarde, pero no le tomé mucha importancia, iba tranquilamente caminando acomodándome un poco el vestido, vi una silueta recargada afuera de la puerta del bar, me fui acercando…. Era Flippy… saqué de mi bolsa el listón de la ocasión del cine, sin presentarme ni nada le dije:

–Toma, se te cayó esto la vez del cine- El se quedó como petrificado, sus penetrantes ojos se quedaron observándome, sonreí nerviosa mientras todavía sostenía el listón, ¡tomo mi mano y dejo caer el listón!.

Mi pulso se acrecentaba de más en más, me sonrojé, sonreía y a la vez quería llorar, su contacto, su persona, ¡el! Me hacía sentir así, abrí la chapa de la puerta del bar y ahí estaba Petunia, observándonos, observando la unión de nuestras manos; Flippy inmediatamente volvió a cerrar la puerta y sonrió, sin esperármelo me besó mientras sonreíamos, lo abracé y él me correspondió, parecía que no quería que me fuera, sentí su cuerpo cálido y reconfortante, volvió a besarme y en ese momento la puerta se volvió a abrir, Petunia había visto todo. -Fli…ppy- Dijo ella con los ojos llorosos al borde de la puerta.

El trató de dar alguna explicación, pero todo estaba declarado, no dije nada ella solo lo aceptó de buena manera y nos fuimos corriendo agarrados de las manos.

-¿A donde vamos?- Dije. Me llevó a un lago, era hermosa la vista mientras llovía, y sobre todo, disfrutarla junto a el terminamos empapados nos abrazamos y nos recostamos en el pasto, yo estaba dormitando un poco sobre él, hasta que empecé a dar unos ligeros estornudos, oh no… mi cuerpo es un poco frágil al cambio de temperatura; él se dio cuenta de esto, me besó y nos levantamos del suelo y comenzamos a caminar, no sabía a dónde iba… pero estaba muy feliz.


Llegamos a su departamento, el inmediatamente puso agua para hacer té y prendió la calefacción.

-Toma esto- Me dijo ruborizado extendiéndome un par de mudas de ropa para hombre.

-Es todo lo que tengo, ve a mi cuarto y cámbiate, no quiero que te enfermes- Me decía mientras baja la mirada.

Me dirigí a la habitación y me cambié, observé a los alrededores y era un cuarto pequeño y un poco austero, en una esquina, arriba de un buró había una foto de Flippy de pequeño, pero mirando más de cerca una entidad maliciosa estaba detrás de él, contuve la respiración y temblorosa me fui a la cama, me senté y esperé a Flippy, cualquier cosa que fuera eso... ya no estaba ahí.

Se abrió la puerta, era el entrando con una bandeja y las tazas de té, lo miré, ahí estaba el, en su totalidad, parecía un niño inocente, pero me fijé más en su fisionomía y era un hombre, un hombre muy apuesto, lo miré fijamente y fui directo a sus brazos, lo besé mientras jugueteaba con su cabello el comenzaba a besarme más apresuradamente, mi corazón palpitaba mas rápido, me sentó en la cama y se recostó sobre mí, no aguantaba, no había sentido esa sensación antes, me siguió besando hasta que se detuvo un momento para hacerme una pregunta. -¿Quieres que prosiga?- Yo… un poco temerosa le contesté con la cabeza que si.

–Te amo, gracias-

Fue lo que alcancé a oírle mientras me envolvía con su cuerpo, me ama… una sensación llena de pasión y paz me inundó y me dejé de llevar…